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sábado, 26 de agosto de 2017

Crónica de un viaje a Serbia - 1ª parte: Llegada y Novi Sad

Aprovechando que unos amigos iban a pasar unos días en Belgrado, con ocasión del Festival de Cerveza de la ciudad, he hecho un pequeño viaje a Serbia. Dejo aquí la crónica del viaje, con información útil para el que desee visitar el país y en general, para el que quiera conocerlo. 

Uno de los monumentos emblemáticos de la ciudad de Novi Sad, en el norte de Serbia, es su ayuntamiento, construido en 1893-95 en estilo neo-renacentista según los planos del arquitecto húngaro György Molnár, nacido en la ciudad.  Ante el ayuntamiento se encuentra la estatua a Svetozar Miletić, uno de los principales dirigentes políticos de los serbios en el Reino de Hungría. La estatua es de 1939 y el autor fue el célebre arquitecto croata Ivan Meštrović.

Serbia es un país precioso, interesante y además barato, con un montón de cosas que ver, con gente muy amable y con una atmósfera inigualable. Así que bien se merece una visita en profundidad. Respecto a la moneda, en Serbia se usa el dínar serbio, cuyo valor actualmente es de unos 120 dínares por euro. En general los días de estancia allí en las oficinas de cambio nos han dado unos 117-119 dínares por euro, dependiendo de la zona, el día y la oficina. Pero no me ha parecido ver la diferencia tan abismal que puede haber por ejemplo en Hungría dependiendo de las casas de cambio.

Otro de los símbolos de la ciudad  de Novi Sad es la Iglesia católica de la Virgen María, construida en 1891-94 en estilo neogótico, también sobre los planos de György Molnár. El techo está cubierto con la célebre cerámica Zsolnay de Hungría. 


Yo llegué desde Budapest. Hice el recorrido en el tren Ivo Andric, que salía a las 8:05 de Budapest y llegaba a las 12:26 a Subotica, la primera parada en Serbia. Subotica, en húngaro Szabadka, es una ciudad bastante importante, situada practicamente junto a la frontera y con una rica tradición cultural húngara (ya que hasta 1918 perteneció a Hungría y todavía hoy el 33% de su población es húngara). El billete desde Budapest cuesta 18,10 euros ida y vuelta (5611 forint, muy barato). El tren continúa hasta Novi Sad (Újvidék en húngaro, 20 euros ida y vuelta) y Belgrado (26 euros ida y vuelta). Hay también una oferta especial solo ida, aunque el número de billetes con ese precio es limitado (Belgrado, 15 euros ida). Tened en cuenta que los billetes ida y vuelta son una oferta especial y en realidad salen muy baratos. Más por ejemplo que si uno usa el método que muchos hacíamos hace tiempo en viajes internacionales, ir hasta la frontera en trenes locales, cruzarla en trenes internacionales hasta la primera parada del otro país y volver a trenes locales. Antes, hace años, merecía la pena y te podías ahorrar dinero haciéndolo. Ahora, con estos precios, no hay color, mejor ir en el tren internacional. 


En la Plaza de la Libertad de Novi Sad, junto al ayuntamiento y la Iglesia de la Virgen María. El primer edificio de la derecha, es la Caja de Ahorros de Novi Sad - hoy Banco de Voivodina -, construido en 1907 en un delicioso estilo art decó según los planos del arquitecto húngaro Lipót Baumhorn. El del centro es el Hotel Grand Mayer, construido en estilo neobarroco en 1893, actualmente pertenece al Banco de Voivodina. En este edificio tuvo lugar en 1918 el Congreso que decidió la unión del Banato, Bachka y Baranya al Reino de Serbia.  Los otros dos edificios son el Centro Comercial Apolo, el primero de ellos, la casa de Jovan Hadžić, del siglo XVII, y renovada en 1841 en estilo clasicista. Por cierto, Jovan Hadžić fue uno de los fundadores de la "Matica Srpska", para preservar y desarrollar la cultura serbia.  

Como al final del viaje iba a pasar de nuevo por Subotica, ahora estuve de paso. Cambié dinero, di un breve paseo por el centro, que está muy cerca de la estación de tren, y me volví a la estación para coger el tren hacia Novi Sad. Por eso de Subotica, que se merece una entrada aparte, hablaré posteriormente. Ir en tren a Novi Sad no fue buena idea, los trenes son nuevos y cómodos, pero el viaje se hace pesadísimo porque la velocidad alcanza a duras penas los 40 km/h, supongo que por problemas con la vías, además para en muchos sitios, a veces incluso en mitad de la nada. Vamos, que si no fuera por el equipaje, a uno le daban ganas de salir e ir andando. Así se explica que se tarden casi tres horas en hacer los apenas 100 km que hay entre las dos ciudades... Por cierto, el billete me costó 434 dínares (algo así como 3 euros y medio). 

Calle peatonal Dunavska, en su esquina con la también peatonal, Zmaj Jovina, que es la calle principal del centro histórico de la ciudad.

En Novi Sad la estación de tren y la de autobús están al lado una de otra (como en muchas ciudades serbias, aunque no siempre). Mi alojamiento estaba en el Hotel Garni Rimski (Jovana Civijica, 26), a unos 10 minutos de la estación de tren y otros 10 del centro. Es un hotel modesto, pero con excelente relación calidad-precio (a mí me costó 18 euros la noche) y el personal es muy simpático, aunque eso me ha parecido algo característico en toda Serbia. 

Mosaico del interior de la Estación de Tren de Novi Sad. La estación fue construida en 1964 según planos de Imre Farkas. 

Novi Sad, la capital de Voivodina, es la segunda ciudad más importante de Serbia. Según el censo del 2011 tiene más de 250 mil habitantes (casi 350 mil si contamos la aglomeración urbana). La población es principalmente serbia, con casi el 80% de los habitantes, el 4% es húngara, y hay también minorías croatas, gitanas, montenegrinas o eslovacas. Además, todavía el 0,8% de la población se considera yugoslava (en el censo anterior, del 2003, los húngaros eran todavía el 6% y los yugoslavos el 5%). Novi Sad es una preciosa ciudad, elegante y llena de vida, que tiene numerosos monumentos y mezcla una arquitectura centroeuropea, que recuerda al Imperio Austro-húngaro, con una atmósfera balcánica (gente muy simpática y abierta, vida animada hasta altas horas de la noche, etc).  Como suele ser habitual, lo interesante se concentra básicamente una calle central peatonal con una gran plaza (la Plaza de la Libertad/ Trg Slobode) y en algunas encantadoras calles laterales con monumentos, terrazas, cafés, etc. 

Palacio Episcopal de Novi Sad, construido en 1901. A la derecha, aunque no se ve en la foto, se encuentra la Catedral Ortodoxa. Frente al edificio, la estatua a Jovan Jovánović Zmaj (Zmaj es el pseudónimo que solía usar), destacado poeta serbio, cumbre del romanticismo. Por cierto, traductor de Sándor Petőfi (uno de los grandes poetas húngaros) al serbio. 


 Pero además, en el caso de Novi Sad, destaca la fortaleza de Petrovaradin y el barrio a su alrededor. Petrovaradin está en un monte al otro lado del Danubio y desde allí ofrece unas vistas impresionantes sobre la ciudad. El barrio de Petrovaradin está en muy mal estado, pero es una preciosidad y recuerda por ejemplo a barrios históricos de Budapest u otras ciudades del Imperio Austro-húngaro. 

Vista de la fortaleza de Petrovaradin, con su célebre reloj, desde el puente de Varadin que comunica el centro de Novi Sad con Petrovaradin. Fue construida por Austria entre 1692 y 1780 en el marco de las guerras con el Imperio Turco según los planos del arquitecto francés Vauban.  

