martes, 15 de abril de 2014

Inaugurada la nueva línea de metro de Budapest, M4



Estación de Bíkás park en la supercie. Fuente: BKK

Ha habido que esperar cuarenta y dos años desde que surgieran los primeros planes para abrir una cuarta línea de metro en Budapest hasta ver su inauguración. El proyecto fue aplazado en numerosas ocasiones (algunas fechas propuestas para su apertura al público: 1996, 2003, 2008); aunque el ayuntamiento decidió en 1991 iniciar la construcción, en la práctica esto solo ocurrió en el año 2006, debido a los problemas de financiación, agravados por los enfrentamientos políticos entre el gobierno local de Budapest y el gobierno húngaro, en aquellos periodos en los que estaban en manos de distintos grupos políticos; el Fidesz no estaba muy por la labor de desarrollar el metro en la ciudad o al menos de permitir que la oposición se apuntara el éxito (consideraba el proyecto un lujo y un despilfarro), de todas formas las chapuzas del gobierno social-liberal también contribuyeron al retraso e incluso pusieron en peligro todo el proyecto, a lo que hay que añadir diversos conflictos con algunas de las empresas constructoras o incluso con Alstom, la empresa francesa que se ha encargado de construir los vagones del metro (por no cumplir las condiciones de los contratantes). En cualquier caso,  ironías del destino, ha sido precisamente el Fidesz quien ha acabado de construir la línea, después de que el alcalde, un independiente apoyado por el Fidesz, István Tarlós, hiciera suyo el proyecto. El gobierno, como suele decirse, ha puesto toda la carne en el asador para tener inaugurada la línea antes de las elecciones y así, a pesar de los problemas y las dudas sobre la fecha (se temía que se sufriera un nuevo retraso), el 28 de marzo del 2014 quedó abierta al público la nueva línea de metro, la M4, que une, de momento, la estación de tren de Kelenföld, en Buda, con la gran estación de ferrocarril de Keleti (estación del Este), en Pest. En realidad se espera en un futuro alargarla tanto en una dirección como en otra, por el sur, en Buda, hasta el barrio de Gazdagrét (que era una de las concepciones iniciales del proyecto), y por el norte, en Pest, hasta la plaza de Bosnyák, e incluso más allá hasta el barrio de Zugló y de Újpalota, esperemos que la cosa no se demore tanto como hasta ahora... aunque de momento el gobierno ha declarado que no hay dinero para más y tampoco se puede contar con financiación de la UE para ello. 

Líneas de metro y de HÉV - tren de cercanías - de Budapest. La nueva línea, M4, es la verde. Fuente. Wikipedia.
La nueva línea de metro, que tiene una longitud de 7,4 kilómetros y dispone de 10 estaciones,  ha costado unos 450 mil millones de forint (al cambio actual: unos 1,4 mil millones de euros), de los cuales 180 han sido proporcionados por los fondos de cohesión de la UE, 194 mil millones por el gobierno húngaro y el resto por el ayuntamiento de Budapest. Se ha criticado mucho su coste, pero también es verdad que la construcción del metro ha venido acompañada de numerosas obras de superficie que han encarecido el proyecto (reconstrucción de varias plazas, entre ellas la plaza Baross, intercambiador de Kelenföld, estación de autobús de Őrmező), eso sin contar el sobrecoste de la parte que pasa por debajo del Danubio, o las peculiaridades del terreno en la zona de la plaza Szent Gellért. Además se ha intentado que cada estación tenga una atmósfera diferente o algo que la haga peculiar, en ese sentido destaca especialmente la estación de Szent Gellért tér, quizás la más bonita de la línea (y por cierto tanto esa estación como la de Fővám tér han recibido varios premios internacionales).  Durante el primer fin de semana de su inauguración se pudo viajar gratis y se calcula que unas 500 mil personas visitaron las estaciones.


Entrada a la estación de Bikás park. Fuente: M4
Escaleras mecánicas de bajada a la estación de Móricz Zsigmond. Fuente: M4
Estación de Szent Gellért tér. El diseño del mural es del artista Tamás Komoróczky. Fuente: M4
Estación de Szent Gellért tér. Fuente: Wikipedia
Estación de Kálvin tér, la situada a mayor profundidad. Fuente: M4
Estación de Fővám tér. Fuente: M4
Pabellón de entrada a la estación de Bikás park. Fuente. Wikipedia.
Estación de Móricz Zsigmond körtér. Fuente. Wikipedia.
Plaza Baross, frente a la estación de tren de Keleti. Fuente: Wikipedia.
Pabellón de entrada al metro en la Plaza Juan Pablo II. Fuente: Bestofcafe
Entrada al metro en la plaza Kálvin. Fuente: Bestofcafe
Entrada al metro en la plaza Szent Gellért. Casi todos coinciden en que es la estación más bonita de la línea, no solo por su entrada, con la fuente - en la plaza se encuentran los famosos baños Gellért -, sino también por la propia estación, con su mosaico retro-futurista. Fuente: Bestofcafe.
En Móricz Zsigmon körtér. Fuente: Bestofcafe.
Algunos videos sobre la nueva línea de metro:

Indul a metró!: 1, 2, 3, 4, 5
 Recorrido por la nueva línea de metro

Fuentes: Figyelő, Index, Metró 4, Nol, Wikipedia (1,2)


domingo, 13 de abril de 2014

Elecciones en Hungría (II): El Fidesz se hace con los 2/3 del parlamento

Una semana ha habido que esperar para conocer los resultados definitivos de las elecciones húngaras, no es que la victoria del Fidesz estuviera en cuestión, en absoluto. Pero la mayoría de los dos tercios en el parlamento (que tiene cierta importancia porque algunas leyes solo pueden ser cambiadas si se dispone de esta mayoría) se ha decidido por un escaño, así que ha habido que esperar hasta los últimos votos para saber si efectivamente el Fidesz la tendría o no. Un distrito electoral de Budapest ha sido el determinante, allí el candidato del Fidesz, László Kucsák, iba ganando por apenas una veintena de votos, aunque al final su ventaja ha subido hasta los sesenta. Aunque aún quedan algunos votos por contar, ya no va a haber cambios significativos.


Viktor Orbán, en el acto del Fidesz en espera de los resultados. Fuente: Origo

Los resultados

Participación: 61,24% (algo inferior a la de las elecciones anteriores, del 2010, donde votaron más del 64% de las personas con derecho a voto). 7,9 millones de personas han tenido derecho a voto en Hungría, y algo más de 330 mil fuera (en total 8,25 millones de húngaros de Hungría y de otros países estaban llamados a las urnas).

Con el 99,82% de los votos escrutados (a día de ayer, 12 de abril del 2014) - entre paréntesis el resultado del 2010:

1. Fidesz-KDNP: 45,1% de los votos - 2,25 millones (52,7% - 2,7 millones)
2. Coalición social-liberal: 25,7% de los votos - 1,3 millones (--)
3. Jobbik (extrema derecha): 20% - 1 millón (16,7% - 855 mil)
4. LMP (ecologistas): 5,33% - 266 mil (7,5% - 380 mil)

Estos son los partidos que han conseguido entrar en el parlamento. Entre los que se han quedado fuera, el más votado ha sido el Partido Obrero (comunista), con el 0,56% de los votos, algo más de 28 mil votos (en las elecciones anteriores consiguió el 0,11% y no llegó a los 6 mil votos, pero no es una cifra comparable, ya que no pudo presentarse en todas las regiones del país, ahora sí ha podido). 

