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viernes, 6 de junio de 2025

La literatura revolucionaria húngara después de 1919 (parte 2)

 (primera parte del artículo, aquí, donde se habla del aspecto general y de Aladár Komját)

[seguimos con el artículo, después de hablar de Aladár Komját, siguen otros autores]

JÁNOS LÉKAI (Varaždin, Croacia, 1896- Nueva York, 1925), activo organizador, llevó una vida de intensa lucha por el movimiento revolucionario. Fue uno de los dirigentes del movimiento obrero juvenil húngaro y alemán. En Hungría escribió poesía y novelas cortas, y después de la caída de la Comuna húngara, publicó en Alemania versos, dramas, reportajes; su intención de reformar al hombre, su espera impaciente de la revolución, nos habla en el estilo expresionista característico de esos años. [Me veo obligado a complementar un poco la información, ya que no se habla más de este autor, y hay algunos datos importantes: miembro del círculo Galileo - una importante organización universitaria atea y librepensadora de Budapest, fundamental en la formaciáon del movimiento izquierdista húngaro, existió entre 1908 y 1919-, fue uno de los participantes en uno de los intentos de atentado contra el primer ministro húngaro István Tisza, en 1918; el odiado Tisza, a quien se vincula la participación húngara en la 1ª Guerra Mundial sufrió cuatro atentados en estos años, moriría a consecuencia de uno de ellos, el 31 de octubre de 1918, en plena Revolución de los Crisantemos, cuando varios soldados lo mataron. No está clara la razón o quién había organizado el asunto, pero es evidente que era una personalidad despreciada por la mayoría de la población. Lékai participó en el tercer atentado, pero se le encasquilló la pistola y falló en su empeño, fue detenido pero, poco después, durante la Revolución de los Crisantemos - 1918- contra la monarquía-, fue liberado. El atentado lo realizó como miembro del grupo antibelicista de los socialistas revolucionarios, dirigidos por Ottó Korvin (1894-1919), que luego sería uno de los fundadores del Partido Comunista Húngaro, y que, por cierto, murió ejecutado por el régimen de Horthy después de ser torturado brutalmente. Siguiendo con Lékai, participó en la fundación del Partido Comunista Húngaro, jugó también un importante papel en la Comuna Húngara, y llegó a ser uno de los presidentes de las juventudes comunistas - KIMSZ, Federación de Jóvenes Obreros Comunistas-. Estaba participando en la Internacional Juvenil Comunista en Viena cuando cayó la Comuna Húngara, así que permaneció en la emigración. A finales de 1922 viajó por encargo de la Komitern a los EEUU para ayudar en la organización del movimiento comunista norteamericano. Allí fue detenido, aunque luego lo pusieron en libertad, dado su estado de salud, muy deteriorado, hasta el punto de que, poco después, falleció de tuberculosis. Está enterrado en el Panteón Obrero del Cementerio de Kerepesi, Budapest). 

János Lékai. Foto: wikipedia


En Viena se hizo comunista ANDOR GÁBOR (1884-1953). También él pertenecía a una familia de pequeños funcionarios. Asistió a la escuela en Budapest. Empezó a publicar con tan solo 18 años. Joven satírico, de inmensa cultura y una fuerte tendencia racionalista, enseguida se convirtió en un escritor burgués de Pest, prolífico y acomodado, así como periodista y dramaturgo, autor de canciones, de anécdotas y traductor: destaca su bella traducción del Mireio de Mistral. Pero se hizo conocido sobre todo por sus obras humorísticas. En ellas criticaba con mordaz ironía, a veces incluso con cinismo, y siempre con gran desilusión, al burgués de Pest, la vida burguesa de Pest, los cafés y en general los escenarios de la vida pequeñoburguesa. Juzgaba básicamente desde un punto de vista burgués, nihilista radical. Pero durante la Primera Guerra Mundial su voz se hace más aguda, su pesimismo se generaliza, y empieza a criticar a los grandes beneficiarios de la guerra. Es cada vez más crítico con los irresponsables y los que tienen una mirada ligera. Participa en la revolución burguesa (Revolución de los Crisantemos, 1918) y en la Comuna Húngara (1919, la República de los Consejos). A su caída, en 1920, huye a Viena, y a diferencia de muchos otros de sus contemporáneos y de sus compañeros escritores, que por el camino de la desilusión y la desesperanza engrosaron las filas de la contrarrevolución, él, al contrario, se vuelve comunista. Durante su encarcelamiento en Viena es cuando su poesía se vuelve más perfecta. Sus versos no están influidos por la multitud de "ismos", sino que expresan en el tono de los más antiguos periodos de la poesía húngara (en un estilo que recuerda al del clásico húngaro János Arany), la nostalgia por su patria, su indignación por la maldad de los hombres, su desprecio y su odio por el terror blanco. Sus sentimientos se muestran en versos con una técnica virtuosa, llena de salidas ingeniosas, y una ironía mordaz (Mi patria, 1920; La desintegración del mundo, 1922; La vergüenza de vivir sin alzar la voz, 1923). Justo en la emigración surge este nuevo tipo de poesía patriótica que recrea en la lírica húngara la poesía obrera del siglo XIX y XX, la voz de Heine y Pottier, al Brecht temprano y a Bezruč [se refiere al poeta checo de finales del siglo XIX y la primera mitad del XX, Petr Brezruč]. También su obra de traducción inicia una nueva época: en él  nos encontramos al traductor de poesía obrera europea. Pero en su época de Viena destacan también sus ensayos. Su obra es intensa y extensa, sus artículos se publican desde Viena hasta Košice (en Eslovaquia), desde Nueva York a Berlín. En poco tiempo comienzan a recopilarse colecciones de artículos suyos (Mi mensaje, 1920; Los rostros de los muertos, 1921; Y he aquí a Oszkar Jászi..., 1922; La calle Bank, 1923; Epílogo, 1924). Estamos ante un publicista de una fuerza única, no conocida en la literatura húngara anterior: actúa con todos los medios del panfleto político, de la sátira, del convencimiento. Su objetivo: desenmascarar al terror blanco, ponerlo en la picota, la lucha contra los intrigantes, los traidores, los renegados, el fustigamiento, con fuerza y tensión únicas, de la idiotez y la maldad humana. 


Andor Gábor, durante una estancia en Berlín en 1950. Fuente: wikipedia


En 1925 Andor Gábor deja Viena y trabaja primero en Berlín, luego en París, y finalmente, a partir de 1933, en Moscú. Toma parte en el movimiento de escritores alemanes de izquierda, de hecho es uno de los redactores de Linkskurve (que fuera entre 1928 y 1933 la revista de la Unión de Escritores Proletarios Revolucionarios Alemanes, desapareció en 1933 prohibida por los nazis). Escribió también en alemán, estudios, artículos, relatos. Durante su estancia en Moscú se unió al trabajo literario de los emigrantes políticos húngaros, aunque siempre mantuvo contacto con la literatura alemana. En 1939 se convierte en redactor de la revista Nueva Voz (Új Hang), la revista literaria de los escritores comunistas húngaros (que estaban exiliados en la URSS, obviamente), en el espíritu del Frente Popular. Escribe ensayos, artículos, relatos, glosas: de nuevo nos encontramos con el estudioso combatiente de la literatura húngara, y el indagador de numerosas cuestiones teóricas. Durante la Segunda Guerra  Mundial su lírica cobra nueva fuerza: su poesía antifascista y patriota se propaga por el frente en panfletos llenos de energía o leídos en la radio.

Después de 1945 Andor Gábor volvió a Hungría y se incorporó a la vida literaria nacional húngara; hasta su muerte fue redactor jefe de una conocida revista satírica húngara [aunque en el libro no se dice el título, está claro, cualquier húngaro lo identificaría solo por esas palabras: se trata de la célebre revista Ludas Matyi (Mateillo el de los gansos, 1945-1992)].


