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miércoles, 4 de junio de 2025

Comunicado del Partido Comunista de Eslovaquia sobre el gobierno de Fico

(Traduzco un comunicado del 23 de mayo del 2025 del Partido Comunista de Eslovaquia sobre la situación en Eslovaquia y su actitud hacia la coalición gubernamental dirigida por el partido Smer y por su líder, Robert Fico. Como no tengo mucho tiempo, la traducción la he hecho con un traductor online -Yandex-, pero la he cotejado con el original y he corregido los errores, además de hacerla más legible. )


Logo actual del Partido Comunista de Eslovaquia. 


Comunistas: En este caso, el primer ministro tiene razón.

Los comunistas nunca han ocultado sus reservas ante la política de Smer-Democracia Social. En las declaraciones de nuestros representantes, así como en artículos y comentarios, el KSS (Partido Comunista de Eslovaquia) ha señalado que esta Democracia Social distorsiona y daña la política de izquierda en Eslovaquia en su conjunto. La lista de objeciones concretas y comentarios críticos es larga, pero no es el propósito de este artículo discutirlas aquí.

 Ni siquiera en las condiciones actuales el KSS puede identificarse con muchas de las medidas y consecuencias de la política del gobierno de Smer-SD, que es "de izquierda" solo en apariencia. Sin embargo, dadas las condiciones actuales de la situación internacional y su desarrollo, pero también de las condiciones y la situación política interna en Eslovaquia, los comunistas generalmente apoyan al gobierno del primer ministro Robert Fico. Creemos que debido a los ataques cada vez mayores de los partidos de oposición al primer ministro, pero también debido al cuestionamiento directo o indirecto por parte de los medios privados de derecha y liberales de cualquier medida gubernamental, el apoyo de los comunistas y sus simpatizantes es un factor positivo en la formación de la opinión pública. Los comunistas se ponen del lado de la coalición gobernante principalmente porque sus políticas son ciertamente más pro-nacionales, más beneficiosas para los ciudadanos trabajadores y los jubilados que las políticas de los partidos de derecha. De hecho, algunas medidas del gobierno, aprobadas o en planes de hacerlo, parecen copiadas del programa del KSS.

Un ejemplo podemos verlo en algunas declaraciones y posiciones del primer ministro en la conferencia de prensa del 21 de mayo de 2025. En especial nos parece positiva la actitud del primer ministro, que mencionó la lista que refleja la opinión de la patronal. En ella supuestamente se indican todos los sectores donde es necesario "ahorrar", y entre los que no se incluye a la propia patronal. Se propone abolir la 13º pensión, los billetes de tren gratuitos para jubilados y estudiantes, las comidas gratuitas para escolares, etc. La declaración del primer ministro de que no permitirá que se toquen las prestaciones sociales es comprensiva y alentadora. Aunque los comunistas habrían tratado los viajes y comidas "gratuitos" en los comedores escolares de manera un poco diferente. Sin embargo, el hecho de que la patronal, al menos la más rica, próspera y con mayores ingresos, pueda ella misma ofrecer mejores condiciones sociales que las que ofrece actualmente, eso no se discute. Porque la socialdemocracia nunca se atreverá a imponerlo por propia iniciativa. Los comunistas harían el sistema más perfecto y justo tratando de hacer cumplir lo expresado en el programa del KSS: introduciendo un impuesto progresivo. El primer ministro también discutió esta posibilidad en una conferencia de prensa. Quién sabe, tal vez las condiciones objetivas obliguen a algún gobierno hacerlo en el futuro. La pregunta es, ¿en el futuro cercano o en el lejano?

En un análisis más detallado de cómo ahorrar en las finanzas del Estado, el primer ministro también llegó a plantearse en reducir el número de regiones administrativas, el número de autogobiernos, que también se llevan estos fondos. Los comunistas también apoyarían esto sin pestañear, de hecho está propuesto en nuestros programas preelectorales y somos conscientes de la necesidad y la necesidad de tal medida. Finalmente, el primer ministro también admitió la posibilidad de reducir el número de diputados en el Parlamento, lo que también supondría algunos ahorros para las arcas del estado. La pregunta ahora es cuál será el enfoque práctico del gobierno actual para lidiar con la deuda del país y desarrollar medidas racionales efectivas que funcionen y produzcan el efecto necesario. Nosotros, los comunistas, solo podemos observar y esperar a que el trabajo tenga éxito. De momento. Porque a nadie le interesan todavía nuestras ideas y propuestas.

Sección de prensa de KSS


 Fuente: página del KSS


Miembros del Partido Comunista de Eslovaquia en las celebraciones por el SNP - el Levantamiento Eslovaco Antifascista en la 2ª Guerra Mundial-, en la ciudad de Banská Bystrica, en agosto del 2024. Fuente: KSS.  


lunes, 2 de septiembre de 2024

El fenómeno de Sahra Wagenknecht visto desde Hungría

(Reflexiones sobre Alemania y la situación de la izquierda en Europa)

(Esto no era inicialmente un artículo, sino un hilo que escribí en tuiter y que, visto su extensión, es más legible en forma de artículo. Así que lo he compuesto en un texto único, corregido y subido aquí. Que al menos valga para resucitar el blog, que lo tengo bastante olvidado, por falta de tiempo -no de temas y noticias)

Sahra Wagenknecht


Algunos comentarios sobre las elecciones en Sajonia y Turingia de ayer. Los datos que puse en un hilo anterior (aquí, en tuiter) eran estimaciones sobre encuestas a pie de urna, pero son más o menos los resultados definitivos. En Sajonia hay algunos cambios menores, algunos partidos ganan o pierden un escaño respecto a la estimación, p.ej. CDU tiene 42 escaños, no 41, y AfD 41 no 40. El BSW ha conseguido 15 no 16, y los socialdemócratas 9 en lugar de 10. En Turingia las diferencias son mínimas (décimas en % de voto) y no se traducen en cambios de escaños respecto a la previsión. Eso, por un lado. Por otro, aclaro que yo ni sé alemán y ni sigo en profundidad la política alemana, solo muy por encima, pero en Hungría, por razones obvias, hay un interés muy grande por lo que sucede allí. Así que quiero comentar un poco algunas cuestiones que se mencionan en Hungría sobre el BSW y su papel en las elecciones. 

Curiosamente los medios progubernamentales húngaros han sido mucho más respetuosos con el BSW que los medios liberplastas y progres. Ahí donde lo veis, en Hungría desde medios gubernamentales se ve al BSW como la extrema izquierda "razonable", mientras que los liberplastas los ven como malvados estalinistas o incluso rojipardos. Así que me voy a basar más en las noticias de los medios progubernamentales, que por lo menos tienen cierta curiosidad por el BSW e intentan explicarlo en su contexto (los medios liberales se contentan con poner la etiqueta, básicamente)... 

