lunes, 28 de febrero de 2011

Nadia Barta, la intérprete personal de Kádár

Curioseando por internet, encontré esta entrevista a Nadia Barta, la intérprete personal de János Kádár, el político comunista que dirigió los destinos de la República Popular de Hungría durante más de treinta años. El autor de la entrevista es un tal Vadim Arístov, y apareció publicada en húngaro en la revista Hetek, número 26, V temporada, el 30 de junio del 2001. Me ha parecido curiosa, así que la dejo aquí, traducida.

En algún momento de los años 70 The New York Times publicó una foto con el comentario siguiente: "Leonid Brezhniev, Aleksei Kosiguin y János Kádár. No se conoce la identidad de la mujer". La mujer, Nadia Barta, bromea sobre el asunto: "Pues qué mal trabajo hacen los servicios secretos norteamericanos".


Leonid Brezhniev, János Kádár y el primer ministro soviético Kosiguin con la intérprete, Nadia Barta. (Fuente: Base de Datos de Publicaciones de Prensa - Hetek)

El destino de muchos rusos y húngaros se ha entrelazado en el último siglo, y la historia de la familia de Nadia lo refleja perfectamente. Sus abuelos huyeron de Odessa a Budapest ante los pogromos judios, su padre creció aquí en Budapest, más tarde volvió a Rusia, y acabaría muriendo en un campo de la URSS, en la época de Stalin. Su esposa y su hija llegaron en 1948 a Hungría con varios cientos de mujeres: la mayoría de sus padres, comunistas, habían sido víctimas del terror de los años 30. Nadia tenía entonces veintidos años. Durante muchos años se sintió una extranjera en Hungría, Solo años después le llegó el reconocimiento, no solo era rusa, sino también húngara. Su primer trabajo fue en una empresa de petróleo mixta húngaro-soviética, allí empezó su carrera de intérprete y traductora. En 1960 empezó a trabajar para János Kádár y hasta la muerte del político húngaro fue siempre miembro de su secretaría personal.

Estamos en una vivienda modesta según los cánoes actuales, en el distrito VI de Budapest, no lejos de la Plaza de los Héroes. Las paredes desde el techo hasta el suelo están cubiertas por estanterías. En una de ellas hay un pequeño retrato de János Kádar, el Jefe, del tamaño de un carnet: la mujer usa hasta hoy esta expresión, el Jefe.

- En la actualidad se escribe mucho sobre János Kádár. ¿Lee estos libros?
- No todos. Hace poco leí un libro de Tibor Huszár. Era más o menos objetivo aunque no muestra mucha simpatía por Kádár. El año pasado la revista de historia Rubicon, se ocupó en dos números completos de la figura de Kádár, estos también los leí. Creo que la historia lo pone todo en su lugar, y a János Kádár solo la próxima generación lo valorará de verdad. Por el momento, nosotros, tantos sus amigos como sus enemigos, solo difícilmente podemos crearnos una imagen objetiva sobre él.
- ¿No quiere usted escribir sus recuerdos sobre Kádár y su época?
- No. Al principio pensaba que el Jefe ya no está entre los vivos y no me había dado permiso para escribir lo que fue. Y por otro lado yo misma he empezado a olvidar las cosas. Y no solía tomar apuntes. Soy una anciana, en mayo cumplí setenta y cinco años.
- ¿Quíen fue, cómo ha quedado para usted János Kádár?
- Siempre lo he considerado, también en la actualidad, un gran hombre, una personalidad histórica, a pesar de que siempre siguió siendo una persona sencilla. Estudió ocho cursos en la escuela, pero siempre leyó mucho y por eso tenía una gran cultura, era un hombre reflexivo. Hombres así nacen una vez cada siglo, o menos incluso. No es casual que permaneciera en el poder treinta y dos años, tampoco lo es que la mayoría de los húngaros guarden hasta hoy un buen recuerdo sobre él, a pesar de que en la actualidad está de moda manchar su recuerdo. Trabajé con él veintinueve años y llegué a conocerlo bien tanto como hombre de estado como persona. Su secretaría personal consistía en dos personas. Si viajaba a algún sitio siempre lo hacía con el menor número posible de personas, en ese sentido era bastante puritano.
- ¿En esto se diferenciaba de los demás dirigentes comunistas?
- Sí, principalmente en eso. Kádár servía a la idea, no al interés material. Cuando le preguntaron, en una ocasión, de qué tenía miedo, respondió en broma: "Sobre todo de dos cosas: el dentista y el poder".
- ¿Cómo era la relación de Kádár con los dirigentes soviéticos?
- Sobre todo sentía simpatía por Jruschov, que lo trataba como si fuera su hermano menor o su hijo. Confiaba tanto en él que a veces los llevó a reuniones cerradas del partido donde no podían entrar extranjeros. Cuando lo destituyeron estábamos en Polonia. La noticia afectó al Jefe. Tras lo sucedido, él fue el único en todo el campo socialista que se expresó con reconocimiento sobre él, lo cual tuvo mucha importancia entonces. Más tarde viajó a Moscú, donde le dijo a Brezhniev que en su opinión la destitución de Jruschov fue algo incorrecto.

