sábado, 1 de julio de 2017

Szentendre a lo largo de los años (parte III: 1966-1969)

Seguimos con la serie dedicada a la pequeña población de Szentendre, cercana a Budapest, esta vez con fotos de entre 1966 y 1969. 

Szentendre a lo largo de los años, primera parte (hasta 1959)
Szentendre a lo largo de los años, segunda parte (desde 1961 hasta 1965)

Como en los casos anteriores, todas las fotos son del archivo fotográfico Fortepan.

1960. Calle Dumtsa Jenő, vista desde la Plaza Mayor. Al fondo, la iglesia ortodoxa Blagovestenska. Fuente. Fortepan. Donación de Gyula Nagy.
1966.  En una csárda -una especie de parador típico húngaro- entre Szentendre y Leányfalu. A la derecha un Škoda Octavia, a la izquerida un Moskvich. Fuente: Fortepan. Donación de Sándor Bauer.
Plaza del Ayuntamiento. Al fondo la iglesia de San Juan. 1966. Fuente: Fortepan. Donación de Gyula Nagy.

Propaganda de una fábrica de goma, 1969. Al fondo Szentendre y la iglesia ortodoxa de Preobrazhenska. Fuente: Fortepan. Donación de la Colección de Historia Local de Ferencváros.


1966: Fuente: Fortepan. Donación de Gyula Nagy.
Taller de reparación de vehículos, 1967. En la calle görög (griega). Fuente: Fortepan. Donación de Tamás Urbán.
1967. Representación del teatro de verano de Szentendre, en la Plaza Mayor. Fuente: Fortepan. Donación de Antal Kotnyek.
Calle La Bodega (Borpince utca), 1967. Fuente: Fortepan. Donación de Gyöngyi.
Plaza Mayor, 1967. Fuente: Fortepan. Donación de Gyöngyi.
Parque de las Estatuas, avenida Endre Ady, 1967. Fuente: Fortepan. Donación de Gyöngyi.
Alumnos recién graduados del Instituto Móricz Zsigmond, 1969. Fuente: Fortepan. Donación de Tamás Urbán.
Plaza del Ayuntamiento, 1969. Al fondo, la iglesia de San Juan. Fuente: Fortepan. Donación de Zsolt Zsanda. Foto de Károly Vajszada.
Patio típico, 1969. Avenida Bajcsy-Zsilinszky. Fuente: Fortepan. Donación de Storymap.hu

jueves, 29 de junio de 2017

Un manual de húngaro de la Ucrania soviética

En uno de mis viajes a Ucrania, hace ya años, encontré en una librería de Béregovo (según otras trasnliteraciones Bérehove o Berehovo, Beregszász en húngaro) un curioso manual de húngaro para alumnos de escuelas húngaras de la Ucrania soviética. Béregovo es el principal centro húngaro de Transcarpatia, una región vinculada tradicionalmente a Hungría que pasó durante el periodo de entreguerras a Checoslovaquia, posteriormente a la Ucrania soviética, y que ahora es parte de Ucrania. Actualmente, los húngaros de Transcarpatia son el 12% de la población de la región (según el censo del 2001), lo que les convierte en la segunda etnia local, detrás de la ucraniana (en Ucrania no se reconoce a los rutenos o rusinos, que son incluidos en la población ucraniana y que probablemente sean la mayor etnia de Transcarpatia).  Pero los húngaros están concentrados en las zonas más occidentales, y por ejemplo en Béregovo son la etnia más numerosa, con el 48% de la población (según el censo del 2001, en 1989 representaban el 51%). Por eso, tradicionalmente hay algunas escuelas de enseñanza general y secundaria que ofrecen las clases en lengua húngara para la población local (aunque depende del gobierno de turno, ya que esos que en Occidente son considerados demócratas, aunque en realidad no son más que fascistas, han hecho de la lucha contra la enseñanza en lenguas minoritarias una de sus banderas).

El manual en cuestión, "Lengua húngara" (Magyar nyelv), de una tal Piroska Vladimir (o en ruso Praskovia Ivánovna Vladímir), es la tercera edición, de 1985, de un manual editado 1978 en la República Socialista Soviética de Ucrania por una editorial especializada en libros para instituciones de enseñanza (Радянська школа, Radianska Shkola, Escuela Soviética) y está dirigido a los estudiantes de quinto y sexo curso de primaria. Os lo enseño, porque es un pequeño tesoro. 

