viernes, 9 de septiembre de 2016

La crisis de refugiados y el referéndum sobre las cuotas impuestas por la UE

El 2 de octubre del 2016 se celebra en Hungría un referéndum para decidir si se aceptan las cuotas de refugiados que quiere imponer la UE a todos los países miembros, entre ellos a Hungría. El gobierno húngaro, junto con el de otros países de la zona, como el eslovaco, el polaco o el checo (el llamado grupo de Visegrád al completo), tiene una postura muy crítica en general sobre la política de la UE, y la gestión de la crisis de los refugiados por parte de la UE ha sido la gota que ha colmado el vaso. Si ya las sanciones contra Rusia han levantado ampollas en países cuyas agriculturas dependen en gran medida de las exportaciones a Rusia, y que en el caso de Hungría son de vital importancia, dado que la agricultura húngara no levanta cabeza desde la caída del socialismo, la crisis de refugiados del 2015, no ha hecho más que deteriorar aún más las relaciones de estos países, y especialmente de Hungría, con la dirección de la UE, tras la que se ve más que nada la férrea mano de Alemania, que guía a la UE de acuerdo no a los intereses comunes, sino de Alemania (y/o directamente de los EEUU). 

Llegada de refugiados a Europa en el 2015. Fuente: Wikipedia


Las razones del disgusto húngaro son comprensibles, aunque desde Occidente, con la manipulación de los medios de comunicación, que en los últimos tiempos ha llegado a extremos lamentables, se haya intentado dar una imagen falsa del problema, y se haya presentado a Hungría muchas veces casi como un país fascista (aunque esto venía de antes: véase El País), mintiendo, manipulando y simplemente callándose datos importantes y necesarios a la hora de comprender realmente lo que estaba pasando.


Breve resumen de la crisis de refugiados del 2015


Llegada de refugiados a Hungría por semana en el periodo indicado (del 2015). Fuente: wikipedia.


