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viernes, 6 de junio de 2025

La literatura revolucionaria húngara después de 1919 (parte 2)

 (primera parte del artículo, aquí, donde se habla del aspecto general y de Aladár Komját)

[seguimos con el artículo, después de hablar de Aladár Komját, siguen otros autores]

JÁNOS LÉKAI (Varaždin, Croacia, 1896- Nueva York, 1925), activo organizador, llevó una vida de intensa lucha por el movimiento revolucionario. Fue uno de los dirigentes del movimiento obrero juvenil húngaro y alemán. En Hungría escribió poesía y novelas cortas, y después de la caída de la Comuna húngara, publicó en Alemania versos, dramas, reportajes; su intención de reformar al hombre, su espera impaciente de la revolución, nos habla en el estilo expresionista característico de esos años. [Me veo obligado a complementar un poco la información, ya que no se habla más de este autor, y hay algunos datos importantes: miembro del círculo Galileo - una importante organización universitaria atea y librepensadora de Budapest, fundamental en la formaciáon del movimiento izquierdista húngaro, existió entre 1908 y 1919-, fue uno de los participantes en uno de los intentos de atentado contra el primer ministro húngaro István Tisza, en 1918; el odiado Tisza, a quien se vincula la participación húngara en la 1ª Guerra Mundial sufrió cuatro atentados en estos años, moriría a consecuencia de uno de ellos, el 31 de octubre de 1918, en plena Revolución de los Crisantemos, cuando varios soldados lo mataron. No está clara la razón o quién había organizado el asunto, pero es evidente que era una personalidad despreciada por la mayoría de la población. Lékai participó en el tercer atentado, pero se le encasquilló la pistola y falló en su empeño, fue detenido pero, poco después, durante la Revolución de los Crisantemos - 1918- contra la monarquía-, fue liberado. El atentado lo realizó como miembro del grupo antibelicista de los socialistas revolucionarios, dirigidos por Ottó Korvin (1894-1919), que luego sería uno de los fundadores del Partido Comunista Húngaro, y que, por cierto, murió ejecutado por el régimen de Horthy después de ser torturado brutalmente. Siguiendo con Lékai, participó en la fundación del Partido Comunista Húngaro, jugó también un importante papel en la Comuna Húngara, y llegó a ser uno de los presidentes de las juventudes comunistas - KIMSZ, Federación de Jóvenes Obreros Comunistas-. Estaba participando en la Internacional Juvenil Comunista en Viena cuando cayó la Comuna Húngara, así que permaneció en la emigración. A finales de 1922 viajó por encargo de la Komitern a los EEUU para ayudar en la organización del movimiento comunista norteamericano. Allí fue detenido, aunque luego lo pusieron en libertad, dado su estado de salud, muy deteriorado, hasta el punto de que, poco después, falleció de tuberculosis. Está enterrado en el Panteón Obrero del Cementerio de Kerepesi, Budapest). 

János Lékai. Foto: wikipedia


En Viena se hizo comunista ANDOR GÁBOR (1884-1953). También él pertenecía a una familia de pequeños funcionarios. Asistió a la escuela en Budapest. Empezó a publicar con tan solo 18 años. Joven satírico, de inmensa cultura y una fuerte tendencia racionalista, enseguida se convirtió en un escritor burgués de Pest, prolífico y acomodado, así como periodista y dramaturgo, autor de canciones, de anécdotas y traductor: destaca su bella traducción del Mireio de Mistral. Pero se hizo conocido sobre todo por sus obras humorísticas. En ellas criticaba con mordaz ironía, a veces incluso con cinismo, y siempre con gran desilusión, al burgués de Pest, la vida burguesa de Pest, los cafés y en general los escenarios de la vida pequeñoburguesa. Juzgaba básicamente desde un punto de vista burgués, nihilista radical. Pero durante la Primera Guerra Mundial su voz se hace más aguda, su pesimismo se generaliza, y empieza a criticar a los grandes beneficiarios de la guerra. Es cada vez más crítico con los irresponsables y los que tienen una mirada ligera. Participa en la revolución burguesa (Revolución de los Crisantemos, 1918) y en la Comuna Húngara (1919, la República de los Consejos). A su caída, en 1920, huye a Viena, y a diferencia de muchos otros de sus contemporáneos y de sus compañeros escritores, que por el camino de la desilusión y la desesperanza engrosaron las filas de la contrarrevolución, él, al contrario, se vuelve comunista. Durante su encarcelamiento en Viena es cuando su poesía se vuelve más perfecta. Sus versos no están influidos por la multitud de "ismos", sino que expresan en el tono de los más antiguos periodos de la poesía húngara (en un estilo que recuerda al del clásico húngaro János Arany), la nostalgia por su patria, su indignación por la maldad de los hombres, su desprecio y su odio por el terror blanco. Sus sentimientos se muestran en versos con una técnica virtuosa, llena de salidas ingeniosas, y una ironía mordaz (Mi patria, 1920; La desintegración del mundo, 1922; La vergüenza de vivir sin alzar la voz, 1923). Justo en la emigración surge este nuevo tipo de poesía patriótica que recrea en la lírica húngara la poesía obrera del siglo XIX y XX, la voz de Heine y Pottier, al Brecht temprano y a Bezruč [se refiere al poeta checo de finales del siglo XIX y la primera mitad del XX, Petr Brezruč]. También su obra de traducción inicia una nueva época: en él  nos encontramos al traductor de poesía obrera europea. Pero en su época de Viena destacan también sus ensayos. Su obra es intensa y extensa, sus artículos se publican desde Viena hasta Košice (en Eslovaquia), desde Nueva York a Berlín. En poco tiempo comienzan a recopilarse colecciones de artículos suyos (Mi mensaje, 1920; Los rostros de los muertos, 1921; Y he aquí a Oszkar Jászi..., 1922; La calle Bank, 1923; Epílogo, 1924). Estamos ante un publicista de una fuerza única, no conocida en la literatura húngara anterior: actúa con todos los medios del panfleto político, de la sátira, del convencimiento. Su objetivo: desenmascarar al terror blanco, ponerlo en la picota, la lucha contra los intrigantes, los traidores, los renegados, el fustigamiento, con fuerza y tensión únicas, de la idiotez y la maldad humana. 