Escudo y bandera de la URSS a la izquierda y de la República Socialista Soviética de Ucrania, a la derecha. En la contraportada del libro.
Portada del libro. Lengua húngara para quinto y sexto. 
Primeras páginas del libro
A la izquierda los datos del libro, en ruso, pero el libro está en su totalidad en húngaro. Tuvo una tirada de 6400 ejemplares y un precio de 25 kopeks. La editorial tenía su centro en Kíev, pero el libro fue editado en su sección de Úzhgorod, capital de Transcarpatia. La descripción de esta página se da más abajo.
La clasificación de las palabras en húngaro, en la contraportada final del libro.
Explicando los verbos en -ik
La primera página es un repaso para los estudiantes de quinto. Deben leer unas afirmaciones sobre la lengua y elegir la que más les guste, así como explicar el significado de las expresiones.

Las frases son:

1. La lengua es la realidad del pensamiento (Marx)
2. Amamos nuestra lengua y amamos nuestra patria (Lenin)
3. Nada es más característico para una lengua que su sonoridad propia (Zoltán Kodály, el célebre compositor húngaro)
4. Todas las lenguas son la maravillosa obra de la naturaleza, del espíritu humano (Dezső Kosztolányi, un importante escritor húngaro de entreguerras)
5.  El húngaro hay que estudiarlo, incluso aunque uno sea húngaro de nacimiento (de nuevo una cita de Kodály)

Luego viene un poema del conocido poeta Vladímir Sosiura (1897-1965), que escribía en lengua ucraniana y que por cierto fue Premio Stalin en 1947. Algún ignorante se creerá que el ucraniano estaba prohibido en la URSS y eso...

A lo largo del libro hay citas y fragmentos de poemas, relatos y artículos de escritores húngaros y soviéticos (generalmente ucranianos, pero también rusos), así como de la literatura clásica rusa (Gógol, Turguéniev, Pushkin, etc). 

En el ejercicio tres aparecen lemas y frases a los que los alumnos deben corregir su puntuación:

1. "Proletarios del mundo, uníos".
2. "¿No conocéis la gloria de György Dózsa?" - un héroe campesino húngaro, líder del levantamiento campesino de 1514. La cita es de Sándor Petőfi, el gran poeta húngaro del siglo XIX. 
3. "Te quiero, patria", de un poema de Yevguenia Trútnieva, destacada poetisa para niños (1884-1959)
4. "El hombre soviético avanza valiente y firme hacia el comunismo"
5. "Ojalá hubiera ya paz por siempre" del poeta húngaro István Szabó (1931-76)

En fin, una preciosidad de libro. Y sí, en la URSS se editaban libros en húngaro para las minorías locales. 

Szentendre a lo largo de los años (parte II: 1960-65)

Continuamos con la serie de artículos con fotos de la pequeña y encantadora ciudad de Szentendre a lo largo de los años. Ahora con fotos de entre 1960 y 1965, todas ellas sacadas del Archivo fotográfico Fortepan

En la plaza Mayor, 1965. El cartel indica "Lángos", una especie de churros o porras a la húngara. Fuente: Fortepan. 
En un camping de Szentendre en 1960. Fuente: Fortepan.
En la calle görög (griega), 1961.Junto al paseo del Danubio. El lugar existe todavía, pero ha pasado de "bistró" a restaurante - de comida griega-, el Görög Kancsó (Jarrón griego). Fuente: Fortepan. Donación de Sándor Bauer.
Interior del bistró Görög Kancsó, de la foto anterior. También es de 1961. Fuente: Fortepan. Donación de Sándor Bauer. 
Seguimos en el interior del Görög Kancsó, en 1961. Foto: Fortepan. Donación de Sándor Bauer.
Comiendo en el Görög Kancsó, en 1961. Fuente: Fortepan. Donación de Sándor Bauer. 
En el paseo del Danbio en Szentendre, 1963. Fuente: Fortepan. Donación de MSZL/Károly Ofner.

Pasaje junto a la catedral de Belgrado (es el nombre de la catedral). Szentendre está llena de monumentos serbios, dado que fue el centro en el que se refugiaron muchos serbios que huían del Imperio Otomano en el siglo XVI y XVII. Muchos de los monumentos serbios se han conservado hasta hoy en día y eso le da una atmósfera muy peculiar a la ciudad. La catedral de Belgrado de Szentendre es la única de las iglesias serbias de la ciudad que siguen ofreciendo servicio religioso ortodoxo. Foto de 1964. Fuente: Fortepan. Donación de Leónora Mészöly.
Catedral serbia de Belgrado en Szentendre (véase explicación de la nota anterior). Foto de 1964. Fuente: Fortepan. Donación de Leónora Mészöly.
 