El caso es que Hungría -un país que no es rico y donde para una parte importante de la población la vida es bastante difícil, vamos, que no tiene los recursos que puede tener Alemania o Austria, ni siquiera los que tiene España- se encontró en el 2015 con una avalancha de decenas de miles de refugiados -casi 400 mil para todo el 2015- que llegaban al país esperando ir a Alemania u otros países ricos de la UE. Siendo Hungría país frontera Schengen, es obligación del gobierno húngaro (impuesta por la UE y aceptada por Hungría al firmar los acuerdos)  registrar a esos refugiados e internarlos en asilos o centros de refugiados hasta que se decida su situación. Pero como los campos eran abiertos, en la práctica, los refugiados apenas permanecían unos días en él, luego se marchaban a Budapest y de allí a Austria, y posteriormente a otros países, especialmente Alemania. Las autoridades húngaras ya se habían quejado tiempo atrás de que cuando se decidía el estatuto de un solicitante de asilo, hacía tiempo que este había desaparecido y seguramente ni siquiera se encontraba ya en Hungría. Las irresponsables declaraciones de la canciller alemana Ángela Merkel, sobre que todos los refugiados serían aceptados en Alemania, aunque luego fueron matizadas - tarde y mal- , no hicieron más que aumentar el flujo de refugiados y dificultar las tareas de las autoridades húngaras (y de otros países, como Grecia), porque lógicamente ningún refugiado quería ser registrado por los húngaros. Hay que saber que, según la Reglamentación de Dublin,  el país frontera Schengen es  responsable de los refugiados que pasan por su frontera y los países receptores finales tienen derecho (según esa legislación) a deportar a los inmigrantes ilegales al país por el que han entrado en la UE. Vamos, que si se desestima la petición de asilo de un refugiado registrado en Hungría pero que se encuentra en Alemania, este país tiene derecho a deportar al refugiado a Hungría, por eso muchos refugiados hacen todo lo posible para evitar su registro en Hungría o Grecia, para que no conste el lugar de su entrada en la UE. Así que mientras la señora Merkel se dedicaba a ofrecer buena cara y a hablar en la televisión y en la prensa de los pobres refugiados y a instarles a que fueran a Alemania, donde les iban a acoger con toda la generosidad del pueblo alemán, por otro lado, entre bastidores, amenazaba a las autoridades húngaras con deportar a miles de refugiados a Hungría; y no eran solo meras amenazas, las autoridades alemanas (y de otros países) iniciaron los procesos judiciales para proceder a dichas deportaciones. Por supuesto esto no afecta solo a Hungría, aquí una noticia reciente según la cual Alemania va a deportar refugiados a Grecia. Austria, por el contrario, ha amenazado a Hungría con llevarla a los tribunales si no acepta a los refugiados que los austríacos vayan a deportar. En septiembre del 2015, las autoridades húngaras estaban simplemente desbordadas, la estación de tren de Keleti, en Budapest, estaba abarrotada de refugiados y se había formado un campamento en los subterráneos de la estación en el que se hacinaban cientos de ellos, esperando poder subir a uno de los trenes que iba a Austria. Los trenes a Viena ya iban en agosto repletos de refugiados (lo comprobé personalmente, ya que fui a la capital austríaca en tren), pero en septiembre las cosas no hicieron más que empeorar. Sin previo aviso, ya a finales de agosto el gobierno austríaco empezó a detener los trenes y a cerrar la frontera por carretera y por ferrocarril. Esto solo pretende ser un breve resumen de la cuestión, así que no entraré en los detalles, en como cada día cambiaba la situación, un día los austríacos abrían la frontera, otro solo hacían bajar a los refugiados, un tercero cerraban directamente y no permitían pasar a los trenes ni autobuses ni nada, cortando así la principal vía de comunicación de Hungría con el exterior. Es entonces cuando la maquinaria alemana de propaganda trabaja a destajo contra Hungría. Hasta que el gobierno húngaro, harto de que se le echara en cara todo y que se le considerara culpable de un problema que no habían creado ellos, decidió trasladar a la frontera con Austria a todos los refugiados que lo deseaban (sin ni siquiera intentar registrarlos) y cerró su frontera sur, principalmente con Serbia, para evitar la llegada de nuevos refugiados. A su vez, se impusieron controles en los campos de refugiados, que desde entonces no son abiertos (vamos, que los internados allí no pueden salir). Los austríacos acabaron aceptando los refugiados llevados de Hungría como medida extraordinaria (cosa de la que se enteraron las autoridades húngaras a través del facebook del primer ministro austríaco), y desde entonces, de vez en cuando reanudan el control de la frontera con Hungría, a pesar de ser los dos países Schengen. La medidas tomadas por los húngaros fueron duramente criticadas por la UE y los voceros y mercenarios a sueldo de sus élites, la prensa (por no hablar de los progres, que les hacen el juego). Luego no se usó el mismo tono cuando otros países empezaron a hacer exactamente lo mismo o cosas todavía peores (y por cierto, la que le ha caído a Hungría por levantar una valla en la frontera, cuando la propia UE ha financiado una valla en la frontera en Ceuta y Melilla).