En Index, p.ej. se resalta que la CDU ha descartado gobernar en Sajonia con el AfD y con Linke, pero no con BSW (a pesar de que, según Index, en cuestiones sociales, el BSW tiene muchas coincidencias con el AfD). En teoría en Sajonia sería posible una coalición CDU-SPD-BSW. El BSW no se ha expresado sobre la cuestión (yo, sin tener mucha idea ya os digo que está descartado, pero bueno). Pero Index resalta que la campaña que ha seguido el BSW en las elecciones (en la que ha participado Sahra Wagenknecht, aunque no era candidata), se ha basado en acabar la guerra en Ucrania cuanto antes y en cortar de inmediato cualquier ayuda militar a este país. Y aunque de eso no se decide en Sajonia, sino en Berlín, hay posibilidades de influir desde Sajonia. Vamos, que Index no ve muy probable la participación de BSW en una posible coalición, más bien piensan en una coalición que gobierne en minoría CDU-SPD (esto debe ser la pinza PSOE-PP a la alemana). Esto por lo que respecta a Sajonia. En Turingia la CDU solo puede gobernar con ayuda de Linke o de AfD, pero, como he dicho antes, CDU por principio descarta colaborar con estos dos partidos, por considerarlos extremistas (además necesitaría al SPD, claro). Igual que en Sajonia, CDU no se ha pronuciado respeto a BSW. Aquí no se habla más de BSW. En Magyar Nemzet (principal periódico progubernamental) se resalta que los partidos críticos con el sistema (entiende aquí al AfD y a BSW) han conseguido un gran éxito y más del 40% de los votos en Sajonia, y en Turingia tienen el 50% de los escaños. Y se indica que ambos se oponen a enviar ayuda militar a Ucrania y a aceptar a inmigrantes sin ningún control. En cualquier caso, los resultados muestran que una gran parte de la población de la antigua RDA está bastante harta de la política federal alemana. De hecho, se puede afirmar perfectamente que el gobierno federal ha fracasado en las elecciones. Otro artículo de Index (anterior a las elecciones) resalta que, al ser un partido nuevo, el BSW no tiene todavía una militancia muy amplia, los candidatos que ha presentado no son políticos muy conocidos, y eso ha intentado compensarlo Sahra Wagenknecht con su participación; todo esto ha dado pie a las críticas de otros partidos, que les han acusado de que sus candidatos no saben ni qué representan. Index resalta que, en realidad, los puntos importantes del programa de BSW sí son conocidos: aumentar el salario mínimo, dar prioridad a la mejora del nivel de vida de los trabajadores y defender a la industria por encima de consideraciones ecologistas, oposición total a la migración, que hunde los salarios de los trabajadores y acercamiento a Rusia para conseguir energía rusa barata; pero claro, esos son temas que no se deciden del todo en estas elecciones. Por cierto, aunque los resultados de BSW han sido muy buenos, en realidad son algo menores de los previstos por las encuestas (aunque por poco, 13% en Sajonia frente al 12% que ha logrado, por 18% en Turingia frente al 16% real). En Index hay un artículo más largo yprofundo sobre Wagenknecht, aunque es de finales del año pasado. Allí, se define al BSW como un partido con un programa económico de izquierdas, pero conservador socialmente (y aclaro, estos datos son todos de prensa proorbanista, es decir, muestra cómo interpretan ellos el fenómeno BSW, lo cual no quiere decir que, realmente, el BSW sea así). Ahí se menciona que, aunque el partido surge de Linke y aspira a atraer votantes desencantados con Linke, también puede ser atractivo para ciertos sectores del SPD y de los Verdes. Pero, curiosamente, menciona que también puede atraer a votantes del AfD, ya que ambos aspiran a atraer el voto de la clase obrera de la antigua RDA y ambos se presentan como partidos protesta. En el artículo se resalta también que la ideología que representa Wagenknecht difiere radicalmente del mainstream de los partidos de izquierda o de la nueva izquierda. Sahra critica a los verdes y también al SPD, a este último por haberse alejado del verdadero camino de la socialdemocracia, pero también denuncia (Sahra) que ese proceso ha afectado a toda la izquierda europea. Según ella, actualmente la mayor parte de la izquierda se dirige a una población urbana acomodada y educada, y se ha olvidado de los obreros que están en peor situación económica y social que esta clase urbanita. Sahra habla de lucha de clases y de que un político de izquierdas tiene que ocuparse de la clase obrera, cuyos problemas son completamente diferente de los de un trabajador de una oficina en un barrio gentrificado de una gran ciudad. Además, es que estos dos grupos sociales tienen intereses contrapuestos. Mientras que los nuevos izquierdistas urbanitas aspiran a la reducción de las emisiones dañinas para el clima y querrían prohibir el uso de energías fósiles, o ven de forma positiva los impuestos sobre el transporte, la energía y los combustibles, gran parte de la clase obrera más pobre se ve afectada negativamente por estas medidas, y un buen ejemplo de eso ha sido la discusión sobre las instalaciones de calefacción en Alemania (se trata de una propuesta de los Verdes, que prohibiría la construcción y venta de viviendas con calentadores de agua por gas o petróleo). Según Sahra Wagenknecht estas medias, además, favorecen al capital, pero en la contradicción capital-obrero, un partido de izquierdas debe tener claro que su misión es estar del lado del obrero y no puede apoyar una política que los afecte negativamente. Por eso también rechaza la migración, que provoca una competencia de salarios a la baja, y por lo tanto sirve los intereses del capital. Otras cuestiones que afectan a minorías -sexuales o étnicas- no son importantes desde el punto de vista de clase y la representación de estas minorías no puede solucionar los problemas de la clase obrera. La clase obrera no está interesada en cuestiones como la política de identidad progresista. Así pues, dice el artículo, Wagenknecht sigue una política completamente de izquierdas en lo económico, culturalmente conservadora, y por lo que se refiere a la política exterior, totalmente europea por contraposición a la atlantista. Según el artículo, el BSW cubre un vacío existente en la política alemana, donde ya hay un partido económicamente de izquierdas (Linke), pero es culturalmente progresista.


Primer Congreso de la Alianza Sahra Wagenknecht - Por la Razón y la Justicia. 30 de enero de 2024.


Por mostrar también la opinión de otros medios, veamos por ejemplo qué dice de Sahra y de su BSW el portal húngaro Mérce, de izquierda alternativa progre, que sí se ha ocupado del fenómeno del BSW (aunque, bueno, solo es un tío el que escribe de ella, un tal Áron Mikus). Solo los títulos de los artículos ya dicen mucho: "El cometa de la izquierda alemana que se ha quedadoestancada al pie del muro de Berlín", "No es la clase obrera la quegira a la derecha, sino los políticos de izquierda hambrientos de poder" (se refiere, claro está, a Sahra).  Aclaro que yo, a estas alturas, ya ni leo Mérce de forma habitual (aunque por mi ideología sería uno de mis medios de referencia), pero me tiene ya hasta las narices su retórica (p.ej. en Ucrania, promaidanista - con algunos artículos muy manipuladores, como cuando te presentan como única opinión de izquierdas válida la de la izquierda ucra -apenas existente- que habla de imperialismo ruso y de luchar contra el invasor -que ya se hablará luego de los problemas internos de Ucrania-, y ni mencionan a la izquierda ucra realmente existente -Borotba,pej.- que lucha en las milicias del Donbass contra el gobierno ucro. El único artículo que han escrito sobre los comunistas ucros es para decir que son un partido de oligarcas -que en condiciones normales hasta podría aceptarlo, pero ellos lo hacen para desacreditar cualquier cosa que diga sobre Ucrania el PCU desde el exilio)... pero bueno, vamos con los artículos, muy por encima... Empecemos con el más antiguo (el del "cometa estancado a los pies del muro", que manda narices). Repite lo mismo que hemos visto en Index: que según Sahra la izquierda se ha apartado de los obreros y hace política solo para una capa social progresista y urbanita. Y también resalta lo de que económicamente es de izquierda, socialmente conservadora, y que su idea es dirigirse a los obreros "perdidos por la izquierda" (las comillas son del artículo). Lo que se plantea el autor es qué sentido tiene un partido conservador culturalmente y que rechaza llevar a los obreros en una dirección progresista. Acusa a Sahra de seguir no una política socialista, sino reformista, ya que sus ideas representan una economía de mercado con tintes sociales. Me salto la parte en la que habla de la evolución de Sahra, porque se me va a hacer muy largo esto (ya lo es). Solo menciono que llamó la atención (Sahra) en 1992 con su artículo "Marxismo y oportunismo" en el que juzga positivamente a Stalin (en el artículo se incluye un enlace al artículo de Sahra, está en alemán, pero se podrá leer con un traductor online, supongo, os dejo el enlace aquí para que no se me olvide: "Marxismo y Oportunismo").También se hace referencia a que cuando el PDS (excomunistas) realizaron un comunicado denunciando el muro de Berlín y considerándolo injustificable, Wagenknecht fue la única que se opuso a firmarlo. Luego, según el artículo, se modera un poco e incluso acepta el mercado. Se resalta su participación en manifestaciones por la paz (respecto a la guerra en Ucrania) y que para el autor es solo por su idea de conseguir energía barata para relanzar la economía alemana (y ya os he dicho que este medio es muy pro ucraniano). Según el autor, Sahra no pretende representar a toda la clase obrera, sino solo a los obreros de ciertas ramas industriales. Y ojito a esta frase: "su horizonte (el de Sahra) no ha superado el reformismo pequeñoburgués de los socialismos realmente existentes" (de ahí su nostalgia por la RDA, una RDA que para este medio no es socialista ni intentaba construir el socialismo, estos son de izquierda muy de izquierda y tal -sí, son totalmente antisoviéticos y eso, pero, oye, van de puristas, y luego se les cae la baba con los maidanistas, es que es para joderse). "Tenemos que ver que esta política (Sahra) considerada una esperanza por una parte de la izquierda alemana y europea, en realidad promete el regreso al estado del bienestar, lo que no es posible sin la explotación cada vez más intensa de grupos dentro de unas fronteras estatales concretas (mujeres, inmigrantes) o fuera de ellas (trabajadores de países del tercer mundo)" (lo dice el tal Áron Mikus este).

 

Vamos con el segundo artículo (el autor promete tres, pero creo que el tercero no está escrito todavía), el de los “políticos sedientos de poder” refiriéndose a Sahra. Repite que Sahra se inicia como comunista, pero ahora es partidaria de una economía de mercado social. Y acusa a su partido de considerar deseable la política sancionadora liberal sobre los trabajadores de sectores con sueldos más bajos -fundamentalmente mujeres e inmigrantes-, y que con eso se acomoda bien en la actual élite política alemana (no sé de dónde saca esto, pero bueno). "A Wagenknecht se la diferencia de otros partidos porque habla a esos que antes eran los principales beneficiados del modelo económico alemán, pero que se han visto muy afectados por la respuesta de las políticas liberales ante el descenso de la tasa de beneficio: la clase obrera industrial de ramas importantes de la economía alemana - por ejemplo, los trabajadores de la industria del motor-, así como los pequeños y medianos empresarios." (es alucinante el odio con el que habla esta gente de la clase obrera industrial, es que se les nota el odio, alucinante). Simplificando -dice el autor- podemos considerar que el partido de Sahra intenta hablar a gente de izquierdas partidaria de la redistribución en cuestiones económicas, pero que son conservadores en otras cuestiones consideradas culturales (migración, sexualidad, minorías, clima). Que es un grupo ("imaginario" dice el autor) de gente que ahora mismo no tiene representación política (bueno, ahora la van a tener). Y se menciona que las elecciones alemanas del 2017 parecen justificar esta postura, ya que entonces 420 mil votantes se pasaron de Linke al AfD. Pero de momento, parece que Sahra solo aspira a recuperar esos votantes (vaya análisis más absurdo de este tipo). Además, según un estudio de la universidad de Belfast, lo curioso es que los votantes potenciales del BSW serían más bien gente económicamente de derechas. Según el estudio, el 54% de los votantes de AfD se pensarían votar a Sahra, mientras que solo el 25% de los de Linke lo harían, y el 30% de los liberales (FPD) (el artículo es de junio, qué mal ha envejecido, si tenemos en cuenta los resultados de ayer). Según un estudio de Carsten Braband (de Jacobino), los votantes potenciales de Sahra no son especialmente partidarios de una redistribución social, no más que la media en Alemania, sino que son más bien ligeramente derechistas respecto a la cuestión. Según otro estudio, solo el 18% de sus votantes lo haría por su programa económico, el 40% por la desilusión con otros partidos (¿y esa desilusión de qué viene? ¿del aire?) o de la simpatía por Sahra (28%). El 25% la apoyaría por su política sobre migración (se podían