En la zona de Petrovaradin hay restos de la época romana (un asentamiento llamado Cusum, luego Acumincum). El nombre de Petrovaradin lo recibió por que su propietario en el siglo XIII era un tal Peter, y la localidad aparece mencionada ya con ese nombre (Petruvárad, el Castillo de Pedro) en 1237. La ciudad perteneció al Reino de Hungría hasta que en 1526 fue ocupada por los turcos y solo pudo ser liberada en 1688, aunque en 1694, durante un breve periodo, fue recuperada por los turcos. Precisamente la fortaleza fue construida como defensa contra sus ataques. En 1716 el Príncipe Eugenio de Savoya logró aquí una importante victoria, lo que significaría la expulsión definitiva de los turcos de estas tierras. La parte en la otra orilla del Danubio, vamos, lo que es hoy el centro de Novi Sad, tuvo algunas pequeñas poblaciones no muy destacadas y con la ocupación turca quedó despoblada. Parece ser que en 1694 un grupo de serbios se asentó aquí fundado realmente la ciudad de Novi Sad ya que tenían prohibido vivir en Petrovaradin (por ser ortodoxos). La ciudad creció rápidamente hasta convertirse en 1748 en ciudad real libre. En el siglo XVIII-XIX Novi Sad fue el centro de la cultura serbia, ya que la mayoría de los territorios serbios estaban bajo dominio turco, y en el Imperio de los Habsburgo existían mejores condiciones para el desarrollo de la cultura serbia (además existía interés por apoyar la lucha de los pueblos oprimidos por el Imperio Turco, naturalmente). De hecho fue llamada la Atenas serbia y según algunos era la mayor ciudad de población serbia en la época (lo cierto es que parece que hasta mediados del siglo XIX estaba a la par que Belgrado). La ciudad (que pertenecía al reino de Hungría) sufrió bastante durante la guerra de liberación húngara de 1848, por la importancia de la fortaleza de Petrovaradin. Se calcula que perdió la mitad de su población durante los combates y la represión contra la población serbia - que era la mayoritaria en la ciudad - por parte de los húngaros. Luego poco a poco se recuperó y fue aumentando también el peso de la población húngara (aunque es discutible en qué medida, ya se sabe cómo son las estadísticas). Según las estadísticas oficiales húngaras, en 1910 la población húngara era ya el 40% de la población, frente al 35% serbio, el 18% alemán y el 5% eslovaco. En cuanto a la religión los datos parecen confirmarlo. En 1918 la ciudad pasó a formar parte del Reino de Serbia y posteriormente, por resumirlo un poco, del Reino de Yugoslavia.  Para 1920 la población serbia representaba el 41%, la húngara el 33%, la alemana el 17%. Durante el periodo de entreguerras el porcentaje de población serbia fue aumentando mientras bajaba el de población húngara y alemana, hasta que en 1941 el ejército nazi y el húngaro atacaron Yugoslavia sin declaración previa de guerra. Hungría acababa de firmar un acuerdo de amistad eterna con Yugoslavia, que buscaba apoyos contra el revisionismo italiano, pero la presión de Alemania y de los círculos proalemanes en el país se impuso (sí, unas buenas purgas en Hungría y otros países contra las élites pronazis tal vez habría cambiado algo las cosas, y no le habrían hecho casi todos el paseillo a los alemanes, pero el único que las hizo ya sabemos quien fue). Se dio incluso el caso de que el jefe del ejército húngaro preparó el plan para la intervención húngara sin ni siquiera consultar con el gobierno, aunque Miklós Horthy, el regente, acabó apoyando los planes de Alemania. Como consecuencia, el primer ministro húngaro, Pál Teleki, contrario a la invasión de Yugoslavia, se pegó un tiro el 3 de abril de 1941, unos días antes de que las tropas húngaras entraran en el país. Como "premio"  por la invasión, Hungría recibió varios territorios que reclamaba (aunque no todos), entre ellos Novi Sad, aunque Petrovaradin fue anexionado a Croacia. Los húngaros crearon campos de concentración para deportar a parte de la población local y tuvieron lugar masacres contra los serbios. El escritor húngaro Tibor Cseres describe el inicio de las matanzas en su genial novela "Días fríos" (Hideg napok, 1964). De hecho, es tristemente conocida la llamada "Matanza de Novi Sad", en la que los gendarmes y militares húngaros asesinaron a varios miles de personas, serbios, judíos y comunistas, muchos fueron arrojados al Danubio helado. Por supuesto, tras la caída del socialismo en Hungría se puso de moda callar sobre lo sucedido en Voivodina y resaltar las atrocidades de 1944-45 que realizaron los partisanos contra la población húngara (y que también tuvieron lugar). Tras la Segunda Guerra Mundial Novi Sad pasó de nuevo a formar parte de Yugoslavia y poco a poco fue aumentando el porcentaje de serbios y bajando el de húngaros (en 1991 los serbios eran el 64%, los húngaros el 9% y los yugoslavos el 14%). El porcentaje de serbios ha aumentado también porque muchos de los refugiados serbios de Croacia y Kósovo han sido acogidos en Novi Sad. La última gran tragedia de la ciudad fueron los bombardeos criminales de la OTAN en 1999 que causaron graves daños (se habla más en detalle de ello en las fotos), pero en la actualidad no quedan restos visibles más allá de los pilares de algunos puentes bombardados en el Danubio.

El reloj de la fortaleza de Petrovaradin, que tiene la aguja de las horas más larga que la de los minutos. 
En el barrio de Petrovaradin.
Vista del barrio de Petrovaradin desde la fortaleza. En segundo plano, los arcos del puente Žeželj en construcción actualmente (para sustituir al que fue volado por los asesinos de la OTAN en 1999).

La ciudad fue duramente bombardeada por los terroristas de la OTAN en 1999. Por ejemplo todos los puentes de la ciudad fueron destruidos en los bombardeos, así como numerosas instalaciones industriales, de transporte, administrativas, etc. En la foto, el Puente de la Libertad, reconstruido en el 2005.  Tengo la imagen del puente destruido grabada en la retina, por la vez  anterior que estuve en Novi Sad, entonces solo se veían los pilares del puente en el río. ALGUNOS NO VAMOS A OLVIDAR LO QUE HICIERON LOS ASESINOS DE LA OTAN. El puente que va desde el centro de Novi Sad, el de Varadin fue construido en el 2000, en lugar del puente anterior, claro está, destruido también por bombardeos "democráticos" y "respetuosos con los derechos humanos"....
Casa en Petrovaradin.
Petrovaradin, de noche.
Todavía en Petrovaradin.
Vista de la Fortaleza de Petrovaradin desde la cabeza del puente de Varadin, todavía en el mismo barrio. Volem: "Te queremos, te amamos" (en serbio).
Petrovaradin de noche. Vista desde el otro lado el puente Varadin.

Calle Dunavska desde el parque Dunavski.


Vista desde la plaza que da al lateral de la Iglesia de la Virgen María. En la calle Katolička Porta.
Un último vistazo a la Plaza de la Libertad de Novi Sad y a la Iglesia de la Virgen María, que los locales llaman directamente "Catedral".

domingo, 6 de agosto de 2017

Festival rusino de Medzilaborce (Eslovaquia)

Bandera en representación de los rusinos. Fuente: Wikipedia


Todos los años se celebra en la ciudad de Medzilaborce, en el Este de Eslovaquia, el Festival de Cultura y el Deporte de la ciudad, y dentro de él, hay una sección dedicada a la cultura y la música rusina, el principal grupo étnico de la región después de los eslovacos. Los rusinos, también conocidos como rutenos, son un grupo étnico eslavo oriental presente en Eslovaquia, Hungría, Serbia, Polonia y Rumanía, y sobre todo en Ucrania (en la región de Transcarpatia), aunque allí no son reconocidos como etnia independiente y se les considera simplemente un grupo étnico ucraniano. Hablan una lengua muy similar al ruso (de hecho, rusino no significa más que "ruso", habitante de la "Rus", el estado temprano medieval antecesor de Rusia, Bielorrusia y Ucrania), al ucraniano y al eslovaco, y escriben en alfabeto cirílico. De la lengua se reconocen tres variantes escritas, la rusina panónica, codificada en Voivodina (Serbia), la carpática o de Prešov, codificada en Eslovaquia, y hace poco que se ha codificado una tercera variante (la lemsko, en Polonia). Fuera de Ucrania Eslovaquia es el país con mayor número de rusinos, que además se concentran en las zonas nororientales del país. En Medzilaborce son el 35% de la población, frente al 37% de eslovacos (aunque hay que tener en cuenta que tambien hay un 3% de la población que se declara ucraniana, vamos que los ucranianos-rusinos serían la primera etnia local). Por cierto, como curiosidad, el rusino más famoso, Andy Warhol, tenía sus raíces en Medzilaborce, ya que aunque él nació en los EEUU, sus padres eran de allí. 

Rusinos de Eslovaquia (2001) - fuente: Wikipedia.


En Hungría quedan ya muy pocos, unos tres mil, pero son considerados una de las etnias nacionales históricas del país, por lo que tienen ciertos derechos y apoyo institucional. Publican una revista, llamada en húngaro Ruszin Világ o en rusino Русинськиый свiт ("Mundo rusino" en ambos casos, es bilingüe, en húngaro y rusino). En este enlace (Mundo Rusino) es posible descargarse los últimos números de la revista. 