 Todo este conflicto y las críticas, en su mayoría injustas y pasadas de rosca, que recibió el gobierno húngaro, acabaron de envenenar la relación de Hungría con Alemania y con las instituciones de la UE. Cuando la UE propuso en septiembre del 2015 el sistema de cuotas obligatorias, que suponía que todos los países de la UE debían acoger a un número determinado de refugiados, y si no lo hacía recibiría una multa, el gobierno húngaro lo rechazó categóricamente. Y no solo el gobierno húngaro, de hecho también la rechazaron otros países de la UE, en concreto Chequia, Rumanía y Eslovaquia. Finlandia se abstuvo y Polonia votó sí, pero después de eso, en octubre del 2015, se formó un nuevo gobierno, contrario a las cuotas y que apoya la actitud húngara. Por lo demás, Hungría y Eslovaquia incluso han llevado el asunto al Tribunal Europeo de Justicia. Las razones del firme rechazo de estos países son múltiples y han ido evolucionando. Van desde cuestiones bastante razonables y con las que difícilmente se puede discrepar, hasta cosas más discutibles o incluso absurdas. Entre las críticas que se han lanzado sobre el sistema de cuotas está el que no solucionará absolutamente nada, ya que supone "repartir" 160 mil refugiados, cuando en realidad la cifra de refugiados es muy superior a esa, o qué pasará con los que no quieran estar en el país que les corresponda obligatoriamente (de hecho, estos días se ha sabido que de los refugiados reasentados en Letonia no ha quedado ninguno allí, todos se han ido a Alemania), así como la presión sobre sueldos locales, crecimiento de la delincuencia, posibles terroristas que puedan infiltrarse entre los refugiados, defensa de las raíces cristianas europeas (obviamente esto viene por parte de los conservadores cristiano-demócratas entre otros), etc, etc, etc.  

Refugiados en el subterráneo de la estación de tren de Keleti, en Budapest, en septiembre de 2015. Fuente: Wikipedia


El referéndum

Para dar más fuerza a su oposición y poder evitar de alguna manera la imposición de la UE, el gobierno húngaro decidió la celebración de un referéndum nacional sobre las cuotas de refugiados. En caso de ganar el NO, el gobierno podría esgrimir como excusa la opinión de la ciudadanía húngara, aunque en realidad no se trate de algo vinculante. La noticia del referéndum húngaro no ha caído nada bien en la UE, que parece que tienen fobia a que la gente pueda expresar su opinión. Aquí una perla, verdadero monumento a la infamia periodística, un artículo de El Mundo en el que se llama de todo al gobierno húngaro, hasta ultraderechista.

Sea como fuera, el 24 de febrero del 2016 el primer ministro húngaro Viktor Orbán, anunció la celebración del referéndum para el día 2 de octubre del mismo año (ahora ya no queda ni un mes). La pregunta a la que deberán contestar los ciudadanos húngaros y los extranjeros residentes oficialmente en Hungría (vamos, los empadronados), es la siguiente: ¿Quiere que la UE, sin la aprobación de la Asamblea Nacional, imponga el asentamiento obligatorio de ciudadanos no húngaros en Hungría?

Desde el primer momento el partido gobernante, Fidesz (y sus aliados cristiano-demócratas) se han pronunciado por el NO a las cuotas. También la extrema derecha, Jobbik, y los comunistas del Partido Obrero (Munkáspárt) han decidido apoyar el no. En el caso del Partido Obrero, la razón es detener la oleada de refugiados y defender las fronteras del país. Según los comunistas, la crisis de refugiados hay que resolverla en su origen, lo que supone aceptar al gobierno legítimo de Siria y colaborar con Rusia en la lucha contra el ISIS para acabar con la guerra en Siria, Irak y Afganistán (de acuerdo al comunicado del Partido Obrero sobre el referéndum).  Lo mismo respecto a otras organizaciones, más o menos cercanas al Fidesz (por ejemplo sindicatos) - naturalmente cada organización tiene sus razones propias. 

Los partidos liberales minoritarios (extraparlamentarios) desde el primer momento han declarado su intención de votar SÍ a las cuotas. 

Para el resto de partidos de oposición la cosa no ha sido tan evidente.

La izquierda-ecologista, LMP (Otra Política Es Posible), después de varios meses de incertidumbre ha decidido finalmente no participar en la campaña de ningún modo, ni hacer ningún tipo de llamamiento a sus votantes. Algunos dirigentes del partido han criticado las cuotas obligatorias de la UE, otros han declarado que personalmente se abstendrán. 