Andor Gábor, durante una estancia en Berlín en 1950. Fuente: wikipedia


En 1925 Andor Gábor deja Viena y trabaja primero en Berlín, luego en París, y finalmente, a partir de 1933, en Moscú. Toma parte en el movimiento de escritores alemanes de izquierda, de hecho es uno de los redactores de Linkskurve (que fuera entre 1928 y 1933 la revista de la Unión de Escritores Proletarios Revolucionarios Alemanes, desapareció en 1933 prohibida por los nazis). Escribió también en alemán, estudios, artículos, relatos. Durante su estancia en Moscú se unió al trabajo literario de los emigrantes políticos húngaros, aunque siempre mantuvo contacto con la literatura alemana. En 1939 se convierte en redactor de la revista Nueva Voz (Új Hang), la revista literaria de los escritores comunistas húngaros (que estaban exiliados en la URSS, obviamente), en el espíritu del Frente Popular. Escribe ensayos, artículos, relatos, glosas: de nuevo nos encontramos con el estudioso combatiente de la literatura húngara, y el indagador de numerosas cuestiones teóricas. Durante la Segunda Guerra  Mundial su lírica cobra nueva fuerza: su poesía antifascista y patriota se propaga por el frente en panfletos llenos de energía o leídos en la radio.

Después de 1945 Andor Gábor volvió a Hungría y se incorporó a la vida literaria nacional húngara; hasta su muerte fue redactor jefe de una conocida revista satírica húngara [aunque en el libro no se dice el título, está claro, cualquier húngaro lo identificaría solo por esas palabras: se trata de la célebre revista Ludas Matyi (Mateillo el de los gansos, 1945-1992)].