(Brézhniev y Kádár en 1970. Fuente: wikipedia)
- ¿Brezhniev aceptó esa opinión?
- No le gustó nada. Hablaron cara a cara, solo estábamos tres en la habitación. Brezhniev no quería que nadie más escuchara lo que decía Kádár. Después la relación entre ellos se hizo algo tensa, pero con el tiempo, volvió a mejorar. Por otro lado se podía trabajar bien con Brezhniev en los primeros años de su llegada al poder, se podía discutir con él; lamentablemente después envejeció a ojos vistas, desde finales de los años setenta. En cambio Kádár permaneció igual que en los primeros años de su gobierno. Una vez, en Moscú - esto sucedió a finales de los setenta- se encontró con Mikoyan, éste se acercó a él y le dijo: "Le conozco desde hace años, y veo que no ha cambiado en absoluto. Entre los dirigentes eso no ha pasado nunca". Cuando dejamos las residencias señaladas para la delegación húngara, el Jefe siempre recorría todas las habitaciones para despedirse de cada uno de los trabajadores y agradecerles su trabajo. Esto lo hizo en muchos sitios.
- ¿También se comportaba así en Hungría?
- Si. Después de 1956 introdujo un sistema donde los dirigentes tenían que pagar por todo. Hasta entonces tenían casa gratis y en la práctica tenían manutención completa. Kádár eliminó todo esto. Un despilfarro de las arcas del estado al nivel que había en la URSS u otros países socialistas nunca se dió en Hungría.
- ¿Qué relación tenía Kádár con Gorbachov? He oído que no le tenía mucho aprecio. ¿Es cierto?
- Al principio tenían buena relación. Cuando inició la perestroika, ya como secretario general, parecía que iba a mover montañas de su sitio. Después quedó claro que hablaba mucho pero hacía poco. Kádár vió que Gorbachov no hacía más que retroceder y en los últimos años se volvió muy exceptico respecto a su persona. Kádár apoyaba la perestroika, él también pensaba que era posible reformar el régimen socialista. Quería continuar las reformas económicas que se habían comenzado en Hungría en 1968 y que la URSS ordenó finalizar tras los acontecimientos de Checoslovaquia. A pesar de la oposición de muchos, Kádár consiguió que Hungría entrara en el Fondo Monetario Internacional. Por ese paso los dirigentes occidentales lo tenían mucho respeto, por ejemplo Helmut Schmidt y Willy Brand. En una ocasión alguien llegó incluso a decirle: es usted tan buena persona y tan buen dirigente, una lástima que sea comunista.
- ¿Temía Kádár la repetición de los acontecimientos de 1956?
- No. Los soldados rusos estaban aquí, claro, pero se ocupaban de otras cuestiones. No había ninguna señal de que se fuera a repetir de nuevo. La sociedad se había consolidado y Kádár no preparaba ningún paso radical en relación con la URSS y se esforzó en convencer a sus dirigentes de que Hungría tenía sus rasgos peculiares. El mérito de Kádár fue que aseguró un camino autónomo para Hungría, en la medida de lo posible, claro está.
- ¿Era difícil traducir a Kádár al ruso?
- No, porque siempre hablaba con claridad y de manera comprensible. Me encataba traducir sus conversaciones con Andrópov, siempre era la conversación de dos hombres inteligentes. Andrópov destacaba de entre los demás dirigentes de la URSS por su sentido excepcional y su inteligencia. No solo amaba la poesía, también la escribía.
- ¿Y a quíen fue más difícil traducir?
- A Mikoyan. Solo hice de intérprete una vez con él, fue cuadno habló en el parlamento, aquí en Hungría, desde entonces tengo problemas con la tensión. El discurso de Mikoyan lo dieron en directo en la televisión en Moscú y Budapest. Era casi imposible enteder lo que decía. Tenía un acento muy fuerte y además se comía las palabras, sencillamente no pronunciaba la mitad de las palabras. Así que me entró pánico, pero de alguna manera conseguí traducir el discurso. Por otro lado, en Moscú, mis colegas que hablaban húngaro me dijeron que prefirieron escuchar mi traducción antes que el original porque se entendía mejor.
- Durante su trabajo con Kádár, ¿cómo se comportaron con usted los distintos dirigentes? La veían solo como intérprete o como mujer.
- Las dos cosas. En una ocasión Brezhniev llegó en tren a Budapest. Fuimos a esperarlo a la estación. Brezhniev bajó al andén y de pronto se dio la vuelta y volvió al vagón, nadie entendía lo que pasaba, resultó que había olvidado allí una ramo de rosas que había traído para mí.
- Como intérprete de János Kádár, pudo echar un vistazo a los secretos más importantes del país, e incluso del Pacto de Varsovia. ¿Estaba protegida por los servicios secretos?
- No, que va. A nadie se le ocurrió algo así. Ni siquiera en la Avenida Gorki, donde vivíamos antes, o aquí, nadie vigilaba la casa. En Hungría había solo tres hombres con guardaespaldas constante: Kádár era uno de ellos. Cuando estaba con otros dirigentes, era el conductor del coche el que cumplía las tareas de guardaespaldas.
- Si a pesar de todo decidiera escribir sus recuerdos, ¿qué escribiría en el libro?
- Puesto solo lo que le acabo de contar a Usted.