El circo ha venido por parte de los partidos social-liberales, que han tenido posturas menos claras y consecuentes, con un oportunismo descarado y evidente para todo el mundo. Han pasado de una aceptación inicial a las cuotas al rechazo, pero en el referéndum piden la abstención para no "ayudar" al gobierno y porque, según ellos, este es el primer paso para una posible salida de Hungría de la UE. También consideran que el referéndum es irrelevante y no vale para nada. Algunos han usado un tono más duro (Coalición Democrática ha hablado de boicot al referéndum) otros con un lenguaje un tanto más suave (Partido Socialista).  La campaña del Partido Socialista es de lo más estrambótica que se puede uno imaginar, han anunciado el NO a las cuotas, pero solicitan a sus votantes y sus simpatizantes que se abstengan y encima han escrito carteles con un gigantesco SÍ (y en letra pequeña: "a quedarse en casa").

Aquí, los socialistas haciendo el ganso. Luego cuando en las elecciones no les vote ni el Tato y queden detrás de Jobbik, todavía se preguntarán el por qué. Fuente: index.hu


Una curiosidad en este referéndum es la intensa participación de algunas organizaciones sociales, quizás porque la oposición pro-europeísta al no atreverse con el Sí abiertamente les ha cedido el terreno. Destaca especialmente el partido no oficial el Perro de Dos Colas, una especie de partido político en broma, que ha resultado ser una de las organizaciones que más dinero se ha gastado en la campaña de propaganda para el referéndum (más por ejemplo que gran parte de la oposición).  El Perro de Dos Colas considera que el referéndum es absurdo y la pregunta que se hace a los ciudadanos también lo es, así que solo cabe responder de igual manera (y de hecho solicitan a sus simpatizantes que vayan a votar, pero introduzcan papeletas no válidas). 

Encuestas sobre el referéndum. El Sí, refleja la aceptación de las cuotas que quiere imponer la UE. El No, es el rechazo. NS/NC - no sabe, no contesta. Para que sea válido se necesita una participación mayor del 50%. Fuente: elaboración propia a partir de los datos de este artículo de la wikipedia. 


En general, parece bastante claro que la mayoría de la población está en contra de las cuotas obligatorias. Eso no se cuestiona y es extensible incluso a los simpatizantes de la oposición (y de hecho seguramente es la causa de que incluso los partidos social-liberales hayan preferido no hacer compaña directa por el sí). El verdadero reto para el gobierno es conseguir que el referéndum sea válido. Una dato a tener en cuenta es que en Hungría se cambió hace años la legislación para asegurar el triunfo de la opción que tenía que ganar en el referéndum de la OTAN y en el de entrada en la UE. Puede parecer escandaloso y poco democrático, y de hecho lo es. En 1997 se aprobó una ley según la cual no hacía falta que fuera a votar más del 50% de la población con derecho a voto para que un referéndum sea declarado válido. Y en realidad, solo gracias a esa ley se pudo aprobar el ingreso de Hungría en la OTAN y en la UE (votaron el 49% y el 46% respectivamente, es decir, con la ley antigua, habrían sido invalidados). Pero en el 2011 se anuló dicha disposición y ahora de nuevo está en vigor la legislación anterior, a saber, que es necesario el voto de más del 50% de la población. Y eso es lo más difícil para el gobierno, convencer a la mayoría de la población de la necesidad de votar. 

Sabiéndose lo que se juegan, el Fidesz ha organizado una campaña de propaganda bastante intensa, que en muchas ocasiones ha caído directamente en el mal gusto, como por ejemplo con la campaña de carteles, algunos de los cuales dan vergüenza ajena. Como respuesta, la organización no parlamentaria ya mencionada anteriormente, el Perro de Dos Colas, se ha dedicado a destruir carteles o a transformarlos, a veces de manera bastante original (y polémica, como cuando ha ofrecido dinero por cartel eliminado). 