Un dato a tener en cuenta, muy importante, es que con el apoyo de la tercera parte de los ciudadanos con derecho a voto, el partido gobernante ha conseguido las 2/3 partes del parlamento.

Con estos resultados la composición del parlamento queda como sigue:

1. Fidesz-KDNP: 133 escaños
2. Coalición social-liberal: 38 escaños
3. Jobbik: 23 escaños
4. LMP: 5 escaños

(total: 199; los dos tercios son justo 133)

No comparo con los resultados de las elecciones anteriores porque se ha reducido drásticamente el número de parlamentarios desde los 386 hasta los 199 actuales.

Distribución de escaños en el Parlamento tras las elecciones. Fuente: Oficina Electoral Central

El número de escaños en el parlamento se calcula de dos maneras (más abajo, al final del artículo se explica el sistema electoral húngaro, que es bastante complejo): por distritos electorales unipersonales donde gana el escaño el candidato más votado y por listas nacionales donde los escaños se asignan dependiendo del porcentaje de votos del partido. Anteriormente los escaños de los distritos unipersonales se asignaban en dos vueltas, si uno de los candidatos no conseguía la mayoría absoluta en la primera era necesaria una segunda vuelta donde bastaba la victoria por mayoría simple; pero ahora el escaño lo gana el que tenga más votos en la primera. El número de escaños por cada sistema ha sido el siguiente (partido - escaños en distritos unipersonales - escaños por listas de partido - total):

1. Fidesz: 96 + 37 = 133
2. Coalición social-liberal: 10 + 28 = 38
3. Jobbik: 0 + 23 = 23
4. LMP: 0 + 5 = 5

(teniendo en cuenta que el primer dato es el de distritos unipersonales, eso quiere decir que solo el Fidesz y la Coalición social-liberal han conseguido ganar en algunos de esos distritos electorales, el Fidesz en 96 de ellos y los social-liberales en 10).

Como curiosidad, hay que tener en cuenta que por primera vez han podido votar los  húngaros ciudadanos de otros países que también poséen nacionalidad húngara, aunque solo podían hacerlo a las listas del partido. En la práctica significa que por primera vez han podido votar húngaros de Eslovaquia, Transilvania, Ucrania o Serbia en las elecciones en Hungría. Han sido unos 130 mil los votantes del extranjero (me refiero a votos válidos), y entre ellos ha arrasado el Fidesz (autor de la legislación que les permite el voto), con más del 95% de los votos. Jobbik ha sido el segundo partido más votado, con el 2,3% y la Coalición social-liberal ha conseguido solo el 1,2%.

Resultados por distritos electorales. Predominio absoluto del naranja de Fidesz. Entre los pocos distritos que se escapan al control del Fidesz hay varios en Budapest. Fuente: Oficina Electoral Central.
Resultados en los distritos de Budapest. Aquí la victoria del Fidesz no es tan evidente. Fuente: Oficina Electoral Central.


Valoración de los resultados

A pesar de que Fidesz baja en votos y en porcentaje (ha conseguido 500 mil votos menos), es evidente que su campaña ha sido un éxito, hoy por hoy no parece que nadie pueda hacerle sombra. La Coalición social-liberal ha fracasado en su intento de desalojarlos del poder, se han quedado muy lejos de los resultados que esperaban. Los escándalos de corrupción y su táctica populista (en el peor sentido de la palabra) les han afectado y no han sido capaces de sobreponerse a la propaganda del Fidesz, que tenía mucho que ofrecer (reducción de los precios en algunos servicios básicos a la población, inauguración de obras justo antes de las elecciones - especialmente la largamente esperada línea 4 de metro-, etc). Además seguramente su peso en el parlamento sea aún menor de lo que correspondería por sus diputados, ya que no van a formar un grupo parlamentario, sino que cada partido de los que compone la coalición irá por separado (es lo que pasa con las coaliciones meramente electoralistas, formadas aprisa y corriendo, con el único objetivo de quitar al primer ministro, Viktor Orbán, de en medio). El gran triunfador de la jornada electoral ha sido, sin duda, la extrema derecha, que parece consolidarse como la opción opositora más fuerte (dado el esperpento de la Coalición social-liberal). Jobbik sigue subiendo, a pesar de que las encuestas en un principio mostraban un estancamiento del partido, sin embargo, ha sido llegar la campaña electoral y han vuelto a subir. El caso es que han superado el millón de votos, y a pesar de que tienen menos escaños (por la reducción en el número de diputados del parlamento), es indudable que ha sido uno de los grandes triunfadores de las elecciones.  El LMP (Otra Política es Posible, ecologistas, centro-izquierda), también ha conseguido resultados relativamente buenos. Han bajado, pero teniendo en cuenta los conflictos internos, las escisiones y que las encuestas pronosticaban que se quedaban fuera del parlamento dentro de lo que caben han salvado los muebles.

András Schiffer, líder del LMP, anunciando los resultados de su partido. Fuente: Origo