(Los líderes de los países comunistas europeos en 1988. Desde la izquierda: Gustáv Husák - Checoslovaquia, Todor Zhivkov - Bulgaria, Erich Honecker - RDA, Mijail Gorbachov - URSS, Nicolae Ceaucescu - Rumanía, Wojtiech Jaruzelski - Polonia, y János Kádár. Fuente: wikipedia)

Entrevista original: http://epa.niif.hu/00800/00804/00171/10623.html

jueves, 16 de diciembre de 2010

"¿Quién les ha dado derecho?": György Konrád sobre los bombardeos de la OTAN en Yugoslavia

(Edificio del centro de Belgrado en llamas, tras un ataque de la OTAN. Fuente: Wikipedia)


Entre el 24 de marzo y el 15 de julio de 1999 los ejércitos de la OTAN bombardearon Yugoslavia. La excusa, proteger a los albaneses de Kósovo, detener el supuesto éxodo forzado de albaneses por culpa de los serbios. Alguno habrá que se lo crea. Todavía recuerdo la prensa española sobre la Guerra de Yugoslavia, con desvergonzados periodistas haciendo el papel de coriféos de los criminales de la OTAN (donde se incluye España que también participó, no lo olvidemos), mintiendo y engañando con sus artículos, supuestos expertos que ni siquiera sabían distinguir Eslovenia de Eslovaquia o Eslavonia pero tenían muy claro en sus artículos quién era el "malo" y "quién" el bueno (como si la realidad fuera una estúpida película de Hollywood). Recuerdo también la campaña contra todo aquel que osara levantar la voz frente a la visión manipulada que estaban dando de los acontecimientos, se los(nos) acusaba de ser simpatizantes de Milosevic, o de estar favoreciendo las matanzas interétnicas. No se me olvidará un artículo de no sé qué periódico (seguramente sería El País o El Mundo, que eran los que leía por aquel entonces), en el que el ignorante del periodista (¿de verdad se trataba de ignorancia? ¿o era algo intencionado?) se empeñaba en hablar de la invasión serbia de Croacia, ni siquiera sabía que la región de la que estaba hablando (Krajina), en realidad era desde hacía siglos de población serbia, y esa invasión a la que se refería no era más que la decisión de sus ciudadanos de declararse independientes de Croacia, ya que Croacia se había declarado independiente de Yugoslavia y había aprobado una constitución étnica (Croacia era de los croatas, los demás extranjeros, como los serbios que vivían allí desde hacía siglos). Pero ya sabemos cómo son las cosas, hay quienes tienen derecho a declararse independientes (por ejemplo Kósovo), hay a quienes se les niega ese derecho por principio (Abjazia, Transdniester y otros muchos), dependiendo de si son amigos nuestros o no lo son. Por lo demás ya se encargará la prensa de lavarnos el cerebro y manipular las cosas para justificarnos lo que haya que justificar.