Portada del número del 18 de marzo de 1949 de la revista satírica Ludas Matyi, donde se conmemoran importantes acontecimientos de marzo en la historia de Hungría: la revolución de 1848 contra los Habsburgo, la comuna húngara de 1919, y 1949 -en ese momento se estaba discutiendo la nueva constitución y se estaba a punto de proclamar la República Popular Húngara-. En primera instancia se ven persionalidades de la política húngara vinculados a esas fechas: Mihály Táncsis, el principal jacobino húngaro, junto al gran poeta revolucionario de 1848, Sándor Petőfi, y al líder de la revolución húngara de 1848, Lajos Kossuth; junto a ellos Mátyás Rákosi, dirigente comunista húngaro (el llamado Stalin húngaro) -el calvete-, también se observa, a la derecha, en el borde, al escritor y político József Révai, ministro de cultura por aquel entonces, y dirigente idológico de la Hungría socialista (estalinista). A la izquierda se ve a otros políticos destacados de la época (Gyula Ortutay, importantísimo folclorista, ministro de educación antes de Révai, y miembro del Consejo Presidencial de Hungría hasta su fallecimiento; György Marosán, político socialdemócrata partidario de la unificación con los comunistas, y que tuvo diversos cargos de importancia en el gobierno húngaro de la época comunista, considerado del ala ortodoxa, estalinista, era de los partidarios de mano dura con los contrarrevolucionarios de 1956. Segundo hombre del gobierno durante los primeros años de Kádár, después de 1956, pero cayó en desgracia posteriormente, llegando incluso a ser explusado del partido, aunque sería reintegrado años más tarde. Durante el cambio de régimen fue de los que se opuso al ala capitalista-social liberal- y cuando el Partido Socialista Obrero Húngaro se dividió en dos, se unió al Partido Obrero, que intentó continuar la tradición comunista del partido. Ferenc Erdei, fue un importante sociólogo de izquierdas, del grupo de escritores populistas, compañero de viaje de los comunistas, a pesar de eso tuvo puestos importantes en el gobierno comunista húngaro. Ministro de agricultura en varias ocasiones, también de justicia y de interior. En 1956 apoyó al gobierno de Imre Nagy -del que fue ministro de agricultura-, por lo cual, posteriormente, dejó de tener un papel político importante, aunque tuvo otros cargos menores -ya que siempre fue fiel al régimen de Kádár-, por su trabajos sociológicos y su contribución al desarrollo técnico de la agricultura húngara. Károly Olt fue ministro de finanzas en los años 50. También hay una mujer, Anna Ratkó, dirigente sindical y la primera ministra que ha tenido Hungría en su historia, ministra de bienestar (luego de sanidad). A su nombre se asocia la llamada "época de Ratkó", en la que se prohibió el aborto (aunque seguramente ella no tuviera mucho que ver en el asunto y fuera una decisión tomada en el gobierno y ella tuviera que aceptarla sí o sí. También se asocian a ella las ayudas a las madres con hijos, en especial las vacaciones por maternidad y para criar a los bebés (llegaban a los 6 meses). Se habla incluso de los "niños de Ratkó", para hablar de la cantidad de bebés que nacieron entonces. Fuente: Bookline.hu


Otro que pasó de escritor burgués a revolucionario fue BÉLA BALÁZS (1884-1949). Estamos ante una de las figuras más destacadas de la primera generación de la revista Nyugat (Occidente; la revista literaria más importante en la historia de Hungría). Maestro, esteta (su obra "Estética de la muerte", publicada en 1907, es una de las más mencionadas y características de la estética irracionalista y decadente típica de la época). Es él quien aplica de manera más radical uno de los cambios de la lírica húngara del siglo XX: apartarse del mundo exterior para concentrarse en el interior; en sus relatos, cuentos y dramas, con una atmósfera poética única, se esmera en aclarar el mundo del alma. Béla Bartók compuso una de sus obras más conocidas a partir de uno de los libros de Balázs: "El castillo de Barbazul" [Y también sobre un libreto suyo escribe Bartók su ballet "El principe de madera"]. En sus versos (El vagabundo canta, 1910), en su mística propia, en sus diálogos y cuentos, lleva hasta sus últimas consecuencias el simbolismo esotérico: su especial mundo se entreteje con los cuentos populares húngaros y con motivos literarios europeos, su visión está cerca del anticapitalismo romántico. 


Béla Balázs alrededor de 1910. Fuente: wikipedia


En torno a Balázs se fue creando, especialmente a partir de 1910, una especie de secta de admiradores, entre los más entusiastas había un recién llegado llamado György Lukács; pero la Primera Guerra Mundial aparta de su camino a este poeta sensible y volcado en su propio interior. Se presenta voluntario para ir al frente, al principio con la idea de adquirir experiencias artísticas, pero rápidamente descubre el verdadero rostro de la guerra y empieza a orientarse en una dirección socialista. Fue de los primeros en unirse al partido comunista, y durante la comuna húngara se convirtió en uno de los dirigentes del teatro de la comuna. Así pues, tras su caída, también él se vio obligado a emigrar en 1919.

Primero vivió en Viena, luego, hasta 1931 en Berlín, donde se interesa por la estética de la filmografía y escribe novelas. En "En la mano de Dios" y en "Gentes imposibles" (1922-1930) realiza un ajuste de cuentas con su mentalidad anterior, juvenil y experimentadora; son descripciones del mundo de artistas e intelectuales apartados de la realidad. Es por aquel entonces cuando Béla Balázs se vuelve en teórico de la moderna estética del cine, de la teoría socialista del cine. "El hombre visible", "El espíritu del cine", "El arte de la filmografía" (primero editados en alemán, luego en ruso), "Cultura cinéfila", todas ellas son obras fundamentales para la estética cinematográfica socialista. 

En 1931 se mudó a la URSS, y allí siguió trabajando en el campo del cine, además de tomar parte en la publicación de la revista "Nueva Voz", junto con el grupo de escritores húngaros exiliados. Publica guiones, estudios, relatos. En 1923 se editó en Viena el "Canto varonil", que refleja un cambio en su lírica. Desde entonces dejará de escribir versos, solo volverá a hacer oír su voz durante la Segunda Guerra Mundial. Su poesía, ya desde la época de su estancia en Viena, refleja un cambio radical en su visión política y de la realidad: se gira "hacia la tierra", quiere escuchar la queja de los que sufren. Cuando su poesía vuelve a hablar, década y media después, ya es un poeta ante todo político: el cantor de una gran idea, del futuro socialista de la humanidad. 

En 1945 también será de los que regresen a la Hungría liberada. Y allí seguirá su trabajo, dedicándose a estética de cine, también escribe una autobiografía llena de preciosos elementos líricos y con una gran fuerza evocadora ("Juventud soñadora, 1946), además de publicar pequeños cuentos. 


[Amplío algo más la información. Balázs es importante también para la literatura alemana -escribía también en alemán- y para la cultura rusa. Aunque no se menciona ninguno en concreto, hay que destacar sus guiones de cine, y especialmente uno, "En algún lugar en Europa" (Valahol Európában, película dirigida por Géza Radványi en 1947, todo un clásico del cine húngaro). También está enterrado en el Panteón Obrero del Cementerio de la Avenida Fiume, en Budapest -si vais a visitar Budapest, os recomiendo la visita, el cementerio es una especie de repaso de la historia de Hungría, tiene una parcela dedicada al Ejército Rojo, también está el Panteón Obrero, y por supuesto, hay numerosas personalidades de la historia y la cultura húngaras enterradas allí). A diferencia de los otros autores mencionados hasta ahora, de este sí podéis encontrar algo en español, por ejemplo, varios estudios de estética de cine: "El hombre visible o la cultura del cine", "El film: evolución y esencia de un arte nuevo";  sinceramente, pensaba que se podía conseguir también "El castillo de Barbazul", pero a la hora de escribir este texto no lo he podido encontrar. Si habláis inglés o alemán, por supuesto, es mucho más asequible. Quiero mencionar también una obra suya escrita en alemán originalmente, que es una pequeña joya: "Heinrich empieza la lucha" (Heinrich beginnt den Kampf - 1938) -  un clásico de la literatura juvenil antifascista, editado en la URSS, claro, pero que podéis encontrar en varios idiomas con, supongo, relativa facilidad - yo conozco la edición en ruso, que está rulando en internet -"Генрих начинает борьбу", con una transcripción un poco curiosa del nombre de Balázs (fonética): Балаш.  Dejo algunas ilustraciones de Piotr Aliákrinski para la edición soviética de 1938 de dicha obra)] 

[paro aquí de momento, el texto sigue, me da para unas cuantas entradas más]

"Heinrich, asustado, se apoya en la pared". 