En cuanto a las fuerzas extraparlamentarias, la principal ha sido el Partido Obrero (comunista), de Gyula Thürmer. En su página web hacían un análisis más bien optimista de los resultados (han multiplicado por cinco el porcentaje de votos y son el quinto partido del país), sin embargo ese discurso optimista obvia el hecho de que la comparación con las elecciones anteriores no es del todo justa, ya que en entonces solo pudieron presentarse en unas pocas regiones, mientras que ahora se han presentado en todo el país, y en eso ha tenido mucho que ver la suavización de las exigencias para presentar listas nacionales. En cualquier caso, lejos quedan ya las elecciones del 98, en las que el partido consiguió casi 200 mil votos, superando el 4% y quedándose a las puertas del parlamento. Muchos tienen la impresión de que Thürmer controla el partido a su antojo y está evitando su renovación. El propio Thürmer, que se presentaba también en un distrito unipersonal de Budapest, consiguió poco más de 500 votos (superando apenas el 1% en su distrito). De todas formas el panorama en la izquierda húngara es desolador. Naturalmente me resisto a considerar de izquierda a los socialdemócratas que han gobernado durante años realizando una política liberal (y en coalición con los liberales) totalmente anti-izquierdista, y esta no es solo mi opinión personal, también es la de muchos húngaros. Lo mismo digo del LMP, sin duda el partido más a la izquierda de los que están en el parlamento, pero que más bien sería una especie de UPyD, con tintes ecologistas y renovadores. Más allá, la verdadera izquierda se reduce a micropartidos en ruinas y sin mucha influencia, aunque el Partido Obrero, llegó a tenerla durante algún tiempo, mucho más de lo que su porcentaje de votos en las elecciones indicaba (recuérdese la campaña contra la privatización de la sanidad). Uno de los problemas de la izquierda, además de las cuestiones internas, es que la derecha ha adoptado un discurso muy a la izquierda en algunos asuntos (Fidesz habla de la bajada de precios, de la nacionalización de empresas, critica las multinacionales, etc; por no hablar de Jobbik, claro).  Por cierto, uno de los escándalos de la semana, aunque no relacionado exactamente con las elecciones, pero buena muestra de uno de los problemas que afectan a la oposición húngara,  ha sido la entrevista realizada en un canal cercano a la oposición social-liberal (ATV), a András Schiffer, el líder de LMP. La entrevistadora, Olga Kálmán, se empeñó descaradamente en llevar la discusión, en lugar de las elecciones, a la inauguración de un monumento en recuerdo de la ocupación de Hungría por parte de los nazis en la Segunda Guerra Mundial (el monumento ha sido criticado por muchos que piensan que es un intento de falsificar la historia, de intentar desviar las culpas del Holocausto hacia la parte alemana y no a Hungría, sin embargo es indiscutible que la política más agresiva contra los judíos en Hungría se debió sobre todo a la influencia alemana, y que la deportación masiva de judíos empezó en Hungría solo después de que los alemanes invadieran el país e impusieran un gobierno fascista húngaro; en cualquier caso el monumento no trata del Holocausto, sino que es en recuerdo de las víctimas de la invasión alemana). La oposición social-liberal ha intentado evitar la construcción del monumento, que empezó el pasado martes, ya que lo considera, poco menos que como una negación del Holocausto. Ante la sorpresa de la presentadora, Schiffer, contrario a la construcción, atacó a los partidos opositores, afirmando que Hungría tiene problemas más graves, como por ejemplo el paro, y que eso es solo una provación del Fidesz. La presentadora perdió completamente los papeles y se dedicó a atacar, incluso de manera personal, a Schiffer, que tuvo que dejar clara su postura repetidamente durante la entrevista: Hungría tiene problemas más importantes y la oposición haría mejor en analizar sus resultados electorales y en dedicarse a esos problemas, como por ejemplo, el crecimiento de la extrema derecha o el paro, antes que montar "circos" como el que hay alrededor del monumento. Afirmó también que la oposición no ha ofrecido un programa creíble durante las elecciones, solo la idea de que "no somos Orbán". Ante el escándalo e incomprensión de la presentadora, Schiffer calificó de "histeria exagerada" la preocupación por el monumento, y la presentadora, que hacía ya tiempo que había abandonado el papel de presentadora y no hacía más que intentar sacarle a Schiffer lo que ella quería oír, arremetió mencionándole incluso el respeto a los descendientes de las víctimas del Holocausto; Schiffer tuvo que recordarle en varias ocasiones que precisamente él es uno de ellos. Otra de las cosas que criticó Schiffer es que la oposición esté intentando mostrar a los partidarios del monumento como negacionistas del Holocausto (cuando el monumento en realidad solo hace referencia a la invasión de Hungría por parte de los nazis) y la presentadora le echó en cara que esa es la opinión de la extrema derecha (cosa que Schiffer negó). Al final la entrevista sobre los resultados electorales no llegó a producirse ya que la presentadora, que acabó hablando más que Schiffer, llevó en todo momento la charla en la misma dirección, mostrando su disgusto e incomprensión, a pesar de que Schiffer había dejado bien clara su postura, y de manera totalmente comprensible, desde el primer momento. El papel lamentable de la presentadora, ya criticada anteriormente por su descarado apoyo hacia los social-liberales, ha sido la comidilla de comentaristas y blogueros en internet y es un fiel reflejo de la actitud del principal grupo de oposición. Por supuesto,  las reacciones de algunos políticos de la oposición social-liberal (considerada en la prensa húngara como "de izquierdas") han sido llamativas, Zoltán Szabó (de la Coalición Democrática, uno de los partidos de la coalición social-liberal, creado por Ferenc Gyurcsány, exprimer ministro), ha llamado nazi y cosas todavía peores a Schiffer; otros han llegado incluso a amenazarlo. Como he comentado, aunque este incidente no tiene que ver exactamente con las elecciones, sí nos muestra de manera evidente algunas de las razones de por qué la oposición ha fracasado (el diagnóstico de Schiffer ha sido bastante correcto).

La polémica entrevista (en húngaro):




El sistema electoral húngaro

En su día se explicaron las particularidades del sistema electoral húngaro, considerado uno de los más complicados del mundo, pero como han cambiado algunas cosas, no está mal recordarlo. Como se ha comentado más arriba, se trata de un sistema mixto en el cual 106 diputados son elegidos según distritos electorales unipersonales y 93 son elegidos por listas de partidos o listas de nacionalidades. Es decir, el país está dividido en distritos electorales (106) a los que corresponde un diputado en el parlamento. El que gane las elecciones (con mayoría simple, y en una primera vuelta) ocupa ese puesto. Se puede presentar cualquiera que reúna 500 firmas (un ciudadano puede dar su firma a varios candidatos a la vez). Los ciudadanos votan en su distrito, de entre los candidatos individuales que se presentan en él, pero, a su vez, también pueden dar su voto a los partidos de la lista nacional de partidos o de las minorías étnicas (esto último es una novedad). En la lista no están presentes todos los partidos, sino solo aquellos que cumplen ciertas condiciones (tener candidatos en al menos 27 distritos, pero solo si además tienen candidatos en 9 provincias y en la capital; es decir, que si un partido tiene 27 candidatos, pero solo los consigue en 5 provincias - por ejemplo- no aparecerá en la lista de partidos). Los 93 diputados correspondientes a las listas de partidos o de las minorías étnicas se eligen de acuerdo al siguiente esquema: se cuentan los votos dados a la lista de partidos, los dados a las minorías étnicas, así como aquellos votos dados a candidatos de un partido en cualquier distrito, que no han servido para ser diputado (es decir, no se cuentan los votos del candidato ganador, pero sí los de los demás); también se suma la diferencia entre el candidato ganador y el segundo (restándole uno); eso sí, en cualquier caso, solo se toman en cuenta si pertenecen a algún partido (u organización étnica) y si han recibido como mínimo el 5% de los votos. El número resultante se divide por 93 diputados y después por 4. El resultado es la base para calcular los diputados de las listas de las minorías étnicas. Allí donde hayan superado este resultado consiguen un diputado. Después se resta a la cifra de 93 diputados el número de diputados que hayan conseguido las minorías étnicas (por ejemplo si consiguen 5, entonces la cifra restante será 88). Esta cifra son los escaños libres para los partidos de la lista nacional, que se hace siguendo el sistema D'Hont (como en España). Un ciudadano no puede votar en la lista nacional y en la de las minorías a la vez, debe decidirse por una. Las minorías étnicas reconocidas que no consigan escaño en el parlamento, podrán enviar un portavoz (habrá 13 portavoces, dado que ninguna organización en representación de las minorías étnicas ha conseguido diputado). Algunas asociaciones han criticado este sistema porque perjudica a las minorías étnicas (ya que tiene más peso el voto a listas de partidos que el de la lista de minorías). Como puede verse, todo muy sencillo y muy fácil... (nótese la ironía).  Y encima se supone que los cambios introducidos recientemente han mejorado el sistema y han reducido las posibilidades de errores y trampas (!!!).

Activistas de Jobbik en un acto de la organización fascista en Gyöngyös. Fuente: Origo

Fuentes: ATV (1,2),  Híradó, Magyar HírlapMagyar Nemzet, Mandiner.hu, Munkáspárt, Oficina Electoral Central, Varios artículos de la Wikipedia (1,2)

viernes, 21 de marzo de 2014

Complejo de cuevas de Aggtelek y Domica

Una de las bellezas naturales más impactantes de Hungría y Eslovaquia es el sistema de cuevas de Aggtelek y Domica, que se extiende entre los dos países y que desde 1995 es considerado Patrimonio de la Humanidad (con el nombre de "Grutas kársticas de Aggtelek y del karst eslovaco). Dentro del complejo, donde hay cientos de cuevas,  destaca el sistema de cuevas de Baradla-Domica (el primero es el nombre del sistema en Hungría y el segundo en Eslovaquia), que de hecho es la cueva de estalactitas más larga de Europa Central, con una longitud de casi 26 kilómetros (unos seis de ellos en Eslovaquia y el resto en Hungría). Otras cuevas destacadas del sistema son la de Béke (Paz) o la de Vass Imre y en Eslovaquia la cueva de hielo de Dobšinská o la cueva de aragonito Ochtinská (una de las tres cuevas de aragonito del mundo).