Szentendre a vista de pájaro, 1965. Fuente: Fortepan. Donación de Magyar Rendőr.




miércoles, 28 de junio de 2017

Szentendre a lo largo de los años (parte I: hasta finales de los 50)

Unas viejas fotos de la pequeña población de Szentendre, cerca de Budapest, una de las visitas obligadas si se viaja a la capital húngara. 

Con estos calores, me veo obligado a empezar por una foto del invierno de 1979. Las demás son de los años 30,40 y 50. Dejo para otra entrada las fotos de años posteriores (con excepción de la primera), porque hay demasiadas fotos para una entrada única.

En 1979. Fuente: Fortepan. Donada por György Déri
En 1932. Fuente: Fortepan. Donada por Storymap.hu
Vista de la plaza del ayuntamiento. 1933. Fuente: Fortepan. Donada por György Széman
Esquina de la plaza Mayor y la calle Dumtsa Jenő, 1937. En el primer edificio de la izquierda hay una bodega. En el segundo una pastelería. Fuente: Fortepan. Donada por Storymap.hu
Iglesia Preobrazsenszka, calle Bogdán. Durante las inundaciones de 1940. Fuente: Fortepan. Donada por Storymap.hu
Vista de Szentendre desde un barco en el Danubio. 1946. Fuente: Fortepan. Donada por Storymap.hu
En primer plano, la iglesia de Pedro-Pablo. Al fondo, la iglesia de San Juan Bautista. 1955. Foto: Fortepan. Donada por Uvaterv. 
Vista de la plaza Mayor. 1955. Foto: Fortepan. Donada por Uvaterv.
Restaurante y hotel "Béke" (Paz). En la plaza Mayor. 1955. Fuente: Fortepan. Donada por Storymap.hu
Estación del HÉV (el tren de cercanías) en Szentedre. 1957. En la actualidad está exactamente igual. Fuente: Fortepan. Donada por Uvaterv.
En el Danubio, 1959. Fuente: Fortepan. Donada por Mihály Szent-Tamási.
Todas las fotos son del archivo de fotos Fortepan

Ucrania, en el caos y al borde del colapso (datos de una encuesta)

El 14 de junio se hicieron públicos los resultados de una encuesta realizada en Ucrania por la agencia Rating (Соціологічна група «Рейтинг» - Rating Group Ukraine), que llevaba el título de "Situación política y económica de Ucrania a través de los ojos de sus ciudadanos", y que refleja muy bien el estado en el que se encuentra el país gracias a los gobiernos surgidos del golpe de estado fascista del Maidán, eso que algunos manipuladores y embusteros vendieron como "revolución popular". Los datos hablan por sí solos:

Evolución de la popularidad de Poroshenko, presidente de la Ucrania maidanista, según las encuestas de la agencia Rating. Fuente: Rating


El 85% de los encuestados opinan que en Ucrania predomina una situación de caos (solo el 10% rechazan dicha tesis), y el 75% que está al borde del colapso (el 17% rechazan esa afirmación).  El 44% dice que Ucrania está inmersa en un proceso de cambios (50% lo rechaza), el 21% en desarrollo (71% en contra) y el 17% en un proceso de consolidación (58% en contra). Como se puede ver, predomina la visión negativa sobre la situación real del país.

Más del 60% de los encuestados opinan que su situación económica personal ha empeorado en el último año. El 30% que no ha cambiado fundamentalmente y el 6% que ha mejorado. Más del 60% afirman que no les llega para pagar los servicios comunales (luz, agua, gas).

Al ser preguntados por las razones de que el país esté en tales condiciones, hay diversas respuestas, pero la razón principal, argumentada por la mayoría, es la incompetencia y corrupción del gobierno actual (65%). También son muchos los que culpan de la situación al conflicto militar en el Este de Ucrania (54%). Otras razones mencionadas son la incapacidad de la Verjovna Rada (el parlamento) actual por adoptar las leyes que necesita el país (31%) y la incompetencia y corrupción del gobierno anterior (28%); supongo que por gobierno anterior se refieren no al gobierno maidanista previo, sino al de Yanukóvich, derrocado por el Maidán. No es sorprendente que sea precisamente en las regiones occidentales donde predomina la idea de que la culpa es del conflicto en el Este o del gobierno anterior; mientras que en el Sur o en el Este del país, se culpa principalmente al gobierno. 