elegir dos opciones, por eso el total supera el 100%). Es decir, se trata solo de un partido protesta. Se menciona también que es por eso que es tan popular entre los votantes liberales, desengañados por la política del gobierno (y en lo que juega su papel que Sahra haya sido muy crítica con la política realizada durante la pandemia, además apoya más la construcción de infraestructuras educativas y ayuda al mantenimiento de niños, antes que las ayudas directas a familias necesitadas). De este modo, Sahra aparece con una posición "anti-establishment" lo que también se ve respecto a su postura en la guerra en Ucrania, que es muy crítica, pero parece que más bien solo para asegurar el abastecimiento de energía barata para la industria Alemania (algo que debe ser un crimen para el autor del artículo, yo no sé con qué cerebro piensa esta gente, de verdad). Y, de hecho, se menciona a un político liberal del FDP, Christian Schuchert, que se ha pasado al partido de Sahra solo por su postura en la guerra de Ucrania. Todos estos argumentos (más alguno que no he contado porque se me está haciendo eterno esto) muestran que el mito del votante que quiere una política de izquierdas, pero se aleja de los partidos de izquierda por la política social progresista de estos, parece venirse abajo. Además, los estudios desmienten que por el hecho de ser clase obrera uno tenga una opinión determinada sobre migración, minorías sexuales, política de clima, etc. El único criterio que sí es importante -según el autor- es el nivel de educación. Pero no es sorprendente que BSW resalte el tema de la redistribución social, dado que en los últimos años la desigualdad en Alemania se ha disparado. En 2017 la desigualdad social era mayor en Alemania que en Hungría, de hecho, solo en Lituania hay peores indicadores al respecto en la UE. Pero no hay una movilización de izquierdas respecto a la cuestión, y los intentos que ha habido, han fracasado, debido a que predomina la idea de la meritocracia y a que la sociedad ha aceptado que, si alguien es pobre, es porque no trabaja lo suficiente. Lo que sí hay es una crítica hacia los privilegios de los más acomodados. Y por eso Sahra resalta la dura lucha de las pequeñas y medianas empresas porque la economía alemana crezca, contraponiéndolos con las grandes empresas y con la situación de monopolio de estas ya que consiguen grandes beneficios sin un aumento real de la productividad, gracias a los contactos con el estado. Un estudio conjunto entre Linus Westheuser y Linda Beck, sobre si es cierto que la clase obrera ha girado a la derecha, ayuda a comprender este fenómeno. Según el estudio, no hay ninguna prueba de que entre los obreros haya algún problema con la homosexualidad, la emigración o la clase media urbana, pero sí lo hay respecto a los que reciben algún tipo de compensación económica o reconocimiento. Sí es importante la idea de que unos (ellos mismos) no reciben lo suficiente, pero otros reciben mucho sin hacer nada. Además, los obreros no ven posible un cambio en el sistema de redistribución actual y, por eso, ven que cualquier beneficio que recibe otro, se hace en detrimento suyo. Así pues, para el autor, Sahra es una política que intenta usar la polarización de la sociedad en ciertos aspectos, y que no tiene el menor problema en usar modelos de la derecha que ansían la vuelta "a la normalidad" frente a la locura woke, queer o los refugiados. Y a la vez ni se cuestiona el principio de la productividad que legitima las desigualdades, y no hace el menor esfuerzo por construir instituciones o instrumentos capaces de redirigir y representar las críticas a la desigualdad -como lo han sido de forma clásica los partidos de izquierda y los sindicatos-. "Sahra no quiere movilizar a los explotados, sino representar a los que quieren pertenecer a una supuesta normalidad". Y eso ni es emancipador ni ha tenido éxito en los últimos 100 años. Y acaba citando al filósofo "marxista" húngaro TGM (Gáspár Miklós Tamás): "Como siempre, la izquierda fracasa cuando, apresurándose a aspirar al poder, empieza a parecerse a su oponente. Es como si la fidelidad al pueblo significara lo mismo que la adaptación a la opinión pública represiva y manipulada por la clase dirigente capitalista. Y, encima, torpe y ciegamente. Además de todo". 

lunes, 22 de junio de 2020

La pandemia hunde a la industria húngara

Según datos oficiales, publicados por la Oficina Estadística Central Húngara, en abril la producción industrial húngara fue un 36,8% (!) inferior a la de abril del año pasado. La causa principal es la epidemia, que ha obligado a la paralización total o parcial de una parte importante de las fábricas, y ha afectado sobre todo a las empresas dedicadas al comercio exterior, y de manera especial a la industria automovilística, de vital importancia en la economía húngara, que ha caído en picado, un 80% (!). El descenso es generalizado, p.ej. la industria informática, electrónica y óptica ha bajado un 21%. Aunque algunas ramas de la industria han soportado mejor la crisis causada por el COVID-19. La industria alimentaria "solo" ha tenido un descenso del 7,9% (aunque si solo miramos la industria cárnica, el descenso ha sido del 17,2%, en la industria de bebidas, la caída llega al 31%). La única excepción es la industria farmacéutica, cuya producción ha crecido un 19,4%, aunque hay que tener en cuenta su pequeño volumen general respecto a la producción industrial total del país. La producción de la industria energética ha bajado moderadamente (un 4,4%), igual que la construcción (un 2,2%).

Variación de la producción industrial (en relación al mismo periodo del año anterior). Fuente: Oficina Estadística Húngara.


La exportación industrial se ha hundido, perdiendo un 43% de su valor, y esa es la razón principal del hundimiento de la industria automovilística, fundamental en las exportaciones húngaras, y cuya exportación ha bajado un 77%.

Por regiones, la más afectada por el descenso industrial es el Transdanubio Occidental (Nyugat-Dunántúl), cuya producción industrial ha caído un 62%, aunque es lógico, ya que es el centro de la industria automovilística húngara, que es la rama más afectada por la crisis. 

Evolución de la producción industrial mes a mes. En marzo el descenso ya fue brutal, un 10,4% respecto a febrero del mismo año, en abril el descenso ha sido de un 30,5% respecto a marzo. Fuente: Oficina Estadística Húngara.

lunes, 26 de junio de 2017

Los obreros eslovacos de Volskwagen y su lucha

"Apoyo la huelga de los empleados de Volkswagen". Fuente: Vzdor


Hace unas horas se ha hecho público el acuerdo entre el sindicato representativo de los obreros de la Volkswagen en Eslovaquia y la dirección de la empresa. Por él, la dirección accede a una subida progresiva de sueldos del 14,2% hasta el 1 de noviembre del 2018 en tres tramos, un 4,7% inmediato, desde el 1 de julio, un 4,7% el 1 de enero del 2018 y finalmente, un 4,1% el 1 de noviembre del 2018. Además, los trabajadores reciben una prima especial de 500 euros sobre su sueldo de junio (que se les pagará en julio) y se suprimen las dos categorías más bajas y peor remuneradas de sueldos; a partir de ahora, un trabajador recién contratado pertenecerá a la categoría 3; del mismo modo los trabajadores que actualmente pertenecen a las categorías 1 y 2, pasan automáticamente a categoría 3. Este es básicamente el contenido del acuerdo firmado hoy domingo que pone fin a una huelga histórica. Histórica, porque es la primera vez desde la caída del socialismo que la clase obrera eslovaca realiza una protesta de este calibre; y también porque es la primera vez en los últimos años que en un enfrentamiento entre la clase capitalista y la obrera se salda con un triunfo para la clase obrera. Dada la atención que se ha prestado a la protesta y la resonancia que ha tenido en los países del alrededor (desde Chequia y Hungría especialmente) seguro que será un referente para las próximas luchas obreras en todos los países de la zona. Queda aún mucho por hacer, pero es un primer paso.

Seis días. Seis días de huelga indefinida, un sindicato decidido y una clase obrera apoyando mayoritariamente la movilización y sosteniendo al sindicato hasta sus últimas consecuencias. Y he aquí el resultado. No hay duda de que la situación en Eslovaquia tiene sus peculiaridades y, naturalmente, las condiciones en cada país son diferentes, pero eso no quita valor a todo lo que ha pasado estos días en Eslovaquia. ¿Asistimos al resurgimiento del movimiento obrero en Europa Central o todo quedará como un fenómeno aislado y puntual? Eso solo lo decidirá el tiempo, pero en cualquier caso es indudable que algo importante ha pasado en Eslovaquia esta semana. Así que merece la pena mirarlo con atención.