Volviendo al festival de Medzilaborce, hace poco más de un mes se ha celebrado su 55º edición. Aquí el cártel con los numerosos grupos de este año. Ha habido algunos muy conocidos como el grupo eslovaco de ska Polemic o Richard Müller. Además de grupos folclóricos rusinos locales, de Serbia, Ucrania y de Polonia. 

Fuente: página facebook el festival.


Y os dejo con un vídeo grabado en el festival de este año, con un trepidante baile tradicional local :) (Fuente: A traveller in Carpathia)




sábado, 19 de septiembre de 2015

Bence Pintér: En la práctica, la diplomacia centro-europea ha desaparecido

Escribí mi último artículo sobre la crisis de los refugiados a finales de agosto, un poco antes de que las cosas se fueran, por así decir, de madre,  y de que se iniciara una campaña brutal en contra de Hungría en los medios de comunicación occidentales, especialmente en los españoles, en los que no se hace más que mentir y manipular sobre lo que está pasando. Estos días mi actividad se ha centrado más bien en twitter, más que nada porque ese medio se adapta bien a la inmediatez con la que se suceden los acontecimientos. Por otro lado, debo reconocer que aun siendo consciente de que los medios de comunicación no informan, sino que son meros órganos de propaganda, me ha sorprendido la brutalidad de la campaña en contra de Hungría, hasta tal punto de que me he quedado más bien anonadado y sin ganas de escribir más sobre el tema. Además siempre me ha gustado escribir sin prisas, con la perspectiva que da la distancia, cosa que ahora, por razones evidentes, es imposible. Por suerte alguien se ha tomado la molestia de escribir en español de manera decente y honrada sobre la cuestión, aquí y aquí, en el blog "Desde Hungría" tenéis dos buenos artículos que reflejan muy bien lo que está pasando y resumen lo que pienso. Recomiendo encarecidamente a los lectores de este blog su lectura.

Refugiados bajando de un tren croata en Magyarbóly, Hungría. 18 de septiembre del 2015. Fuente: Index.


Por otro lado, va siendo hora de que retome el tema yo también, a pesar de la desgana y el cansancio que me provoca, así que he decidido traducir un par de artículos húngaros que me han gustado y que comparto en mayor o menor medida. Dejo aquí el primero, escrito por Bence Pintér, periodista del portal de análisis político y de actualidad Mandiner. Ni que decir tiene que el traducir y publicar estos artículos no significa que los comparta al cien por cien, solo que me parecen interesantes, ofrecen un punto de vista diferente al que la propaganda ha convertido en predominante en España, y básicamente creo que tienen razón (más allá de que en algún punto concreto pueda discrepar).

Refugiados en un tren croata hacia Hungría. Fuente: Mandiner.




Así debía parecer todo en vísperas de la Primera Guerra Mundial: inseguridad absoluta, desaparición de los canales de comunicación habituales, falta de solidaridad, "movimientos forzados", cruces de acusaciones, todo nos recuerda a eso. 

Hay una expresión inglesa que describe a la perfección las maniobras de los países afectados por el problema de los refugiados: "dick move".  Quizás se podría traducir como "tocar los cojones" o mejor aún como "joder la marrana", si fuera necesario. Es difícil saber desde cuándo, pero desde hace una o dos semanas, aquí, en Europa Central, predomina la diplomacia del "dick move" en las relaciones internacionales.

Sin una postura ni un plan de acción definido de Bruselas o incluso de Alemania, todos han ido dejando de lado bien pronto cualquier tipo de solidaridad mutua. Primero, los griegos permitieron la entrada a todos los refugiados, bueno, llevan haciéndolo ya dos años. Después los macedonios y serbios se rindieron y empezaron a transportar de manera controlada a todo el mundo hacia las fronteras Schengen. A comienzos de septiembre, ante la presión internacional cada vez más intensa, Hungría empezó también a hacerlo (y eso que desde mediados de julio, al menos mil personas entraban diariamente en el territorio del país), inmediatamente después la pringó Austria, y luego Alemania, Dinamarca y Suecia. El siguiente "dick move" húngaro fue cerrar la frontera, con lo cual solucionamos durante un tiempo nuestro propio problema, para que apenas en dos días, los croatas tiraran la toalla. 

Todos son muy humanos mientras no se presentan los solicitantes de asilo. 

Todos no han hecho más que rasgarse las vestiduras, hasta que se han presentado los primeros miles de refugiados, imparables y rechanzando ser registrados, y han ocupado unas autopistas o unas estaciones de tren. Ha sido muy fácil meterse con el gobierno y la policía húngara, ya que precisamente han sido ellos los que han tenido que actuar: nos han caído todo tipo de insultos y muestras de estupefacción, desde el primer ministro rumano, pasando por sus colegas austríacos, serbios, croatas, hasta llegar incluso al Secretario General de la ONU. Se ha dado incluso el caso de que un ministro serbio nos haya dado lecciones de derechos humanos. El jefe de la diplomacia húngara, Péter Szijjártó ha reaccionado a todo eso llamando a consulta ocasionalmente al embajador dado, y después haciendo comunicados en tono enfurruñado y muchas veces incluso ofensivo, en los que ha dejado claro que todo el mundo es idiota, excepto claro está, nosotros. Aunque es cierto que a veces ha llevado razón, independientemente del lenguaje.

 Así debía parecer todo en vísperas de la Primera Guerra Mundial: inseguridad absoluta, desaparición de los canales de comunicación habituales, falta de solidaridad, "movimientos forzados", cruces de acusaciones, todo nos recuerda a eso. Desde luego, a lo que no nos recuerda es a una Europa unida y en funcionamiento, donde no dejamos a nadie al borde del camino o donde afrontamos en común los asuntos que van más allá de los embrollos sobre el tamaño correcto de un pepino. Naturalmente, ni Orbán se ha comportado como un socio, ni los demás miembros de Visegrád: pero el primer ministro húngaro tiene razón cuando afirma que solo tendrá sentido hablar de cuotas o de cuestiones similares, comprensibles para los burócratas, si se consigue devolver a su cauce el registro de la gente que está llegando a Europa. Sin embargo, por el momento nadie tiene una idea mejor que lo que ha hecho el gobierno húngaro en su frontera sur, esbozando con eso una inhumanidad que le pega mucho a su perfil, pero que no deja de ser un paso forzado por las circunstancias.

Policías croatas en Hungría. Véase la explicación en el texto. Fuente: Index


Casus belli

Los acontecimientos del viernes en la frontera croato-húngara ya se enmarcan en la categoría de payasada. ¿Qué narices pensaban los croatas mandando un tren por la frontera húngara sin permiso y sin informar, con cuarenta policías armados en su interior? Pasos como este suelen acabar, en el peor de los casos, en guerras. ¿Y quién está mintiendo? ¿El gobierno croata, según el cual, todo estaba negociado con los húngaros? ¿O el húngaro, según el cual, ni hablar de eso, pero en cualquier caso estaban esperando el tren en el lado húngaro de la frontera?

La situación, ya de por sí tensa hasta el límite, ha provocado un gran daño, pero todavía estamos lejos de su conclusión. Si más adelante no surge alguna decisión final en la cumbre extraordinaria de la UE, próximamente tendremos que afrontar serios problemas.

Actualización: Ya ha llegado la respuesta a la pregunta de quién miente, directamente del primer ministro croata: "No teníamos un acuerdo con los húngaros. Los obligamos a aceptar a los refugiados al mandárselos, y vamos a seguir haciéndolo". 


______________

Fuente: Mandiner

Solo un par de anotaciones al texto. En primer lugar, el autor no es muy favorable al gobierno húngaro, pero al menos intenta ser objetivo. En segundo, respecto al tema del famoso tren croata lleno de refugiados, los medios han informado de que la policía húngara estaba esperando al tren en la estación. Por eso han surgido "dudas" en la prensa liberal húngara (siempre tendente a considerar mentira de manera automática todo lo que dice el gobierno) sobre si los croatas habían pedido permiso (como afirmaban ellos) o no al gobierno húngaro, por eso el autor lo menciona. En los comentarios al artículo original muchos afirman que la policía húngara estaba en estado de alerta y preparada para la llegada de refugiados desde Croacia, no exactamente para la llegada del tren concreto, por eso a muchos corresponsales que estaban en la estación húngara de Magyarbóly (esperando también lo mismo), les podría parecer que las autoridades húngaras sí que sabían algo, cosa que no es verdad. En cualquier caso este asunto ha quedado aclarado, toda vez que el propio primer ministro croata ha reconocido que no informaron a Hungría y que se trató de una medida unilateral y de fuerza. 


lunes, 16 de diciembre de 2013

Música folclórica de los Balcanes en Hungría: el grupo Vujicsics

Banda húngara dedicada a la popularización de la música balcánica, en especial de la serbia y croata, surgida en 1974, en Pomáz, un pueblo cerca de Budapest. El nombre fue adoptado en recuerdo de Tihamér Vujicsics (1929-1975), destacado músico y musicólogo serbio de Hungría, uno del los pioneros en la investigación y recopilación de la música balcánica en Hungría. 