Cueva de Baradla. Fuente: Wikipedia

Formación llamada "Cabeza de dragón", en la cueva de Baradla. Fuente: Wikipedia.

Formación conocida como "El casco de Minerva", en la cueva Baradla. Fuente: Wikipedia
Estalagmita en la cueva de Baradla. Fuente: Wikipedia
Cueva de Domica, en la parte eslovaca. Fuente: Wikipedia.
Cueva de hielo de Dobšinská, en Eslovaquia. Fuente. Wikipedia.
Formación denominada "Cascada Naranaja", en la cueva Vass Imre, en Hungría. Fuente: Wikipedia
Aragonito en la cueva de Ochtinská, en Eslovaquia. Fuente. Wikipedia.


Un breve video sobre la cueva de Baradla (en húngaro):



Otro, esta vez sobre la cueva de hielo de Dobšinská:



Y otro de la misma cueva, hecho por unos turistas polacos:




Más fotos, en la página de la UNESCO.

Fuente: Wikipedia

miércoles, 19 de marzo de 2014

Elecciones presidenciales en Eslovaquia: rechazo a los partidos políticos

Este fin de semana (en concreto el sábado 15 de marzo) se ha celebrado la primera vuelta de las cuartas elecciones presidenciales en Eslovaquia. Los resultados han sido sorprendentes. Aunque Robert Fico, actual primer ministro y líder del gobernante Smer (de tendencia socialdemócrata), parecía el principal favorito, los resultados de la primera ronda han caído sobre su partido como un jarro de agua fría. Ha sido el candidato más votado, sí, pero con un paupérrimo 28%, que contrasta con la popularidad de su partido y con las predicciones de las encuestas, que le pronosticaban alrededor del 40%. Cierto que las elecciones han sido seguidas por los eslovacos con la indiferencia habitual (apenas un 43,4% de participación, en las del 2009 fue del 43,6%) y que la oposición conservadora se ha llevado un varapalo de aupa, pero es un aviso para Smer y su gobierno. Según los politólogos eslovacos, está claro que ha triunfado el voto de protesta contra los partidos políticos; los grandes triunfadores han sido independientes. Por ejemplo el segundo candidato más votado, Andrej Kiska, un millonario y filántropo, que ha conseguido el 24% de los votos. Aunque no es que sus resultados hayan sido muy sorprendentes porque todas las encuestas reflejaban su ascenso, y de hecho ha llegado a las elecciones en la cumbre de su popularidad.  

Ganadores en las diferentes regiones eslovacas: rojo - Robert Fico; violeta: Andrej Kiska. Fuente. Wikipedia


El tercero en discordia ha sido Radoslav Proházka, otro independiente (aunque al final recibió el apoyo del partido liberal SaS, que retiró a su candidato Peter Osuský en su favor), con el 21,2% de los votos, quizás la mayor sorpresa además de los pobres resultados de Fico. Y el cuarto candidato más votado también es un independiente, Milan Kňažko, aunque recibió apoyo de varios diputados conservadores y democristianos, con el 12,9%. Muchos ven a Kňažko como el nuevo líder de la derecha eslovaca, habida cuenta de los catastróficos resultados del candidatos oficial de los conservadores.

Relativamente buenos (o malos, según como se mire) han sido los resultados de Gyula Bárdos, con un 5,1%. Bárdos era el candidato del Partido de la Coalición Húngara (uno de los dos partidos húngaros de Eslovaquia, este es el más nacionalista). Ha sido la primera vez que se ha presentado un candidato húngaro en las elecciones presidenciales eslovacas. Todo lo que hubiera sido conseguir menos del 5% hubiera sido un fracaso, pero un 5% no es para echar las campanas al vuelo. Más o menos ha conseguido los mismos apoyos que suele disfrutar su partido.

El gran derrotado de la jornada ha sido, sin duda alguna, Pavol Hrušovský, candidato de consenso de la oposición de derecha, dentro de la Plataforma Popular (democristianos, conservadores, húngaros moderados y verdes). Sus resultados han sido peor que pésimos: 3,3%. Se veía venir, aunque la cosa ha acabado todavía peor de lo esperado: su popularidad se ha hundido en lo que va de año (en octubre del 2013 las encuestas le pronosticaban casi el 18% de los votos en la primera vuelta  y le situaban como el segundo candidato favorito para pasar a la segunda vuelta). Mucho daño le ha hecho la presentación, a última hora, de Milan Kňažko (que le ha disputado el voto de la derecha), así como la de Gyula Bárdos (que se ha llevado el voto húngaro) y también las discusiones entre los distintos partidos de derecha, así como, naturalmente, el descrédito de la oposición conservadora, que no levanta cabeza desde los escándalos de corrupción que se llevaron por delante el gobierno de Iveta Radičová.

Ganadores por provincias. Rojo: Fico; gris: Kiska; verde: Bárdos (que en dos provincias, pobladas sobre todo por húngaros,  consigue incluso la mayoría absoluta, en Dunajská Streda y Komárno); azul: Proházka; azul pálido: Kňažko. Fuente: Pravda.sk

En cuanto a los comunistas, pues siguen con su calvario particular. Si ya en las últimas elecciones habían conseguido resultados penosos, en estas se han superado (en cuanto a malos resultados). Presentaban como candidato a Ján Jurišta, simpatizante del nuevo socialismo latinoamericano (de hecho es hispanista y fue embajador en Argentina durante el socialismo). Apenas ha conseguido un 0,6% de los votos, mucho menos de lo que le pronosticaban las encuestas, quedando en octavo lugar. En el esperpento que fueron para los comunistas las elecciones presidenciales del 2009, donde se presentaron dos candidatos (uno oficial, Milan Sidor, y una "disidente" del partido, Dagmar Dollová), llegaron conjuntamente a los 40 mil votos (y más del 2% de los votos), ahora han votado por Jurišta apenas 12 mil eslovacos. Cierto que ahora se presentaban muchos más candidatos (ni más ni menos que 14, frente a los siete de las elecciones anteriores), y que ha realizado una campaña con un presupuesto mínimo, pero aún así... 
 
La segunda vuelta se celebrará el 29 de marzo; solo se podrá elegir entre los dos candidatos más votados en la primera, Fico y Kiska, y no está nada claro, a la vista de los resultados de la primera, quién es el favorito. 

Candidato del Partido Comunista de Eslovaquia (KSS). Fuente: KSS

Mapa detallado con los resultados en todos los distritos.




domingo, 16 de marzo de 2014

10 mitos y falsedades sobre el conflicto ucraniano (3ª parte)


Ahora unos cuantas manipulaciones sobre la historia, terreno que parece propicio para que algunos hagan de las suyas. 

7. Es lógica la desconfianza de los ucranianos ante los rusos por la represión y los genocidios causados a Ucrania. 

Esta es una de las cosa más absurdas que he oído en relación con Ucrania, pero no son pocos los que lo piensan e intentan justificar así la rusofobia o la actitud ultranacionalista de diversos grupos ucranianos. Por ejemplo lo hemos visto en el programa La Tuerka, con la invitada ucraniana filo-fascista. Esto además se mezcla con la propaganda anticomunista, para variar. La gente que piensa así suele mostrar una ignorancia supina sobre la historia de Ucrania (y estoy incluyendo en este campo a la ucraniana que se pasó por La Tuerka). 