La industria del automóvil en Eslovaquia


Obreros en huelga frente a la fábrica de Volkswagen de Bratislava. Fuente: Hlavné správy

En los últimos años varias multinacionales fabricantes de automóviles se han instalado en Europa Central, aprovechando la cercanía a Alemania, Austria y otros países, la pertenencia a la UE y, sobre todo -lo principal-, los bajos sueldos en comparación con estos países vecinos. Eslovaquia es el  principal polo de atracción para ellas (también Hungría, en menor medida), gracias a una política de exenciones fiscales y ayudas a dichas empresas por parte de los sucesivos gobiernos. Y el hecho es que a día de hoy Eslovaquia se ha convertido en uno de los grandes productores de automóviles. En el 2016, por ejemplo, se produjeron 1.040.000 de automóviles en el país, lo que le sitúa en el puesto número 15 en el mundo (según datos de la OICA). Si tenemos en cuenta que Eslovaquia apenas tiene 5,5 millones de habitantes, estos datos resaltan más todavía. De hecho, desde hace años Eslovaquia es el principal productor de automóviles per cápita del mundo (171 vehículos construidos por 1000 habitantes en el 2012, 191 en el 2016). Además de Volkswagen, que tiene cuatro plantas por todo el país (en Bratislava -la que por cierto, es la mayor fábrica eslovaca-, Martin, Košice y Stupava), también KIA y Peugeot han deslocalizado parte de su producción hacia Eslovaquia, y en el 2018 se finalizará la construcción de la fábrica de Jaguar Land Rover en Nitra, con una capacidad anual prevista de entre 100-400 mil vehículos al año. Por cierto, los datos de la venta de automóviles en Eslovaquia en 2016 son ridículos comparados con la producción: 88 mil vehículos nuevos. Vamos, que el grueso de lo producido no es para consumo local, sino para la exportación.

Producción de automóviles per cápita en el 2015. Eslovaquia, muy por encima de cualquier otro país. Fuente: Pravda


Volkswagen está presente en Eslovaquia desde 1991, empezó a funcionar todavía en tiempos del estado común checoslovaco, primero como empresa mixta con la Fábrica de Automóviles de Bratislava (BAZ, Bratislavské Automobilové Závody, de propiedad estatal), de la que poseía el 80%  (frente al 20% del BAZ). Posteriormente, en 1999 Volkswagen se hizo con la totalidad del consorcio. En la actualidad emplea a unos 12300 trabajadores, y el 99% de su producción, según datos de la misma empresa, se dedica a la exportación (principalmente a Alemania, EEUU y China: 32%, 16% y 11% respectivamente). En el 2016 produjo 389 mil vehículos (en su mayoría en la fábrica de Bratislava, las otras no producen vehículos sino piezas, excepto la de Košice, especializada en el mercado ruso). Es la primera empresa privada de Eslovaquia, en el 2016 tuvo unos ingresos de 7,6 mil millones de euros, un beneficio neto de 234 millones de euros y 145 millones después del pago de impuestos. Todos estos datos los da la propia empresa en un folleto explicativo donde se detallan, entre otras cosas, los resultados y activos económicos. Su director es Ralf Sacht (desde enero de 2016); Jens Kellerbach y Eric Reuting son los otros dos miembros de la presidencia (por cierto, ninguno es eslovaco). 

¿Qué quieren los obreros? ¿Cuáles son las razones de la huelga?


Z. Smolinský, líder del Sindicato Moderno de Volkswagen, hablándole a los trabajadores. Fuente: Topky


El desarrollo espectacular de la industria del automóvil en Eslovaquia ha contribuido a reforzar a una clase obrera local cada vez más consciente de sus derechos y de su situación real. Si hasta hace poco el elevado índice de paro era un amenaza directa contra todo intento de protesta obrera, la situación hoy ha cambiado radicalmente. Eslovaquia está en los menores índices de paro desde su independencia (7,4% en junio del 2017), y en algunas zonas, por ejemplo Bratislava (donde se encuentra la fábrica principal de Volkswagen) el paro es en la práctica inexistente (ronda el 5%). Por supuesto, la situación en el Este del país es muy diferente, ahí el índice de paro se dispara por encima del 20%, pero en la zona occidental la falta de trabajo ha dejado de ser una de las preocupaciones diarias de la población. El caso es que en muchos lugares empieza a haber falta de mano de obra, sobre todo si atendemos a la especializada (en diciembre del 2016 había 35 mil puestos de trabajo no cubiertos, casi 9 mil de ellos en Bratislava), y esto lo están empezando a sentir las multinacionales del automóvil radicadas en Eslovaquia, que tienen cada vez más dificultades en encontrar trabajadores especializados. De hecho, el ministro de Trabajo, Ján Richter, ya ha expresado su preocupación por el tema y ha llegado a hablar de atraer a trabajadores eslovacos de la fábrica húngara de Audi en Győr para poder cubrir la necesidad de mano de obra cuando entre en funcionamiento la fábrica de Jaguar en Nitra -otra cosa es que las declaraciones del ministro no tengan mucho sentido porque apenas hay obreros eslovacos trabajando en esa planta; como dice un periodista de Paraméter, una web de noticias húngara de Eslovaquia, o Richter sabe algo que los demás no, o no sabe nada de nada.

Obreros eslovacos frente a la fábrica Volkswagen de Bratislava. Fuente: Čas


La negociación entre los obreros eslovacos, representados mayoritariamente por la organización sindical Sindicatos Modernos (Moderné Odbory) y la dirección de Volkswagen se han alargado durante varios meses sin éxito. Los sindicatos han pedido desde el principio un aumento salarial del 16%, pero la dirección de la empresa lo ha rechazado de plano afirmando que el sueldo medio en la empresa es de 1800 euros al mes, que ya es una cifra respetable, y que por lo tanto, lo más que podía aceptar era una subida del 4% este año y otro 4% el año próximo, y a su vez ha amenazado con que en caso de aceptar las propuestas del sindicato habrá que despedir a trabajadores porque habrá que trasladar la producción de algunos vehículos a fábricas sitas en otros países. A finales de abril, cuando se cerró sin acuerdo la séptima ronda de negociaciones, ante la negativa de la empresa a ceder, empezó a perfilarse la posibilidad de una huelga indefinida, como anunció Zoroslav Smolinský, líder de Sindicatos Modernos.

Los obreros no están nada de acuerdo con la versión de la empresa. Por un lado, eso de los 1800 euros al mes no hay por donde cogerlo, aunque varios órganos de prensa lo hayan anunciado a bombo y platillo, seguramente intentando predisponer, sin mucho éxito, a la opinión pública contra la protesta (caso especial es el periódico Sme, una especie de El País en versión eslovaca, que ha hecho una campaña descarada - y patética - contra los obreros, llegando incluso a afirmar que los sueldos iniciales eslovacos no son menores que en Alemania -sí, como lo leen, una chorrada como una montaña de grande-, basándose en el peregrino argumento de que el porcentaje del sueldo inicial respecto al sueldo total es mucho mayor en Eslovaquia que en Alemania, cosa que, por otro lado, es cierto, nadie lo duda, pero es que eso no tiene mucho que ver con el sueldo real que recibe uno). El hecho es que el sueldo real está muy por debajo de esos 1800 euros, solo un trabajador de categoría 12 (la más alta, con al menos cinco años de experiencia) puede recibir esos 1800 euros como sueldo base. Un obrero de categoría 1, recién contratado, cobra un sueldo de 670 euros de media, aunque con los bonos y otro tipo de ayudas la cifra real sea mayor.  Pero por ejemplo, un obrero de categoría 2 reconocía en una entrevista que su sueldo es de 750 euros brutos al mes. Por comparar, el sueldo medio bruto en Eslovaquia en el 2016 fue de 912 euros. Si descontamos impuestos y además tenemos en cuenta que muchas veces los obreros tiene que pagar por el transporte desde sus lugares de residencia (por ejemplo el obrero mencionado de los 750 euros, declara que le descuentan 30 euros mensuales por el transporte, en el mismo artículo, otro obrero, Román, que reconoce cobrar mil euros al mes, dice que hasta hace poco le han descontando 80 euros al mes por transporte, ahora 30) está claro que no queda un sueldo muy digno que digamos.

Comparación de sueldos entre diferentes países y su evolución. La gráfica habla por sí misma. Fuente: Topky


Por otro lado, difícilmente es aceptable la opinión de la empresa de que no pueden permitirse una subida así, cuando todos los años tiene unos beneficios netos de casi 150 millones de euros. Además las fábricas de la Volkswagen eslovaca son muy productivas, por poner un ejemplo, en la planta de Bratislava un obrero produce 31,6 coches al año, mientras que en la fábrica de Emden (Alemania) produce 26. Cuando encima, resulta que el sueldo en esa fábrica de Emden es el triple que en la de Bratislava, lo que ha hecho sentirse a los obreros eslovacos totalmente discriminados: por el mismo trabajo reciben mucho menos dinero que sus compañeros alemanes (recordemos que el producto final no se consume en Eslovaquia a precios digamos "eslovacos", sino en el mercado internacional y en gran parte en el alemán, a precios alemanes). Este ha sido el argumento definitivo que ha inclinado la balanza de la opinión pública en favor de los huelguistas y ha desarmado el discurso de los 1800 euros. Hasta el gobierno ha salido criticando la injusticia de esa diferencia salarial y apoyando con mayor o menor entusiasmo, dependiendo del ministro en cuestión, la protesta. Así, el primer ministro, Robert Fico, se pronunció hace unos días en una rueda de prensa en favor de la huelga: "(...) ¿por qué debe tener esta persona en Bratislava un sueldo la mitad o incluso dos tercios más pequeño que esta misma persona en Alemania o en Europa Occidental(...)?", "Todo por lo que la gente lucha en esa empresa es algo interno, pero la cuestión que han puesto sobre la mesa me parece totalmente justa" (sobre la propuesta del sindicato). Sin embargo el ministro de economía, Peter Žiga, que expresó vagamente su comprensión hacia los trabajadores, afirmó también que la subida del 16% era demasiado alta y no podía presionarse de esa manera a la empresa, ya que esta podría pensar si seguir en Eslovaquia o no (argumento compartido por el principal partido de oposición, SaS, liberal). Por lo demás, es un hecho que las grandes multinacionales han sacado del país ingentes beneficios, los expertos hablan de 19,5 mil millones de euros en los últimos diez años, así que en ese sentido los obreros han encontrado un terreno propicio para sus peticiones.