Portada del número del 18 de marzo de 1949 de la revista satírica Ludas Matyi, donde se conmemoran importantes acontecimientos de marzo en la historia de Hungría: la revolución de 1848 contra los Habsburgo, la comuna húngara de 1919, y 1949 -en ese momento se estaba discutiendo la nueva constitución y se estaba a punto de proclamar la República Popular Húngara-. En primera instancia se ven persionalidades de la política húngara vinculados a esas fechas: Mihály Táncsis, el principal jacobino húngaro, junto al gran poeta revolucionario de 1848, Sándor Petőfi, y al líder de la revolución húngara de 1848, Lajos Kossuth; junto a ellos Mátyás Rákosi, dirigente comunista húngaro (el llamado Stalin húngaro) -el calvete-, también se observa, a la derecha, en el borde, al escritor y político József Révai, ministro de cultura por aquel entonces, y dirigente idológico de la Hungría socialista (estalinista). A la izquierda se ve a otros políticos destacados de la época (Gyula Ortutay, importantísimo folclorista, ministro de educación antes de Révai, y miembro del Consejo Presidencial de Hungría hasta su fallecimiento; György Marosán, político socialdemócrata partidario de la unificación con los comunistas, y que tuvo diversos cargos de importancia en el gobierno húngaro de la época comunista, considerado del ala ortodoxa, estalinista, era de los partidarios de mano dura con los contrarrevolucionarios de 1956. Segundo hombre del gobierno durante los primeros años de Kádár, después de 1956, pero cayó en desgracia posteriormente, llegando incluso a ser explusado del partido, aunque sería reintegrado años más tarde. Durante el cambio de régimen fue de los que se opuso al ala capitalista-social liberal- y cuando el Partido Socialista Obrero Húngaro se dividió en dos, se unió al Partido Obrero, que intentó continuar la tradición comunista del partido. Ferenc Erdei, fue un importante sociólogo de izquierdas, del grupo de escritores populistas, compañero de viaje de los comunistas, a pesar de eso tuvo puestos importantes en el gobierno comunista húngaro. Ministro de agricultura en varias ocasiones, también de justicia y de interior. En 1956 apoyó al gobierno de Imre Nagy -del que fue ministro de agricultura-, por lo cual, posteriormente, dejó de tener un papel político importante, aunque tuvo otros cargos menores -ya que siempre fue fiel al régimen de Kádár-, por su trabajos sociológicos y su contribución al desarrollo técnico de la agricultura húngara. Károly Olt fue ministro de finanzas en los años 50. También hay una mujer, Anna Ratkó, dirigente sindical y la primera ministra que ha tenido Hungría en su historia, ministra de bienestar (luego de sanidad). A su nombre se asocia la llamada "época de Ratkó", en la que se prohibió el aborto (aunque seguramente ella no tuviera mucho que ver en el asunto y fuera una decisión tomada en el gobierno y ella tuviera que aceptarla sí o sí. También se asocian a ella las ayudas a las madres con hijos, en especial las vacaciones por maternidad y para criar a los bebés (llegaban a los 6 meses). Se habla incluso de los "niños de Ratkó", para hablar de la cantidad de bebés que nacieron entonces. Fuente: Bookline.hu


Otro que pasó de escritor burgués a revolucionario fue BÉLA BALÁZS (1884-1949). Estamos ante una de las figuras más destacadas de la primera generación de la revista Nyugat (Occidente; la revista literaria más importante en la historia de Hungría). Maestro, esteta (su obra "Estética de la muerte", publicada en 1907, es una de las más mencionadas y características de la estética irracionalista y decadente típica de la época). Es él quien aplica de manera más radical uno de los cambios de la lírica húngara del siglo XX: apartarse del mundo exterior para concentrarse en el interior; en sus relatos, cuentos y dramas, con una atmósfera poética única, se esmera en aclarar el mundo del alma. Béla Bartók compuso una de sus obras más conocidas a partir de uno de los libros de Balázs: "El castillo de Barbazul" [Y también sobre un libreto suyo escribe Bartók su ballet "El principe de madera"]. En sus versos (El vagabundo canta, 1910), en su mística propia, en sus diálogos y cuentos, lleva hasta sus últimas consecuencias el simbolismo esotérico: su especial mundo se entreteje con los cuentos populares húngaros y con motivos literarios europeos, su visión está cerca del anticapitalismo romántico. 


Béla Balázs alrededor de 1910. Fuente: wikipedia


En torno a Balázs se fue creando, especialmente a partir de 1910, una especie de secta de admiradores, entre los más entusiastas había un recién llegado llamado György Lukács; pero la Primera Guerra Mundial aparta de su camino a este poeta sensible y volcado en su propio interior. Se presenta voluntario para ir al frente, al principio con la idea de adquirir experiencias artísticas, pero rápidamente descubre el verdadero rostro de la guerra y empieza a orientarse en una dirección socialista. Fue de los primeros en unirse al partido comunista, y durante la comuna húngara se convirtió en uno de los dirigentes del teatro de la comuna. Así pues, tras su caída, también él se vio obligado a emigrar en 1919.

Primero vivió en Viena, luego, hasta 1931 en Berlín, donde se interesa por la estética de la filmografía y escribe novelas. En "En la mano de Dios" y en "Gentes imposibles" (1922-1930) realiza un ajuste de cuentas con su mentalidad anterior, juvenil y experimentadora; son descripciones del mundo de artistas e intelectuales apartados de la realidad. Es por aquel entonces cuando Béla Balázs se vuelve en teórico de la moderna estética del cine, de la teoría socialista del cine. "El hombre visible", "El espíritu del cine", "El arte de la filmografía" (primero editados en alemán, luego en ruso), "Cultura cinéfila", todas ellas son obras fundamentales para la estética cinematográfica socialista. 