Atendamos a un solo hecho para empezar. Las regiones donde la extrema derecha es más fuerte, las que son más antirrusas, son sobre todo las zonas Occidentales de Ucrania, especialmente Lviv, Ternópil, Ivano-Frankivsk, Volynia y Rivno. Svoboda consiguió en las elecciones parlamentarias del 2012 sus mejores resultados de Ucrania allí: en Lviv el 38% de los votos, en Ivano-Frankivsk el 34%, en Ternópil sobrepasó el 31%. También consiguió muy buenos resultados en Volynia - el 18%- y en Rivno - 17%. Fuera de ahí su popularidad decae bastante. Incluso en las provincias Occidentales tradicionalmente y en la actualidad multiétnicas, el apoyo a Svoboda es relativamente bajo: en Transcarpatia (con población húngara y de otros pueblos) consiguieron poco más del 8% de los votos, en Chernovtsi (con minorías rumanas) casi llegan al 9%. Siguen teniendo un porcentaje importante, pero mucho menor. En otras regiones solo destacan en Kíev (con el 17%) y en votos del extranjero (casi el 24%). Según vamos mirando hacia el este y el sur el porcentaje de votos de Svoboda cae. En las regiones más cercanas a Rusia ronda el 1%. 

Resultado del partido fascista Svoboda en las últimas elecciones ucranianas, las parlamentarias del 2012. Fuente: Wikipedia.


Si vemos el resultado en las últimas elecciones locales (del 2010) la situación es similar, pero aún más acusada. En este caso en las regiones orientales del país no llegan al 1%, en las centrales oscilan entre el 2% y el 4%. Y en las Occidentales, en Ternópil llegaron al 35%. En Lviv al 26%. En Ivano-Frankivsk al 17%. En Kíev apenas tuvieron un 2%


Resultados de Svoboda en las elecciones regionales del 2010. Fuente: Wikipedia.


Y en las presidenciales del 2010, en las que su líder Oleg Tyagnibok consiguió el 1,43% de votos, no se comieron una rosca en ninguna de las regiones, excepto en las tres regiones destacadas hasta ahora, donde rondaron el 5% de los votos (en Lviv lo superaron por poco).

Resultados de Oleg Tyagnibok, líder de Svoboda, en las elecciones presidenciales del 2010. Fuente: Wikipedia.

Viendo estos resultados es evidente que al radicalización de la sociedad ucraniana se ha producido en los últimos años especialmente (y mucho tiene que ver el nefasto gobierno naranja) y también que donde se han asentado y echado raíces es especialmente en Lviv, Ternópil e Ivano-Frankivsk, en menor medida en Volynia y Rivno. Esto es curioso, ¿por qué? Porque precisamente estas regiones se caracterizan por no haber pertenecido a Rusia durante mucho tiempo (Lviv, ciudad con una larga historia, solo perteneció a Rusia entre 1914 y 1915, antes perteneció a Polonia y desde el sigo XVIII a Austria-Hungría, en los años 20 y 30 del siglo XX fue parte de Polonia; Ternópil perteneció a Polonia y a Austria-Hungría, en los años 20 y 30 del siglo XX, al igual que Lviv, de nuevo fue parte de Polonia, a Rusia solo perteneció entre 1810 y 1815; lo mismo podemos decir de Ivano-Frankivsk. Rivno perteneció a Rusia más tiempo, entre 1793 y 1917 y el caso de Lutsk es similar al de Rivno. En ambos casos en los años 20 y 30 pertenecieron a Polonia). Es decir, estas tres regiones tienen dos ragos comunes muy peculiares a tener en cuenta:

- que pertenecieron al Imperio Ruso muy poco tiempo. En el caso de la regiones con más presencia fascista en la actualidad ese periodo se limita a unos pocos años en toda su historia.

- que en los años veinte y treinta del siglo XX, cuando tiene su origen el nacionalismo agresivo ucraniano, no pertenecían a la URSS, sino a Polonia, donde las autoridades ejercían una represión intensa contra los ucranianos (y no solo contra ellos, también contra otras minorías étnicas como bielorrusos o lituanos).

Por lo tanto, resulta patético oír a supuestos expertos hablar de la tradicional represión rusa (que en realidad no existió y mucho menos en estas regiones), y especialmente las referencias a temas como el Holodomor y las purgas de Stalin de los años treinta, para justificar el rechazo a lo ruso o a los comunistas y el auge de los ultras ucranianos. Más que nada porque precisamente estas regiones no se vieron afectadas por estos problemas debido al hecho incuestionable e indudable de que no pertenecían a la URSS en los momentos en los que esos sucesos tuvieron lugar.  Hasta el 4 de diciembre de 1939 estas zonas estuvieron en poder de Polonia, así que recurrir como excusa al Holodomor (por ejemplo), que tuvo lugar en 1932-33 es simplemente ridículo y lo único que demuestra es la ignorancia del que lo menciona. De hecho, lo que esas regiones sufrieron fue una represión brutal del gobierno polaco. Y contra esa represión es como surge y se desarrolla el movimiento nacionalista ucraniano, que durante la Segunda Guerra Mundial llevó a cabo una política de limpieza étnica sobre los polacos de la región. Tristemente célebres son las matanzas de Volynia, por ejemplo.

Polonia en 1938. Si se agranda el mapa se puede ver que ciudades como Lwów (Lviv en polaco), Równe (Rivno), Tarnopol (Ternópil), Stanislawow (actualmente Ivano-Frankivsk), etc, hoy pertenecientes a Ucrania, todavía en 1938 eran parte de Polonia. Fuente: Wikipedia.
Mapa lingüístico de Polonia en 1937. Puede apreciarse claramente que las zonas orientales de Polonia eran de predominio ucraniano y bielorruso. Esas zonas orientales de Polonia pasaron brevemente a ser parte de Lituania, Bielorrusia y Ucrania en 1939, y después de forma permanente tras la Segunda Guerra Mundial. Fuente: Wikipedia.

 Es curioso que en Transcarpatia, que perteneció hasta la Segunda Guerra Mundial a Checoslovaquia o en Chernovtsi, que perteneció a Rumanía en esas fechas, no se desarrollara un movimiento nacionalista tan agresivo como en las zonas dominadas por el estado semifascista polaco. Aunque seguramente tengo mucho que ver en ello que eran zonas tradicionalmente multiétnicas.

No entro a discutir más cuestiones, creo que esto basta. Pero podríamos hablar también por ejemplo de por qué debería considerar que las supuestas represiones de la URSS (dirigida por un par de georgianos, Stalin y Beria), son achacables a Rusia y los rusos. Y eso sin entrar en las represiones en sí, por ejemplo en el cuento del Holodomor y sus fantásticas cifras infladas que contradicen toda lógica. Solo mencionaré que durante el gobierno del fascista de Yúschenko una de las cosas a las que se dedicaron las autoridades ucranianas es a montar una especie de mitología completamente falsa y manipulada en torno al Holodomor (que si genocidio, que si siete millones de muertos, etc,etc), creación de nuevos héroes nacionales (que antes habían sido considerados criminales, como el fascista Stepan Bandera, de esto ya se habló aquí en Crónicas Húngaras, recomiendo esta fantástica entrada en el blog Salsa Rusa, sobre los crímenes de Bandera y sus secuaces, eso sí abstenerse estómagos delicados). En el caso del Holodomor llegó hasta el punto de organizar exposiciones sobre el Holodomor ... en Crimea... con material falso... (Fuente).