(Puente en Novi Sad, destruído por los bombardeos de la OTAN sobre Yugoslavia. Fuente: Wikipedia)

Con este panorama son de destacar aquellas voces que se levantaron contra los bombardeos de la OTAN, muy pocas, es cierto. Peter Handke, por ejemplo, y ya hemos visto las consecuencias que ha tenido para él. En Hungría, sorprendentemente una de las voces que se levantó en contra de los bombardeos fue la de György Konrád. Digo "sorprendentemente" porque Konrád, era y es uno de los intelectuales liberales más destacados de Hungría, anticomunista y liberal yo diría clásico. Una de las voces de la disidencia en la época de Kádár, uno de los que luchó por la caída del régimen comunista, y también uno de los pocos que se atrevió a decir lo que no se debía decir sobre la Guerra de Yugoslavia.

Hay que saber que la Guerra de Yugoslavia tuvo efectos muy graves en Hungría. Son países fronterizos y por ambos cruza el Danubio, importante centro de transporte y comunicaciones. Además la zona norte de Yugoslavia, Voivodina, era una región donde vivían y viven aún importantes minorías húngaras. Por eso el destino de Yugoslavia era algo que afectaba por completo a Hungría y de lo que éste país no podía desentenderse. Por supuesto había diversos puntos de vista extendidos entre la población húngara, por un lado cierta esperanza, en algunos círculos radicales (sobre todo al principio), de que los cambios de fronteras que estaban teniendo lugar afectaran también a Voivodina y Hungría recuperara el territorio perdido de Voivodina. Esa esperanza se fue desvaneciendo con el paso del tiempo y dio paso al rechazo. Por otro la incomprensión y el rechazo de parte importante de la población ante los bombardeos de la OTAN, sobre todo cuando éstos afectaron a los territorios de población húngara de Yugoslavia (por ejemplo el bombardeo sobre Subotica) o a infraestructuras importantes como los puentes sobre el Danubio. Y por supuesto gran parte de la población se creía las manipulaciones de la propaganda de la OTAN para justificar el ataque. Además Hungría acababa de entrar en la OTAN y tenía bases militares norteamericanas en su territorio desde las cuales se lanzaron repetidos ataques contra Yugoslavia. La guerra tuvo también sus consecuencias negativas directas en la economía húngara, que por aquel entonces estaba todavía inmersa en la crísis brutal que supuso la introducción del capitalismo, por ejemplo, cuando la OTAN voló los puentes sobre el Danubio quedó interrumpido el transporte de mercancías a grandes distancias por el río. Además la zona sur del país se llenó de refugiados que huían de la guerra (aunque en realidad eso sucedió desde el momento en que hubo guerra en Yugoslavia). En muchos lugares del sur de Hungría no se encendía la iluminación nocturna por las noches para dificultar un posible ataque, aunque, claro está, eso no podía evitar los "errores", las bombas que lanzaban contra los serbios y que por equivocación acabaron en territorio húngaro (también en Rumanía o en Bulgaria, recuérdese que un misil llegó incluso a caer en un barrio de las afueras de Sofia, capital de Bulgaria).

Bueno, os dejo aquí el texto de György Konrád, de él se pueden decir muchas cosas, no estoy de acuerdo por completo en la manera en que plantea la situación o la crítica que hace. Pero me parece un documento importante.

Un último apunte, György Konrád es uno de los mejores escritores húngaros actuales, ha sido traducido al castellano en numerosas ocasiones. Por ejemplo, en los últimos años han aparecido en castellano "El reloj de piedra", "Una fiesta en el jardín", "Viaje de ida y vuelta", magníficas traducciones realizadas por Adán Kovacsics. También hay obras suyas anteriores editadas en España, como "El cómplice".

El original del texto está aquí: http://www.freeweb.hu/cskadar/konrad.htm

(Monumento a las víctimas por los bombardeos de la OTAN en la ciudad serbia de Niš. Fuente: Wikipedia)

Estoy sentado en un rincón de mi jardín, rodeado por un muro de piedra, arbustos de sauco y una mesa de nogal. Aromático minimalismo hedonista, y lo mejor es lo que no sucede aquí. Por ejemplo aquí no nos bombardean, solo se escuchan el rugir de los bombarderos que despegan a altas horas de la madrugada.

Vuelan hacia su objetivo y vuelven de él, y justo en el centro de la cruz de la diana se enciende una pequeña llamita, como en un juego de ordenador para jóvenes, eso si aprietan en el momento adecuado el botón necesario. Desde aquí, desde este rincón de mi jardín, tengo la impresión de que esta guerra la hacen jóvenes que se han vuelto adultos de pronto. Ahora les toca a ellos, ahora es de ellos el show, y nos mostrarán para qué vale el presupuesto de guerra, este va a ser ahora su mejor examen. Han conseguido mostrarnos sus rostros implacables y las fotos de los puentes destrozados de Novi Sad.