"Los policías se llevan a su padre..."

"!Vamos a jugar! ¿Quieres? - le preguntó ella".

"Así que fueron así los tres, en calzones..."


viernes, 11 de abril de 2025

La literatura revolucionaria húngara después de 1919 (parte 1)

(fragmento del libro Kis magyar irodalom történelem/Pequeña historia de la literatura  húngara, de                 Tibor Klaniczay, József Szauder y Miklós Szabolcsi, editorial Gondolat, Budapest, 1965)

 [entre corchetes mis notas personales]

 

"Viva la dictadura del proletariado". La comuna húngara, 1919. Acuarela de Albert Baky. 1º de Mayo de 1919, Budapest.  Fuente.

La caída de la República de los Consejos [la Comuna húngara, 1919] supuso un duro golpe para los autores de literatura progresista y revolucionaria. El brutal terror blanco no solo volvió imposible cualquier expresión literaria libre, sino que impuso persecución policial a todos los que habían apoyado no solo la República de los Consejos, sino incluso las ideas de la revolución burguesa. El grupo de escritores socialistas que se había formado en 1919 quedó completamente disgregado, parte de sus miembros fueron obligados a la emigración, otros fueron silenciados. Así pues, después de 1919 los escritores consecuentes de izquierda tuvieron que continuar su labor bajo nuevas condiciones, siguiendo nuevos métodos. La emigración se concentró en varias ciudades (primero Viena, luego Berlín, París, Bratislava, y, sobre todo, Moscú), se formaron diferentes agrupaciones de escritores y, por otro lado, incluso en Hungría, se fue creando una literatura revolucionaria que se enfrentaba a tremendas dificultades, materiales e ideológicas. Estas dos alas de la literatura revolucionaria [la presente en la emigración, y la que seguía en Hungría] solo estaban alejadas unas de otras en su aspecto físico: en los objetivos, en sus ideas, era una sola literatura. 

Esta literatura guardó en su sentido más íntegro la verdadera continuidad con 1919; el ánimo y las aspiraciones que caracterizan la obra de Ady [Endre Ady (1877-1919) creador de la poesía moderna húngara] y de sus contemporáneos sigue viviendo sobre todo aquí, aunque se enriquezca con nuevos elementos. Desde el punto de vista ideológico la caracterizan su inquebrantable carácter revolucionario, la descripción cruda de la realidad de Hungría, un verdadero internacionalismo, y el humanismo en su sentido más elevado. Antes que nada, los escritores socialistas buscaron nuevas formas de expresión, de acuerdo al momento del desarrollo histórico que vivían, muchos bebieron de las corrientes vanguardistas -aunque todas esas tendencias cristalizan en los años 30 en la literatura del realismo socialista húngaro. En numerosos casos, solo un periodo creativo de los escritores puede vincularse a la literatura revolucionaria, en otros, pertenecieron a ella durante toda su vida. 

La forma en la que existía esta literatura era peculiar, igual que lo era el camino de cada creador: a veces disponían de revistas y editoriales legales, a veces solo podían publicar versos en octavillas, en ocasiones el único medio era el boca a boca (todavía hoy hay obras que se han conservado solo por la memoria). Los escritores eran semi obreros del partido, semi revolucionarios profesionales, sus periodos creativos se veían interrumpidos por constantes encarcelamientos y persecuciones. Y aún así esta literatura consiguió crear grandes obras, y de ella surgió la más destacada figura de la literatura húngara de entreguerras: el poeta Attila József, digno compañero de Petőfi y de Ady. 


Attila József  (1905-1937). Fuente


Al mismo tiempo la literatura revolucionaria húngara estaba vinculada por miles de hilos con el resto de las corrientes literarias del momento, y es parte íntegra de la literatura húngara; también influye en los demás escritores, y a su vez se alimenta de otras obras, y no en menor medida de la literatura revolucionaria europea de los años 20, es más, es quizás la parte más europea de la literatura húngara. Numerosos hilos la unen a la literatura progresista alemana y francesa, está íntimamente vinculada a la literatura checoslovaca [bueno, estrictamente hablando hay literatura checa y eslovaca, pero literatura checoslovaca no] y a la literatura rumana, y en especial vivió en una curiosa simbiosis con la literatura soviética. 

Por literatura revolucionaria no entendemos solo a autores comunistas. Ellos eran la columna vertebral, la parte más consciente, pero había también otros que solo brevemente fueron parte de ella, los que siguieron su actividad en otros partidos o grupos del movimiento obrero y que representan tendencias diferentes. 

Las primeras brasas de la literatura revolucionaria húngara tras 1919 se encendieron en Viena. Aquí surgió la primera revista de la emigración, primero en manos burguesas, pero luego, durante un tiempo, también bajo influencia comunista: Bécsi Magyar Újság (Revista húngara de Viena). Luego surgieron otras: Akasztott ember (Hombre colgado), fundada por los que se marcharon de la revista Ma (Hoy) de Lajos Kassák [importante poeta experimental y artista húngaro, padre del vanguardismo húngaro, 1887-1967], bajo la redacción de Sándor Barta, y luego Ék (La cuña), y también Egység (Unidad), que representaba tendencias revolucionarias desde el punto de vista político e ideológico. La época está caracterizada por la mezcla de tendencias y visiones: la desilusicón causada por el fracaso de la revolución en muchos casos acaba produciendo entre los poetas voces anárquicas y deseseperanzadas en grado sumo, otros confían en una nueva comuna. La mayoría están bajo la infuencia de los florecientes "ismos" que viven su periodo de esplendor: constructivismo, cubismo, y poco después el surrealismo, los ecos de Becher [Johannes Robert Becher (1891-1958) poeta comunista alemán, escritor de la letra del himno de la RDA, posteriormente ministro de cultura en la RDA], Weinert [Erich Weinert (1890-1953), escritor comunista alemán, por cierto, luchó en las Brigadas Internacionales en España, uno de los autores fundamentales de la RDA], Ivan Goll [(1891-1950) escritor franco-alemán, uno de los fundadores del surrealismo], Blok [Aleksandr Blok (1880-1921), poeta simbolista soviético, destaca en especial su obra "Los doce"], el joven Mayakovski, Cendrars [Blaise Cendrars, (1887-1961), escritor francés de origen suizo], se escucha en sus versos; es como si los tiempos revolucionarios exigieran la superación de cualquier forma antigua. El ala de la revolución proletaria se vinculaba sobre todo al proletkult [movimiento artístico revolucionario y vanguardista soviético], y seguía sus principios. De este periodo efervescente destacan algunos autores que seguirían toda su vida siendo fieles soldados de la revolución. 