8. Los tártaros de Crimea son minoría en Crimea porque fueron deportados por Stalin

Respecto al tema de Crimea se oyen también muchas cosas últimamente, por ejemplo que los Tártaros de Crimea fueron deportados por Stalin. A veces se añade también que los rusos son mayoría en Crimea porque los deportaron.

Empecemos por lo evidentemente falso. Los tártaros de Crimea fueron la población mayoritaria en la región hasta finales del siglo XIX. Pero desde entonces la mayoría de la población es rusa. Y antes de la Segunda Guerra Mundial los tártaros eran ya una minoría, importante, pero eran una minoría. En 1897 la población de Crimea era de casi 550 mil habitantes, de ellos el 36% tártaros y el 33% rusos. Para 1939 la población superaba los 1,1 millones de habitantes, de ellos el 50% rusos y el 20% tártaros. (Fuente: Wikipedia)

Gráfica con la composición de la población de Crimea. Puede verse que en 1897 todavía eran mayoría, pero ya no son mayoría absoluta, casi hay tantos rusos como tártaros.Verde: tártaros. Color carne: rusos. Amarillo: ucranianos. Fuente: Wikipedia
Respecto a la deportación de los tártaros eso es cierto. Aunque se olvida indicar que los tártaros fueron deportados por colaborar masivamente con los nazis. Aclaremos que los nazis usaron antes de la Segunda Guerra Mundial el conflicto con las minorías étnicas para extenderse por Europa. Lo hicieron con los Sudetes (de eso se hablará más tarde) recurriendo a la supuesta opresión de los alemanes de la región. Lo hicieron también polacos y húngaros (que colaboraron, especialmente los primeros, en la destrucción de Checoslovaquia). Así que los soviéticos eran conscientes de que las minorías alemanas podían ser usadas por los nazis, por eso, justo antes del comienzo de la guerra evacuaron (o deportaron) a los alemanes de Crimea. Más tarde, durante la guerra, los nazis hicieron llamamientos a los tártaros de Crimea y estos no cayeron en saco roto. No se trató de una colaboración a nivel, digamos, individual, todo lo contrario, destacó especialmente la labor del Comité Musulmán de Simferópol, principal órgano colaboracionista. Por toda Crimea se crearon comités tártaros que colaboraban con los nazis. Los propios alemanes se sorprendieron de la disposición de los tártaros a colaborar, hasta el punto de que decidieron liberar a los presos de guerra tártaros y además se organizaron unidades militares y policiales tártaras. Los comandos tártaros se hicieron tristemente célebres en la región, daban caza a unidades partisanas y participaban en la represión sobre la población local, especialmente contra los judíos y los rusos. En el sovjos Krasnyi se organizó el mayor campo de concentración de Crimea. Los oficiales del campo eran tártaros (el batallón de voluntarios tártaros número 152 de las SS). (Fuente). Recordemos que en Crimea la represión nazi y tártara causó decenas de miles de víctimas (90 mil muertos y 85 mil deportados a Alemania - Fuente). Y en toda la URSS unos 27 millones de muertos.

Tras la liberación de Crimea, una de las primeras cosas que hizo el gobierno soviético (en concreto el Comité Estatal de Defensa, que no Stalin) fue ordenar la deportación de los tártaros a la República Socialista Soviética de Uzbekistán; esta tuvo lugar entre el 18 y el 20 de mayo de 1944. La deportación afectó a todos, no solo a los culpables de colaboración, pero las razones de eso son fáciles de entender en las circunstancias concretas en que tuvieron lugar. La colaboración de los tártaros había sido masiva, lo cual planteaba numerosos problemas, por ejemplo dividir a los tártaros en grupos y deportar a unos y a otros suponía poner en peligro la existencia de todo el grupo nacional (los que se hubieran quedado habría sufrido el desprecio del resto de los habitantes de la región y seguramente habrían acabado asimilados). No digo esto como justificación sino para que se entiendan las razones que llevaron a tomar esta decisión (en las condiciones concretas de 1944, cuando aún ni siquiera había acabado la Segunda Guerra Mundial y la URSS estaba en ruinas). Por cierto, en otros países se tomaron medidas similares (por ejemplo lo hizo la Checoslovaquia de Beneš antes de la toma del poder por parte de los comunistas). 

Llamamiento nazi a la población tártara de Crimea. Fuente: Wikipedia.


Para comprender un poco el ambiente que podía vivirse en la zona en esa época podemos ver este artículo de El País de 1992 en el que se menciona la opinión de un periodista local, de origen judío, cuando se permitió el regreso de los tártaros a Crimea (Fuente).

 Arkadi Visotski es un periodista judío que aboga por la buena convivencia de las distintas nacionalidades que habitan Crimea, pero los acontecimientos de la II Guerra Mundial los lleva grabados en el cerebro: "Fueron tártaros, colaborando con los ocupantes nazis, los que mataron primero a los judíos, luego a los kraimes judíos de Crimea [que hablan hebreo] y más tarde a los krimchaki [judíos convertidos al islamismo]. Mi familia es un buen ejemplo de lo que hicieron esos tártaros colaboracionistas. Mi padre tenía seis hermanos y sólo él salvó la vida". En la familia de mi madre eran siete hermanos y sólo tres quedan vivos. Perdí a todos mis abuelos y a mis bisabuelos". Visotski prosigue: "Recuerdo perfectamente que cuando después de la liberación en 1944 los tártaros fueron reunidos en la estación para ser deportados los soldados tenían que protegerlos de la gente, que les lanzaba piedras".

Cuando se habla de la tragedia del pueblo tártaro (que lo fue, nadie lo duda), no estaría también mal recordar también la tragedia de la población rusa o en general eslava en las zonas ocupadas por los nazis. Porque al igual que la deportación está muy presente en la conciencia de los tártaros de Crimea, también la barbarie nazi lo está en la conciencia de gran parte de la población de Crimea (y de Rusia). Y mucho más lo estaba en 1944.
 
9. Lo que está haciendo Rusia en Crimea es comparable a lo que hizo Hitler en los Sudetes

Otro argumento bastante pobre que se oye y lee muy a menudo, lo comento solo brevemente. La cuestión es incomparable por varias razones. La primera es que en Checoslovaquia había un gobierno democrático (burgués, claro), tan democrático como en cualquier otro país occidental de la época (o probablemente más). El asunto de Crimea estalla a consecuencia de un golpe de estado que acaba con un gobierno legítimo. No solo eso, sino que en ese gobierno hay una presencia importante de fascistas, hasta el punto que podemos considerarlo tranquilamente un gobierno fascista, sin ninguna legitimidad. En Checoslovaquia no había una persecución contra los alemanes, en Ucrania las primeras decidisiones del gobierno golpista y los precedentes sí pueden hacer pensar a los rusos que la población rusa de Ucrania está en peligro. Además era evidente que Hitler usaba el tema de las minorías étnicas como mera excusa y en realidad lo que ansiaba era la expansión alemana; vamos, no hacía falta ser adivino para darse cuenta, lo decía el mismo y así lo reflejaba en sus obras y en sus discursos. En cambio no es evidente que Putin aspire a la expansión rusa. De hecho desde el punto de vista ruso el comportamiento de Putin parece un mero intento casi desesperado de defenderse ante la expansión imperialista de la UE y los EEUU. Por lo demás hay otra cosa muy importante también: y es que la anexión alemana de los Sudetes es comprensible, no es eso lo que es criticable de Hitler, sino, principalmente lo que hizo después (naturalmente también hizo cosa antes brutales en Alemania). La ocupación de los Sudetes es una de las cosas menos criticables del gobierno de Hitler, porque en este caso concreto Hitler tenía razón (no la tuvo al ocupar después el resto de Chequia, por ejemplo, pero eso vino después).

