viernes, 27 de marzo de 2009

László Darvasi: Trápiti o la gran guerra del guisado de calabaza (1)

(dado que algunos habéis comentado vuestro interés por la literatura infantil, que yo mismo comparto, en la medida de mis posibilidades iré tratando el tema en varios post)

Laszló Darvasi, nacido en 1962 en Törökszentmiklós, es uno de los valores más destacados de la literatura húngara actual. Conocido por sus libros de relatos como Mi amor, la camarada Dumumba (Szerelmem, Dumumba elvtársnő, 1998), Conseguir a una mujer (Szerezni egy nőt, 2000), Los perros cazadores de Loyang - novelas chinas (A lojangi kutyavadászok, 2002) o La misteriosa selección mundial (A titokzatos világválogatott); también ha escrito excelentes novelas, entre las que destaca especialmente La leyenda de los saltimbanquis de lágrimas (A könnymutatványosok legendája, 1999) - de la que, por lo que parece, está en preparación su traducción al español; es una narración impregnada de realismo fantástico y ambientada en la Hungría ocupada por los turcos en los siglos XVI-XVII.

Además es autor de dos novelas infantiles: Trápiti o la gran guerra del guisado de calabaza (Trapiti avagy a nagy tökfőzelékháború, 2002), Trápiti y el conejo terrible (Trapiti és a borzasztó nyúl, 2004).

(portada del libro Trápiti o la gran guerra del guisado de calabaza, de László Darvasi. Editorial Magvető de Budapest)

La primera novela sobre Trápiti es una de las mejores novelas infantiles escritas en los últimos años en Hungría. Cuenta la historia de un duende, Trápiti, que llega a la ciudad de Villaguijarros, y como no recuerda nada de su vida anterior, se queda a vivir entre los habitantes de la pequeña ciudad - todos, por una razón u otra peculiares. La novela está escrita en pequeños capítulos con un lenguaje cuidado y musical, pero a la vez sencillo. Sus imágenes están llenas de humor, pero a la vez es una profunda reflexión sobre el mundo de los cuentos.

Esta novela fue elegida en el año 2002 como el mejor libro infantil del año en Hungría.

(capítulo primero)

HISTORIA DE VILLAGUIJARROS

Antaño, cuando ni los bigotes se atusaban, ni la cola de los perros se enroscaba, es decir, hace mucho, mucho tiempo, la tierra de Villaguijarros estaba habitada por el pueblo salvaje de los bizurr-mizurr. Aunque también es posible que el pueblo de los bizurr-mizurr no fuera tan salvaje, sino todo lo contrario, dócil y manso. Lo cierto es que este pueblo honesto tenía una gran cantidad de gatos, a saber:

gatos siameses

gatos persas

gatos vagabundos

gatos con bigotes manchados de leche

gatos con bigotes manchados de mantequilla

gatos con bigotes manchados de mermelada

gatos campeones en cazar ratones

gatos perezosos

gatos pulgosos

gatos negros

gatos a rayas

gatos aficionados a arañar,

gatos inclinados a maullar,

gatos propensos a ronronear,

gatos mudos,

gatos charlatanes.

En definitiva, que los bizurr-mizurr tenían una gran cantidad de gatos.

A los enemigos los mantenían lejos de su pequeña ciudad con una ingeniosa técnica: habían enseñado a sus gatos a maullar a coro. Así, cuando se preparaba un gran ataque contra la ciudad todos llevaban a la Plaza Mayor a sus gatos; algunos bizurr-mizurr incluso llevaban dos, en una jaula o atados con una correa; uno a rayas, el otro pulgoso y los ponían tranquilamente en fila en la Plaza Mayor. Éste fue un descubrimiento colosal. Podemos afirmarlo con toda seguridad. ¡Que intente cualquiera poner en fila a varios gatos! Ningún hijo de vecino ha sido capaz de hacerlo desde entonces. Pues sí, desde los albores de la historia de la humanidad sólo los bizurr-mizurr lo han conseguido, en Villaguijarros (que entonces aún no se llama Villaguijarros). Rabia el enemigo al pie de la muralla de la ciudad, armado con cañones y catapultas; los soldados rechinan iracundos sus dientes, patalean salvajes y ponen caras como cuando le aprietan a uno las botas de la armadura recién compradas o cuando se acaban los bocadillos del rancho, y naturalmente piensan que les van a robar a los bizurr-mizurr todo su oro, la plata y los pasteles de vainilla. El capitán de la ciudad bizurr-mizurr se quita el casco, echa un vistazo desde lo alto del muro del bastión y acto seguido da una señal a los gatos para que se pongan a maullar.