El 52% de los encuestados estaría a favor de elecciones anticipadas, mientras que el 40% no. En caso de que hubiera elecciones, el 13,2% (de los que irían a votar) votarían por Batkivshchina, el partido de la Timoschenko, el 11,3% lo harían por el Bloque Poroshenko, el 10,4% por el Bloque Opositor, el 8,9% por los fascistas del Partido Radical, el 8,2% por Por La Vida, 7,6% Posición Cívica, 7,1% Autoayuda, 6,4% Svoboda (fascista).

Recordemos que el gobierno actual ucraniano está formado por una coalición del Bloque Poroshenko y el Frente Popular de los tristemente famosos Parubi (aunque este en principio sea independiente), Yatseniuk, Turchínov, Chornovol, Bereza y otros personajes. En las elecciones del 2014 consiguieron el 21,8% y el 22,2% de los votos respectivamente; el Frente Popular ronda ahora en las encuestas el 1-2%, por eso no aparece en los datos de esta encuesta en cuestión; Batkivshchina no llegó al 6%, el Bloque Opositor, más fuerte en las zonas de población rusa consiguió el 9,4%, el Partido Radical el 7,4% y Autoayuda (Samopomich, hasta hace poco miembro de la coalición de gobierno y vinculado a grupos paramilitares) el 11%. Svoboda se quedó en 4,7%. Por la Vida (За життя, antes llamado Unión Panucraniana "Centro") estuvo hasta el 2016 integrado en el Bloque Opositor, pero lo dejó por la "falta de radicalismo" en su actividad opositora (palabras de Vadim Rabinóvich, presidente del partido). Posición Civil (Громадянська позиція) es un partido liberal que hasta el 2014 estuvo integrado en el bloque Batkivshchina de la Timoschenko. 

Composición actual de la Rada Suprema, el parlamento ucraniano. Fuente. Wikipedia.

Siguiendo con los datos de la encuesta, si hubiera elecciones presidenciales, el 15,4% votaría por Timoschenko, el 11,2% votaría por Poroshenko y el 8,5% por Lyashkó (fascista, del Partido Radical) así como por Y. Boiko (del Bloque Opositor). 

Curiosamente, a pesar de estos resultados, a la pregunta de qué político puede sacar al país de la crisis económica, el 13% responde que Timoschenko, solo el 7% piensan en que esa figura puede ser Poroshenko. Por el contrario, el 14% opina que ninguno de los políticos mencionados en la encuesta podrá hacerlo (además de Timoschenko y Poroshenko se nombra a los principales líderes políticos). Si hablamos de la guerra en el Donbass, la cosa es todavía más brutal, solo el 8% de los encuestados opina que Timoschenko puede sacar al país de ese conflicto, por otro 8% que confía en Poroshenko. En cambio, el 38% no piensa que ningún político mencionado pueda hacerlo. 

Marcha fascista por las calles de Kíev, el 1 de enero de este año, en recuerdo al criminal Stepan Bandera. Pueden verse las banderas del partido Svoboda, considerado fascista hasta por la UE, y las banderas rojinegras de la OUN, la Organización Nacionalista Ucraniana, que asesinó a decenas de miles de personas (polacos, judíos, comunistas) en la 2ª  Guerra Mundial. Fuente (un periódico ucraniano, para que no salga nadie diciendo que si es propaganda rusa y esas cosas:  Segodnya


El 70% de los encuestados piensa que la situación actual puede acabar en una ola de protestas masivas como la del 2004 o el 2013, aunque solo el 47% no apoyaría activamente la protesta (el 41% sí). El 40% participaría activamente en caso de que se iniciara dicha ola de protestas, frente al 50% que no. En el Oeste predominan los partidarios de la protesta, y sobre todo entre los militantes de Samopomich, Partido Radical y Por la Vida.

En fin, pobre Ucrania, esperemos que pueda librarse cuanto antes de la gentuza que ha asaltado el poder con la inestimable ayuda occidental antes de que acaben dejando el país en ruinas.