Revista "Ma" (Hoy), número de mayo de 1919. Redactores: Lajos Kassák y Béla Uitz. "Saludos, hombre en la revolución". Fuente

ALADÁR KOMJÁT  (1891-1937) jugó un importante papel en la época, es uno de los poetas más destacados de la literatura revolucionaria. Procedía de una familia de pequeños funcionarios, su padre era agente de impuestos, al que trasladaban continuamente de una parte de Hungría a otra, y de esta forma, el crío pudo conocer la vida de la provincia y de los campesinos. Fue al instituto en Fiume (hoy Rijeka, en Croacia), después en Budapest, y acabó siendo administrativo de una fábrica. El joven entra en contacto con el movimiento progresista estudiantil, y durante la Primera Guerra Mundial se relaccionaría con los socialistas de izquierda. Tras sus primeros versos, de tono afligido, se convierte en un ferviente activista del movimiento: escribe en la revista de Kassák versos en forma quebrada, con exclamaciones entrecortadas que expresan de forma cruda arrebatos llenos de fuerza y dibujan un mundo hecho añicos. Fue de los que en 1917 se marchó de Ma (Hoy); funda la revista 1917, y a finales de 1918 "La internacional", que sería el órgano de los jóvenes escritores que simpatizaban con el Partido Húngaro de Comunistas. Tuvo un destacado papel en la Comuna húngara de 1919. Tras su caída trabajó en Italia y entre 1921 y 1922 en Viena (donde empezó a redactar Unidad), desde 1922 vivió en Berlín, trabajando en el consejo de redacción de la revista Inprekorr de la Internacional Comunista, también colabora con el Bund proletarsich-revolutionärer Schriftsteller [en alemán; Asociación de Escritores Proletario-Revolucionarios; una organización de escritores existente desde 1928, vinculada al Partido Comunista Alemán]. Seguiría trabajando en Alemania hasta la llegada al poder del nazismo, después en Suiza, y finalmente emigró a Francia, donde falleció inesperadamente en medio de una ferviente actividad. 


Aladár Komját. Fuente


Su vida es la de un organizador incansable, la de un revolucionario internacionalista. Vaga de país en país, redacta revistas y agita; a la vez redactor y orador, poeta, traductor y ensayista. Su poesía, tras sus prrimeros pasos en estilo Sturm und Drang ["Tormenta e ímpetu", estilo literario alemán del siglo XVIII y precursor del romanticismo], se vuelve cada vez más clara: encuentra palabras conmovedoras para juzgar la guerra y llamar a la revolución, para hablar de un nuevo mundo en ciernes. La construcción de su verso, impregnado de ritmo, fuerza y activismo se mezcla acertadamente con la simplicidad, la energía y la sinceridad del pueblo. Su poesía tardía mantiene elementos activistas (gusto por las formas anárquicas, arrebatos, dicción cercana a la prosa) y es cada vez más clara, más madura. La situación evidente, el ánimo revolucionario, hablan por sí mismos en sus poemas, con un patos muy propio, la nostalgia por su patria lejana, la confianza en el pueblo, la evocación llena de intensidad del destino del obrero y el campesino húngaro, humillados y oprimidos, son elementos destacados de su estilo.

Su poesía es capaz de unir diferentes épocas con ingeniosos epítetos y frases: sus versos son la representación exacta del sabor y la crudeza de la vida. La fe en a inevitabilidad de la revolución en ciernes da fuerza interna a sus versos. Las desigualdades de su forma artística se explican por el alejamiento obligado de su patria. No solo es el poeta de la revolución húngara, sino también mundial: es el cantor de los obreros chinos, de los rebeldes de Hamburgo. A él podemos agradecerle la marcha más bella sobre la revolución española [se refiere a una canción húngara sobre las Brigadas Internacionales, "Los defensores de Madrid" (Madrid védői), con letra de Komját y música de Pál Arma (1905-87, músico francés de origen húngaro, también es conocido como Paul Arma)]. Tres volúmenes de versos ("Kiáltás!"/"!Grito!", "Mindent akarunk!"/"!Lo queremos todo!", ambos editados en Moscú en 1931, "Megindul a föld"/"La tierra se pone en marcha", editado en París postumamente, en 1937) dan testimonio de su lírica cada vez más rica. Junto a la inspiración política y la agitación revolucionaria también cabe en ella la verdadera voz sufriente del amor, así como la belleza de los paisajes. En sus ensayos literarios Komját se enfrenta por un lado a la literatura que se refugia en la soledad y se aparta del mundo, y, por otro, a los esfuerzos sectarios falsamente revolucionarios que lo rechazan todo y rehuyen la búsqueda de calidad.

"Grito" de Aladár Komját. Editado por la revista Ma (Hoy) de Lajos Kassák. Fuente 

[paro aquí, aunque de momento solo se ha hablado en realidad de un autor, seguiré en breve, mi idea es traducir toda esta parte del libro -que son unas 25 páginas, pero no voy a incluir los fragmentos de poemas, porque me iba a suponer un tiempo que no tengo-. Para finalizar, me gustaría añadir un par de cosas sobre el autor aquí mencionado, Aladár Komját, nacido en 1891 en Košice, actualmente en Eslovaquia, su nombre real era Aladár Korach -por cierto, su hermano era Marcello Cora, esperantista e ingeniero húngaro que residió durante varias décadas en Italia-. Durante la comuna húngara de 1919 fue miembro del directorio de escritores, y tras la caída de la comuna vivió en la ilegalidad hasta que fue detenido y deportado, en 1921. A su país ya no podría volver, aunque sí lo hicieron sus cenizas, en 1966, están depositadas en el cementerio de la Avenida Fiume en Budapest, y es curioso, ya que fue al instituto precisamente a Fiume-hoy Rijeka.]


("Los defensores de Madrid", canción revolucionaria húngara sobre la España Republicana)


miércoles, 9 de abril de 2025

Bohumil Hrabal (1914-1997)


 En conmemoración del 111 aniversario del nacimiento del gran escritor checo, Bohumil Hrabal, nacido el 28 de marzo de 1914. 

Fuente de la foto: Jaromír a templomhoz

Origen de la foto: Lesní atelier Kuba v Kersku

"Abigaíl", de Magda Szabó.


 

La editorial zaragozana XORDICA ha editado en español una nueva traducción de Mári Szíjj y el que suscribe estas líneas: "Abigaíl" de Magda Szabó. Magda Szabó es una de las narradoras húngaras más destacadas de la segunda mitad del siglo XX y comienzos del XXI. Nacida en Debrecen en 1917, la capital del Este de Hungría y que, por cierto, aparece descrita en esta novela, aunque sin mencionarse por su nombre real  (aunque es evidente que está hablando de Debrecen, entre otras cosas por ser la capital calvinista de Hungría), se inició primero en poesía, que escribía ya desde sus años de estudiante. Y a finales de los años 40 se publicaron dos libros de versos suyos: "Cordero" (Bárány, 1947) y "De vuelta hacia el hombre" (Vissza az emberig, 1949). Entre ese periodo y 1958 no pudo publicar (hay que tener en cuenta que Szabó trabajó en los años 40 en el Ministerio de Educació y Religión), pero después resurgió en el panorama literario húngaro, ahora como narradora y convirtiéndose, de hecho, en una de las narradoras fundamentales de la segunda mitad del siglo XX y comienzos del XXI en Hungría. Obras como "El Fresco" (Freskó, 1958), "El corzo" (Az őz, 1959, por cierto una de mis novelas preferidas), "La puerta" (Az ajtó, 1987), Pilato (traducida al español como "La balada de Iza", Pilátus, 1963), y otras, algunas de las cuales han sido traducidas al español -también al catalán-  (El corzo, La puerta, Calle Katalin, La balada de Iza, y no sé si me dejo alguna traducción en el tintero). Ahora (bueno, hace unos meses), XORDICA ha publicado "Abigaíl", una obra de culto en Hungría, lectura obligatoria en las escuelas, que describe la época de la Segunda Guerra Mundial en Hungría desde un punto de vista peculiar: el de una chica encerrada en una escuela religiosa calvinista, estricta y  austera... Y no quiero contar más porque temo desvelar algo que no deba... "Abigaíl" fue publicada originalmente en 1970 y es una de las obras más conocidas de la autora; a primera vista parece una novela de "chicas", con carácter romántico y ligero, pero en realidad es una novela de aprendizaje, en el que la protagonista, Georgina Vitay, una chica de 15 años, malcriada y caprichosa, acabará de pronto convertida en adulta ante las circunstancias de la guerra. Un comentario un poco personal: una cosa que me llama mucho la atención en la literatura es lo que los autores no dicen, pero está presente en la obra, las historias no contadas que fluyen paralelas a la historia principal contada en la novela y que también tienen importancia a veces fundamental. Este es uno de los libros que, desde ese punto de vista, más me ha impresionado. Hay toda una historia detrás (varias en realidad) que no se cuentan pero están ahí, evolucionan junto a la historia principal, influyen sobre ella y en todo momento el lector es consciente de ello, de esas historias de las que solo sabemos pequeños detalles casi por casualidad, pero que son fundamentales, imprescindibles, en la trama; y todo ello sin que la autora se remita a ellas o lo haga solo de manera muy superficial. Y al final del libro, el lector tiene una idea clara de esas historias (p.ej. apenas se nos habla realmente de la Segunda Guerra Mundial, solo en algunos lugares, pero, obviamente, está presente en toda la obra. Igual que las aventuras de ciertos personajes, que tienen una vida detrás de lo que conocemos, porque nuestra visión no va más allá de la de la protagonista principal, Georgina). 