Fuente: página oficial del grupo Vujicsics.


1. Da je višnja.... (grabación de 1986 en la MTV - la televisión húngara -, con la colaboración de Márta Sebestyén, Katalin Gyenis y Marica Greges.



2. Kolovođa (con el grupo Söndörgő, otra banda húngara que toca música folclórica sudeslava). El video es de la ceremonia de entrega de los premios Bólyai. 


3. Valpovo (video grabado en Szentendre)


4. Dođi diko ranije 


martes, 9 de julio de 2013

Evolución de la economía húngara en comparación con la de sus vecinos

 En vano afirma el gobierno sin el más leve sonrojo que Hungría "funciona mejor", lo cierto es que las estadísticas no corroboran en lo más mínimo esta opinión . Por no hablar de la realidad y de la vida diaria, claro. Pero quedémonos con datos fríos y desnudos. Hace unos días el Banco Mundial publicó sus estadísticas acutalizadas sobre el Producto Nacional Bruto per cápita (GNI por sus siglas en inglés), y lo cierto es que a estas alturas Hungría ha pasado de ser un supuesto alumno aventajado (cosa que ya era falsa en principio, pero al menos es la imagen que se ha pretendido dar de Hungría en Occidente durante mucho tiempo), a ser un alumno mediocre que ni siquiera supera curso. De hecho en la clasificación del Banco Mundial ha pasado de la categoría de países de ingreso alto, a la de ingreso medio alto (inferiores a 12616 dólares per cápita). Si en el año 2003 Hungría era el cuarto país de su región (la antigua Europa socialista), por detrás de Eslovenia y Chequia, y a la par que Eslovaquia, para el 2012 Hungría  está detrás, además de estos tres países, de Estonia, Lituania, Letonia, Croacia o Polonia. Todo hay que decirlo este retraso viene de lejos, ya en el 2005 se ve que la tendencia de la economía húngara no va por buen camino, ni siquiera en comparación con el resto de los países de la zona. Otra lamentable década perdida para Hungría, después de la anterior, gracias a la ineptitud de social-liberales primero, y conservadores después (ahora). En fin, podemos discutir de la importancia que tienen estos datos, no creo que este indicador sea el más fiable para hacerse una idea de la evolución de un país y la situación en que se encuentra, pero algo muestra, desde luego, y es que incluso comparando la situación húngara con la del resto de países de la zona (que tampoco es que estén muy boyantes), Hungría no va bien, por mucho que el gobierno se empeñe en decir otra cosa. Y si solo fueran cosas de estadísticas del Banco Mundial...



En la gráfica podemos ver la evolución del PNB per cápita en algunos países de la zona (en miles de dólares). 

Leyenda

Magyarország - Hungría
Szlovákia - Eslovaquia
Románia - Rumanía
Szerbia - Serbia
Csehország - Chequia
Horvátország - Croacia
Ukrajna - Ucrania
Lettország - Letonia
Lengyelország - Polonia

Fuente: Index
Datos del Banco Mundial 

jueves, 3 de marzo de 2011

Ervin Sinkó: Fiodor Gladkov y la nueva novela rusa (1928)

Uno de mis escritores preferidos en lengua húngara es Ervin Sinkó (1898-1967), destacada personalidad de la literatura y la cultura húngara y yugoslava (croata) del siglo XX. Húngaro por su lengua, yugoslavo por haber nacido en una región multiétnica que tras la primera guerra mundial pasaría a manos de Yugoslavia y porque el autor tenía pasaporte de ese país. Sinkó fue uno de los fundadores del Partido Comunista Húngaro y colaboró con el gobierno de Béla Kun, durante la Comuna Húngara. La derrota de esta le llevó al exilio, tanto el gobierno húngaro como el yugoslavo lo consideraban un enemigo. Vivió como pudo en Viena y más tarde en París, allí conoció a Malraux, Romaind Rolland y otros destacados escritores de la época ,de quienes fue íntimo amigo (especialmente de Rolland). Luego marchó a Moscú donde vivió entre 1935 y 1937. Fruto de ese viaje es su valiosísimo testimonio de lo que vio en aquella época en el país soviético, y que dejó reflejado en su diario personal de Moscú, editado años más tarde bajo el título "Novela de una novela" (Egy regény regénye). Allí conoció a Isaak Bábel (el célebre autor de "Caballería Roja"), al poeta Mijail Koltsov, a la narradora Lidia Seifullina, e incluso al mismo Gorki. Más tarde, durante la Segunda Guerra Mundial, participó en el movimiento partisano y después trabajó en el ministerio de bienestar público en la Yugoslavia de Tito. Fue miembro de la Asociación de Escritores Croatas y fundador de la Facultad de Filología Húngara de la Universidad de Novi Sad (Serbia).

(Ervin Sinkó. Escritor húngaro de Yugoslavia. Fuente: Biblioteca Electrónica Húngara)

La obra y la experiencia vital de Sinkó son un ejemplo típico del destino de un intelectual de Europa Central. Emigración continua por sus ideas políticas, la dificultad para poder publicar en su idioma original (las editoriales húngaras le estaban vedadas), la inseguridad continua, la pobreza absoluta. Luego en Moscú el contraste de sus ideas con la realidad, el comienzo de los procesos de Moscú que el autor vivió, las dificultades de la vida soviética de anteguerras. Todo ello merece una entrada aparte, por eso no me entretengo ahora con detalles. De especial interés me parece cómo refleja en sus obras el mundo de los exiliados húngaros, sobre todo en Moscú, donde dentro de lo que cabe existía una posibilidad para editar en húngaro (también había radio húngara), junto con tantos otros exiliados del régimen de Horthy, como Béla Kun, Antal Hidas, y otros, muchos de los cuales desaparecieron más tarde en las purgas. Pero de ello se hablará en otra entrada. Su obra más importante, además de su diario de Moscú, ya mencionado, es la inmensa novela "Optimistas" (Optimisták), de la que también se hablará en otra entrada, en la que describe la vida de la Comuna Húngara de 1919 .

Sinkó estuvo vinculado a la revista Nyugat (Occidente), fundamental para la literatura húngara del siglo XX. Ojeando el archivo de la revista encontré un interesante artículo suyo sobre el escritor soviético Fiodor Gladkov y su novela "Cemento", uno de los principales representantes de la literatura del realismo socialista. El artículo es de 1928 (se publicó en el número 1 de la revista de la temporada de 1928), por lo cual el autor no conocía todavía el ruso ni había tenido su experiencia en la URSS. Pero el artículo me ha parecido muy interesante.

En cuanto a Gladkov, Fiodor Vasílievich Gladkov (1883-1958) fue un destacado escritor soviético comunista, uno de los clásicos del realismo socialista. Su obra más destacada fue precisamente "Cemento" (1925), que es una de las novelas que inaugura la tendencia de las "novelas de producción" en la literatura soviética.

Además de Gladkov, en el artículo se mencionan otras obras y autores, de ellos destaca especialmente Vikenti Veresáiev (1867-1945), con su novela "El callejón" (el título original es "En el callejón" - "В тупике", 1923), Veresáiev es uno de los narradores rusos importantes de comienzos del siglo XX, muy populares fueron sus obras autobiográficas, como por ejemplo "Apuntes de un médico" (1900). Vsiévolod Ivánov (1895-1963) es famoso por la novela que se menciona aquí (El tren blindado 14-69, 1922). Pavel Dorójov (1886-1938), escritor y guionista de cine. Yuri Liebedinski (1898-1959), fue uno de los dirigentes de la Asociación Rusa de Escritores Proletarios (RAPP), es conocido por su novela "Comisarios" (1926, Комиссары) y por "Semana" (1923, Неделя).

