martes, 11 de diciembre de 2012

Los jóvenes húngaros también son nostálgicos del comunismo

(la cuestión de la nostalgia sobre el comunismo ha sido tratada ya en varios artículos en Crónicas Húngaras: Nostalgia por el comunismo, Nostalgia por el comunismo (2): El caso de Eslovaquia, Nostalgia por el comunismo en Europa Central y Oriental

Tumba de János Kádár y su mujer, Mária Tamáska, en el cementerio de Kerepesi en Budapest. Foto: fn24
Que en Hungría hay un fuerte sentimiento de nostalgia por el comunismo, más en concreto por el kadarismo (János Kádár fue el dirigente comunista del país entre 1956 y 1988), es algo indudable. No hacen falta encuestas para darse cuenta de ello, basta con vivir un tiempo en Hungría, de hecho era uno de los temas de discusión en la escuela en la que estudié húngaro (el Instituto de Lengua Húngara y su sucesor, el Instituto Balassi Bálint). Muchos de los estudiantes de esos centros eran descendientes de emigrantes húngaros en países latinomericanos, los EEUU u otros países occidentales, y se quedaban de piedra cuando comprobaban este hecho... y lo hacían de inmediato, en cuanto empezaban a conocer un poco el país. No se trata solo, naturalmente, de una experiencia personal, también hay encuestas que corroboran esta impresión. Las hay en todos los países de Europa del Este, y también en Hungría. Según estas encuestas en Hungría entre el 60 y el 70% de la población es nostálgica del régimen anterior. Esta nostalgia es un fenómeno, aunque no lo parezca, bastante apolítico, afecta por igual a gente de derecha y de izquierda (de hecho hasta la extrema derecha en cierto modo podría encuadrarse entre los partidos nostálgicos) y se basa solo en el reconomiento de que en el comunismo (en el socialismo, para ser exactos), se vivía mejor y la clase dirigente estaba más preocupada por las condiciones de vida de la población. O por decirlo con las palabras que le oí en una ocasión a un mendigo de Budapest: antes importaba la gente, ahora solo importa el dinero.

Curiosamente la mayoría de las encuestas estaba de acuerdo en un dato, bastante lógico por cierto,  que la nostalgia afectaba con más fuerza a los mayores, a los que maduraron en la época socialista. Entre los jóvenes en cambio esa nostalgia estaba mucho menos extendida y de hecho era minoritaria (según la encuesta del 2008 sobre la que se informó aquí, en Crónicas Húngaras, apenas el 24% de los jóvenes menores de 29 años pensaban que el periodo más feliz para vivir fue el socialismo, frente al 62% en el total de la población). Digo lógico porque es bastante razonable pensar que solo aquel que vivió y conoció la época puede sentir nostalgia por ella, sobre todo cuando el que no la ha vivido solo recibe información propagandística y parcial (yo nací en Madrid en 1973 y apenas tengo algún recuerdo del mundo que me rodeaba de niño hasta comienzos-mediados de los ochenta). 

En cualquier caso parece que esta situación ha cambiado en los últimos años. Al menos así parece indicarlo una reciente encuesta del centro Kutatópont Kft., sobre los problemas, inquietudes e ideología de los jóvenes.  El análisis se ha realizado solo con jóvenes (de entre 15 y 29 años), 8 mil han sido encuestados en  todo el país (de un total de unos dos millones), y los resultados son bastante claros:

El 70% de los jóvenes afirma que en general, el régimen socialista era mejor que el actual. Solo el 30% afirman lo contrario. En otra encuesta similar de este mismo grupo del 2008, el 49% de los jóvenes había preferido el socialismo, frente al 51% el régimen actual. Por cierto, uno de los ministros del gobierno, Zoltán Balog, se ha apresurado a afirmar que "este lamentable dato refleja la incultura de los jóvenes" (habrá que preguntarle a este hombre si tiene alguna idea de cómo viven los húngaros en pleno siglo XXI, porque me da que no).

"János Kádár" de György Moldova, uno de los libros más vendidos en los últimos años en Hungría, es una biografía de Kádár escrita por uno de los principales intelectuales nostálgicos del kadarismo en la actualidad.

La encuesta entra en detalles, así que paso a poner los datos, porque algunos tienen bastante interés. Se muestra el porcentaje de encuestados que opinan que un sistema u otro es mejor:


2008 2012
tema socialismo régimen actual socialismo régimen actual
Posibilidades de ocio 14% 86% 31% 69%
Libertades 18% 82% 36% 64%
Acceso a la enseñanza superior 20% 80% 47% 53%
Realización personal de los jóvenes 40% 60% 62% 38%
En general 49% 51% 70% 30%
Situación de los niños 52% 48% 71% 29%
Acceso a vivienda 74% 26% 79% 21%
Seguridad Social 77% 23% 80% 20%
Sustento diario 75% 25% 83% 17%
Acceso a un puesto de trabajo 79% 21% 83% 17%



Datos sobre la nostalgia por el socialismo entre los jóvenes húngaros. Fuente: Kutatópont Kft.
Creo que los datos hablan por sí solos, así que no los voy a comentar más. Solo mencionar que, naturalmente, la encuesta se ha realizado antes del anuncio de las nuevas medidas del gobierno sobre enseñanza universitaria, que han provocado la reacción de estudiantes, profesores y padres de alumnos (así que es previsible que el porcentaje en ese tema concreto haya cambiado radicalmente). El documento original con todos los datos de la encuesta puede bajarse en un fichero pdf de la página web de Kutatópont Kft, en concreto aquí, naturalmente en húngaro. En cualquier caso, en cuanto pueda haré una entrada más larga sobre los otros resultados de la encuesta.

Fuentes: fn24, Kutatópont


1 comentario:

Carlos A mesa dijo...

A mi me parece curioso que no exista un político húngaro así sea un populista que no utilice los aspectos positivos de la era comunista para atraer a la población, da la falsa impresión de que el legado de kádar no generara iconos a los cuales acudir para representar a las masas. Me explico con el ejemplo de porque Lukashenko alcanzó el poder en Bielorrusia por medio de la evocación de la tranquilidad y ventajas del regimen soviético y más precisamente con el legado de Masherov quien para mi es el fundador de la Bielorrusia Moderna en el aspecto socioeconómico (¡Una pena que haya muerto en ese accidente y no haya dirigido la URSS!). En cambio no sucedió en Hungría de ese modo siendo que el grado de percepción positivo en la población y las ventajas a favor podían haberlo permitido. Tal vez la gente se adentró tanto en el consumismo y en el adquirir más que se olvidó de la ideología y quedó peor, podría haber sido el control medíatico fuerte de los ex-comunistas o también la apatía generada frente a la política durante todo ese tiempo.

Quizás Kadar cometió el error de permitir la excesiva relajación de la ideología entre los miembros de su partido, pues eso explica el rápido desapego de los antiguos militantes después de la perestroika.

Un salud y éxitos con tu blog