Dejo el comentario de un manual de literatura húngaro de 1965 sobre Magda Szabó (Pequeña historia de la literatura húngara, por Tibor Klaniczay, József Szauder y Miklós Szabolcsi: Kis magyar irodalomtörténet, Gondolat, Budapest, 1965): "En los últimos años destaca la escritora Magda Szabó con obras en las que donde analiza con detalle los procesos psicológicos, la destrucción y transformación de la antigua "inteligencia": Fresco, El corzo".

Por cierto, en 1977 Éva Zsurzs, directora húngara, llevó el libro a la pantalla (televisiva): una encantadora serie de cuatro capítulos para la televisión húngara (en colaboración con MAFILM -los estudios de cine oficiales de Hungría),  también una serie de culto. Se puede ver aquí, pero claro, en húngaro: 

capítulos 1 y 2: 
capítulos 3 y 4:


viernes, 6 de septiembre de 2024

Estudio sobre hábitos de lectura y compra de libros en Hungría

 Una encuesta encargada por economx.hu al centro de investigación de la opinión pública Pulzus intenta aclarar el panorama en Hungría respecto a los hábitos de lectura y la compra de libros. El estudio responde a uno realizado anteriormente que daba unos resultados desalentadores (y este también lo ha hecho, aunque sus datos no concuerden del todo con los del anterior). 

Según el estudio en cuestión el 39% de los húngaros leen habitualmente, el 45% lo hacen de forma ocasional, y el 15% no leen nunca (el 1% NS/NC).



 

Entrando en algunos detalles, son las mujeres las que más leen en Hungría (el 40% de forma habitual, y el 49% de forma ocasional, apenas un 10-11% no lee nunca, mientras que entre los hombres el porcentaje de los que no leen nunca se va al 19%). Además, los mayores de 60 años son los que más leen: el 43% de forma habitual. En Budapest se lee más que en provincias.

Sobre compra de libros hay algunos datos curiosos. El 10% de los encuestados afirma comprar un libro al menos cada mes, el 21% cada seis meses, el 33% una vez al año, y el 34% afirma que nunca compra libros. 



Los hombres son los que más compran, y también los que menos lo hacen. Pero es interesante ver que los mayores de 60 años, que son el sector de edad que más lee, es a la vez el sector que menos libros compra (el 37% no compra nunca libros). El autor del artículo en el que me estoy basando, se extraña por el asunto y se plantea que tal vez vayan a bibliotecas a leer. Lo que se le ha escapado es el detalle -que dice mucho- de que si son el sector que más lee y el que menos libros compra, tal vez sea debido a que simplemente no se pueden permitir comprar libros. 




Y en relación con esto viene el siguiente dato, que dice mucho: la gran mayoría de los húngaros consideran que los libros son caros. Los autores de la encuesta han tomado un precio medio de los libros de 5 mil- 6 mil forint húngaros (es decir, entre 13 y 15 euros al cambio actual) y el 80% de los encuestados considera ese precio prohibitivo. Lo cual, además, contrasta con la opinión de las editoriales, que se quejan de que no ganan gran cosa con los libros. En cualquier caso, esto es muy fuerte: 8 de cada 10 personas, piensan que los libros son caros. Entre las mujeres el porcentaje se dispara al 87% (entre los hombres es algo inferior, 72%). Pero, es que entre los mayores de 60 años, llega incluso al 88% el porcentaje de los que piensa que los libros son caros. Con estos datos generales, está claro que para la mayoría de los sectores de población en Hungría comprarse un libro es un lujo. Curiosamente, entre los que tienen solo enseñanza primaria, hay un 20% de población que considera que los libros no son muy caros, supongo que es porque no leen mucho y tampoco compran libros (de acuerdo a los otros datos de la encuesta). Entre los estudiantes que se preparan para acceder a la universidad, el porcentaje de los que piensan que es caro comprar un libro es más alto que la media: 85%.

Luego, como curiosidad, se propone cuánto podría cada uno gastar en un libro, sin que eso supusiera un problema para su cartera. 


Ni más ni menos que el 54% afirma que 3 mil forint (7-8 euros al cambio actual), que es casi la mitad del precio medio de un libro actualmente. El 13% consideran que 4 mil forint (unos 10 euros, es que el forint está ahora por los suelos, bueno, ahora y los últimos 20 meses como mínimo). El 7%, 5 mil ft y el 8%, 6 mil forint (13 y 15 euros respectivamente). Vamos, que solo el 15% de la población considera que puede pagarse el precio habitual de un libro...  (El 18% NS/NC).

Pero es que si vemos estos datos por edad aclara algunas cosas... Entre los mayores de 60 años, apenas un 3% considera que puede pagar 5 mi ft y otro 3% 6 mil forint. Es decir, entre la capa de la población que más lee, apenas el 6% se puede permitir pagar el precio normal de un libro (¿será por eso que no compran libros, sino que los leen en bibliotecas? pregunta obviamente retórica). 

Por matizar un poco estos resultados, aclarar que las encuestas o este tipo de estudios hay que cogerlos con pinzas y tratarlos con mucha prudencia. Para empezar, me imagino que aquí se refieren a libros nuevos, porque el caso es que en Hungría hay un floreciente mercado de libros usados a precios bastante buenos. En Budapest, por ejemplo, hay muchísimas librerías de anticuario que no solo ofrecen libros antiguos, sino también libros modernos que ya no se encuentran en las grandes librerías o que simplemente que ya están usados. Por no hablar de la genial iniciativa "mozgó könyvek" (libros en movimiento), que son unas librerías ambulantes que tienen carros en diversas zonas de Budapest, con libros muy interesantes, que cambian cada poco tiempo, y a precios más que asequibles (entre 500-1500 ft -1,2-4 euros, dependiendo del tipo de libro y del lugar en el que esté). Y a veces encuentra uno allí joyitas tiradas de precio (p.ej. yo hace tiempo encontré un volumen de "Las aventuras del valoroso soldado Švejk" en una edición original checa de 1954 con las encantadoras ilustraciones de Josef Lada, y todo por 400 ft -que, bueno, entonces sería 1,5 euros o así, fue antes de que el forint se desplomara). Es decir, que los ancianos que leen pero no compran libros, tal vez no solo frecuentan las bibliotecas, sino también este tipo de sitios. 



Carro de libros de "Mozgó Könyvek". Los 300 ft de precios (que entonces rondaría el euro) indica que la foto es antigua, pero siguen teniendo precios muy asequibles. Fuente: Página de la Asociación Mozgó Könyvek


lunes, 17 de agosto de 2020

Libro Infantil del Año 2020 en Hungría

 El Foro del Libro Infantil Húngaro (HUBBY por sus siglas en inglés) ha premiado por quinto año consecutivo las mejores obras infantiles del año en Hungría. Veamos qué autores, ilustradores, traductores, editoriales y, naturalmente, libros, han merecido, según el criterio del jurado, recibir un premio por su calidad.  