Lo cierto es que ni siquiera el sueldo más alto al que puede llegar un obrero eslovaco de la Volkswagen se acerca al sueldo mínimo de la misma empresa en Alemania. De media Volkswagen le paga a los obreros eslovacos un tercio de lo que paga en Alemania. En esta tabla se comparan los sueldos básicos en los dos países para las diferentes categorías de sueldo:


Comparación entre sueldos básicos en la Volkswagen en Alemania y en Eslovaquia. Fuente: Pracujúca Chudoba)

Por todo esto, y por la nula inclinación de la empresa a negociar (los sindicatos desde el principio afirmaron que estaban dispuestos a hacerlo), después de conseguir mas de 8 mil firmas de trabajadores (de un total de 12300), el martes 22 de junio, los obreros de la empresa Volkswagen en Eslovaquia  iniciaron una huelga indefinida para pedir aumentos salariales y mejoras en las condiciones de trabajo. El paso dado no tenía precedente en la historia reciente de Eslovaquia, donde nunca había habido una huelga indefinida en una gran empresa multinacional (y mucho menos en la fábrica más importante del país), y muchos en Eslovaquia han percibido la importancia histórica del momento. La huelga fue seguida por el 85-90% de los trabajadores según diversas estimaciones, aunque otras fuentes hablan de casi 9 mil trabajadores que no se presentaron al trabajo, frente a unos 3500 que sí lo hicieron, en cualquier caso es indudable que la participación ha sido mayoritaria. Además, ese día más de 2500 obreros se concentraron ante la puerta de la fábrica de Devinská Nova Ves en Bratislava, para apoyar las reivindicaciones. En un intento por desarmar la huelga, la empresa lanzó justo la noche antes una contrapropuesta: una subida del 4,5% en julio y un 4,2% en enero del 2018, así como una prima de 350 euros sin posibilidad de negociación. Además de veladas amenazas, como  las declaraciones de la portavoz de Volkswagen, Lucia Kovarovič Makayová: "las exageradas exigencias del sindicato ponen el peligro el futuro de la empresa". Pero cuando el sindicato informó a los obreros en una asamblea ante la fábrica de Bratislava la propuesta de la empresa fue rechazada entre gritos de "hanba, hanba" ("vergüenza" en eslovaco), y el sindicato recibió el apoyo de la mayoría para hacer una última contraoferta, que reducía en cierta medida sus peticiones iniciales, pero mantenía su espíritu, de un aumento del 16% en el sueldo se pasaba a un 8,9% desde el 1 de julio de este año y a un 5% desde julio del 2018. El mismo martes, la empresa intentó iniciar algunas líneas de producción pero el seguimiento masivo de la huelga lo impidió y la fábrica de Bratislava permaneció parada, no solo el martes, sino también los días siguientes. El jueves la empresa intentó otro medio de presión sobre los trabajadores, al hacer público que cada obrero había perdido 225 euros por participar en la huelga hasta ese momento, pero no consiguió nada (aunque es cierto que no se les paga los días que no han trabajado, esa cifra no cuadra, ya que no cobran tanto). Por otro lado, hablando del daño económico, lo cierto es que es la empresa también lo ha sufrido (anda que iban a firmar si no), aunque no se han publicado datos sobre la cuestión (pero se calcula que se producen más de 1000 automóviles diarios) y parece ser que ha habido problemas en la fábrica de Mladá Boleslav en Chequia por falta de recambios procedentes de Eslovaquia.


(el líder del sindicato, Z. Smolinský, comunica a los obreros las propuestas de la empresa. En el minuto 3:30 los trabajadores muestran su descontento. Fuente: Čas)

Durante los días siguientes la huelga continuó, igual que las negociaciones. Tras la reunión del sábado entre el sindicato y la dirección,  Zoroslav Smolinský, líder del sindicato, anunció que aunque seguía sin haber acuerdo, las posiciones se habían acercado y confiaba en que el lunes se reanudara el trabajo en la fábrica. Ese día no hubo concentración ante las puertas de la planta de Bratislava, por ser fin de semana. Como tampoco lo hubo el domingo, aunque la dirección del sindicato se reunió con los representantes de la empresa, y finalmente alrededor de las 20:00 de la tarde se anunció la firma del acuerdo, que puede ser considerado todo un éxito para el sindicato y para la clase obrera eslovaca.

De la cuenta facebook del Sindicato Moderno: aumento de sueldo: 14,12% progresivo hasta noviembre del 2018. prima de  500 euros en el sueldo de junio. Sin vosotros no lo habríamos conseguido. !Gracias!


!!Enhorabuena a los obreros de la Volkswagen!!

martes, 1 de marzo de 2016

"Hemos malinterpretado la situación",András Schiffer, líder de LMP, sobre la crisis de refugiados (II)

(la primera parte del artículo puede leerse aquí)

A continuación, la segunda parte de la entrevista a András Schiffer, líder del partido LMP, para el portal Mandiner.

András Schiffer -izquierda-, con el periodista András Stumpf, durante la entrevista. Fuente: Mandiner

- No parece que esas multitudes sin formación que llegan a Europa tengan muchas ganas de trabajar o puedan hacerlo.

- Un político ecologista alemán me insistía que las grandes empresas alemanas reciben con los brazos abiertos a los refugiados. Él no entendía que precisamente ese es el problema. De la igualdad de respeto y del derecho al bienestar, del respeto a las diferentes culturas, no se puede sacar la conclusión de que uno tiene derecho a vivir donde le plazca. Una globalización alternativa no trataría de cómo asentar a una cantidad ingente de personas, como la población de un país, en otro continente, sino de cómo podría cada uno llevar una vida digna en su propio hogar. Y no en último lugar: Recuperemos las instituciones democráticas de las manos de las minorías pudientes.

- O sea, que ahora no me viene con los magníficos ejemplos de integración europea.

- Hay buenos ejemplos de integración, como también los hay malos. Y también hay sociedades que se desarrollan paralelamente. Pero es un inmenso error poner como ejemplo la Alemania o la Francia de finales de siglo XX, la mejor o peor integración en dichos países, con la situación actual. En el caso de Francia llegaban de sus colonias, de manera controlada, era un proceso conocido y aprobado por el propio estado francés. A Alemania, sobre todo turcos, pero también bajo control estatal. Supone un grave error mezclar esto con la masa incontrolada que se ha dirigido y se dirige a Europa. Es imposible que Europa sea capaz de integrar a toda esta multitud. Y la cosa va mucho más allá de los que huyen de Aleppo por la guerra: solo los que cruzaron Hungría el año pasado venían de más de 100 países distintos.

- El gobierno húngaro ha dicho no a las cuotas obligatorias. Ustedes al contrario. ¿Preferirían ceder ante el chantaje de la UE, que amenaza con retirar los fondos de cohesión?

- !Separemos el tema del chantaje y de las cuotas! La élite política europea occidental ya se ha comportado en numerosas ocasiones en la última década y media como si los fondos de cohesión fueran una donación. Si Europa Oriental se porta bien, los recibe, si no, pues no. Ya he hablado bastante del déficit democrático del gobierno de Orbán - cierto que no en el extranjero, sino aquí en Hungría-. Y también de que desde muchos puntos de vista, lo que hacen Orbán y los suyos  es contrario a los principios de la UE. Pero el chantaje siempre lo he considerado algo infame. Y así pienso en la actualidad también. Y además los fondos de cohesión no los recibe un gobierno. Por supuesto, si se da el caso de que  lo robe sibilinamente, entonces que lo examine la Unión - y si en ese caso se reciben sanciones, es difícil oponerse a ello. Pero si no hablamos de corrupción, sino de que nos chantajean porque los objetivos políticos de los países centrales de la UE son otros, eso hay que rechazarlo y ponerlo de relieve: los fondos de cohesión no son una donación. A través de ellos compran mercados en Hungría. Con la ampliación europea no se ha creado principalmente una comunidad de valores, sino una compra de mercado. Cuando en verano nos sentamos los cinco partidos para llegar a un acuerdo respecto a la nueva ley de concurso público, le preguntamos al gobierno y a un representante de Jobbik por qué no podría crearse una ley de concurso público que favoreciera a los empresarios locales, ¿cuál fue la respuesta? Los secretarios de estado de un gobierno considerado nacional, nos anunciaron pálidos, que no se puede hacer por culpa de Bruselas.  Así es. No podemos reforzar nuestra propia economía, a cambio recibimos los fondos de desarrollo, que en gran parte regresan a Occidente, en forma de beneficio.  Ni siquiera es un gran arma chantajear con la retirada de estas cosas. Es deshonesto e infame, pero a la vez, una falta de seriedad. Ya que las grandes empresas no están interesadas en cerrar el grifo del dinero. Naturalmente, si los aduaneros naranjas (favorables al Fidesz, cuyo color es el naranja - nota de Jožko) lo roban, entonces se convierte en algo que les afecta y no actuarían de manera deshonrosa en sus críticas, pero esa es otra cuestión.