En 1931 se mudó a la URSS, y allí siguió trabajando en el campo del cine, además de tomar parte en la publicación de la revista "Nueva Voz", junto con el grupo de escritores húngaros exiliados. Publica guiones, estudios, relatos. En 1923 se editó en Viena el "Canto varonil", que refleja un cambio en su lírica. Desde entonces dejará de escribir versos, solo volverá a hacer oír su voz durante la Segunda Guerra Mundial. Su poesía, ya desde la época de su estancia en Viena, refleja un cambio radical en su visión política y de la realidad: se gira "hacia la tierra", quiere escuchar la queja de los que sufren. Cuando su poesía vuelve a hablar, década y media después, ya es un poeta ante todo político: el cantor de una gran idea, del futuro socialista de la humanidad. 

En 1945 también será de los que regresen a la Hungría liberada. Y allí seguirá su trabajo, dedicándose a estética de cine, también escribe una autobiografía llena de preciosos elementos líricos y con una gran fuerza evocadora ("Juventud soñadora, 1946), además de publicar pequeños cuentos. 


[Amplío algo más la información. Balázs es importante también para la literatura alemana -escribía también en alemán- y para la cultura rusa. Aunque no se menciona ninguno en concreto, hay que destacar sus guiones de cine, y especialmente uno, "En algún lugar en Europa" (Valahol Európában, película dirigida por Géza Radványi en 1947, todo un clásico del cine húngaro). También está enterrado en el Panteón Obrero del Cementerio de la Avenida Fiume, en Budapest -si vais a visitar Budapest, os recomiendo la visita, el cementerio es una especie de repaso de la historia de Hungría, tiene una parcela dedicada al Ejército Rojo, también está el Panteón Obrero, y por supuesto, hay numerosas personalidades de la historia y la cultura húngaras enterradas allí). A diferencia de los otros autores mencionados hasta ahora, de este sí podéis encontrar algo en español, por ejemplo, varios estudios de estética de cine: "El hombre visible o la cultura del cine", "El film: evolución y esencia de un arte nuevo";  sinceramente, pensaba que se podía conseguir también "El castillo de Barbazul", pero a la hora de escribir este texto no lo he podido encontrar. Si habláis inglés o alemán, por supuesto, es mucho más asequible. Quiero mencionar también una obra suya escrita en alemán originalmente, que es una pequeña joya: "Heinrich empieza la lucha" (Heinrich beginnt den Kampf - 1938) -  un clásico de la literatura juvenil antifascista, editado en la URSS, claro, pero que podéis encontrar en varios idiomas con, supongo, relativa facilidad - yo conozco la edición en ruso, que está rulando en internet -"Генрих начинает борьбу", con una transcripción un poco curiosa del nombre de Balázs (fonética): Балаш.  Dejo algunas ilustraciones de Piotr Aliákrinski para la edición soviética de 1938 de dicha obra)] 

[paro aquí de momento, el texto sigue, me da para unas cuantas entradas más]

"Heinrich, asustado, se apoya en la pared". 


"Los policías se llevan a su padre..."

"!Vamos a jugar! ¿Quieres? - le preguntó ella".

"Así que fueron así los tres, en calzones..."


viernes, 11 de abril de 2025

La literatura revolucionaria húngara después de 1919 (parte 1)

(fragmento del libro Kis magyar irodalom történelem/Pequeña historia de la literatura  húngara, de                 Tibor Klaniczay, József Szauder y Miklós Szabolcsi, editorial Gondolat, Budapest, 1965)

 [entre corchetes mis notas personales]

 

"Viva la dictadura del proletariado". La comuna húngara, 1919. Acuarela de Albert Baky. 1º de Mayo de 1919, Budapest.  Fuente.

La caída de la República de los Consejos [la Comuna húngara, 1919] supuso un duro golpe para los autores de literatura progresista y revolucionaria. El brutal terror blanco no solo volvió imposible cualquier expresión literaria libre, sino que impuso persecución policial a todos los que habían apoyado no solo la República de los Consejos, sino incluso las ideas de la revolución burguesa. El grupo de escritores socialistas que se había formado en 1919 quedó completamente disgregado, parte de sus miembros fueron obligados a la emigración, otros fueron silenciados. Así pues, después de 1919 los escritores consecuentes de izquierda tuvieron que continuar su labor bajo nuevas condiciones, siguiendo nuevos métodos. La emigración se concentró en varias ciudades (primero Viena, luego Berlín, París, Bratislava, y, sobre todo, Moscú), se formaron diferentes agrupaciones de escritores y, por otro lado, incluso en Hungría, se fue creando una literatura revolucionaria que se enfrentaba a tremendas dificultades, materiales e ideológicas. Estas dos alas de la literatura revolucionaria [la presente en la emigración, y la que seguía en Hungría] solo estaban alejadas unas de otras en su aspecto físico: en los objetivos, en sus ideas, era una sola literatura. 