¡Al momento se arma un jaleo de padre y muy señor mío!

Durante mucho tiempo está fue una medida absolutamente eficaz. Nadie se atrevía a molestar a los antepasados de los habitantes de Villaguijarros, los bizurr-mizurr. Los enemigos pensaban que mantenían tras las murallas de la ciudad animales salvajes devoradores y monstruos zampatartas.

El pueblo bizurr-mizurr poseía además otras extrañas propiedades. Sus peculiaridades eran incontables. Por ejemplo, todo lo decían al revés.

Si los niños gritaban:

–¡Mami, no me compres un nuevo juguete!

Querían decir:

–¡ Mami, cómprame un nuevo juguete!

Y si gimoteaban:

–¡Cuánto me gusta ir a la escuela!

Esto no significaba otra cosa más que por supuesto que detestaban ir a la escuela.

O si decían:

–¡Cómo me gusta el guisado de calabazas, las espinacas y los nabos!

Esta frase nuevamente sólo significaba que por desgracia, no les gustaba ni una pizca ni el guisado de calabazas, ni las espinacas, ni los nabos, aunque todo el mundo sabe que el guisado de calabazas nos hace más inteligentes, las espinacas más fuertes y los nabos, en cambio, valientes.

–¡Por favor bajen! –gritaba el revisor bizurr-mizurr.

A lo cual todos subían al tranvía.

–¡No te quiero! –gritaba la novia al novio en una boda bizurr-mizurr.

–¡Yo tampoco te querré nunca! –gritaba el novio y se fundían en un largo beso, y desde entonces ya no eran más novio y novia sino marido y mujer.

Así hablaban, así vivían estas singulares gentes de antaño.

!Y qué extraordinarios reyes tenían!.




(Trápiti y Óliver Triste. Ilustración de György Németh para el primer libro de Trápiti)

5 comentarios:

Jose Luis Forneo dijo...

jajajaja, que bueno, sobre todo el final en relacion a los reyes... Eso me recuerda al puente de Sibiu, el podul minciunilor (puente de los mentirosos), donde hay que decir mentiras. Lo conoces?

paaliy dijo...

qué chulo!!

como siempre, gracias.

mientras leía, pensaba que sería estupendo conocer toda la historia para usarla en mi actividad de "cuentacuentos". ¿sabes si existe alguna traducción (además de la que tú acabas de empezar, jej)?

por cierto.. desde luego, debe de ser imposible poner en fila a un grupo de gatos. yo ni siquiera consigo que el mío deje de hacerme tropezar a cada rato :)

un abrazo, jozko!

jozko dijo...

Hola Jose Luis

si, es bueno. La verdad es que el libro me encanta.

Por cierto, no, no conozco esa tradición de Sibio, y la verdad es que ni siquera he estado allí. En Transilvania he estado tres veces, pero poco tiempo y en general solo en zonas de población húngara, para visitar a amigos. Aunque está en la lista de viajes a realizar en el futuro.

!Un saludo!

jozko dijo...

!Hola Paalyi!

Me alegro de que te haya gustado. Que yo sepa el libro, al menos por el momento, no está publicado en español (una pena). He posteado otras dos partes, el segundo capítulo y uno de los capítulos del medio, para que se pueda uno hacer más a la idea de como es el libro.

En cuanto a los gatos, es más fácil que él nos ponga en fila a nosotros :))))

!Un abrazo!

zooey dijo...

hola jozko,

gracias...ha sido muy divertido...ya me leere los otros capitulos tambien. aunque tengo mas ganas leerlo en hungaro, porque no entiendo exactamente varios palabras (muchas de ellas son verbos), pero claro por el contexto es posible entender, pero disfutar...yo disfruto mas en hungaro.
en general es una pena que la literatura hungara se conoce tan poco en españa. (salvo marai y kertesz por el nobel) no se publica nada. y mi opinion es que ni marai ni kertesz son los mejores escritores en hungaro, para nada.
sobre lo que has dicho, a bekes pal tambien conozco, pero considero que aun mi hijo es pequeño para sus libros.
sabes que escritor nos gusta leer tambien? mora ferenc - mi hijo disfruta mucho con sus cuentos, ademas se aprende mucho vocabulario de sus cuentos y poemas porque escribia de temas rurales, y claro con un toque de idioma folclorico - si me explico bien - que era de moda en la literatura de aquel entonces (los principios del siglo XX)(como en caso de Morizc Zsigmond por ejemplo.)


saludos

edit