- A pesar de eso, ¿no se opone a la idea de las cuotas?

- Porque no es posible hacer de ese tema una cuestión de fe, como - por distintas razones- hacen el Fidesz y Jobbik. Yo entiendo que la estrategia de comunicación inventada en Ibiza solo soporta soluciones simplonas (referencia a un escándalo en el que se ha visto involucrado el principal consejero de Orbán, Árpád Habony, grabado divirtiéndose en el Heart Ibiza - nota de Jožko), y al mismo tiempo es completamente irresponsable hacer un primitivo truco de comunicación para un problema tan decisivo en la vida de una generación, y cuya solución ningún estado nacional es capaz de dar por sí mismo, y alimentar con eso a la gente. Puede que a corto plazo los datos de las encuestas lo justifiquen, pero alguna vez habrá que mirarse en el espejo. El LMP también ha votado la solución ofrecida contra el sistema de reparto invariable, porque las consecuencias de ese sistema son completamente imprevisibles. El sistema de cuotas planeado por la Merkel el otoño del año pasado fracasa precisamente por la desigualdad entre los países europeos. No puede funcionar. Es evidente. Y no podemos aceptar una cuota puntual de ciento cuarenta mil refugiados - además de que evidentemente no solucionará nada-, ya que ni siquiera hoy tenemos la seguridad de que no nos van a mandar de vuelta a 150-200 mil refugiados que se han registrado en Hungría. En teoría los alemanes podrían hacerlo hoy mismo. En el caso de una cuota puntual, en total la cosa iría de mil-dos mil personas para Hungría. Pero independientemente de que parezca una tontería, es necesaria una solución europea a la crisis de refugiados, y la política de pasos unilaterales se cruza en su camino, lo impide.

Árpád Habony - a la derecha - en Heart Ibiza. Fuente: 444.hu


- ¿Todos los partidos que dijeron sí en el 2004 a la integración en la UE se han equivocado?

- El LMP no existía en el 2004.

- Pero ahora sí. ¿Mejor nos salimos de la UE?

- !Qué va! Nosotros hemos hablado de otra Europa en las dos elecciones al parlamento Europeo en las que hemos participado. Una Hungría fuera de la UE perdería en definitiva la capacidad de influir en los procesos globales, independientemente de que nuestras raíces nos unan a Occidente. No hay que hablar de salida de la UE, sino de que mientras la lógica del libre comercio ha sido capaz de integrar países de desarrollo similar, al mismo tiempo, esa misma lógica profundiza el abismo entre países con desarrollos diferentes. La salida de la UE sencillamente no es una opción, pero una Europa con una lógica del capital está condenada a muerte, esa Europa no tiene futuro, solo la desmembración. Hay que crear la Europa de la gente, en lugar de la Europa del capital: de la Europa de las cuatro libertades hay que pasar a otra Europa, la de las tres responsabilidades, por el hombre, por la naturaleza y por los consumidores. Menos injerencia, por ejemplo, en la venta de tierras o en cómo favorecemos a las pequeñas empresas locales; pero más en los asuntos de seguridad interna de Europa, o en la defensa del medio ambiente, o en las regulaciones sobre sueldos y derecho laboral. Respecto a esto último, precisamente Viktor Orbán es el principal enemigo de una integración más profunda en defensa de los trabajadores húngaros. Pero ya que ha mencionado el ingreso en la UE, recuerdo que en enero del 2004, András Lányi y János Zlinszky, con los que participaba en la asociación Védegylet (organización ecologista, en cierto modo, se puede considerar el antecesor del LMP - nota de Jožko), llamaron la atención sobre el hecho de que después de la entrada en la UE tampoco íbamos a atar a los perros con longanizas.
 
- También en esa época en Védegylet conoció a János Bencsik, hoy del Fidesz, ¿verdad?
 
- Sí.
 
- ¿Qué le parece que Bencsik, a diferencia de Usted - se haya puesto una camiseta de cuadros? (véase la primera parte del artículo, referencia a las protestas en la enseñanza y contra las declaraciones de un miembro de Fidesz  - nota de Jožko)
 
- Pues es algo a tener en cuenta y digno de alabanza, dada su situación. János Bencsik ya estuvo presente en varias acciones de Védegylet, entre otras en la campaña por László Sólyom (ex-presidente húngaro, entre 2005-2010, Védegylet participó en la campaña para que fuera elegido presidente, es considerado el primer presidente ecologista de Hungría - nota de Jožko). Es cierto que también ha votado por leyes imposibles de asumir para nosotros y en el asunto de la ampliación de la central nuclear de Paks ha jugado un papel especialmente lamentable, pero su visión del mundo, hoy, al igual que hace diez años, es cercana a la mía. 
 
 - O sea, que lo acogerían si se marchara de Fidesz.

- Hablamos por última vez en otoño, no mencionó nada parecido.

- ¿Usted va a permanecer en política, o dentro de dos años volverá a su trabajo de abogado?

- Eso nunca se puede saber de antemano, y cada momento de los últimos siete años he estado en esta misma situación. Hay que pensar sobre ello de vez en cuando. Si alguien hace política sin convencimiento interno, sin visión, solo por consideraciones egoístas, por costumbre, o darse golpes de pecho, sin la intención de cambiar, entonces mejor que se aparte. Ya tenemos bastantes robots. La política no es como la enseñanza, la medicina, el periodismo o la abogacía, que en un buen caso uno lo elige para siempre. El político es político mientras lo que dice tenga cierto grade de aceptación y él tenga posibilidades de llevarlo a cabo. 

- Pues no parece que las haya.

- No estaría aquí sentado, si no creyera en ello.

- La fe no basta. Generalmente se necesitan también los medios de comunicación. ¿Ustedes por qué no tienen?

- Jobbik tampoco tenía y en cambio se han reforzado mucho.

- Y desde entonces los han creado.

- Nosotros también lo vamos a intentar, pero es más importante el tener presencia continua en cualquier lugar del país. El año pasado, en la campaña electoral local de Tapolca recorrí treinta pueblos. Y mi experiencia es que la gente nos conoce y nos quiere. Solo que no nos votaron. Fue dramático. Pero la razón es sencilla: en el distrito de Tapolca el LMP no tenía ni un pobre miembro. No cuenta eso de qué inteligentes o idiotas son los dirigentes del partido. Lo que cuenta es que haya alguien en el bar, que con su organismo vivo convierta al partido en un organismo realmente vivo. Si en Lenti, al igual que en Vásárosnamény ven una vez al mes una bandera del LMP, con eso hemos cruzado una frontera psicológica. Trabajamos en ello.
 
- Pero los medios de comunicación tampoco son algo accesorio,  y ahora la oposición a Orbán puede estar contenta. ¿Ha tenido ya un encuentro con Lajos Simicska? (Lajos Simicska es un destacado hombre de negocios, propietario de uno de los principales grupos mediáticos del país, con periódicos - por ejemplo uno de los más populares de Hungría, el Magyar Nemzet/Nación Húngara-, emisoras de radio y un canal de televisión - HírTV-; tradicionalmente ha sido partidario de Orbán y del Fidesz; sin embargo en el 2015 su relación se ha deteriorado drásticamente y los medios de Simicska han dejado de ser un bastión del Fidesz y ahora engrosan las filas de la oposición a Orban - Nota de Jožko).

- No, nunca. Y eso que en el ciclo parlamentario anterior estuvimos pensando iniciar una interpelación sobre Simicska. Si hay un partido que haya hablado por primera vez de Simicska como oligarca, ese no ha sido el partido de László Puch (importante hombre de negocios, miembro del Partido Socialista. Un hecho nada casual que el entrevistado mencione al Partido Socialista de esa forma - nota de Jožko). Ni siquiera Jobbik. Sino nosotros. 
 
El imperio de Simicska, hace un año. Fuente: Origo
 

- Vale, pero el dinero no tiene color...

- Lo tiene. Evidentemente vamos a cualquier programa al que nos inviten, y por supuesto todo es mucho más eficaz si hay acceso a los diferentes medios, que si construimos los nuestros. Por supuesto también tiene importancia si las 24 horas del día estamos soltando a nuestros fans las mismas tonterías. Pero para construir nuestros medios tenemos un obstáculo principal, la falta de recursos financieros.
 
- Por eso hemos mencionado a Simicska. Él sigue disponiendo de esos recursos.
 
- Y nosotros tenemos ciertos límites. Por mencionar a un clásico vivo: a largo plazo, la honradez merece la pena. Hasta hoy en día sigo creyendo en ello.  