Esta literatura guardó en su sentido más íntegro la verdadera continuidad con 1919; el ánimo y las aspiraciones que caracterizan la obra de Ady [Endre Ady (1877-1919) creador de la poesía moderna húngara] y de sus contemporáneos sigue viviendo sobre todo aquí, aunque se enriquezca con nuevos elementos. Desde el punto de vista ideológico la caracterizan su inquebrantable carácter revolucionario, la descripción cruda de la realidad de Hungría, un verdadero internacionalismo, y el humanismo en su sentido más elevado. Antes que nada, los escritores socialistas buscaron nuevas formas de expresión, de acuerdo al momento del desarrollo histórico que vivían, muchos bebieron de las corrientes vanguardistas -aunque todas esas tendencias cristalizan en los años 30 en la literatura del realismo socialista húngaro. En numerosos casos, solo un periodo creativo de los escritores puede vincularse a la literatura revolucionaria, en otros, pertenecieron a ella durante toda su vida. 

La forma en la que existía esta literatura era peculiar, igual que lo era el camino de cada creador: a veces disponían de revistas y editoriales legales, a veces solo podían publicar versos en octavillas, en ocasiones el único medio era el boca a boca (todavía hoy hay obras que se han conservado solo por la memoria). Los escritores eran semi obreros del partido, semi revolucionarios profesionales, sus periodos creativos se veían interrumpidos por constantes encarcelamientos y persecuciones. Y aún así esta literatura consiguió crear grandes obras, y de ella surgió la más destacada figura de la literatura húngara de entreguerras: el poeta Attila József, digno compañero de Petőfi y de Ady. 


Attila József  (1905-1937). Fuente


Al mismo tiempo la literatura revolucionaria húngara estaba vinculada por miles de hilos con el resto de las corrientes literarias del momento, y es parte íntegra de la literatura húngara; también influye en los demás escritores, y a su vez se alimenta de otras obras, y no en menor medida de la literatura revolucionaria europea de los años 20, es más, es quizás la parte más europea de la literatura húngara. Numerosos hilos la unen a la literatura progresista alemana y francesa, está íntimamente vinculada a la literatura checoslovaca [bueno, estrictamente hablando hay literatura checa y eslovaca, pero literatura checoslovaca no] y a la literatura rumana, y en especial vivió en una curiosa simbiosis con la literatura soviética. 

Por literatura revolucionaria no entendemos solo a autores comunistas. Ellos eran la columna vertebral, la parte más consciente, pero había también otros que solo brevemente fueron parte de ella, los que siguieron su actividad en otros partidos o grupos del movimiento obrero y que representan tendencias diferentes. 

Las primeras brasas de la literatura revolucionaria húngara tras 1919 se encendieron en Viena. Aquí surgió la primera revista de la emigración, primero en manos burguesas, pero luego, durante un tiempo, también bajo influencia comunista: Bécsi Magyar Újság (Revista húngara de Viena). Luego surgieron otras: Akasztott ember (Hombre colgado), fundada por los que se marcharon de la revista Ma (Hoy) de Lajos Kassák [importante poeta experimental y artista húngaro, padre del vanguardismo húngaro, 1887-1967], bajo la redacción de Sándor Barta, y luego Ék (La cuña), y también Egység (Unidad), que representaba tendencias revolucionarias desde el punto de vista político e ideológico. La época está caracterizada por la mezcla de tendencias y visiones: la desilusicón causada por el fracaso de la revolución en muchos casos acaba produciendo entre los poetas voces anárquicas y deseseperanzadas en grado sumo, otros confían en una nueva comuna. La mayoría están bajo la infuencia de los florecientes "ismos" que viven su periodo de esplendor: constructivismo, cubismo, y poco después el surrealismo, los ecos de Becher [Johannes Robert Becher (1891-1958) poeta comunista alemán, escritor de la letra del himno de la RDA, posteriormente ministro de cultura en la RDA], Weinert [Erich Weinert (1890-1953), escritor comunista alemán, por cierto, luchó en las Brigadas Internacionales en España, uno de los autores fundamentales de la RDA], Ivan Goll [(1891-1950) escritor franco-alemán, uno de los fundadores del surrealismo], Blok [Aleksandr Blok (1880-1921), poeta simbolista soviético, destaca en especial su obra "Los doce"], el joven Mayakovski, Cendrars [Blaise Cendrars, (1887-1961), escritor francés de origen suizo], se escucha en sus versos; es como si los tiempos revolucionarios exigieran la superación de cualquier forma antigua. El ala de la revolución proletaria se vinculaba sobre todo al proletkult [movimiento artístico revolucionario y vanguardista soviético], y seguía sus principios. De este periodo efervescente destacan algunos autores que seguirían toda su vida siendo fieles soldados de la revolución. 