Por toda Europa, en conversaciones privadas, muchos se oponen a los bombardeos, en público son muy pocos. Los que se oponen reciben el sanbenito de quinta columna, de traidores. Yo no puedo aceptar la guerra aérea de las mayores potencias del mundo contra un pequeño país de Europa Central, no puedo aprobar los ataques aéreos, de los que tengo conocimiento todas las mañanas, que han segado la vida de cientos de personas y han destrozado la economía de nuestro vecino del sur para las próximas décadas. Soy un ciudadano de la OTAN desde hace seis semanas, y desde hace cinco bombardeo Yugoslavia con ese derecho, aunque no quiero hacerlo. No afirmo que sea por los bombardeos, pero desde que han comenzado, lo ha hecho también la huída masiva de albaneses.

Hasta ahora las democracias occidentales significaban algo positivo. Ahora también que los grandes golpean al pequeño. Y el pequeño golpea a otro más pequeño. Es un hecho que el Kósovo defendido también ha sido reducido a cenizas por los bombardeos. Han envuelto en la histeria a dos pueblos enemigos y a sí mismos, ordenando un bombardeo cada vez más salvaje, cada vez más destructor. Han empezado una guerra en interés de los albaneses, pero no estaban dispuestos a defenderlos de verdad, en la lucha cuerpo a cuerpo. ¿Quién era capaz de pensar seriamente que podría defenderse a los albaneses con ataques aéreos, a cinco mil metros de altura, de los serbios armados y enfurecidos por las bombas. Y no creo que el UCK sea más democrático que las autoridades serbias, ¿por qué es mejor un musulmán que un ortodoxo? ¿Por qué es más justo el asunto de uno de los partidarios de una religión que el de otra?

Para nosotros, todos los habitantes del Balcán son nuestros vecinos, el problema de nuestro vecino debe ser también nuestro problema. Dos pueblos tienen exigencias por un mismo territorio: es una equivocación aciaga mezclar la retórica nacionalista con los derechos humanos. También es nacionalismo si diecinueve personas vestidas de blanco golpean a uno de negro. ¿Y quién les ha dado derecho a los diecinueve a hacerlo? ¿Sus conciencias? ¿algún mandato legal internacional? ¿O algún algún contable hipotético que valora el beneficio y los gastos de la acción? Si existe una legitimación democrática para el ataque aéreo, ¿quizás mañana también la habrá para la guerra terrestre?

Después de haber pasado decisiones fundamentales, de vida o muerte, a los organismos directores de la OTAN y de que los parlamentos nacionales las apoyaran a posteriori, está justificado plantearse si una decisión tal como es la guerra aérea en contra de Yugoslavia, puede ser uno de los medios - según dicen sin otra alternativa- para el cumplimiento de los derechos humanos, y en qué medida se dispone de autoridad democrática. En cualquier caso es seguro que por ejemplo el gobierno húngaro y el parlamento húngaro no habrían tomado tal resolución por propia iniciativa. Y también es seguro que no lo habrían hecho los gobiernos de Rumanía, Bulgaria o Macedonia. E igualmente es seguro que la élite dirigente de Albania, Croacia y Eslovenia tampoco habría bombardeado Belgrado, Novi Sad, Panchevo, Kragujevac, Niš, todas ellas ciudades de Europa Central. Un húngaro ni siquiera habría pensado en la peor de sus pesadillas que en defensa de los albaneses de Kósovo se bombardearan los puentes de Novi Sad. Nosotros somos menos beligerantes que los europeos occidentales, no hemos llegado aún a un grado de abstracción mediática característico de las sociedades occidentales, cuyos ciudadanos pueden crearse una visión rápida y general en función de noticias textuales y gráficas, de un país que ni siquiera conocen. ¿Es quizás porque se encuentran tan lejos del lugar de los hechos? ¿O porque se identifican con el piloto que apunta al objetivo y ya está? Allí está la explosión, en la tierra se libera un fuego inmenso y gases venenosos. Tengo la sospecha de que los ciudadanos de Europa Central rehuyen identificarse con los culpables, y todos los que van armados lo son, tanto los que expulsan a las familias albanesas, los bandidos uniformados que se afanan en llenar las fosas comunes, como esos radiantes pilotos cuyo objetivo no es matar, aunque ese sea en algunos casos el producto secundario e inevitable.