- El premio al mejor escritor del año en la categoría de libros para menores de 12 años ha sido para una escritora, Csenge Virág Zalka, por su obra "Grosella en los confines del mundo" (Ribizli a világ végén, 2019). Lleva el subtítulo de "Antiguos cuentos populares húngaros para niños de hoy". Con ilustraciones de Lászlo Herbeszt. Editorial Móra Ferenc, que es un clásico de la literatura infantil y juvenil húngara (fue fundada en 1950). Contiene 39 cuentos, enfocados a niños de entre 9 y 12 años.   

- El premio al escritor del año en la categoría de libros para mayores de 12 años ha sido para Gergely Huszti, por su libro "La madrugada de los maestros durmientes" (Mesteralvók hajnala), de la editorial Ciceró. Antaño los maestros durmientes soportaban la carga del sueño en lugar de la gente que, por lo tanto, podía trabajar y disfrutar del día y la noche sin necesidad de dormir, pero tras la guerra del hierro los maestros desaparecen, y el sueño sin sueño va causando cada vez más víctimas. 



- El premio al ilustrador del año ha sido para la ilustradora Boglárka Paulovkin, por su precioso trabajo para el libro "El rinoceronte y los pájaros" (Az orrszavú és a madarak), de Nóra Majoros. El libro cuenta la historia de un solitario rinoceronte que vaga por la sabana buscando amigos. Editorial Pozsonyi Pagony, 2019. 

- El premio al traductor del año ha sido para la pareja formada por Attila Havasi y Dániel Varró (por cierto, este un gran poeta) por su trabajo en "El libro de los gatos habilidosos del viejo Possum" (otra traducción alternativa que he encontrado, de otra edición diferente de la obra: "El libro de los gatos sensatos de la vieja zarigüeya"), de Thomas Stearns Elliot. Con ilustraciones de Axel Sheffler. También es de la editorial Pozsonyi Pagony. 


- Finalmente el premio al libro más innovador del año ha sido para "Cómo no te iba a querer yo" (Hogy ne szeretnélek?) de Péter Papolczy. Bueno, en realidad son sonetos de Shakespeare en tres versiones diferentes, una de Papolczy, libre y moderna, otra la traducción clásica húngara de Lőrinc Szabó, y la original en inglés, de Shakespeare.  Editorial Tilos az Á. Con ilustraciones de István Buzay.  

Pero esta ha sido la selección realizada por un jurado de expertos, porque ha habido otra, esta vez hecha por un jurado de jóvenes estudiantes, que han seguido otros criterios. Los premiados por este jurado han sido:

- Escritor del año en categoría de obras para menores de 12 años: Zsófia Bán, por su obra "El buho macarra y la tercera A, o cualquiera puede ser otro" (Vagánybagoly és a harmadik Á, avagy mindenki lehet más). Editorial Pozonyi Pagony. Ilustraciones de Norbert Nagy. Por cierto, Zsófia Bán está traducida al español (por el autor de estas mismas líneas, disculpad la autopropaganda, aunque creo que está justificada): "Escuela nocturna", un conjunto de relatos (para adultos) editado por Siruela. Os recomiendo esta última obra; sinceramente, no todas los libros que traduzco me gustan, los hay que me emocionan, otros me gustan a secas, y un tercer grupo  -el menor- no me gusta -pero el trabajo es el trabajo, y uno no elige lo que traduce-; este libro tiene relatos magníficos que merecen estar en el primer grupo que he comentado. 

- Premio al escritor del año en la categoría de mayores de 12 años: Judit Berg por "Los guardianes" (Az őrzők). Una novela de detectives para jóvenes, ambientada en Budapest y editada por Ecovit. 

- El premio al ilustrador del año no lo comento porque ha coincidido con el del jurado de expertos. Vamos, que ha sido para Boglárka Paulovkin, por el libro "El rinoceronte y los pájaros" del que se ha hablado más arriba.

- El premio al libro más innovador del año ha sido para "25 selfis de la época de Árpád" (25 szelfi az Árpád korból), de László Lőrinc. Trata la llegada de los húngaros a Hungría y los primeros tiempos aquí, en la Cuenca de los Cárpatos. Ilustraciones de Ágnes Berthóty y Kornél Rátkai. Editorial Kolibri. 


La fuente tanto de las información como de las portadas de los libros es el portal de la librería libri, que ha dedicado un espacio aparte a la convocatoria de los Libros Infantiles del Año 2020 en Hungría. Aquí

domingo, 3 de mayo de 2020

Música húngara con subtítulos (1) - HétköznaPI CSAlódások

HétköznaPI CSAlódások (fuente: Galería fotográfica de su página web oficial)

Aprovechando que estos días tengo algo más de tiempo, he traducido un par de canciones húngaras y he pasado la traducción a subtítulos para poder incrustarlas directamente en los vídeos.  Inicio así una nueva sección del blog, llamada "Música húngara con subtítulos", que espero tener algo más activa que el blog en los últimos tiempos. 

Empezamos con un grupo que ya he mencionado en el blog en alguna ocasión: "HétköznaPI CSAlódások", uno de mis grupos húngaros preferidos. El nombre del grupo significa "Desilusiones diarias" y se resalta el final de la palabra "diarias" y el comienzo de "desilusiones" para formar la palabra "picsa", que significa "coño" en húngaro. De hecho, a veces se abrevia su nombre simplemente a PICSA (que, por otro lado, fue el nombre inicial del grupo). 

Portada del último disco de HétköznaPI CSAlódások, "Nihilista Rock 'N' Roll". 2017. Fuente: página web del grupo

Es un grupo de música punk, de los más famosos en Hungría; fue fundado en 1990 en la ciudad de Pécs, en el sur del país. En la actualidad sus integrantes son Ferenc Megyeri, cantante y carismático líder del grupo, Barnabás Bársony, László Szaklajda, Tibor Szlaukó, Balázs Bruszel y Miklós Mészáros. Llevan editados 22 álbumes, el último en 2017, el llamado "Nihilista Rock 'N' Roll", y, por cierto, es uno de sus grandes éxitos, consiguió ser el más vendido en Hungría la semana de su estreno, lo cual dejó boquiabiertos a más de uno, ya que no son una banda de superéxitos, sino más bien del panorama underground, hasta el punto de que la edición del disco se hizo con la ayuda de sus fans Es un grupo caracterizado por sus letras ácidas y corrosivas, frecuentemente con elementos anarquistas o comunistas, exaltación del movimiento obrero, temas políticos de actualidad tanto húngaros como internacionales, antifascismo convencido, activo y sin concesiones y, en los últimos tiempos, una dura crítica al gobierno de Viktor Orbán. Frecuentemente versionan poemas de importantes poetas revolucionarios, como Endre Ady o Attila József (este último, comunista), figuras fundamentales de la poesía húngara del siglo XX y de todos los tiempos (he tenido ocasión de presentarlos varias veces en el blog). Otro de los temas recurrentes es la nostalgia por el pasado socialista (comunista) y por la Hungría de János Kádár. Naturalmente, en más de una ocasión han tenido problemas por sus letras y han sido denunciados en varias ocasiones, de hecho, al menos uno de sus conciertos ha sido suspendido por los organizadores ante "presiones" de las autoridades locales (2013 en Kiskunhalas). 

Hoy por hoy son una leyenda del punk húngaro, por mucho que les pese a algunos.

Para empezar, hoy presento dos canciones de este grupo con sus subtítulos en español, no serán las únicas, ya que, como he comentado,  es de mis grupos preferidos y me gustaría traducir bastantes de sus trabajos. 