Revista "Ma" (Hoy), número de mayo de 1919. Redactores: Lajos Kassák y Béla Uitz. "Saludos, hombre en la revolución". Fuente

ALADÁR KOMJÁT  (1891-1937) jugó un importante papel en la época, es uno de los poetas más destacados de la literatura revolucionaria. Procedía de una familia de pequeños funcionarios, su padre era agente de impuestos, al que trasladaban continuamente de una parte de Hungría a otra, y de esta forma, el crío pudo conocer la vida de la provincia y de los campesinos. Fue al instituto en Fiume (hoy Rijeka, en Croacia), después en Budapest, y acabó siendo administrativo de una fábrica. El joven entra en contacto con el movimiento progresista estudiantil, y durante la Primera Guerra Mundial se relaccionaría con los socialistas de izquierda. Tras sus primeros versos, de tono afligido, se convierte en un ferviente activista del movimiento: escribe en la revista de Kassák versos en forma quebrada, con exclamaciones entrecortadas que expresan de forma cruda arrebatos llenos de fuerza y dibujan un mundo hecho añicos. Fue de los que en 1917 se marchó de Ma (Hoy); funda la revista 1917, y a finales de 1918 "La internacional", que sería el órgano de los jóvenes escritores que simpatizaban con el Partido Húngaro de Comunistas. Tuvo un destacado papel en la Comuna húngara de 1919. Tras su caída trabajó en Italia y entre 1921 y 1922 en Viena (donde empezó a redactar Unidad), desde 1922 vivió en Berlín, trabajando en el consejo de redacción de la revista Inprekorr de la Internacional Comunista, también colabora con el Bund proletarsich-revolutionärer Schriftsteller [en alemán; Asociación de Escritores Proletario-Revolucionarios; una organización de escritores existente desde 1928, vinculada al Partido Comunista Alemán]. Seguiría trabajando en Alemania hasta la llegada al poder del nazismo, después en Suiza, y finalmente emigró a Francia, donde falleció inesperadamente en medio de una ferviente actividad. 


Aladár Komját. Fuente


Su vida es la de un organizador incansable, la de un revolucionario internacionalista. Vaga de país en país, redacta revistas y agita; a la vez redactor y orador, poeta, traductor y ensayista. Su poesía, tras sus prrimeros pasos en estilo Sturm und Drang ["Tormenta e ímpetu", estilo literario alemán del siglo XVIII y precursor del romanticismo], se vuelve cada vez más clara: encuentra palabras conmovedoras para juzgar la guerra y llamar a la revolución, para hablar de un nuevo mundo en ciernes. La construcción de su verso, impregnado de ritmo, fuerza y activismo se mezcla acertadamente con la simplicidad, la energía y la sinceridad del pueblo. Su poesía tardía mantiene elementos activistas (gusto por las formas anárquicas, arrebatos, dicción cercana a la prosa) y es cada vez más clara, más madura. La situación evidente, el ánimo revolucionario, hablan por sí mismos en sus poemas, con un patos muy propio, la nostalgia por su patria lejana, la confianza en el pueblo, la evocación llena de intensidad del destino del obrero y el campesino húngaro, humillados y oprimidos, son elementos destacados de su estilo.

Su poesía es capaz de unir diferentes épocas con ingeniosos epítetos y frases: sus versos son la representación exacta del sabor y la crudeza de la vida. La fe en a inevitabilidad de la revolución en ciernes da fuerza interna a sus versos. Las desigualdades de su forma artística se explican por el alejamiento obligado de su patria. No solo es el poeta de la revolución húngara, sino también mundial: es el cantor de los obreros chinos, de los rebeldes de Hamburgo. A él podemos agradecerle la marcha más bella sobre la revolución española [se refiere a una canción húngara sobre las Brigadas Internacionales, "Los defensores de Madrid" (Madrid védői), con letra de Komját y música de Pál Arma (1905-87, músico francés de origen húngaro, también es conocido como Paul Arma)]. Tres volúmenes de versos ("Kiáltás!"/"!Grito!", "Mindent akarunk!"/"!Lo queremos todo!", ambos editados en Moscú en 1931, "Megindul a föld"/"La tierra se pone en marcha", editado en París postumamente, en 1937) dan testimonio de su lírica cada vez más rica. Junto a la inspiración política y la agitación revolucionaria también cabe en ella la verdadera voz sufriente del amor, así como la belleza de los paisajes. En sus ensayos literarios Komját se enfrenta por un lado a la literatura que se refugia en la soledad y se aparta del mundo, y, por otro, a los esfuerzos sectarios falsamente revolucionarios que lo rechazan todo y rehuyen la búsqueda de calidad.