(la encuesta fue realizada entre el 19 y 25 de mayo del 2017 sobre una muestra de 2000 residentes en Ucrania mayores de 18 años. El margen de error no excede el 2,2%)

Fuentes:

datos de la encuesta: en inglés, en ucraniano.


lunes, 26 de junio de 2017

Los obreros eslovacos de Volskwagen y su lucha

"Apoyo la huelga de los empleados de Volkswagen". Fuente: Vzdor


Hace unas horas se ha hecho público el acuerdo entre el sindicato representativo de los obreros de la Volkswagen en Eslovaquia y la dirección de la empresa. Por él, la dirección accede a una subida progresiva de sueldos del 14,2% hasta el 1 de noviembre del 2018 en tres tramos, un 4,7% inmediato, desde el 1 de julio, un 4,7% el 1 de enero del 2018 y finalmente, un 4,1% el 1 de noviembre del 2018. Además, los trabajadores reciben una prima especial de 500 euros sobre su sueldo de junio (que se les pagará en julio) y se suprimen las dos categorías más bajas y peor remuneradas de sueldos; a partir de ahora, un trabajador recién contratado pertenecerá a la categoría 3; del mismo modo los trabajadores que actualmente pertenecen a las categorías 1 y 2, pasan automáticamente a categoría 3. Este es básicamente el contenido del acuerdo firmado hoy domingo que pone fin a una huelga histórica. Histórica, porque es la primera vez desde la caída del socialismo que la clase obrera eslovaca realiza una protesta de este calibre; y también porque es la primera vez en los últimos años que en un enfrentamiento entre la clase capitalista y la obrera se salda con un triunfo para la clase obrera. Dada la atención que se ha prestado a la protesta y la resonancia que ha tenido en los países del alrededor (desde Chequia y Hungría especialmente) seguro que será un referente para las próximas luchas obreras en todos los países de la zona. Queda aún mucho por hacer, pero es un primer paso.

Seis días. Seis días de huelga indefinida, un sindicato decidido y una clase obrera apoyando mayoritariamente la movilización y sosteniendo al sindicato hasta sus últimas consecuencias. Y he aquí el resultado. No hay duda de que la situación en Eslovaquia tiene sus peculiaridades y, naturalmente, las condiciones en cada país son diferentes, pero eso no quita valor a todo lo que ha pasado estos días en Eslovaquia. ¿Asistimos al resurgimiento del movimiento obrero en Europa Central o todo quedará como un fenómeno aislado y puntual? Eso solo lo decidirá el tiempo, pero en cualquier caso es indudable que algo importante ha pasado en Eslovaquia esta semana. Así que merece la pena mirarlo con atención.

La industria del automóvil en Eslovaquia


Obreros en huelga frente a la fábrica de Volkswagen de Bratislava. Fuente: Hlavné správy

En los últimos años varias multinacionales fabricantes de automóviles se han instalado en Europa Central, aprovechando la cercanía a Alemania, Austria y otros países, la pertenencia a la UE y, sobre todo -lo principal-, los bajos sueldos en comparación con estos países vecinos. Eslovaquia es el  principal polo de atracción para ellas (también Hungría, en menor medida), gracias a una política de exenciones fiscales y ayudas a dichas empresas por parte de los sucesivos gobiernos. Y el hecho es que a día de hoy Eslovaquia se ha convertido en uno de los grandes productores de automóviles. En el 2016, por ejemplo, se produjeron 1.040.000 de automóviles en el país, lo que le sitúa en el puesto número 15 en el mundo (según datos de la OICA). Si tenemos en cuenta que Eslovaquia apenas tiene 5,5 millones de habitantes, estos datos resaltan más todavía. De hecho, desde hace años Eslovaquia es el principal productor de automóviles per cápita del mundo (171 vehículos construidos por 1000 habitantes en el 2012, 191 en el 2016). Además de Volkswagen, que tiene cuatro plantas por todo el país (en Bratislava -la que por cierto, es la mayor fábrica eslovaca-, Martin, Košice y Stupava), también KIA y Peugeot han deslocalizado parte de su producción hacia Eslovaquia, y en el 2018 se finalizará la construcción de la fábrica de Jaguar Land Rover en Nitra, con una capacidad anual prevista de entre 100-400 mil vehículos al año. Por cierto, los datos de la venta de automóviles en Eslovaquia en 2016 son ridículos comparados con la producción: 88 mil vehículos nuevos. Vamos, que el grueso de lo producido no es para consumo local, sino para la exportación.