Monumento a la Liberación en Simferópol, Crimea. Fuente: Wikipedia

10 mitos y falsedades sobre el conflicto ucraniano (2ª parte)

3. Yanukóvich era un dictador

El presidente depuesto, Yanukóvich, en rueda de prensa. Fuente: RIA Nóvosti

Yanukóvich llegó al poder tras las elecciones presidenciales del 17 de enero (7 de febrero la segunda vuelta) del 2010. En esas elecciones el presidente saliente, Yúschenko, a quien ya se le había caído la máscara democrática hacía mucho tiempo, solo fue apoyado por partidos de extrema derecha y no llegó al 6% de los votos. Hubo pequeños incidentes y escándalos, pero no en relación con Yanukóvich, sino con los que estaban en el gobierno hasta entonces, los naranja. En Crónicas Húngaras ya se habló de las elecciones desde el punto de vista de los húngaros de Ucrania (aquí).

Yanukóvich consiguió el 35% de los votos, casi 9 millones de votos; y en segundo lugar quedó la Timoshenko, representante del gobierno anterior, con el 25% (y algo más de 6 millones de votos). Estos fueron los dos candidatos más votados y pasaron en la segunda vuelta, que ganó Yanukóvich con el 49% de los votos (12,5 millones), frente al 45% de Timoshenko (11,6 millones). 

Las elecciones fueron reconocidas como democráticas por los medios internacionales. El gobierno de Yanukóvich debería haber durado hasta el 2015. Es decir, Yanukóvich ni siquiera ha cumplido en el cargo el tiempo que debía. Desde este punto de vista difícilmente se puede calificar a Yanukóvich de dictador, más bien es algo absurdo. 

Algunos afirman que se merece ese calificativo por las mediadas aprobadas en enero del 2014. En realidad eso es falso ya que las acusaciones de que Yanukóvich es un dictador venían de antes. Pero  efectivamente, el 18 de enero del 2014 el gobierno de Yanukóvich aprobó leyes que limitaban algunas libertades; se olvida sin embargo que esas medidas se tomaron excepcionalmente tras la ocupación brutal de edificios públicos por parte de manifestantes violentos, incluyendo el bloqueo del Parlamento (el 15 de enero). Y en cualquier caso esas medidas no convierten a Yanukóvich en dictador, para verlo basta con leer en qué consisten esas medidas (en el periódico El Mundo, por ejemplo, se especifican). Además, hay que tener en cuenta que se dio marcha atrás y el 28 de enero fueron anuladas.

Conclusión: Yanukóvich será muchas cosas (corrupto, inepto, oligarca y un largo etcétera), pero no es un dictador. 

4. Los fascistas son una minoría en el Maidán

Esto no merece casi ni comentarse. Pues claro que son una minoría en el Maidán, faltaría más. También los que estaban en el Maidán eran una minoría respecto al pueblo ucraniano y eso no quita para que hayan acabado con el gobierno a pesar de que en las elecciones Yanukóvich fue votado por mucha más gente que la que estuvo en el Maidán. Lo importante aquí no es que sean una minoría, sino que una minoría organizada y bien preparada puede controlar una situación. Basta que una minoría se ponga a disparar (por ejemplo) o a provocar incidentes para que sobrevenga el caos. No todos en el Maidán eran fascistas, pero el Maidán, en la práctica lo han controlado ellos.

Quema de un autobús de los Berkut, la fuerza antidisturbios de Ucrania, por parte de la organización fascista Sector Derecho. Fuente: ЛIГА Net

De hecho, si atendemos a lo que pasó a finales de febrero en Kíev es muy sospechoso. Siempre que había una vía al entendimiento, siempre que se firmaba un acuerdo, ocurría algo en la calle que lo echaba todo a perder. Por ejemplo, el 17 de febrero entró en vigor la ley de la amnistía. Justo el día después los manifestantes intentaron asaltar el Parlamento, ocuparon varios edificios administrativos, atacaron a las fuerzas de seguridad, y al final la cosa acabó con 26 muertos (10 de ellos antidisturbios).  Véase por ejemplo El País.

4. En el Maidán estaba el "pueblo"

Relacionado con lo anterior está la idea de que en el Maidán estaba el pueblo ucraniano. Esa es un afirmación meramente propagandística que no merece mucha atención, pero bueno. En el Maidán no estaba el pueblo. En el mejor de los casos solo estaba una parte del pueblo ucraniano. ¿Hasta qué punto reflejaba el Maidán el sentir de la población ucraniana? Pues es muy discutible. Kíev es una gran ciudad con casi 3 millones de habitantes y más de 4 en su algomeración urbana. En las manifestaciones del Maidán había solo unos pocos miles de personas y los incidentes se han limitado a unas zonas muy concretas de la ciudad. Solo unos cuantos días ha habido manifestaciones más numerosas que podrían haber llegado a los cien mil manifestantes y eso que se organizaban convoyes desde la parte occidental del país para asistir. En otras zonas también ha habido manifestaciones en contra del gobierno de Yanukóvich, pero bastante minoritarias, y también las ha habido en contra del Maidán.

5. Es la propaganda rusa la que exagera el carácter fascista del Maidán y del nuevo gobierno ucraniano

Naturalmente en todo conflicto las diversas partes implicadas hace uso de la propaganda. Y naturalmente hay propaganda rusa en torno a lo sucedido en Ucrania. Pero no solo hay propaganda rusa, también hay propaganda rusófoba. De hecho lo que no hay son opiniones o versiones neutrales de las noticias, unas y otras están en mayor o menor medida impregnadas de propaganda; y en países pertenecientes al mundo Occidental, ya sea España o Hungría (por ejemplo), la propaganda predominante no es precisamente la rusa, sino la rusófoba. En España la rusofobia está en todos los medios de comunicación hasta niveles enfermizos, véase por ejemplo el diario El País.

En este caso, los hechos son testarudos. Rusia no tiene que esforzarse mucho para inventarse el fascismo de las nuevas autoridades, vale con dejarles hablar y mostrarse tal y como son. A estas alturas yo creo que pocos discuten ya esta afirmación. Pero profundicemos un poco en la cuestión. 

En Ucrania, el problema del fascismo viene de lejos, especialmente en su zona occidental. Ya durante el gobierno de Yúschenko (los naranjas), simpatizante de la extrema derecha aunque según la prensa occidental un gran demócrata, se favoreció la extensión del fascismo en toda la zona, especialmente cuando se rehabilitó al criminal fascista Stepan Bandera y se le nombró héroe de Ucrania. En su día, hace ya años, se hablo un poco aquí, en Crónicas Húngaras de este problema. La lista de agresiones fascistas contra las minorías étnicas no hecho más que aumentar desde entonces. Hasta en la página del MAE (Ministerio de Asuntos Exteriores de España) se hace mención al problema de las agresiones fascistas cuando se habla de las recomendaciones de viajes (véase este artículo en Crónicas Húngaras). Pero además hay otras cosas que mencionar: la cooperación entre los partidos supuestamente democráticos (y además financiados por los EEUU y/o la UE) y los grupos fascistas es algo muy común en Europa Oriental. En realidad estos grupúsculos están íntimamente ligados y así se ha visto antes incluso en Ucrania (ya cuando los naranjas tomaron el poder), pero también en Moldavia, Bielorrusia o la propia Rusia. Parece que Occidente (especialmente los EEUU) juega a la desestabilización. En Oriente Medio se financia a grupos terroristas ultraislamistas, en Europa Oriental a grupos nazis, a los que se da un aspecto liberal. Un caso, por ejemplo, es la situación en rusa: durante mucho tiempo Kaspárov, el ajedrecista, se nos ha sido presentado como líder opositor y demócrata contra el "tramposo" Putin, pero lo que no se decía en la prensa era que su plataforma se sustentaba principalmente en los nacional-bolcheviques de Eduard Limónov, un grupo fascista bastante violento.