(Novela "Cemento" de Fiodor Gladkov. Fuente: wikipedia)

El hombre consigo mismo, herido y en un mundo ajeno, en su soledad indisoluble: ese ha sido el problema dominante de la novela europea desde Dostoyevski. Sin embargo, ahora parece como si estuviera a punto de nacer algo nuevo, en vano intentado hasta ahora: el épos humano del mundo en el siglo XX. Después del dilema de la novela psicológica y de la naturalista, el épos fundamental, al que podemos llamar, aunque no sea lo adecuado, con una palabra forzada: épos colectivo, épos del pueblo. Aún no existe, pero parece que está surgiendo, y precisamente en la Rusia de hoy. No se trata de la creación de un poeta, sino del pueblo, del que surgen poetas populares para expresar su historia, su realidad. Este épos en preparación nos llega a Europa en traducciones, en libros en forma de panfleto, que por un lado aparecen en el mercado con objetivos propagandísticos, pero año a año, este tipo de libros está multiplicándose, y cada vez es más evidente que más allá de los fines de lucha política, son las piezas de un todo, de un gran épos que está en preparación. El escenario de las nuevas novelas rusas es la Rusia de hoy, un trozo de tierra de esa Rusia en la que se sucedieron los horrores de una carnicería entre las grandes naciones. La nueva novela rusa que ha llegado desde las tierras de la Revolución a Europa, trata en su totalidad de este único hecho, de esa única realidad que llena de vergüenza la imaginación: del poder vuelto fatalidad, sino, de la guerra civil. Teniendo en cuenta las ya conocidas, hay entre ellas cierta homogeneidad y monotonía. En todas corre brutal la sangre, en todas hay matanzas, suerte cambiante, crueldad entre blancos y rojos. Pero esta uniformidad es la misma que se refleja en las descripciones de las batallas de la Iliada. Entre estas nuevas novelas rusas, quizás la más pobre es "Gólgota", de Pavel Dorojov. El escenario es Siberia, corren por sus páginas legionarios checos, obreros ferroviarios, campesinos, soldados rojos, aldeas, ciudades, y el escritor desaparece tras lo descrito, como si fuera un cronista. Uno olvida que está leyendo literatura, arte, ya que le inunda la sensación de que lo que ve es solo realidad y nunca podrá ser parido por la fantasía humana. La fuerza y generalidad de los acontecimientos reduce al mínimo las posibilidades individuales. Y además, también una circunstancia externa impone una frontera a la fantasía, a saber, que esos libros le hablan del presente al hombre contemporáneo que vive el presente, hablan de nosotros mismos. El objeto del épos es aquí el propio público lector; escritor y público se funden en uno de manera singular. En las historias predomina la simplicidad, ningún refinamiento artístico: el escritor sabe que son interesantes por sí mismas. Aquí tenemos otra pieza de este épos en creación, "El Tren Blindado 14-69" de Vsiévolod Ivánov. La multitud rusa campesina en Siberia. Los soldados de todas las nacionalidades que cruzan la región incendian sus aldeas. La población de aldeas enteras se refugia en las montañas, una fantástica migración de pueblos en su propio terruño. Entre montañas ardientes, a sus espaldas sus mujeres, ancianos, niños, mientras ellos siguen la lucha guerrillera contra los cosacos, los polacos y todo tipo de unidades blancas. Esa es toda la historia. Lucha de campesinos en harapos y mal armados, su lucha con odio animal y dedicación sobrehumana contra un tren blindado. El tren blindado vuela sobre los rieles imparable, inalcanzable, y reparte muerte y fuego, como un monstruo mítico de las pesadillas del alma del hombre primitivo. Y tiene lugar la leyenda: de entre los campesinos, alguien se tumba en las vías, el tren debe detenerse si atropella a alguien. Y si el tren se detiene, se puede tomar por asalto, aunque sea con las manos desnudas ...

Y he aquí la tercera, quizás la más conocida. Su título es "Semana", de Yuri Liebedinski. Revolución en una pequeña ciudad, después de la revolución la contrarrevolución, después de nuevo la revolución. Todo sucede en apenas una semana; hubo multitud de pequeñas ciudades así en Rusia. Los rojos fusilan a los blancos, los blancos torturan hasta la muerte a los rojos, y viceversa, porque da igual quien gane, uno mata, porque si no lo hace, lo matan a él. ¿neutralidad? ¿alejamiento contemplativo? La novela de Veresáiev, cuyo representativo título es "El callejón", trata de esa cuestión. De la cuestión de que en un mundo cuya ley es verter la sangre, qué sucede con el hombre que dice: yo no. Un joven que ama a Platón y las tragedias antiguas, se ve de pronto en el ejército contrarrevolucionario y con las maños llenas de sangre. No quería - pero no fue la voluntad del alma, la fuerza de la historia es demoníaca, el poder de la historia en proceso es el poder. O la otra figura de la novela, llamada Katia, chica joven, bondadosa y tierna, no quiere darse cuenta de que el hombre, el hijo de dios, es solo una mera abstracción y que solo hay rojos y blancos y en realidad, el alma pura, evangelical se ve inmersa en los torrentes de sangre, y de pronto su mano, su propia mano estrangula a un hombre, se vuelve una asesina. Las damas desclasadas, hambrientas, que sobreviven con pequeños robos...

(Retrato de Vikenti Veresáiev, por Serguei Maliutin. Fuente: wikipedia)