Algunos ejemplos de la campaña promovida por el gobierno:

¿Lo sabía? Desde el comienzo de la crisis de inmigrantes en Europa han muerto más de 300 personas en ataques terroristas.
¿Lo sabía? Solo en Libia hay cerca de un millón de emigrantes que quieren venir a Europa.

Si vienes a Hungría no puedes quitarles el trabajo a los húngaros.
¿Lo sabía? Bruselas quiere reasentar en Hungría a tantos refugiados ilegales como la población de una ciudad.


Y la réplica:

¿Lo sabía? Más de un millón de personas se quiere marcharse de Hungría a Europa.

Si eres el Primer Ministro de Hungría, tienes que respetar nuestras leyes.

Hungría necesita cultura. No consulta. (El original decía: Si vienes a Hungría debes respetar nuestra cultura. Consulta Nacional). 
Por lo demás, justo cuando iba a publicar esta entrada me ha llegado el folleto explicativo del gobierno sobre el referéndum, en el que se explica tanto las razones para votar no, como el procedimiento a la hora de votar. Se dice más o menos lo que he comentado aquí (aunque se mencionan algunas cosas más), así que hago un resumen: en el documento se afirma que "tenemos derecho a decidir con quién queremos vivir", que Europa debería intentar detener la oleada de refugiados y no fomentarla, y además se resalta el hecho de que sea una imposición de Bruselas. En las 20 páginas del folleto se desmonta el argumento económico para aceptar refugiados (ya que en la UE hay más de 20 millones de parados), se menciona también que hay que defender las fronteras externas para poder así seguir manteniendo la libertad interna (una crítica dirigida a países como Alemania o Austria que han suspendido los acuerdos Schengen durante un tiempo en la frontera ante la avalancha de refugiados mientras se dedicaban a criticar a los húngaros por intentar mantener el orden en la frontera). Se establece también una relación entre migración ilegal y terrorismo; pero a diferencia de los carteles aquí se explica de manera razonable, vamos que no se acusa a los refugiados de ser terroristas, sino que se habla del peligro de que si entra una gran masa de gente sin control es fácil que un grupo de terroristas se infiltre con ellos, y de que en realidad no hay forma de saber cuántos han podido entrar ya entre los refugiados. Después se pasa a la cuestión del peligro sobre "nuestra cultura y nuestras costumbres" y se menciona que los refugiados no quieren respetar "nuestras leyes" ni "compartir nuestros valores culturales comunes", resaltándose especialmente el caso de los derechos de la mujer. Se muestra incluso un mapa europeo (no muy detallado) con zonas que prácticamente están fuera del control de las autoridades y donde no se recomienda ir por el peligro que supone  (zonas no-go) - en el mapa no aparece ninguna en España, pero sí varias en Francia, Alemania, Bélgica, Inglaterra y Suecia (un par de artículos sobre estas zonas, 1,2). Por último se habla de los "peligrosos planes de Bruselas", que quiere imponer una multa a cada país por refugiado no aceptado (en moneda húngara 78 millones de forint) y se compara con las ayudas que ha recibido Hungría de la UE (1 millón de forint húngaros per cápita en los últimos 7 años), y se hace un llamamiento para "detener a Bruselas". Las últimas páginas son solo información práctica sobre el procedimiento de voto.

Portada del folleto de información sobre el referéndum. "Digámoselo a Bruselas, para que también ellos lo entiendan". Fuente: escaneado por el autor del artículo. 

En cualquier caso, lo que sí está claro es que si el gobierno gana el referéndum (vamos, si vota más del 50% de electores), será un espaldarazo para el actual primer ministro; mientras que si no consigue sacarlo adelante, la oposición (los partidos que piden la abstención) lo usarán en su contra y querrán aparecer como los grandes triunfadores, aunque la mayoría de los abstencionistas, en realidad no quieran saber nada de esos partidos. La respuesta, en poco menos de un mes...