Producción de automóviles per cápita en el 2015. Eslovaquia, muy por encima de cualquier otro país. Fuente: Pravda


Volkswagen está presente en Eslovaquia desde 1991, empezó a funcionar todavía en tiempos del estado común checoslovaco, primero como empresa mixta con la Fábrica de Automóviles de Bratislava (BAZ, Bratislavské Automobilové Závody, de propiedad estatal), de la que poseía el 80%  (frente al 20% del BAZ). Posteriormente, en 1999 Volkswagen se hizo con la totalidad del consorcio. En la actualidad emplea a unos 12300 trabajadores, y el 99% de su producción, según datos de la misma empresa, se dedica a la exportación (principalmente a Alemania, EEUU y China: 32%, 16% y 11% respectivamente). En el 2016 produjo 389 mil vehículos (en su mayoría en la fábrica de Bratislava, las otras no producen vehículos sino piezas, excepto la de Košice, especializada en el mercado ruso). Es la primera empresa privada de Eslovaquia, en el 2016 tuvo unos ingresos de 7,6 mil millones de euros, un beneficio neto de 234 millones de euros y 145 millones después del pago de impuestos. Todos estos datos los da la propia empresa en un folleto explicativo donde se detallan, entre otras cosas, los resultados y activos económicos. Su director es Ralf Sacht (desde enero de 2016); Jens Kellerbach y Eric Reuting son los otros dos miembros de la presidencia (por cierto, ninguno es eslovaco). 

¿Qué quieren los obreros? ¿Cuáles son las razones de la huelga?


Z. Smolinský, líder del Sindicato Moderno de Volkswagen, hablándole a los trabajadores. Fuente: Topky


El desarrollo espectacular de la industria del automóvil en Eslovaquia ha contribuido a reforzar a una clase obrera local cada vez más consciente de sus derechos y de su situación real. Si hasta hace poco el elevado índice de paro era un amenaza directa contra todo intento de protesta obrera, la situación hoy ha cambiado radicalmente. Eslovaquia está en los menores índices de paro desde su independencia (7,4% en junio del 2017), y en algunas zonas, por ejemplo Bratislava (donde se encuentra la fábrica principal de Volkswagen) el paro es en la práctica inexistente (ronda el 5%). Por supuesto, la situación en el Este del país es muy diferente, ahí el índice de paro se dispara por encima del 20%, pero en la zona occidental la falta de trabajo ha dejado de ser una de las preocupaciones diarias de la población. El caso es que en muchos lugares empieza a haber falta de mano de obra, sobre todo si atendemos a la especializada (en diciembre del 2016 había 35 mil puestos de trabajo no cubiertos, casi 9 mil de ellos en Bratislava), y esto lo están empezando a sentir las multinacionales del automóvil radicadas en Eslovaquia, que tienen cada vez más dificultades en encontrar trabajadores especializados. De hecho, el ministro de Trabajo, Ján Richter, ya ha expresado su preocupación por el tema y ha llegado a hablar de atraer a trabajadores eslovacos de la fábrica húngara de Audi en Győr para poder cubrir la necesidad de mano de obra cuando entre en funcionamiento la fábrica de Jaguar en Nitra -otra cosa es que las declaraciones del ministro no tengan mucho sentido porque apenas hay obreros eslovacos trabajando en esa planta; como dice un periodista de Paraméter, una web de noticias húngara de Eslovaquia, o Richter sabe algo que los demás no, o no sabe nada de nada.

Obreros eslovacos frente a la fábrica Volkswagen de Bratislava. Fuente: Čas


La negociación entre los obreros eslovacos, representados mayoritariamente por la organización sindical Sindicatos Modernos (Moderné Odbory) y la dirección de Volkswagen se han alargado durante varios meses sin éxito. Los sindicatos han pedido desde el principio un aumento salarial del 16%, pero la dirección de la empresa lo ha rechazado de plano afirmando que el sueldo medio en la empresa es de 1800 euros al mes, que ya es una cifra respetable, y que por lo tanto, lo más que podía aceptar era una subida del 4% este año y otro 4% el año próximo, y a su vez ha amenazado con que en caso de aceptar las propuestas del sindicato habrá que despedir a trabajadores porque habrá que trasladar la producción de algunos vehículos a fábricas sitas en otros países. A finales de abril, cuando se cerró sin acuerdo la séptima ronda de negociaciones, ante la negativa de la empresa a ceder, empezó a perfilarse la posibilidad de una huelga indefinida, como anunció Zoroslav Smolinský, líder de Sindicatos Modernos.