Y ahora se acaba de publicar en alemán una nueva novela rusa, "Cemento", de Fiodor Gladkov, que ya - en nuestros días la historia avanza con una velocidad increíble - es el reflejo literario de otro mundo, un mundo que empieza a cristalizar del caos. De la Rusia del comunismo de guerra - del bolchevismo romántico-heróico- se llega a la vida rusa del nuevo mecanismo económico, sensata, llena de compromisos y diplomática. La novela "Cemento" es una mezcla única, extraña, de historiografía y de epopeya heróico-romántica. Lo que es evidente desde el punto de vista artístico: en estilo y en forma es heredera del naturalismo de Zola. Pero en cuanto a su espíritu, en su contenido completo, es algo completamente diferente. La novela comienza cuando se cierra la época descrita por Dorojov, Veresáiev, Liebedenski e Ivanov en sus novelas: Glieb, el soldado rojo, después de tres años de combates sangrientos, regresa a casa. Los generales blancos ya no son una amenaza, aún hay algunos combates insignificantes, pero propiamente ahora comienza una nueva tarea: construir, vivir, crear la utopía. Junto a Glieb en la novela hay otro protagonista, Dasha. Tres años antes, cuando Glieb marchó como soldado rojo, Glieb y Dasha eran marido y mujer. Una pareja joven, tenían su nido íntimo, del que salir, significaba salir de su propia vida, hacia lo ajeno y uno se apresuraba a volver a su mundo propio privado, a casa, alrededor de la cual en vano discurren y alborotan las otras vidas. El matrimonio de Glieb y Dasha es el tema fundamental de la novela. Un tema muy antiguo. El marido en la guerra, la mujer en casa, Dasha incluso tiene una niña pequeña - para que el cliché sea completo. En las novelas antiguas este tema se centraba en la fidelidad, en el deseo y en la maternidad. El matrimonio de Glieb y Dasha, "Cemento" lo toma desde otro punto de vista completamente diferente. El escritor de "Cemento" no malgasta una sola palabra en aclarar la razón de que Glieb se fuera de soldado rojo en su día. Glieb es importante por sí mismo e importante para el escritor solo cuando representa al obrero ruso que vuelve del frente como los demás, a casa, de la revolución armada a la vida constructora. Con eso comienza la novela. Glieb, dejando atrás tres años de batallas infernales regresa a su antigua ciudad, a la ciudad donde vivió desde su infancia y trabajó como obrero. Su corazón estalla de la alegría ante Dasha, que se separó, entre lágrimas, de su joven marido con una niña de un par de meses. En el duro lenguaje de la política: Glieb es revolucionario en el mundo, pero por lo que se refiere a la familia, a su familia, sigue siendo pequeño-burgués. Se imagina que el pequeño, minúsculo lugar, su familia, su nido, queda fuera del círculo de la revolución y si el guerrero convertido se dirige hacia ella, fuera todo lo que en esos tiempos es horrible y destructor se paraliza. Pero la revolución no dejó de lado a su familia, tampoco a Dasha, a su Dasha, la revolución lo hizo todo suyo y Glieb se encuentra ante otra Dasha, con el alma cambiada, en la persona de Dasha la revolución está frente a él como una nueva tarea. Igual que a él lo mando al frente, también a Dasha la revolución la envió al mundo de luchas, peligros, sufrimientos y objetivos entrelazados en lo ineludible, su hija, junto con los demás niños acabó en alguna institución y la mujer, que vive como un hombre fuera, en la vida, en la historia, en la sociedad viva, la mujer ya no es ama de casa, esposa y la antigua y cómoda vivienda, es solo un dormitorio descuidado, sucio. Los muebles que había dentro, fueron usaron para la calefacción durante la época de la "crisis de la madera". En lugar de palabras enamoradas, felices y animosas, la esposa recibe al marido anunciándole los problemas de los comités, las secciones, los asuntos del partido, la corrupción. Dasha se da cuenta de la sorpresa, la desilusión y la incomprensión del hombre, pero remarca y le hace sentir - se lo hace sentir duramente hasta con la falta más absoluta de gusto - que los tres años la han transformado, como a todo lo demás. Glieb no puede saber que su mujer, a quien sentía en la lejanía como su media naranja enamorada, se ha vuelto, entre el abrazo de oficiales violentos, y soldados rojos hambrientos, tristes, a la búsqueda de refugio, una persona severa, valiente, dura, que se traga las palabras que brotan del corazón. Tiene una importancia simbólica que Glieb, en lugar de disfrutar de su casa, en su antigua vivienda, justo después de su llegada, tiene que salir a la calle con Dasha, para estar rodeado de gente. Más allá de las cuatro paredes de la vivienda, afuera, en el mundo, en la comunidad humana circula, se embrolla la vida fundamental del hombre, y la casa separada, individual ha desaparecido. La tierra tuvo su Hinterland, pero la revolución no lo tuvo. Todo "momentum" de vida se ha vuelto más directo, mas interconectado, entre lo privado y la vida pública, entre el comportamiento individual y la vida de un gran pueblo de doscientos millones de habitantes. La gente no mira los problemas mundanos desde la ventana, desde la distancia, sino que los vive en su propia piel, de manera personal. Y hay ejemplos de eso: Don Quijote, el Souvarine de Zola, o los nihilistas de Turguéniev transforman los problemas del mundo en los problemas candentes de su vida personal. Pero en estos casos se trata del acto de voluntad de un espíritu y una mentalidad propia, mientras que en el mundo de "Cemento" no sucede así, a saber, que el todo, los problemas de otros, se convierten en mis problemas. Aquí, involuntariamente, lo quiera o no el individuo, los problemas del mundo se abalanzan sobre él, lo asfixian; el desinterés respecto a ellos sencillamente no es posible porque la vorágine que acaba con la morada del vecino, acaba también con la del vecino del vecino, y si en la fábrica no se inicia el trabajo, entonces todos los obreros morirán de hambre y el "yo" es solo uno entre los demás obreros. A Glieb lo atormentan los pensamientos, el dolor por su propio hogar derrumbado lo corroe, pero no puede comenzar la reconstrucción de su propia vida hundida, destrozada, sino que debe empezar por la vida de todos, en común, y la representación de ese espacio común es la montaña en cuyas entrañas se oxidan las máquinas porque la revolución paralizó la producción. En este sentido, "Cemento", como en general en la nueva novela rusa, no es el individuo el protagonista, sino la totalidad. El individuo es solo un atributo de esta realidad substancial. Lo general no ha dejado nada, pueda subsistir sin ninguna conexión con él. El alma individual solo importa como representante de la comunidad - de la voluntad colectiva institucionalizada por el partido - fuera de eso, está fuera de la realidad rusa, se convierte en una abstracción sin existencia. La vida individual, la vida interior y erótica del individuo es intrincada, de manera anárquica, sufriente, insaciable, en el mundo de "Cemento", la gente siente y sabe y sufre todo esto, pero parte de que ante todo está la comunidad y después, si se construye la iglesia de la comunidad, entonces llega el momento del refugio del hombre común. Los personajes de "Cemento" son seres que viven, sin ninguna excepción individual, como víctimas infelices, caóticas, heróicas; así la relación de Glieb y Dasha sigue siendo lamentable, para nada sublime, común, sucia, indisoluble; ni siquiera esperan solución en sus propias vidas; pero enmudecen su infelicidad individual en una voluntad colectiva única, creadora; en el sentido literal de la palabra son suicidas. La concepción del valor individual que solo se reconoce como la función de la colectividad, es heróica, pero a la vez desmoralizadora. Frente a las otras nuevas novelas rusas, una de las principales singularidades de "Cemento" es que permite percibir todo esto con incomparable intensidad - ya sea con intención o sin ella. Todos viven por el todo y todos dejan que la mala hierba cubra su propia vida, y de tal manera toda su vida será víctima de una abstracción demoníaca.

(Sello soviético conmemorativo del 80 aniversario del nacimiento de Fiodor Gladkov, 1963. Fuente: wikipedia)


Es indudable: en el mundo de "Cemento" vive una voluntad colectiva, lo que es más, también un alma colectiva, pero de manera paradójica, los individuos que mantienen y crean esta colectividad, quedan en algún lugar, aunque sea en su interior, solitarios y huérfanos. El alma colectiva se nos presenta aquí como una nueva forma de "Verdinglichung", pero en "Cemento" - y es uno de sus valores fundamentales - esta es una nueva tensión, como un problema que exige solución, se vuelve claro de manera comprensible y no lo empalidece su final retórico, el gran desfile de masas que festeja a Glieb, por haber puesto en marcha la fábrica. Este festejo seguro le causa placer a Glieb, pero no puede hacer desaparecer los dolores de su propia vida personal. La comunidad ya vive y avanza por el camino de la victoria, pero apenas se perciben aún los más tenues perfiles de la nueva forma de vida del individuo.

"Cemento" es un libro extraordinariamente rico, emotivo, sincero y educativo. También son educativos sus errores, como por ejemplo que las descripciones de la naturaleza, que aparte, por si mísmas, son destacables, se vuelven confusas dentro de los marcos del nuevo espíritu. Esta es solo la señal de que nos encontramos ante una nueva época, ante un espíritu completamente nuevo y original, que debe aún conseguir una nueva observación adecuada de la naturaleza.

El artículo de Ervin Sinkó en Nyugat puede leerse en húngaro aquí.
De entre la novelas mencionadas por el autor, varias se pueden encontrar en castellano (especialmente la de Gladkov), una de ellas incluso se puede conseguir gratis en internet (me suena que la de Gladkov también, cuando la encuentre pongo el enlace):

"El tren blindado 14-69" de Vsiévolod Ivánov (en español).

Fuentes: wikipedia, Revista Nyugat,

sábado, 9 de mayo de 2009

El húngaro que derribó al avión invisible

Se llama Zoltán Dani y es húngaro de la región de Voivodina en Serbia. Para ser exactos es de origen székely (o sículo), una étnica húngara presente sobre todo en Transilvania. En la actualidad está jubilado y regenta una pastelería no lejos de Belgrado, en un pueblo llamado Szekélykeve (en húngaro), Скореновац o Skorenovac en serbio.

(Zoltán Dani, foto de: Vajdaság Ma)

Y es famoso por haber dejado en ridículo el que era entonces el orgullo de la tecnología militar norteamericana, el avión invisible para los radares, el F-117. La noticia recorrió el mundo entero e hizo famosa la aldea de Budjanovci, cerca de donde fue abatido el avión.

Su madre era rumana, su padre húngaro y el es un heroe para Serbia. Comenta con humor que cuando tuvo que informar de sus datos para el servicio militar se pensaban que estaba bromeando:

nacionalidad: húngara
lengua materna: rumana
conocimiento de lenguas extranjeras: serbio

(Lo de las mezclas de lenguas por cierto no es nada extraño, algo típico de Europa Central y especialmente de Voivodina).

En una entrevista para el diario húngaro Délmagyar (Húngaro Meridional) cuenta que durante los bombardeos de la OTAN pensaba que cada noche sería la última y que para entonces ya ni siquiera escribía cartas a su mujer.