¿Le está permitido a la OTAN bombardear las ciudades de otros países aunque sean con objetivos "casi pedagógicos", incluso en caso de no haber sido atacados? Para comprender la mentalidad centroeuropea, llamo la atención de que nuestras sociedades han creado una democracia parlamentaria normal sin necesidad de disparar un tiro.

Pensamos por principio en una estrategia libre de violencia, en un método de erosión, de rebelión interna, que fue apoyado también desde fuera y que llevó a los cambios de 1989. Y eso que ni el Pacto de Varsovia ni el partido-estado eran trastos inútiles ni un tigre de papel. Este comportamiento se fundamenta en la reflexión moral que toma en serio el mandamiento de la Biblia de no matarás y que se impone como objetivo la minimalización de la violencia, la política sin agresividad. No respondimos a la violencia estatal con otro tipo de violencia, sino con que introdujimos un nuevo lenguaje, un nuevo modo de pensar en la conciencia de la sociedad, que debilitó e influyó la mentalidad de los poderosos. En Europa Central existe la solidaridad que sitúa uno junto a otro actos bárbaros y no piensa sobre ellos que son buenos males, porque los hacen nuestros aliados y que aquello de más allá es un mal perverso y bárbaro porque los hace el malvado enemigo. Los ciudadanos de Europa Central, aunque no hayan estado nunca en Yugoslavia, pueden imaginarse, con su propia experiencia vital cómo es todo esto. Tenemos allí parientes y amigos. Voivodina es un crisol étnico donde encuentras serbios, húngaros, croatas, rumanos, eslovacos, gente que se afana en lo difícil, de cuyo trabajo se han creado los puentes, los almacenes de combustible, las emisoras de televisión y todos los demás edificios. En una región pobre en construcciones es lamentable derrochar, y es que aquí están presentes aún las ruinas del ayer, ¿qué idea puede ser esa de crear nuevas ruinas? El ciudadano de Europa Central tiene conciencia de ser un "hombre pequeño" que preferiría sobrevivir la historia antes que hacerla, y que atiende a las víctimas antes que a los poderosos y que no gusta de esta agresividad segura de sí misma. Porque un ciudadano yugoslavo haga daño a otro, ¿hay que matar acaso a un tercero por casualidad desde el aire? La OTAN está disgustada con Milošević y por eso los bombardeos asesinan como efecto secundario, sin intención, a ciudadanos yugoslavos casuales. ¿Qué justicia es esta? ¿Cuál es el fundamiento moral de esa ética militar-colectivista?

La mayor parte de la población húngara se opone a que Hungría sea el punto de partida para las operaciones militares por tierra. El primer ministro dice que sería bueno evitarla y que lo mejor es que continúen la fase aérea de la guerra, que exige menos vidas humanas, y que está de acuerdo en que trescientos aviones bombardéen a nuestro vecino meridional desde aeropuertos húngaros. Se habla del tema porque cada vez es más evidente la exigencia de los líderes de nuestra federación militar de que en caso de necesidad, si la guerra aérea no socava la oposición del gobierno yugoslavo, se pueda avanzar contra Belgrado a través de la llanura de Hungría, por tierra, a través del estado que acaba de entrar en la OTAN, que se pueda hacer un campo de batalla en las ciudades de los húngaros de Voivodina y se pueda exponer a ese mismo peligro a las ciudades y aldeas húngaras. Está claro que si esto sucediera sería en contra de la voluntad de la población húngara, pero parece que podría suceder. O es que acaso, cuando Hungría entró en la OTAN, ¿no aceptó la obligación de poder convertirse en campo de batalla? Pues claro que sí, si un país de la OTAN sufre un ataque exterior. Pero ¿atacar a un país vecino que no nos ha agredido? ¿Quién nos ha dado derecho a eso?

La intervención de buena voluntad de la OTAN para detener los asesinatos, ha tenido como resultado todavía más asesinatos. Cuando son asesinados civiles albaneses que huyen de las bombas de la OTAN, los portavoces oficiales lo lamentan. Si se trata de civiles serbios el lamento o no ha existido o simplemente no ha tenido el menor peso. ¿Qué muerto es el bueno, y cuál el malo? ¿Cuántos muertos son necesarios para que paren los bombardeos? Ya esta claro que la OTAN no tiene una solución para este problema.