"Grito" de Aladár Komját. Editado por la revista Ma (Hoy) de Lajos Kassák. Fuente 

[paro aquí, aunque de momento solo se ha hablado en realidad de un autor, seguiré en breve, mi idea es traducir toda esta parte del libro -que son unas 25 páginas, pero no voy a incluir los fragmentos de poemas, porque me iba a suponer un tiempo que no tengo-. Para finalizar, me gustaría añadir un par de cosas sobre el autor aquí mencionado, Aladár Komját, nacido en 1891 en Košice, actualmente en Eslovaquia, su nombre real era Aladár Korach -por cierto, su hermano era Marcello Cora, esperantista e ingeniero húngaro que residió durante varias décadas en Italia-. Durante la comuna húngara de 1919 fue miembro del directorio de escritores, y tras la caída de la comuna vivió en la ilegalidad hasta que fue detenido y deportado, en 1921. A su país ya no podría volver, aunque sí lo hicieron sus cenizas, en 1966, están depositadas en el cementerio de la Avenida Fiume en Budapest, y es curioso, ya que fue al instituto precisamente a Fiume-hoy Rijeka.]


("Los defensores de Madrid", canción revolucionaria húngara sobre la España Republicana)


martes, 26 de noviembre de 2013

Clásicos del marxismo húngaro: Erik Molnár (I)


Se inicia aquí una nueva sección del blog, dedicada a los clásicos del marxismo húngaro, en la que se intentará, dentro de las posibilidades, presentar autores marxistas húngaros y publicar de vez en cuando traduciones de sus textos, especialmente de aquellos que no hayan sido traducidos anteriormente al castellano o que sean poco conocidos fuera de Hungría. 

Erik Molnár 

Fuente: Magyar Elektronikus Könyvtár


Para empezar, nos ocupamos de una de las figuras más destacadas de la historiografía marxista húngara, Erik Molnár, nacido en 1894 en Újvidék - Novi Sad, actualmente Serbia, y fallecido en 1966 en Budapest. Molnár fue un importante intelectual marxista, conocido por sus trabajos de historia (especialmente sobre la sociedad húngara primitiva y la Edad Media), filosofía y economía, también por su labor política, participó en los sucesivos gobiernos húngaros entre 1944 y 1956, fue miembro de la Academia de Ciencias Húngara y profesor de la Universidad Eötvös Loránd de Budapest. En los años 20 militó en el Partido Socialista, pero en 1928 ingresó en el Partido Comunista, que estaba en la clandestinidad.  En 1929 empezó a publicar estudios sobre la cuestión agraria, la crisis mundial o los problemas del movimiento obrero, en importantes revistas y en la prensa vinculada al partido, naturalmente con nombre falso (por supuesto esa vinculación al partido no era conocida por las autoridades, porque habrían sido prohibidos inmediatamente). A partir de 1937 se dedicó sobre todo a sus estudios históricos, aunque seguía trabajando de abogado, de hecho se le conocía en su ciudad de residencia, Kecskemét, como el abogado de los pobres. Llevaba una vida más bien apartada, especialmente despueś de que su hermano, René Molnár también abogado y de hecho el que le puso en contacto con el movimiento comunista, tuviera que abandonar el país. Quizás por ese aislamiento sobrevivió sin grandes problemas los años de Horthy, hasta que con la invasión alemana del país y la llegada al poder de los nazis húngaros, fue detenido temporalmente en varias ocasiones, pasando después a la clandestinidad,  hasta la llegada de las tropas soviéticas. Fue uno de los representantes en la Asamblea Nacional Provisional de Debrecen (el órgano de gobierno de Hungría en los territorios liberados por el ejército soviético), y de hecho sería diputado de la Asamblea Húngara hasta su muerte. Por recomendación de Mátyás Rákosi se convirtió en ministro de Bienestar. Después, durante unos pocos meses fue ministro de Información y Exteriores, hasta la supresión de dicha cartera (en enero de 1948). Sería también en breves periodos Ministro de Exteriores y de Justicia, embajador en la URSS y en Finlandia, y asímismo presidente del Tribunal Superior de Justicia (hasta 1956). Tras los sucesos de 1956 fue apartado de los puestos de dirección del partido y su actividad política se redujo bastante, aunque siguió siendo diputado en el Parlamento y fue elegido director del Instituto de Historia. Sin embargo participó en la Unión Interplanetaria, de la que llegó a ser presidente (1963).