Entonces era teniente coronel de un batallón de 200 hombres, que se encargaba del control del espacio aereo serbio en la zona del Srem. Su situación era de constante peligro y debían de cambiar continuamente de posición para evitar ser encontrados por los satélites espía norteamericanos. Zoltán afirma que durante 10 años había estudiado todo sobre el F-117, por eso fue capaz de encontrar una solución que hiciera visible al supuesto avión invisible ante el radar. Presentó la propuesta al estado mayor, pero no parecieron muy interesados, así que decidió hacer la prueba por su cuenta, en secreto. El 27 de marzo de 1999, a las 20 horas 42 minutos y 18 segundos los radares detectaron un aparato no identificado y pidieron permiso para disparar los misiles del S-125 Nieva (de fabricación soviética y ya entonces considerado obsoleto porque su construcción databa de los años 60). Disponían de 20 segundos antes de que el avión detectara el funcionamiento de los radares y localizara el lugar exacto en el que se encontraban. Aunque desde la base no detectaron el avión recibieron el permiso, así que dispararon dos misiles que dieron en el blanco (en realidad expolotaron al lado del avión, pero este sufrió suficientes daños como para quedar inservible. - el piloto salvó la vida porque se catapultó a tiempo y fue luego recogido por unidades especiales del ejército norteamericano). Además derribaron un F-16 y un bombardero B-2 Spirit (aunque las autoridades norteamericanas no reconocen este último caso. Según nuestro protagonista, éste último cayó en Croacia y por eso los serbios no pudieron conseguir ningún resto).

(propaganda serbia sobre el derribo del F-117. Foto: Delmagyar.hu)

Después de eso recibió numerosas ofertas millonarias para vender algunos de los restos del avión con los que se quedó (algún resto de las alas) y sobre todo para enseñar la técnica empleada (recibió una importante oferta de Irak y también de otros países árabes), pero temiendo por su familia (tiene 3 hijos) decidió quedarse en Serbia.

Todos los miembros del batallón fueron condecorados y ascendieron en el rango militar, el pasó de ser teniente coronel a ser coronel. Sin embargo no recibió ninguna condecoración, cuenta en la otra entrevista que al hablar con su superior este le preguntó: ¿no has usado por casualidad ese método para el que no tenías permiso? Y al oír la contestación afirmativa: Y ahora ¿qué hago? ¿te castigo o te condecoro?

Tras la caída de Miloševic y el simulacro de juicio en la Haya y con los nuevos cambios políticos en Serbia, según sus propias palabras "el nuevo gobierno tenía una visión totalmente diferente del ejército". Zoltán pasó a ser una persona no muy apreciada por sus superiores, "lo que yo sabía no les era necesario". Lo apartaron y le encargaban trabajos insignificantes impropios de su rango y sus conocimientos. Dejó de encontrarse a gusto en el ejército y cómo además quería estar con su familia pidió la jubilización anticipada. No he encontrado ningún lugar en el que se explique con detalle la razón de que se le apartara, en algunos sitios se afirma que fue por ser húngaro, quizás fuera por la desobediencia, aunque él más bien habla de los cambios políticos que sufre el país (una dirección que se dedica más bien a cuidar su imagen respecto a occidente).

En la actualidad trabaja en su aldea natal en el campo del turismo y tiene una pastelería. Los habitantes del pueblo de Budjanovci lo van a hacer ciudadano honorífico del pueblo.

Por último, el director serbio Mirković Željko ha realizado recientemente un documental sobre Zoltán Dani, llamado "21 segundos". Algunas imágenes del documental pueden verse aquí:

http://filmhatter.hu/film/title:A-pek-aki-leszedte-a-lopakodot

Un video, aunque en serbio (pero por las imágenes está bien- son 4 partes):



Fuentes: Delmagyar, Inforadio,

miércoles, 14 de mayo de 2008

Elecciones en Serbia

El domingo 11 de mayo se celebraron elecciones generales en Serbia. La coalición Por Una Serbia Europea (formada por el Partido Demócrata de Boris Tadic, la Liga Socialdemócrata de Voivodina, el Partido Demócrata del Sandzhak y otros de carácter socialdemócrata) fue la más votada con un 39% de los votos, seguido del Partido Radical Serbio de Tomislav Nikolic, con un 29%, el Partido Demócrata Serbio- Nueva Serbia (conservadores) de Vojislav Kostunica consiguió un 11,4%, el Partido Socialista Serbio de Ivica Dacic un 8% y el Partido Demócrata Liberal un 5,3%.

De los 250 escaños del parlamento, los demócratas tienen 103, los radicales 77, la coalición de Kostunica 30, los socialistas 20, los liberales 13. Además han entrado en el parlamento tres partidos representantes de las minorías étnicas: la Coalición Húngara, con 4 escaños, los bosnios del Sandzhak con 2 y la Coalición Albanesa con 1.

En vista del resultado, será necesario un gobierno de coalición y ahí los partidos pequeños tienen mucho que decir, especialmente los socialistas. Aunque los radicales querrían formar gobierno con el partido de Kostunica y los socialistas, lo más probable es que los socialistas apoyen a Tadic (el apoyo de los liberales y de los partidos de las minorías étnicas se da por descontado).

La participación ha sido del 60,7%, algo menos de lo esperado.

En la página http://www.cesid.org/ se pueden ver los resultados oficiales.

Por lo que respecta a los húngaros, el líder de la Coalición Húngara (la forman 3 partidos: Federación Húngara de Voivodina, Sociedad Húngara Demócratia de Voivodina y el Partido Demócrata Húngaro de Voivodina), István Pásztor, afirma estar satisfecho con los resultados a pesar de que los resultados han sido algo peor de lo esperado (71 mil votos y 4 escaños). Al mismo tiempo se celebraron elecciones municipales en la Voivodina y allí los húngaros han conseguido buenos resultados: mayoría absoluta en distritos como Topolya (Topola) y Magyarkanizsa (Kanjiža), mayoría simple en Zenta (Senta), Kishegyes (Mali Iđoš), Óbecse (Bečej) y son el segundo partido más importante en Csóka (Čoka) y Ada. En las elecciones para el parlamento de Voivodina han conseguido cien mil votos (aun no se sabe el número de escaño por que es necesaria una segunda vuelta en muchos distritos). En Szabadka (Subotica), la ciudad más importante de la región habitada por húngaros no han conseguido tan buenos resultados, ya que tenían la esperanza de ser la fuerza más importante, pero se han quedado lejos del partido de Tadic (22 mil votos por 33 mil).

(acto del cierre de campaña de la Coalición Húngara en Subotica-Szabadka, foto: Attila Szabó, Hét Nap, fuente: www.magyarkoalicio.org)

(Fuentes: www.delilab.hu, www.delmagyar.hu, www.index.hu, www.cesid.org, www.magyarkoalicio.org)

Nota: los nombres de ciudades y distritos se dan en húngaro (entre paréntesis en serbio). Si solo se da una versión es que no cambia.

jueves, 27 de marzo de 2008

Los húngaros de la ex-Yugoslavia

Como ya se ha comentado anteriormente, a consecuencia del tratado de Trianón (1920) Hungría perdió parte de los territorios que tradicionalmente le habían pertenecido. En dichos territorios la mayoría de la población no era húngara, pero había bolsas importantes de húngaros (que en algunas lugares sí eran mayoría).

Una franja al sur de Hungría paso a formar parte de Yugoslavia, y con el breve paréntesis de la Segunda Guerra Mundial lo siguió siendo hasta su desaparición. En la actualidad hay minorías húngaras en el norte de Eslovenia (la región del río Mura o Muravidék) y Croacia (Baranja o región del Drava) y en la provincia autónoma de Serbia llamada Voivodina (Vajdaság en húngaro).

La región del río Mura (Muravidék en húngaro, Pomurska o Pomurje en esloveno):

(color naranja: porcentaje de húngaros entre un 10 y un 50%. Fuente: informe del 2006 de la situación de las minorías húngaras, Oficina de las Minorías Húngaras, http://www.hhrf.org/htmh/?menuid=060206)

En realidad el nombre húngaro y el esloveno hacen referencia a cosas diferentes. El húngaro se refiere a la parte de la región que pertenecía a Hungría hasta 1920 y donde hay minorías húngaras, el nombre esloveno se refiere a la región administrativa, que es mas grande (también se suele usar Prekmurje, para referirse a la "zona húngara").

La capital de la región es Murska Sobota o en húngaro Muraszombat. La población húngara se concentra en dos zonas: Lendava (Lendva) y Goričko (Őrség, aunque este nombre se usa también para la zona adyacente, que pertenece a Hungría).

Como siempre, sobre la cuestión del "número de habitantes" se ha escrito mucho, y por motivaciones políticas difícil es saber cual era la composición étnica de la zona: en 1921 se calcula que la región la habitaban 90.000 personas, de ellas entre 20 y 25 mil húngaros. En la actualidad (2002) se calcula que solo 6-7 mil se consideran húngaros (otras fuentes elevan la cifra hasta los 15 o 20 mil), es decir, el 7-8% de la población de la región. En general no parece que haya problemas étnicos. Frente a la población húngara decreciente se ha dado la circunstancia de un aumento del desarrollo cultural húngaro en la zona (consecuencia entre otras cosas de la cooperación húngaro-eslovena). Además la legislación eslovena los protege (son considerados "antiguos habitantes" de la región) y en el parlamento hay un diputado expresamente elegido por los húngaros (atendiendo al porcentaje de población no les correspondería, y claro está los húngaros pueden votar a los partidos eslovenos habituales, es decir, en la práctica votan dos veces). En 1994 se creó el Consejo Nacional Húngaro del Mura (Muravidéki Magyar Nemzeti Tanács), con 18 miembros. La lengua húngara es cooficial en la región.