La primera, para los nostálgicos de la Hungría comunista (para ser más exactos, sería socialista, pero voy a usar mejor el término comunista, aunque no sea perfecto -más que nada porque ni Hungría ni ningún otro país ha sido nunca comunista ni puede serlo-, pero quiero distinguirla de la Hungría gobernada por el partido socialista -realmente socliberal- en los 90 y primera década del 2000). "Magyar Népköztársaság" (República Popular Húngara), del último disco ya mencionado, editado en el 2017: "Nihilista Rock 'N' Roll". Una canción que refleja la nostalgia por la Hungría de János Kádár, predominante en gran parte de la sociedad húngara (especialmente en la que vivió la época). 


La segunda, basada en un poema de Endre Ady (1877-1919) publicado por primera vez en 1907: "A csillagok csillaga" (La estrella de las estrellas). La canción pertenece también al último disco de HétköznaPI CSAlódások. Y es un canto a la estrella roja, porque "desde que el hombre mira al cielo, la estrella roja es su esperanza", por mucha mierda que los medios a sueldo de la dictadura del capital (eso que han conseguido que algunos crean ingenuamente que es "democracia") echen sobre ella con sus mentiras (fake, bulos a la orden del día)  y sus manipulaciones. 


Fuente y página web del grupo: HétköznaPI CSAlódások
Otras fuentes: wikipedia, index, hammerworld

sábado, 26 de agosto de 2017

Crónica de un viaje a Serbia - 1ª parte: Llegada y Novi Sad

Aprovechando que unos amigos iban a pasar unos días en Belgrado, con ocasión del Festival de Cerveza de la ciudad, he hecho un pequeño viaje a Serbia. Dejo aquí la crónica del viaje, con información útil para el que desee visitar el país y en general, para el que quiera conocerlo. 

Uno de los monumentos emblemáticos de la ciudad de Novi Sad, en el norte de Serbia, es su ayuntamiento, construido en 1893-95 en estilo neo-renacentista según los planos del arquitecto húngaro György Molnár, nacido en la ciudad.  Ante el ayuntamiento se encuentra la estatua a Svetozar Miletić, uno de los principales dirigentes políticos de los serbios en el Reino de Hungría. La estatua es de 1939 y el autor fue el célebre arquitecto croata Ivan Meštrović.

Serbia es un país precioso, interesante y además barato, con un montón de cosas que ver, con gente muy amable y con una atmósfera inigualable. Así que bien se merece una visita en profundidad. Respecto a la moneda, en Serbia se usa el dínar serbio, cuyo valor actualmente es de unos 120 dínares por euro. En general los días de estancia allí en las oficinas de cambio nos han dado unos 117-119 dínares por euro, dependiendo de la zona, el día y la oficina. Pero no me ha parecido ver la diferencia tan abismal que puede haber por ejemplo en Hungría dependiendo de las casas de cambio.

Otro de los símbolos de la ciudad  de Novi Sad es la Iglesia católica de la Virgen María, construida en 1891-94 en estilo neogótico, también sobre los planos de György Molnár. El techo está cubierto con la célebre cerámica Zsolnay de Hungría. 


Yo llegué desde Budapest. Hice el recorrido en el tren Ivo Andric, que salía a las 8:05 de Budapest y llegaba a las 12:26 a Subotica, la primera parada en Serbia. Subotica, en húngaro Szabadka, es una ciudad bastante importante, situada practicamente junto a la frontera y con una rica tradición cultural húngara (ya que hasta 1918 perteneció a Hungría y todavía hoy el 33% de su población es húngara). El billete desde Budapest cuesta 18,10 euros ida y vuelta (5611 forint, muy barato). El tren continúa hasta Novi Sad (Újvidék en húngaro, 20 euros ida y vuelta) y Belgrado (26 euros ida y vuelta). Hay también una oferta especial solo ida, aunque el número de billetes con ese precio es limitado (Belgrado, 15 euros ida). Tened en cuenta que los billetes ida y vuelta son una oferta especial y en realidad salen muy baratos. Más por ejemplo que si uno usa el método que muchos hacíamos hace tiempo en viajes internacionales, ir hasta la frontera en trenes locales, cruzarla en trenes internacionales hasta la primera parada del otro país y volver a trenes locales. Antes, hace años, merecía la pena y te podías ahorrar dinero haciéndolo. Ahora, con estos precios, no hay color, mejor ir en el tren internacional. 


En la Plaza de la Libertad de Novi Sad, junto al ayuntamiento y la Iglesia de la Virgen María. El primer edificio de la derecha, es la Caja de Ahorros de Novi Sad - hoy Banco de Voivodina -, construido en 1907 en un delicioso estilo art decó según los planos del arquitecto húngaro Lipót Baumhorn. El del centro es el Hotel Grand Mayer, construido en estilo neobarroco en 1893, actualmente pertenece al Banco de Voivodina. En este edificio tuvo lugar en 1918 el Congreso que decidió la unión del Banato, Bachka y Baranya al Reino de Serbia.  Los otros dos edificios son el Centro Comercial Apolo, el primero de ellos, la casa de Jovan Hadžić, del siglo XVII, y renovada en 1841 en estilo clasicista. Por cierto, Jovan Hadžić fue uno de los fundadores de la "Matica Srpska", para preservar y desarrollar la cultura serbia.  

Como al final del viaje iba a pasar de nuevo por Subotica, ahora estuve de paso. Cambié dinero, di un breve paseo por el centro, que está muy cerca de la estación de tren, y me volví a la estación para coger el tren hacia Novi Sad. Por eso de Subotica, que se merece una entrada aparte, hablaré posteriormente. Ir en tren a Novi Sad no fue buena idea, los trenes son nuevos y cómodos, pero el viaje se hace pesadísimo porque la velocidad alcanza a duras penas los 40 km/h, supongo que por problemas con la vías, además para en muchos sitios, a veces incluso en mitad de la nada. Vamos, que si no fuera por el equipaje, a uno le daban ganas de salir e ir andando. Así se explica que se tarden casi tres horas en hacer los apenas 100 km que hay entre las dos ciudades... Por cierto, el billete me costó 434 dínares (algo así como 3 euros y medio). 

Calle peatonal Dunavska, en su esquina con la también peatonal, Zmaj Jovina, que es la calle principal del centro histórico de la ciudad.

En Novi Sad la estación de tren y la de autobús están al lado una de otra (como en muchas ciudades serbias, aunque no siempre). Mi alojamiento estaba en el Hotel Garni Rimski (Jovana Civijica, 26), a unos 10 minutos de la estación de tren y otros 10 del centro. Es un hotel modesto, pero con excelente relación calidad-precio (a mí me costó 18 euros la noche) y el personal es muy simpático, aunque eso me ha parecido algo característico en toda Serbia. 

Mosaico del interior de la Estación de Tren de Novi Sad. La estación fue construida en 1964 según planos de Imre Farkas. 

Novi Sad, la capital de Voivodina, es la segunda ciudad más importante de Serbia. Según el censo del 2011 tiene más de 250 mil habitantes (casi 350 mil si contamos la aglomeración urbana). La población es principalmente serbia, con casi el 80% de los habitantes, el 4% es húngara, y hay también minorías croatas, gitanas, montenegrinas o eslovacas. Además, todavía el 0,8% de la población se considera yugoslava (en el censo anterior, del 2003, los húngaros eran todavía el 6% y los yugoslavos el 5%). Novi Sad es una preciosa ciudad, elegante y llena de vida, que tiene numerosos monumentos y mezcla una arquitectura centroeuropea, que recuerda al Imperio Austro-húngaro, con una atmósfera balcánica (gente muy simpática y abierta, vida animada hasta altas horas de la noche, etc).  Como suele ser habitual, lo interesante se concentra básicamente una calle central peatonal con una gran plaza (la Plaza de la Libertad/ Trg Slobode) y en algunas encantadoras calles laterales con monumentos, terrazas, cafés, etc. 

Palacio Episcopal de Novi Sad, construido en 1901. A la derecha, aunque no se ve en la foto, se encuentra la Catedral Ortodoxa. Frente al edificio, la estatua a Jovan Jovánović Zmaj (Zmaj es el pseudónimo que solía usar), destacado poeta serbio, cumbre del romanticismo. Por cierto, traductor de Sándor Petőfi (uno de los grandes poetas húngaros) al serbio. 