En el caso de la Ucrania actual, uno de los partidos fundamentales del nuevo poder golpista es Svoboda. Los partidos occidentalistas supuestamente democráticos no han tenido ningún problema en aliarse con este grupo fascista. Svoboda surgió en 1991, aunque por aquel entonces se llamaba Partido Social Nacional de Ucrania y su símbología muestra a las claras de qué pie cojean: 

Símbolo principal del partido Svoboda entre 1991 y el 2003. Fuente. Wikipedia.
En el 2004 se cambiaron el nombre a Unión Panucraniana Svoboda (Libertad). Son especialmente fuertes en las regiones de Ternópil, Lviv e Ivano-Frankivsk, todas en la parte Occidental de Ucrania. Es un partido conocido por sus actos agresivos contra minorías étnicas (especialmente contra los húngaros), religiosas y también contra los comunistas. Seis miembros de este partido tienen cargos en el gobierno golpista ucraniano (Andrei Parubi - Secretario del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa, Aleksandr Sych - Primer Ministro adjunto, Serguie Kvit - Ministro de Educación, Andrei Mojnik - Ministro de Ecología y Recursos Naturales, Igor Chvaika - Política Agraria y Alimentación, Oleg Majnitski - Fiscal General de Ucrania; además Igor Tenyuk, simpatizante del partido, Ministro de Defensa). Otro grupo fascista representado en el gobierno es la Asamblea Nacional Ucraniana - Autodefensa Nacional Ucraniana (conocido como UNA-UNSO por sus siglas en ucraniano). Fue fundado en 1990 por el disidente Yuri Shújievich, que es todavía hoy en día líder del partido. Sus miembros en el nuevo gobierno son Dmitri Bulatov (ministro de Juventud y Deportes) y Tatiana Chornovol (Presidenta de la Comisión Nacional de Anticorrupción).

Símbolo de UNA-UNSO, grupo fascista con dos cargos en el gobierno golpista ucraniano. Fuente: Wikipedia.
Y el tercer grupo presente en el gobierno es Sector de Derechas (Pravi Sektor), grupo paramilitar fascista, que no ha querido implicarse mucho en el gobierno, pero su líder, Dmitri Yarosh es Secretario Adjunto del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa. Se trata de uno de los grupos más activos a la hora de organizar unas nuevas fuerzas de seguridad y también en el reclutamiento de voluntarios para el ejército.

Más informació sobre los ministros fascistas del gobierno ucraniano, aquí

Por lo demás en varias zonas del país se han producido ataques contra comunistas o diputados de otros partidos por parte de los grupos fascistas, así como ocupaciones de edificios (por ejemplo la sede del Partido Comunista de Ucrania en Kíev). El dirigente comunista de Lvov, Rostislav Vasilko fue atacado (en Kíev) por la chusma fascista y tuvo que ser ingresado en un hospital a causa de las heridas. Al final, ante las amenazas a su familia ha pedido asilo político en Rusia. En la actualidad está siendo tratado en un hospital de Moscú (Fuente). 

Rostislav Vasilko, líder comunista de Lviv, atacado por los fascistas. Fuente: Diario Octubre

6. No se ha amenazado a la población rusa

En algunos medios se ha escuchado esa idea: no se ha amenazado en realidad a la población rusa, sino que su miedo es fruto de la propaganda del Kremlin. Los que defienden esta idea simplemente ignoran los precedentes del conflicto. Como se ha mostrado, el problema del fascismo lleva presente varios años en Ucrania, en ese tiempo los grupos fascistas han tenido tiempo de sobra para amenazar a los rusos. Y lo han hecho habitualmente. Por poner un ejemplo, en el año 2010, Irina Farion, miembro de Svoboda y conocida rusófoba, actualmente diputada, afirmaba que "habría que meter en la cárcel a los cinco millones de degenerados que no hablan ucraniano" (Fuente). Repito: Irina Farion es diputada en la Rada ucraniana. Y ahora miembro de un partido que está en el gobierno. 

Otro ejemplo a mencionar es la ley de protección de las lenguas de las minorías, y que da al ruso (y a otras lenguas) estatuto de lengua oficial regional en numerosas regiones del país. Ya cuando fue aprobada, en el 2012, la oposición "pro-europeísta" dejó claro que estaba en contra y que una de las primeras cosas que harían en caso de llegar al poder era eliminar la ley. Hubo numerosos incidentes antes y después de su aprobación por parte de los grupos de extrema derecha (véase un artículo anterior en Crónicas Húngaras). Una de las primeras cosas que hizo el gobierno golpista fue borrar esa ley. Es cierto que en el último momento, ante el escándalo internacional y la intervención rusa, el presidente del parlamento, Oleksandr Turchínov no ha firmado la anulación. De momento se ha creado una comisión parlamentaria para estudiar la cuestión... en la comisión parlamentaria Svoboda está representada por la misma Irina Farión que he mencionado más arriba. ¿Tienen los rusos razones para temer del nuevo gobierno? Naturalmente. Elemér Kőszegi, redactor jefe del periódico húngaro de Ucrania Kárpáti Igaz Szó afirmaba hace unos días en una entrevista que ese había sido un gran error del nuevo gobierno porque había encendido la mecha de la resistencia rusa en Crimea y el Este de Ucrania (Tisza News).

Y por lo demás... no solo los rusos tienen qué temer de las nuevas autoridades, también los húngaros y otras minorías étnicas (véanse estos artículos del blog, por ejemplo: Svoboda quiere prohibir a los partidos húngaros de Ucrania presentarse a las elecciones o Amenazas a la minoría húngara de Transcarpatia. Y esos artículos se han quedado algo anticuados. Ahora Svoboda directamente pide la prohibición de uno de los dos partidos húngaros de Ucrania. Por cierto, el otro día fue incendiado uno de los monumentos húngaros de Ucrania (en Verecke, cierto que es atacado regularmente por grupos de extrema derecha, no es una novedad).

Momento en el que es incendiado el monumento húngaro en Verecke (Ucrania). Fuente: Index

Pero como he afirmado más arriba, basta con escuchar o leer a las nuevas autoridades. Hace unos días Borís Filátov, recien nombrado vicegobernador de Dniepropetrovsk, y miembro de la organización fascista Sector de Derechas, reconocía en su cuenta de facebook que había que mostrarse moderados con los rusos de Crimea, prometerles todo, darlos autonomía y derechos para el ruso, y luego, una vez controlada la situación, "ahorcarlos, ahorcarlos a todos" (la fuente es RT, medio ruso, aquí, pero yo mismo comprobé su veracidad en la cuenta de facebook del susodicho, dejé un volcado de pantalla de sus mensajes en el Foro Comunista como prueba).


(continúa)