Desde este rinón de mi jardín, en la séptima semana de guerra, tengo la impresión de que la comunidad occidental no ha valorado la situación lo suficiente. Este movimiento de ajedrez no estaba fundamentado en una seria reflexión. En lugar de la tranquilidad, del apaciguamiento y del salvamento de vidas al estilo de la Cruz Roja, han elegido la estrategia de moldear un culpable a la medida, de la violencia y la destrucción, del castigo y de la humillación. Y como la comunidad de estados democráticas ha optado por una estrategia antidemocrática, dicha comunidad debe enfrentarse a ciertas cuestiones fundamentales. Considero necesario una instancia de control intelectual dentro de la OTAN, que más allá de su claridad de miras y del prestigio que de ella se desprende, no disponga de ningún otro medio de poder.

Es un gran error bombardear una sociedad humana en nombre de los derechos humanos. Cuando los señores de la guerra se imaginan que deben hacerlo, en la mayoría de los casos ha quedado claro que no era necesario y que lo que habría sido necesaria habría sido una política más creativa, algo totalmente diferente, una política no de amenaza y exclusión, sino de integración, de apaciguamiento, de cooperación, que ponga a toda la sociedad bajo la influencia del espíritu democrático, en un mundo de valores comunes. Habría que haber hecho atractiva la democracia para la sociedad yugoslava. Las bombas son el medio de la guerra entre estados, no de la salvación de vidas.


Pero puede que ya no se trate siquiera de la ayuda a los perseguidos, sino de que no es posible acabar una guerra sin una victoria. La OTAN no debe perder, no puede fracasar, no puede quedar en vergüenza. ¿Y qué victoria será esa? ¿Quién estará alegre con ella? Después de esa acción humanitaria solo quedará el odio, el caos, el desarraigo y el cinismo. Qué fácil es abusar de la retórica de los derechos humanos. La guerra aerea ni ha sido inteligente como un farol amenazante, ni mucho menos como una acción práctica. Uno amenaza a veces con algo que no piensa en serio. Pero si la cuestión no va ya de si es correcto un bombardeo, sino de que hay que proteger la credibilidad de la OTAN, es decir hay que cumplir la amenaza, si se trata de que la legitimización a posteriori de un farol es la única justificación de un bombardeo, si se trata de que bombardeamos porque hemos dicho que vamos a hacerlo si el gobierno serbio no desiste, entonces hemos llegado a un callejón sin salida, entonces no es la racionalidad ni la defensa del hombre, sino el principio de autoridad y el castigo el principio rector de nuestros actos. El que amenaza se obliga, es esclavo de su propio discurso.

Es obligación de los dirigentes de una gran potencia, prever de antemano y escuchar a la gente experimentada, fuerte, anciana, sabia, a aquellos que preven y sienten el peligro desde lejos. Pero los dirigentes no han escuchado. La verdadera cuestión es cómo ha sido posible tal error, o más bien, como ha sido posible que ese error se haya convertido, por así decir, en historia mundial.

Los políticos ven en esta guerra principalmente a Milošević, y no a los civiles afectados por la guerra, a pesar de que los muertos son precisamente ellos. Occidente necesitaba un malvado. Qué suerte, ahí tenemos a Milošević. Y han metido en el cuadro la figura de un demonio. Y en cierta manera ha sido él quien ha ganado: los ha hecho similares a sí mismo, ha hecho bajar a su mismo nivel a la OTAN, y la ha metido en el juego del asesinato, de la destrucción y de la violencia. Y ha ganado porque le ha arrebatado a Occidente su inocencia.

Cuando el grande golpea al pequeño no puedo apoyar al grande, ni siquiera si la exactitud de los objetivos presta cierta elegancia a la acción. Ningún pueblo, ninguna población merece ser perseguida. Ningún pueblo, ninguna ciudad, merece ser bombardeada. La respuesta a la persecución de los albaneses de Kósovo no es destruir los puentes del Danubio. La última vez que vi yo mismo cómo volaban un puente fue en el cuarenta y cuatro, cuando los alemanes destruyeron los puentes sobre el Danubio. El objetivo es siempre el mismo: que el enemigo no pueda usarlos. Los habitantes de Novi Sad recibían el agua potable a través de los puentes. ¿Por qué hay que evitar que los habitantes de Novi Sad reciban agua potable?

En cuestiones pequeñas, los dirigentes de los estados no tienen un poder tan inmenso. Cuando habría que dar y recibir, entonces su poder es limitado, pero si quieren hacer un bombardeo, entonces nadie está en su camino, entonces incluso la oposición interna los apoya, y los soldados saludan y la decisión rueda como la exigencia de democracia en todo el mundo occidental, y cuando la OTAN acepta el consejo de los jefes de estado, entonces millones de personas deben trabajar por cumplir una decisión catastrófica desde el punto de vista humanitario.