(Fin de la entrevista)

martes, 23 de febrero de 2016

"Hemos malinterpretado la situación",András Schiffer, líder de LMP, sobre la crisis de refugiados (I)

András Schiffer (Budapest, 1971) es el presidente del LMP ("Otra política es posible", Lehet Más a Politika), partido fundado en el 2009 y preocupado fundamentalmente por temas ecológicos, lucha contra la corrupción, etc. Vamos, un partido verde, moderadamente de izquierdas -aunque para algunos despistados sean casi estalinistas-, que en las elecciones del 2014 consiguió el 5,47% de los votos, entrando así en el Parlamento Húngaro con 5 escaños (consiguieron peores resultados que en las elecciones del 2010, donde consiguieron el 7,5% y 16 escaños, pero se esperaba algo peor). La evolución del partido en los últimos 2-3 años ha sido curiosa, ya que han intentado diferenciarse del resto de la oposición, especialmente por lo que se refiere a la social-liberal (obviamente no tienen nada en común con Jobbik), ocupando posturas peculiares en diversos temas en los que el país está dividido en dos frentes muy diferenciados. Como ejemplo se puede mencionar la discusión sobre el monumento en recuerdo a víctimas de la invasión nazi de Hungría, que la oposición social-liberal ha presentado como un intento de manipular la historia (obviando el hecho de que Hungría fue ocupada por los nazis, que dieron un golpe de estado el 16 de octubre de 1944, por el que sus aliados fascistas - los tristemente célebres "Cruces flechadas"- tomaron el poder). LMP considera que toda esa discusión es una especie de circo mediático que lo único que hace es alejar todavía más a la oposición de la gente de la calle, por eso, por así decirlo "han pasado del tema" para centrarse en los problemas más acuciantes de la sociedad húngara (los bajos sueldos, el paro, la corrupción, etc). 

Monumento en recuerdo a las víctimas de la invasión alemana de Hungría. Plaza de la Libertad, Budapest. Fuente: Wikipedia.

A continuación, una interesante entrevista de András Stumpf a András Schiffer para el portal Mandiner, en la que este ejerce una autocrítica a las posturas del partido sobre la crisis de refugiados y sobre otros temas. El original, aquí.

Ni que decir tiene que la publicación de esta entrevista en Crónicas húngaras no significa que el redactor del blog comparta las ideas o tesis del entrevistado, de hecho, en algunos puntos se opone completamente (otros los comparte).

Por su extensión, el artículo se publica en dos partes.

András Schiffer, durante la entrevista. Fuente: Mandiner


- ¿Cómo es que no ha venido en camisa de cuadros? 
(se refiere a una polémica de los últimos días en relación con la manifestación de trabajadores de la enseñanza; István Klinhammer, exrector de la ELTE - principal universidad de Budapest, a su vez ex-secretario de estado para educación, del Fidesz, afirmó en una entrevista que "son necesarios profesores inteligentes, éticos, que traspasen a los alumnos estos valores. Por  eso me cabreo cuando veo en la tele, en su minuto de gloria, a profesores sin afeitar y con camisas de cuadros". Muchos han respondido a estas estúpidas declaraciones poniéndose camisas de cuadros en las manifestaciones o subiendo a sus perfiles sociales fotos de tal guisa - nota de Jožko). 

- Nunca sigo la moda. Pero es impresionante como se ha movilizado el colectivo de profesores. Han sacado la cabeza del dogal, y los representantes de las diferentes carreras y secciones empiezan a solidarizarse unos con otros. Es algo esperanzador. Pero, en mi opinión, no es obligatorio que nuestros diputados tengan que forzar este tema por completo. Por no hablar de que tenemos que tratar directamente con el profesor Klinhammer.

- Como jubilado que es (Klinhammer), sin ningún puesto actual de responsabilidad, ¿es exagerado organizar un movimiento por culpa de sus declaraciones sobre los profesores con camisas de cuadros?

- Sus declaraciones han sido escandalosas, pero porque representan lo que piensa la élite del Fidesz, pero no se atreve a decir ya que no entra en la línea de Habony (referencia a András Habony, principal consejero de Viktor Orbán, considerada una de las personas más influyentes del país - nota de Jožko-). Pero a estas alturas el profesor Klinhammer no juega ningún papel en la política educativa del gobierno, y mi tarea como diputado de la oposición no es meterme en una discusión con él. 

- Pero otros lo hacen. Ferenc Gyurcsány (ex-primer ministro socialista), aparece sonriente en carteles por toda la ciudad con una camisa de cuadros. En cambio al LMP ni se lo ve, no se ha subido a la cresta de esa ola.

- Ferenc Gyurcsány ganó las elecciones por última vez hace diez años. Desde entonces, cada vez que está detrás de un asunto, por decirlo suavemente, la cosa no acaba bien. Eso por un lado. Por otro, si volvemos la vista al otoño del 2014 (las últimas elecciones -nota de Jožko-), vemos que políticamente les fue bien a los partidos que sabían dónde estaba su lugar. El LMP lo sabía. Sin necesidad de estar machacando con lo del impuesto sobre internet, hasta el estallido de la crisis de refugiados, en mayo del 2015, ha aumentado el apoyo a nuestro partido constantemente hasta los 400 mil (un poco exagerado el señor Schiffer en esta ocasión, está hablando de proyecciones de voto según las encuestas - nota de Jožko-). Los ciudadanos valoran que nos comportemos de manera normal. Que no escandalicemos ni demos el espectáculo no quiere decir que hayamos desaparecido.

Ferenc Gyurcsány con su camisa de cuadros. "Llámame. Participa en nuestro programa". En un cartel de propaganda de su partido Coalición Democrática. Fuente: Mandiner


- ¿De verdad no nota cómo han desaparecido?

- Unas narices hemos desaparecido. Durante el otoño del año pasado la cuestión de la tierra fue la primera que pudo acabar con el orden del día habitual de la crisis de los refugiados (se refiere de la polémica en torno a la venta de tierras en poder del estado- nota de Jožko-). Eso fue gracias a Robert Benedek Sallai y al LMP. Y si hay un partido que revela sistemáticamente cómo el dinero que falta en la enseñanza o la educación fluye a los bolsillos de los amiguetes, ese somos nosotros, especialmente con las informaciones sobre corrupción de Ákos Hadházy. Ya el año pasado empezamos a hablar de cómo Orbán juega a mantener artificialmente bajos los sueldos y como consecuencia de eso tenemos el deterioro de la enseñanza. 

- El gobierno, antes de la gran manifestación por la enseñanza, hizo un llamamiento para formar una mesa redonda y está dispuesto a cambiar su postura y a invertir más dinero en educación.

- Anualmente le faltan a la educación 200 mil millones de forint (600-700 millones de euros). Si este año se consigue recuperar 60 mil millones eso ya será un éxito. Los trabajadores especializados en sanidad y educación no han tenido un aumento de sueldo como el de los profesores y los médicos, el sueldo de los funcionarios lleva ocho años congelado. En las obras públicas este año tampoco habrá aumento de sueldos. Mientras, el gobierno va por ahí, a lejanos países,  orgulloso de tener una obra de mano barata  -por cierto, a veces con János Kóka, como representante de la empresa de Ferenc Gyurcsány, apoyando la delegación de negocios-. En la esfera pública mantienen bajos los sueldos para que en el mercado también lo sean, y para poder así mendigar en el extranjero con nuestros sueldos de miseria. Hemos apoyado el asunto de los funcionarios despedidos y posteriormente reaceptados de forma ilegal como empleados públicos (se refiere a un escándalo de principios del 2015; entonces salió a la luz que diversos organismos públicos echaban a funcionarios públicos, para luego volver a contratarlos como "empleados públicos", que es una categoría diferente con un sueldo inferior, ayudas estatales a las instituciones que los empleen, etc -nota de Jožko-); les hemos ofrecido cobertura legal. Hemos iniciado una campaña para mostrar la pobreza de los trabajadores y cómo acabaríamos con ella si estuviéramos en el gobierno. Después, la crisis de refugiados ha barrido con todo eso del orden del día en política.

- O sea, que quizás les habría ido mejor, si hubieran dado una mejor respuesta al tema de los refugiados. 

- Los datos de las encuestas hablan por sí mismos. En junio del año pasado la crisis global de los refugiados reorganizó la vida política húngara tan radicalmente como pocas veces lo hemos visto en el último cuarto de siglo. Y esto no solo afecta al LMP, sino a toda la oposición. Y como en general en las situaciones de crisis, ha beneficiado a los que están en el poder. 

- ¿No es eso algo extraño? Si no hubieran dado una respuesta tan favorable a los refugiados quizás no les afectara tanto. ¿No es este el momento para hacer autocrítica?

- Naturalmente es momento para la autocrítica, pero no por las encuestas de opinión. Si estoy convencido al 100% de mi verdad, no la rechazo aunque sean pocos los que estén de acuerdo. Pero de lo que se trata aquí es de que yo mismo me he dado cuenta tarde de un hecho importante: esta no es una crisis de refugiados clásica como las del siglo XX, así que el típico argumento de los derechos humanos ha sido desbordado por la realidad. No hay por qué avergonzarse en reconocer que habría que haber valorado la situación de otra manera hace un año. Y en mi opinión, esto no es una debilidad, más bien al contrario. Aunque agregaría también que, lógicamente, el primer ministro tenía informaciones que la oposición no conocía. 

- ¿Y en qué ha cambiado su opinión?

- Mejor podemos empezar por lo que no ha cambiado en mi opinión.

- Pues adelante.

- Bueno, la campaña de publicidad para encrespar los ánimos de la gente contra los refugiados, no es legítima tampoco ahora. El LMP ha pedido desde el principio la prohibición de las campañas publicitarias del estado, independientemente del tema. El punto de vista de Jobbik, basado en la diversidad cultural y el desprecio visceral por el color de la piel, tampoco está legitimado por la tragedia de París. Nosotros partíamos y partimos también ahora de que todos los seres humanos merecen el mismo respeto, y lo mismo para las diferentes culturas. Y esto también es válido en dirección contraria. Nunca aceptaremos una postura que parta de que, nosotros, húngaros, europeos, blancos, cristianos o judíos,  nos merecemos una situación excepcional respecto a los demás.

