domingo, 2 de marzo de 2008

Miklós Radnóti: No puedo saber...


Miklós Radnóti (1909-44), poeta húngaro de origen judío, asesinado por los fascistas a finales de la Segunda Guerra Mundial. Pasó sus últimos días en un campo de concetración en Yugoslavia, ante el avance de los comunistas lo trasladaron a Hungría y el 9 de noviembre fue ejecutado y enterrado en una fosa común. Cuando al poco tiempo fueron exhumados los cuerpos, se encontraron en sus bolsillos hojas escritas con sus últimos poemas. Hoy está considerado como uno de los poetas húngaros más importantes del siglo XX y su obra es lectura obligatoria en las escuelas.



Miklós Radnóti: No puedo saber...


No puedo saber qué es para otro esta región,

para mí, mi patria, pequeño país

abrazado por las llamas, el mundo de mi infancia que se mece a lo lejos

crecí de él, como la débil rama del tronco de un árbol,

y espero que mi cuerpo se hunda también en la tierra alguna vez.

Estoy en casa. Y si a veces se inclina a mis pies

un arbusto, conozco su nombre, sus flores,

sé por dónde van y quiénes por el camino,

y sé lo que significa en la madrugada estival

el dolor enrojecido que brota de las paredes de las casas.

Para el que la sobrevuela en avión, esta región es solo un mapa,

no sabe dónde vivió Mihály Vörösmárty,

¿qué esconde para él esta región? Fábricas y áridos cuarteles,

para mí, en cambio, un saltamontes, un buey, la torre, la granja apacible,

verá con los prismáticos fábricas y campos de labor,

pero yo veo a los trabajadores, que tiemblan por lo que es suyo,

al bosque, a los temporeros mientras silban, las uvas, las tumbas,

y entre las tumbas, madres llorando en silencio,

y lo que desde arriba es el ferrocarril a destruir o la instalación industrial,

es el guardaagujas con el ferroviario delante, informando,

con su bandera roja en las manos y tantos niños en derredor,

y en los patios de las fábricas un perro ovejero revolcándose;

y allí en el parque, la huella de antiguos amores,

el sabor de los besos en mi boca, a miel, a arándanos,

y que yendo a la escuela, para no responder al día siguiente

piso una piedra, al borde de la acera,

esa piedra de allí, pero no se ve desde lo alto,

no hay instrumento con el que se pueda observar.


Y somos nosotros culpables, como los demás pueblos,

y sabemos en qué hemos pecado, cuándo, dónde y cómo,

pero viven también aquí trabajadores y poetas sin culpa,

y niños de pecho en los que crecerá la razón,

los ilumina y protege ocultándolos en sótanos oscuros,

hasta que el dedo de la paz no haga a nuestra patria una señal,

y responderán con frescas palabras algún día a nuestras palabras ahogadas.


Cúbrenos con tus grandes alas, nube de la mañana.


17 de enero de 1944




Nem tudhatom...

Nem tudhatom, hogy másnak e tájék mit jelent,
nekem szülőhazám itt e lángoktól ölelt
kis ország, messzeringó gyerekkorom világa.
Belőle nőttem én, mint fatörzsből gyönge ága
s remélem, testem is majd e földbe süpped el.
Itthon vagyok. S ha néha lábamhoz térdepel
egy-egy bokor, nevét is, virágát is tudom,
tudom, hogy merre mennek, kik mennek az uton,
s tudom, hogy mit jelenthet egy nyári alkonyon
a házfalakról csorgó, vöröslő fájdalom.
Ki gépen száll fölébe, annak térkép e táj,
s nem tudja, hol lakott itt Vörösmarty Mihály,
annak mit rejt e térkép? gyárat s vad laktanyát,
de nékem szöcskét, ökröt, tornyot, szelíd tanyát,
az gyárat lát a látcsőn és szántóföldeket,
míg én a dolgozót is, ki dolgáért remeg,
erdőt, füttyös gyümölcsöst, szöllőt és sírokat,
a sírok közt anyókát, ki halkan sírogat,
s mi föntről pusztitandó vasút, vagy gyárüzem,
az bakterház s a bakter előtte áll s üzen,
piros zászló kezében, körötte sok gyerek,
s a gyárak udvarában komondor hempereg;
és ott a park, a régi szerelmek lábnyoma,
a csókok íze számban hol méz, hol áfonya,
s az iskolába menvén, a járda peremén,
hogy ne feleljek aznap, egy kőre léptem én,
ím itt e kő, de föntről e kő se látható,
nincs műszer, mellyel mindez jól megmutatható.

Hisz bűnösök vagyunk mi, akár a többi nép,
s tudjuk miben vétkeztünk, mikor, hol és mikép,
de élnek dolgozók itt, költők is bűntelen,
és csecsszopók, akikben megnő az értelem,
világít bennük, őrzik, sötét pincékbe bújva,
míg jelt nem ír hazánkra újból a béke ujja,
s fojtott szavunkra majdan friss szóval ők felelnek.

Nagy szárnyadat borítsd ránk virrasztó éji felleg.

1944. január 17


1 comentario:

Holocausto dijo...

Estimado amigo:

Me ha gustado mucho la traducción que ha hecho de este poema de Radnóti. Quisiera preguntarle si tiene más poemas traducidos de los que escribió en los tiempos de los trabajos forzados, ya que estoy trabajando una antología de la poesía del Holocausto. AL mismotiempo, me gustaría preguntarle si, en su opinión, había abandonado totalmente la fe judía.
Un saludo.

Carlos Morales
Ed. El toro de barro
edicioneseltorodebarro@yahoo.es