Recibió en dos ocasiones el más prestigioso premio nacional húngaro, el Kossuth (1948 y 1963), por sus estudios históricos dentro de la concepción dialéctica de la historia. 

A pesar de ser un hombre del partido y reconocido marxista-leninista, tuvo diversos "encontronazos" con los dirigentes nacionales. Ya en 1950 tuvo lugar la llamada "discusión Molnár", en la que se criticó duramente su libro "Historia de la sociedad húngara desde Árpád hasta Mohács", por considerarse que no se basaba lo suficiente en la visión marxista de la historia, sin embargo siguió ocupando puestos destacados en la dirección del país. Después de 1956 también tuvo sus más y sus menos con la dirección del partido. Su visión de lo sucedido en 1956 no era del todo ortodoxa para lo que había en aquel entonces, ya que si bien consideraba que lo sucedido en 1956 se había tratado básicamente de un intento de restauración del poder burgués, también pensaba que los graves errores en la política de Rákosi y su círculo habían contribuído a que el conflicto estallara tal y como lo hizo. Defendía la idea de que muchos obreros y estudiantes solo querían en principio una mejora del socialismo y una depuración de los errores cometidos hasta entonces, aunque después en el movimiento se impusieran los que pretendían un regreso al orden burgués. Después de 1956 Molnár fue el iniciador de una importante serie de discusiones, que se extendieron durante años sobre esta cuestión, en las que defendió, en el Círculo Táncsics (que era una suerte de forum de oposición marxista), su punto de vista, diferente al oficial entonces (y también al mayoritario en el Círculo Táncsics), aunque tenía puntos de coincidencia, como por ejemplo el rechazo radical del papel jugado por Imre Nagy.  Molnár defendía los Consejos Obreros, porque si bien habían tomado decisiones erroneas, se trata de organizaciones espontáneas de los obreros, algo que había que celebrar a pesar de todo. Kádár simplemente rechazaba la idea de que los obreros hubieran participado en los acontecimientos de 1956. En cambio, Molnár coincidía con la visión oficial del partido en cuanto al peligro del nacionalismo, y resaltó en sus discusiones estos puntos en común. En cualquier caso el hecho es que a partir de 1956 Molnár perdió influencia política y se concentró más su actividad científica, aunque siguió siendo reconocido como destacado intelectual marxista (de hecho en 1968 recibió el prestigioso premio Kossuth).

Entre sus estudios destacan:

- Protohistoria húngara (1942)
- La formación del feudalismo en Hungría (1942)
- Historia de la sociedad húngara desde la antigüedad hasta la época de Árpád (1945).
- Antecedentes históricos del materialismo histórico (1952)
- Protohistoria del pueblo húngaro (1953)
- La sociología y el materialismo histórico (1962)
- La filosofía marxista y los problemas de nuestra democracia popular (1959)

Y un largo etcétera.


Protohistoria del pueblo húngaro. Fuente: Libri

Una de sus obras más importantes fue la "Protohistoria del pueblo húngaro", publicada en 1952 y ampliada en 1954, y que es considerada como uno de los trabajos clásicos sobre la protohistoria húngara, aunque hay datos ya superados, como la ubicación de la protopatria de los antiguos húngaros, que Molnár suponía en Asia, siguiendo los pasos de los historiadores Castren y Wiedemann, a pesar de que en los años cincuenta era predominante la idea de que la proto-patria había que buscarla en la zona más oriental de Europa, entre el Volga y el río Kama. De hecho el 1 de diciembre de 1953 hubo una discusión pública multidisciplinaria sobre la cuestión, en la que participaron historiadores, arqueólogos, antropólogos, lingüistas y expertos en historia de la música, y donde se rechazó la tesis de Molnár, que no tenía en cuenta, entre otras cosas, los datos lingüísticos (de este tema ya se tratará en alguna ocasión). En cualquier caso es un intersante libro, que analiza los orígenes de los húngaros desde el punto de vista marxista, aunque hay que manejarlo con prudencia, no solo por lo comentado, si no también porque la ciencia ha evolucionado desde la fecha de su publicación. 

Otro de sus textos más importantes es la "Historia de la sociedad húngara desde la antigüedad hasta la época de Árpád", que también plantea cuestiones interesantes y es un buen ejemplo de análisis marxista de la historia antigua. De estas dos obras se irán subiendo textos traducidos según vaya teniendo tiempo.

Fuentes:

MEK - Magyarország a XX. században: Az őshazakérdés
Múlt-kor: Molnár Erik