Los obreros no están nada de acuerdo con la versión de la empresa. Por un lado, eso de los 1800 euros al mes no hay por donde cogerlo, aunque varios órganos de prensa lo hayan anunciado a bombo y platillo, seguramente intentando predisponer, sin mucho éxito, a la opinión pública contra la protesta (caso especial es el periódico Sme, una especie de El País en versión eslovaca, que ha hecho una campaña descarada - y patética - contra los obreros, llegando incluso a afirmar que los sueldos iniciales eslovacos no son menores que en Alemania -sí, como lo leen, una chorrada como una montaña de grande-, basándose en el peregrino argumento de que el porcentaje del sueldo inicial respecto al sueldo total es mucho mayor en Eslovaquia que en Alemania, cosa que, por otro lado, es cierto, nadie lo duda, pero es que eso no tiene mucho que ver con el sueldo real que recibe uno). El hecho es que el sueldo real está muy por debajo de esos 1800 euros, solo un trabajador de categoría 12 (la más alta, con al menos cinco años de experiencia) puede recibir esos 1800 euros como sueldo base. Un obrero de categoría 1, recién contratado, cobra un sueldo de 670 euros de media, aunque con los bonos y otro tipo de ayudas la cifra real sea mayor.  Pero por ejemplo, un obrero de categoría 2 reconocía en una entrevista que su sueldo es de 750 euros brutos al mes. Por comparar, el sueldo medio bruto en Eslovaquia en el 2016 fue de 912 euros. Si descontamos impuestos y además tenemos en cuenta que muchas veces los obreros tiene que pagar por el transporte desde sus lugares de residencia (por ejemplo el obrero mencionado de los 750 euros, declara que le descuentan 30 euros mensuales por el transporte, en el mismo artículo, otro obrero, Román, que reconoce cobrar mil euros al mes, dice que hasta hace poco le han descontando 80 euros al mes por transporte, ahora 30) está claro que no queda un sueldo muy digno que digamos.

Comparación de sueldos entre diferentes países y su evolución. La gráfica habla por sí misma. Fuente: Topky


Por otro lado, difícilmente es aceptable la opinión de la empresa de que no pueden permitirse una subida así, cuando todos los años tiene unos beneficios netos de casi 150 millones de euros. Además las fábricas de la Volkswagen eslovaca son muy productivas, por poner un ejemplo, en la planta de Bratislava un obrero produce 31,6 coches al año, mientras que en la fábrica de Emden (Alemania) produce 26. Cuando encima, resulta que el sueldo en esa fábrica de Emden es el triple que en la de Bratislava, lo que ha hecho sentirse a los obreros eslovacos totalmente discriminados: por el mismo trabajo reciben mucho menos dinero que sus compañeros alemanes (recordemos que el producto final no se consume en Eslovaquia a precios digamos "eslovacos", sino en el mercado internacional y en gran parte en el alemán, a precios alemanes). Este ha sido el argumento definitivo que ha inclinado la balanza de la opinión pública en favor de los huelguistas y ha desarmado el discurso de los 1800 euros. Hasta el gobierno ha salido criticando la injusticia de esa diferencia salarial y apoyando con mayor o menor entusiasmo, dependiendo del ministro en cuestión, la protesta. Así, el primer ministro, Robert Fico, se pronunció hace unos días en una rueda de prensa en favor de la huelga: "(...) ¿por qué debe tener esta persona en Bratislava un sueldo la mitad o incluso dos tercios más pequeño que esta misma persona en Alemania o en Europa Occidental(...)?", "Todo por lo que la gente lucha en esa empresa es algo interno, pero la cuestión que han puesto sobre la mesa me parece totalmente justa" (sobre la propuesta del sindicato). Sin embargo el ministro de economía, Peter Žiga, que expresó vagamente su comprensión hacia los trabajadores, afirmó también que la subida del 16% era demasiado alta y no podía presionarse de esa manera a la empresa, ya que esta podría pensar si seguir en Eslovaquia o no (argumento compartido por el principal partido de oposición, SaS, liberal). Por lo demás, es un hecho que las grandes multinacionales han sacado del país ingentes beneficios, los expertos hablan de 19,5 mil millones de euros en los últimos diez años, así que en ese sentido los obreros han encontrado un terreno propicio para sus peticiones.