 Pero además, en el caso de Novi Sad, destaca la fortaleza de Petrovaradin y el barrio a su alrededor. Petrovaradin está en un monte al otro lado del Danubio y desde allí ofrece unas vistas impresionantes sobre la ciudad. El barrio de Petrovaradin está en muy mal estado, pero es una preciosidad y recuerda por ejemplo a barrios históricos de Budapest u otras ciudades del Imperio Austro-húngaro. 

Vista de la fortaleza de Petrovaradin, con su célebre reloj, desde el puente de Varadin que comunica el centro de Novi Sad con Petrovaradin. Fue construida por Austria entre 1692 y 1780 en el marco de las guerras con el Imperio Turco según los planos del arquitecto francés Vauban.  

En la zona de Petrovaradin hay restos de la época romana (un asentamiento llamado Cusum, luego Acumincum). El nombre de Petrovaradin lo recibió por que su propietario en el siglo XIII era un tal Peter, y la localidad aparece mencionada ya con ese nombre (Petruvárad, el Castillo de Pedro) en 1237. La ciudad perteneció al Reino de Hungría hasta que en 1526 fue ocupada por los turcos y solo pudo ser liberada en 1688, aunque en 1694, durante un breve periodo, fue recuperada por los turcos. Precisamente la fortaleza fue construida como defensa contra sus ataques. En 1716 el Príncipe Eugenio de Savoya logró aquí una importante victoria, lo que significaría la expulsión definitiva de los turcos de estas tierras. La parte en la otra orilla del Danubio, vamos, lo que es hoy el centro de Novi Sad, tuvo algunas pequeñas poblaciones no muy destacadas y con la ocupación turca quedó despoblada. Parece ser que en 1694 un grupo de serbios se asentó aquí fundado realmente la ciudad de Novi Sad ya que tenían prohibido vivir en Petrovaradin (por ser ortodoxos). La ciudad creció rápidamente hasta convertirse en 1748 en ciudad real libre. En el siglo XVIII-XIX Novi Sad fue el centro de la cultura serbia, ya que la mayoría de los territorios serbios estaban bajo dominio turco, y en el Imperio de los Habsburgo existían mejores condiciones para el desarrollo de la cultura serbia (además existía interés por apoyar la lucha de los pueblos oprimidos por el Imperio Turco, naturalmente). De hecho fue llamada la Atenas serbia y según algunos era la mayor ciudad de población serbia en la época (lo cierto es que parece que hasta mediados del siglo XIX estaba a la par que Belgrado). La ciudad (que pertenecía al reino de Hungría) sufrió bastante durante la guerra de liberación húngara de 1848, por la importancia de la fortaleza de Petrovaradin. Se calcula que perdió la mitad de su población durante los combates y la represión contra la población serbia - que era la mayoritaria en la ciudad - por parte de los húngaros. Luego poco a poco se recuperó y fue aumentando también el peso de la población húngara (aunque es discutible en qué medida, ya se sabe cómo son las estadísticas). Según las estadísticas oficiales húngaras, en 1910 la población húngara era ya el 40% de la población, frente al 35% serbio, el 18% alemán y el 5% eslovaco. En cuanto a la religión los datos parecen confirmarlo. En 1918 la ciudad pasó a formar parte del Reino de Serbia y posteriormente, por resumirlo un poco, del Reino de Yugoslavia.  Para 1920 la población serbia representaba el 41%, la húngara el 33%, la alemana el 17%. Durante el periodo de entreguerras el porcentaje de población serbia fue aumentando mientras bajaba el de población húngara y alemana, hasta que en 1941 el ejército nazi y el húngaro atacaron Yugoslavia sin declaración previa de guerra. Hungría acababa de firmar un acuerdo de amistad eterna con Yugoslavia, que buscaba apoyos contra el revisionismo italiano, pero la presión de Alemania y de los círculos proalemanes en el país se impuso (sí, unas buenas purgas en Hungría y otros países contra las élites pronazis tal vez habría cambiado algo las cosas, y no le habrían hecho casi todos el paseillo a los alemanes, pero el único que las hizo ya sabemos quien fue). Se dio incluso el caso de que el jefe del ejército húngaro preparó el plan para la intervención húngara sin ni siquiera consultar con el gobierno, aunque Miklós Horthy, el regente, acabó apoyando los planes de Alemania. Como consecuencia, el primer ministro húngaro, Pál Teleki, contrario a la invasión de Yugoslavia, se pegó un tiro el 3 de abril de 1941, unos días antes de que las tropas húngaras entraran en el país. Como "premio"  por la invasión, Hungría recibió varios territorios que reclamaba (aunque no todos), entre ellos Novi Sad, aunque Petrovaradin fue anexionado a Croacia. Los húngaros crearon campos de concentración para deportar a parte de la población local y tuvieron lugar masacres contra los serbios. El escritor húngaro Tibor Cseres describe el inicio de las matanzas en su genial novela "Días fríos" (Hideg napok, 1964). De hecho, es tristemente conocida la llamada "Matanza de Novi Sad", en la que los gendarmes y militares húngaros asesinaron a varios miles de personas, serbios, judíos y comunistas, muchos fueron arrojados al Danubio helado. Por supuesto, tras la caída del socialismo en Hungría se puso de moda callar sobre lo sucedido en Voivodina y resaltar las atrocidades de 1944-45 que realizaron los partisanos contra la población húngara (y que también tuvieron lugar). Tras la Segunda Guerra Mundial Novi Sad pasó de nuevo a formar parte de Yugoslavia y poco a poco fue aumentando el porcentaje de serbios y bajando el de húngaros (en 1991 los serbios eran el 64%, los húngaros el 9% y los yugoslavos el 14%). El porcentaje de serbios ha aumentado también porque muchos de los refugiados serbios de Croacia y Kósovo han sido acogidos en Novi Sad. La última gran tragedia de la ciudad fueron los bombardeos criminales de la OTAN en 1999 que causaron graves daños (se habla más en detalle de ello en las fotos), pero en la actualidad no quedan restos visibles más allá de los pilares de algunos puentes bombardados en el Danubio.

El reloj de la fortaleza de Petrovaradin, que tiene la aguja de las horas más larga que la de los minutos. 
En el barrio de Petrovaradin.
Vista del barrio de Petrovaradin desde la fortaleza. En segundo plano, los arcos del puente Žeželj en construcción actualmente (para sustituir al que fue volado por los asesinos de la OTAN en 1999).

La ciudad fue duramente bombardeada por los terroristas de la OTAN en 1999. Por ejemplo todos los puentes de la ciudad fueron destruidos en los bombardeos, así como numerosas instalaciones industriales, de transporte, administrativas, etc. En la foto, el Puente de la Libertad, reconstruido en el 2005.  Tengo la imagen del puente destruido grabada en la retina, por la vez  anterior que estuve en Novi Sad, entonces solo se veían los pilares del puente en el río. ALGUNOS NO VAMOS A OLVIDAR LO QUE HICIERON LOS ASESINOS DE LA OTAN. El puente que va desde el centro de Novi Sad, el de Varadin fue construido en el 2000, en lugar del puente anterior, claro está, destruido también por bombardeos "democráticos" y "respetuosos con los derechos humanos"....
Casa en Petrovaradin.
Petrovaradin, de noche.
Todavía en Petrovaradin.
Vista de la Fortaleza de Petrovaradin desde la cabeza del puente de Varadin, todavía en el mismo barrio. Volem: "Te queremos, te amamos" (en serbio).
Petrovaradin de noche. Vista desde el otro lado el puente Varadin.

Calle Dunavska desde el parque Dunavski.


Vista desde la plaza que da al lateral de la Iglesia de la Virgen María. En la calle Katolička Porta.
Un último vistazo a la Plaza de la Libertad de Novi Sad y a la Iglesia de la Virgen María, que los locales llaman directamente "Catedral".