El centro húngaro más importante es la ciudad de Lendava (o Lendva), con 11 mil habitantes en el 2002, de los cuales un 35% se consideran húngaros. Desde 1997 funciona en esta ciudad la Asociación de Escritores Húngaros de Eslovenia. Hay también radio en húngaro y algunos programas de televisión (aunque la cercanía de la frontera hace que en realidad todo el mundo vea los programas transmitidos desde Hungría).

(iglesia de Santa Catalina, en el centro de la ciudad)

Los húngaros de Croacia:

Durante gran parte de su historia Croacia estuvo asociada al Reino Húngaro, por eso, la presencia de húngaros siempre fue importante en casi todas las regiones, aunque solo en el norte había poblaciones "nativas". En 1910 había más de 120 mil húngaros en Croacia (el 3,75% de la población), después de Trianón, en 1921 se calcula su número en 76 mil, en 1975, 35 mil y en la actualidad (2006) en 17 mil (0,4 %de la población de Croacia). La mayoría de ellos se concentran en tres regiones septentrionales, Eslavonia Oriental, el Srem y la Región del Drava.

La región del río Dráva (se suele denominar así en húngaro, los croatas lo llaman directamente Baranja, que es también el nombre de una provincia húngara) es una zona rural, agrícola, con poblaciones pequeñas y multiétnica en cuanto a su población. En 1981 el 35,5% de la población era croata, el 24% serbia, el 18,5% húngara y el 16% se declaraban yugoslavos (el resto pertenecían a otros grupos étnicos). En el 2001: croatas 56%, serbios: 20%, húngaros: 16%. Por otro lado, las guerras yugoslavas afectaron la zona y gran parte de la población tuvo que huir, al menos durante un tiempo.

La ciudad más importante es Beli Manastir o en húngaro Pélmonostor, con 10 mil habitantes (56% croatas, 27% serbios y 8% húngaros en 2001).

En la actualidad la región está integrada en el condado de Baranja-Osijek (donde los húngaros son el 2,6% de la población).

Una de las zonas con más duros combates durante la guerra fue Eslavonia Oriental y el Srem. Antes se estima el número de húngaros en unos 10 mil, pero la mayoría huye durante la guerra (entre el 70 y el 100% de los húngaros, dependiendo de la localidad). Hoy en día, el proceso de vuelta y reasentamiento continúa, se calcula que el 75% de los húngaros que se marcharon han regresado ya.

Los húngaros de Voivodina (Serbia):

Voivodina ha sido una región tradicionalmente multitétnica y caracterizada por el respeto entre las minorías, si exceptuamos el periodo de la segunda guerra mundial y los años inmediátamente posteriores. Aún en la actualidad existen seis lenguas oficiales en la zona (serbio, húngaro, croata, eslovaco, rumano y rusino -antes llamado ruteno). En la única de las regiones de la ex-Yugoslavia, donde la sociedad húngara ha conseguido desarrollar una vida cultural de calidad y carácter autónomo.

La población húngara se mantuvo durante mucho tiempo alrededor de 400 mil personas, suponiendo el 20-25 % de la población de la provincia. En la actualidad debido a la huida de muchos húngaros por influencia de las guerras y sobre todo, a la llegada de miles de refugiados, la mayoría serbios, de Croacia o Kósovo, tendencia que continúa hoy en día, y no parece tener visos de acabar (¿quizás hasta que no queden serbios en Kósovo?), el número de húngaros ha bajado y se han empezado a producir incidentes étnicos. El reciente reconocimiento de la independencia de Kósovo por parte del gobierno húngaro, a pesar de que las asociaciones húngaras de Voivodina habían pedido expresamente que no lo hiciera, no ha hecho más que empeorar la situación (por cierto es una cuestión que dá que pensar, parece que el gobierno húngaro está más preocupado por servir a los intereses de ciertos países extranjeros antes que por fomentar el bienestar de los húngaros).

En la actualidad, de los 2 millones de habitantes de la región, la distribución étnica es la siguiente: serbios 65%, húngaros 14%, además 2,8% de eslovacos, 2,8% de croatas, 2,5% de yugoslavos (!), 2,5% que no se pronuncian sobre su pertenencia étnica (!), y además hay rumanos, gitanos, montenegrinos, rusinos, macedonios, bunievac (eslavos del sur, de lenguas serbia o croata y religión católica, aunque su diferenciación de los croatas es conflictiva), muchas veces concentrados en pueblos donde forman mayoría.


(color rosa: los húngaros son más del 50% de la población, color naranja: entre el 10 y el 50%)

La capital de la región es Novi Sad (en húngaro Újvidék), de 190 mil habitantes, la segunda mayor ciudad de Serbia. El 6% son húngaros (en 1921 todavía eran alrededor del 30%).

Novi Sad es una bella ciudad atravesada por el Danubio, no lejos de una de sus orillas se extiende la ciudad vieja, al otro lado, justo en la orilla, espectacular, la fortaleza de Petrovaradin (Pétervárad) con unas vistas increibles del Danubio. Junto la fortaleza, el barrio antiguo de Petrovaradin, impregnado de una atmósfera especial. Novi Sad fue conocida durante un tiempo como la Atenas serbia, donde florecía la vida cultural serbia (siglos XVIII y XIX). En los años 70 del siglo XX fue la cuna del movimiento underground serbio.

Durante los bombardeos de la OTAN en 1999 la ciudad sufrió graves daños estructurales, sus tres puentes fueron destruídos, quedando cortada la comunicación entre las dos partes de la ciudad. Además la ciudad se quedó sin agua potable. Después se ha recuperado con cierta rapidez: se construyeron dos nuevos puentes y en el 2005 fue reconstruído el puente de la Libertad (y las obras en los otros continúan).

(ayuntamiento de Novi Sad)


Desde el punto de vista húngaro, la ciudad más importante de Voivodina es Subotica (Szabadka en húngaro), el principal centro húngaro, la población (contando el extrarradio de la cuidad) llega a los 150 mil habitantes, de los cuales 57 mil (38,5%) son húngaros, los serbios son el 24%, además hay un gran número de croatas (11%) y de bunievac (11%).

Subotica o Szabadka es una ciudad de gran belleza que ha sabido mantener su atmósfera húngara mezclándola con la balcánica. Es muy característica su arquitectura de estilos secesión húngaro, como por ejemplo el ayuntamiento, pero hay otros edificios. También destaca la sinagoga, aunque en la actualidad está en bastante mal estado. Subotica es la patria chica de
numerosas personalidades de la cultura húngara, tiene un lugar especial en el mundo de la literatura, ya que nació allí el gran escritor Dezső Kosztolányi, o el maestro del relato corto Géza Csáth, pero también entre los serbios de la ciudad ha habido figuras destacadas, por ejemplo el célebre escritor Danilo Kiš, que por cierto hablaba húngaro (y tradujo del húngaro al serbio), y si bien vivió y trabajó en Novi Sad, nació aquí.

(teatro nacional en Subotica, véase el nombre en la fachada del edificio, en serbio - narodno pozorište- y en húngaro -népszínház)



(antigua postal del ayuntamiento)


(el ayuntamiento hoy)

(una sala del interior del ayuntamiento)


(otro ejemplo de estilo secesión en la ciudad)

(estas y otras fotos en: http://aszt.inf.elte.hu/~ceepush81/szabadka/index.html)

En Voivodina funcionan numerosas revistas y periódicos húngaros, por ejemplo el diario Magyar Szó (palabra húngara), editado en Novi Sad (la dirección está en los enlaces).

Se ha desarrollado una importante literatura húngara en Voivodina durante todo el siglo XX, por mencionar solo un par de nombres: el narrador Ervin Sinkó (1898-1967), que estudió en Subotica, participó en la creación de la facultad de húngaro de la universidad de Novi Sad (1959) y durante un tiempo la dirigió. Y sobre todo Nándor Gion (1941-2002), que pertenece a la primera generación de estudiantes de la facultad de húngaro de dicha universidad. O entre los poetas Otto Tolnai o Károly Ács.