Lo cierto es que ni siquiera el sueldo más alto al que puede llegar un obrero eslovaco de la Volkswagen se acerca al sueldo mínimo de la misma empresa en Alemania. De media Volkswagen le paga a los obreros eslovacos un tercio de lo que paga en Alemania. En esta tabla se comparan los sueldos básicos en los dos países para las diferentes categorías de sueldo:


Comparación entre sueldos básicos en la Volkswagen en Alemania y en Eslovaquia. Fuente: Pracujúca Chudoba)

Por todo esto, y por la nula inclinación de la empresa a negociar (los sindicatos desde el principio afirmaron que estaban dispuestos a hacerlo), después de conseguir mas de 8 mil firmas de trabajadores (de un total de 12300), el martes 22 de junio, los obreros de la empresa Volkswagen en Eslovaquia  iniciaron una huelga indefinida para pedir aumentos salariales y mejoras en las condiciones de trabajo. El paso dado no tenía precedente en la historia reciente de Eslovaquia, donde nunca había habido una huelga indefinida en una gran empresa multinacional (y mucho menos en la fábrica más importante del país), y muchos en Eslovaquia han percibido la importancia histórica del momento. La huelga fue seguida por el 85-90% de los trabajadores según diversas estimaciones, aunque otras fuentes hablan de casi 9 mil trabajadores que no se presentaron al trabajo, frente a unos 3500 que sí lo hicieron, en cualquier caso es indudable que la participación ha sido mayoritaria. Además, ese día más de 2500 obreros se concentraron ante la puerta de la fábrica de Devinská Nova Ves en Bratislava, para apoyar las reivindicaciones. En un intento por desarmar la huelga, la empresa lanzó justo la noche antes una contrapropuesta: una subida del 4,5% en julio y un 4,2% en enero del 2018, así como una prima de 350 euros sin posibilidad de negociación. Además de veladas amenazas, como  las declaraciones de la portavoz de Volkswagen, Lucia Kovarovič Makayová: "las exageradas exigencias del sindicato ponen el peligro el futuro de la empresa". Pero cuando el sindicato informó a los obreros en una asamblea ante la fábrica de Bratislava la propuesta de la empresa fue rechazada entre gritos de "hanba, hanba" ("vergüenza" en eslovaco), y el sindicato recibió el apoyo de la mayoría para hacer una última contraoferta, que reducía en cierta medida sus peticiones iniciales, pero mantenía su espíritu, de un aumento del 16% en el sueldo se pasaba a un 8,9% desde el 1 de julio de este año y a un 5% desde julio del 2018. El mismo martes, la empresa intentó iniciar algunas líneas de producción pero el seguimiento masivo de la huelga lo impidió y la fábrica de Bratislava permaneció parada, no solo el martes, sino también los días siguientes. El jueves la empresa intentó otro medio de presión sobre los trabajadores, al hacer público que cada obrero había perdido 225 euros por participar en la huelga hasta ese momento, pero no consiguió nada (aunque es cierto que no se les paga los días que no han trabajado, esa cifra no cuadra, ya que no cobran tanto). Por otro lado, hablando del daño económico, lo cierto es que es la empresa también lo ha sufrido (anda que iban a firmar si no), aunque no se han publicado datos sobre la cuestión (pero se calcula que se producen más de 1000 automóviles diarios) y parece ser que ha habido problemas en la fábrica de Mladá Boleslav en Chequia por falta de recambios procedentes de Eslovaquia.


(el líder del sindicato, Z. Smolinský, comunica a los obreros las propuestas de la empresa. En el minuto 3:30 los trabajadores muestran su descontento. Fuente: Čas)

Durante los días siguientes la huelga continuó, igual que las negociaciones. Tras la reunión del sábado entre el sindicato y la dirección,  Zoroslav Smolinský, líder del sindicato, anunció que aunque seguía sin haber acuerdo, las posiciones se habían acercado y confiaba en que el lunes se reanudara el trabajo en la fábrica. Ese día no hubo concentración ante las puertas de la planta de Bratislava, por ser fin de semana. Como tampoco lo hubo el domingo, aunque la dirección del sindicato se reunió con los representantes de la empresa, y finalmente alrededor de las 20:00 de la tarde se anunció la firma del acuerdo, que puede ser considerado todo un éxito para el sindicato y para la clase obrera eslovaca.

De la cuenta facebook del Sindicato Moderno: aumento de sueldo: 14,12% progresivo hasta noviembre del 2018. prima de  500 euros en el sueldo de junio. Sin vosotros no lo habríamos conseguido. !Gracias!


!!Enhorabuena a los obreros de la Volkswagen!!