"Si vienes a Hungría, debes respetar nuestra cultura". Cartel de la campaña sobre "la inmigración y el terrorismo" del gobierno húngaro. Fuente: Femina.hu


- Nadie se merece nada. 

- Podemos seguir esa discusión filosófica en otro momento mejor.

- Bien, quedémonos entonces en la cuestión de la campaña de carteles contra los refugiados. Eso de "no puedes quitarle el trabajo a los húngaros" es pasarse tres pueblos, porque además ni el último mono quiere venir a trabajar a Hungría, pero ¿qué problema hay con eso de "tienes que respetar nuestra cultura"? De hecho dice lo que acaba de mencionar usted mismo.

- Los carteles estuvieron todos a la vez en la calle, es absurdo mencionarlos separadamente. Además, la labor de un gobierno responsable y que pretenda manejar de manera responsable el dinero público, no es organizar una campaña de carteles. Sabían que venía la oleada interminable, y un gobierno responsable en esa situación intenta calmar los ánimos, no calentarlos. O si acaso aumentar el número de guardias del orden. 

- Hasta aquí lo habitual. Estamos a la espera de la autocrítica.

- El problema es que no solo nosotros, sino también nuestros partidos hermanos europeos también han interpretado mal la situación. Partíamos de que había una situación de refugiados clásica, como ya la hemos experimentado en varias ocasiones en el siglo XX: en la Segunda Guerra Mundial, en 1956, en las guerras de Yugoslavia; cuando, por cierto, Hungría aprobó con nota. O en los años 80, cuando los húngaros de Transilvania venían huyendo de la política de Ceaucescu. 

- Por eso mismo hemos ratificado los acuerdos de Ginebra.

- Así es. Y esta es la cuestión fundamental. Los acuerdos de Ginebra se firman en 1951 como reacción a una crisis de refugiados típica del siglo XX. Eran situaciones en las que tú, como país que ofrecía refugio, sabías de qué región llegaban los refugiados y más o menos también su número. Con esta situación hay que contar por ejemplo en la  guerra civil ucraniana.

- Y lo que es más: llegaban de países vecinos, no del otro lado del mundo.

- Exactamente. En 56 el primo de mi madre era universitario, estuvo andando por ahí con armas, así que vio mejor salir con las de Villadiego cuando la revolución fue ahogada en sangre. Lo encerraron en un campo de refugiados en Traiskirchen (Austria) y permaneció allí medio año hasta que recibió una invitación desde Francia y se marchó. En cualquier caso, los acuerdos de Ginebra están caducados. Por supuesto no tanto como para no poder afrontar una crisis de refugiados clásica, por ejemplo, quiera Dios no suceda, si se da en Transcarpatia (Ucrania). Independientemente de que uno sea cristiano o no, húngaro o de otra nacionalidad, si alguien cruza el río Tisza huyendo de los disparos, no puede esperarse que solicite estatus de refugiado de acuerdo a las reglas, o que cruce la frontera por un paso oficial. Si en su día venía un musulmán de Bosnia, que se había recorrido 60 kilómetros huyendo de la limpieza étnica, también había que aplicar los acuerdos de Ginebra. Lo que no vimos en absoluto hace un año, es que esta crisis de refugiados es un fenómeno completamente nuevo y que no es posible manejarlo con los puntos aprobados en los acuerdos de Ginebra, ni con la cultura que se ha creado para la resolución de estas crisis en los últimos cincuenta años.

Refugiados húngaros en 1956 en el campo de Traiskirchen. Fuente: The Times - Tribune

- Vamos, que no es un falso problema inventado por Viktor Orbán, sino un nuevo fenómeno.

- Perdone, pero no fue el LMP el que empezó a construir una valla en la calle Lendvay (donde se encuentra la sede del Fidesz; en junio del 2015 parte de la oposición cerró la sede con una valla en protesta por la construcción de la valla en la frontera para evitar el cruce de ilegales por la frontera - Jožko -), ni ha sido el LMP el que ha afirmado que es un falso problema. La autocrítica viene porque como partido verde que somos tendríamos que haber comprendido la novedad de la situación teniendo en cuenta la crisis global, ya que precisamente los verdes han estado avisando de que en el futuro no solo las masas se pondrán en marcha por la amenaza de limpieza étnica, sino también habrá que contar con refugiados por el cambio climático. Cuando Erzsébet Schmuck hablaba de eso en los años 90, todo el mundo se reía. 

- No digamos que solo vienen refugiados por las guerras y el cambio climático. 

- No, en realidad no. También están los que se han pateado Hungría y media Europa por cuestiones económicas. Y también los que tienen como objetivo cometer crímenes. Al comienzo de todo, el LMP no puso el énfasis en que hay tres grupos de refugiados. El de los refugiados reales, con respecto a los cuales, también Europa es responsable, aunque no sea en la mayor medida. Los refugiados económicos, en cuyo caso, es el derecho soberano de cada país si los acoge o no. Y en tercer lugar, los terroristas, que suponen un serio peligro de seguridad. Las instituciones europeas y algunos estados -entre ellos Hungría-, han fracasado a la hora de diferenciar a estos grupos. Y el riesgo es que la oleada de refugiados no parece amainar, según una investigación de Gallup, en los próximos años 480 millones de personas pueden ponerse en marcha, un porcentaje muy alto de ellos hacia Europa. El responsable de eso es la política neocolonizadora seguida desde el cambio de siglo por Occidente, especialmente los EEUU, pero también Europa, por eso no podemos huir de la responsabilidad respecto a los refugiados por las guerras y el cambio climático. 

- Pero grandes diferencias globales las había ya en los 70 y 80 y no iba medio mundo camino a Europa. 

- Quitando el hecho de que había estados tapón que no estaban arrasados, es indudable que las masas no decían, bueno, como vivimos en el Congo, donde la situación es brutal, nos vamos a vivir a Escandinavia. Hoy en día la diferencia es que tecnológicamente tenemos la información, el mundo se ha empequeñecido. Las diferencias culturales radicales, existen junto a la uniformidad. La globalización crea modelos culturales similares por doquier. La música, el aspecto, los vaqueros y el móvil son lo mismo en todos lares. Lo que hemos tardado tanto en darnos cuenta: la cuestión no es que no sea bienvenido, sino que es un proceso de crisis especialmente alarmante. Un partido ecologista debe ser partidario de la diversidad cultural. Y esta existe mientras una cultura puede desarrollarse en su lugar original. Ninguna cultura es independiente de la región en la que ha plantado sus raíces. Ni de las gentes que habitan esa región.

- Pero si se independiza y pasa a otro lugar, se convierte en un gueto para poder mantenerse. Después se frustra y se radicaliza, ¿no es así?

- No creo que este sea el mayor problema. No se trata de la islamización tan mencionada por el Fidesz y por Jobbik. 

- Cuando en Inglaterra ya existen los tribunales de la Saría, es difícil no ocuparse de estas cosas.

- Es más grave que eso. Esta oleada de refugiados no es que lleve a la islamización de Europa, sino a la uniformización del planeta. 

- Cuando adultos de Inglaterra y Francia van a luchar al ISIS, el papel de la religión y la identidad parece revalorizarse de nuevo.

- Mientras, teólogos musulmanes repiten continuamente desesperados que el ISIS no tiene mucho que ver con el islam. Yo más bien veo que la diversidad cultural y el multiculturalismo se van a excluir mutuamente en este siglo.

- ¿András Schiffer en contra de la multiculturalidad? Pues es un notición.

- A diferencia de Orbán, pienso que en el mundo posterior  a la Segunda Guerra Mundial, el multiculturalismo tuvo una aportación positiva, sin embargo en la actualidad no tiene mucho que ver con la imagen utópica del 68. Hoy ha acabado siendo la cultura de las empresas multinacionales: mire qué campañas de marketing se pueden hacer con los símbolos de la rebeldía. Hace mucho que no se trata de un debate entre culturas, sino que le ponen a uno similares marcos culturales para poder extraer el máximo beneficio. LMP es un partido ecologista y crítico con la globalización, no un partido liberal, por eso no podemos buscar entre los dogmas del siglo XIX y XX soluciones a los problemas del siglo XXI. 

András Schiffer, presidente del LMP, durante la entrevista. Fuente: Mandiner.


- ¿No tendrían que haberse apartado el año pasado de la disputas políticas diarias y plantear la cuestión de qué es lo que piensa un partido ecologista crítico con el sistema sobre la crisis migratoria global?

- Los verdes siempre hemos estado a favor de la diversidad cultural, de un localismo saludable, de la permanencia en el terruño. Vamos, de eso que hoy en día está amenazado por la cultura del consumo y el cambio climático. Un partido contrario al sistema debe darse cuenta de que tras los conflictos armados de la periferia se oculta el ansia de beneficios de las empresas armamentísticas y energéticas. Y no en último lugar, las grandes empresas de América y Europa tienen interés en explotar la fuerza de trabajo barata de la periferia y semi-periferia. Por eso decimos que la crisis de emigración que nos afecta a los húngaros tiene las mismas raíces que la ola de refugiados que azota Europa, el agravamiento extremo de los desequilibrios globales. En este proceso, la cuestión no es si la islamización amenaza a Europa, sino si en Siria, Eritrea o Bangladesh habrá gente que pueda hacer funcionar sus sociedades propias.

(...)