Que se emple la fuerza militar si cualquier país de la OTAN es atacado, está claro, es un principio inamovible. La moral puede aceptarlo. Uno para todos, todos para uno. Es también evidente ante la moral de uso corriente. Pero que la OTAN organice un ataque aereo contra un país que ni siquiera ha atacado a otro país de la OTAN, es un hecho tan peculiar, que exige una crítica única. Porque igual que la respuesta es automática en el primer caso, si se trata de un ataque, si la OTAN no ha sido víctima de ninguna agresión, entonces se vuelve algo cuestionable y abrupto.

¿Han autorizado los ciudadanos de la OTAN a los militares de la OTAN para asesinar sin un juicio a extranjeros, cientos, quizás posteriormente incluso miles de ciudadanos yugoslavos, principalmente civiles? Pueden decir que las circunstancias son extraordinarias. Pero ¿dónde había aquí una situación extraordinaria? La situación es extraordinaria si la anuncian como tal. Este bombardeo fue decidido con la cabeza fría, sin ningún tipo de urgencia apremiante, en tiempo de paz y sin haber sido agredidos.

Ni siquiera se puede uno referir a la exigencia del tiempo apremiante. No fue obligatorio ordenar el bombardeo, la dirección de la OTAN decidió líbremente, no estuvo bajo ninguna obligatoriedad de acción. A los países de la OTAN no los amenazaba nadie. Pero claro, implantaron la metáfora del Imperio del Mal a Yugoslavia.

El hombre sin rasgos, la familia Thibault(1) de nuevo es de actualidad. Los dos tratan - entre otras cosas - de que nadie quería la Primera Guerra Mundial, pero tuvo lugar(2). ¿Hemos vuelto al punto inicial?, ¿a la atmósfera de 1914? En esta primavera de 1999, el honor, la lengua y las imágenes militares han irrumpido y se han extendido por nuestras vidas. Ocultas en la fraseología sobre los derechos humanos, modernizada por los ayer mismo radicales antimilitaristas de izquierda. Gentes relativamente jóvenes se han vestido sus rostros bien varoniles y han dejado claro que con nosotros no se juega, pero lo que han provocado en las cabezas de otras gentes, eso no pueden ni imaginarlo.

Desearía que a los defensores de la verdad, a los luchadores del humanitarismo, les invadiera por completo la humildad para que examinaran si no han acabado en la prisión de la histeria de la acción por sus palabras grandilocuentes. Si los gobiernos de diecinueve países se han equivocado conjuntamente, entonces hay que revisar por completo las nociones que regulan nuestro comportamiento.

Cuando los señores del cielo se cansen del bombardeo, abandonarán los Balcanes como antes Afganistán, y los escenarios de guerras étnicas en África, diciendo que reconstruyan lo que destruimos, y que se las apañen como buenamente puedan.


En las pequeñas cuestiones, la mano de los dirigentes está atada, pero en las grandes para nada. La autorización deben conseguirla a posteriori y por eso mismo hay que influir en los medios de comunicación para justifiquen la belicosa decisión. El caudal de noticias está identificado con los gobiernos. Y al momento se ha presentado la censura, y las noticias de televisión son parciales, y estamos en una situación en la que las barbaridades cometidas por el enemigo se nos muestran de manera expresiva, en cambio los efectos de nuestros bombardeos, las víctimas mortales, solo de una manera abstracta, todo se vuelve cuestionable y se apodera de uno algo como un vértigo que le hace sentir que todo eso no es verdad.

Es un lugar común que la violencia engendra violencia y que la destrucción de una casa alimentan la intención, como respuesta, de reducir a cenizas a toda una aldea. Si comienza la partida de "quien puede golpear más fuerte", entonces las fuerzas del desvarío se lanzan al ataque y la reflexión moral se cubre los ojos y huye corriendo, avergonzada. Después regresa y mira alrededor, ve las ruinas, los muertos, los individuales y las fosas comunes, el patrimonio común destrozado, ve la amargura, el duelo, y empeza a preguntarse. ¿Quien nos defendenderá de nuestros propios errores, de los demonios que acompañan a nuestro propio poder?


¿Quién nos defenderá de la incomprensión que brota con todas las nuevas generaciones? Nuestros líderes pueden tomar las decisiones más influyentes de manera relativamente rápida, sin que centenares de millones de ciudadanos puedan ni siquiera rechistar.

La guerra se extiende y la hibris (3) que al comienzo de la acción está segura de la victoria, como si todo fuera una cuestión de maniobras técnicas, es causa de una catástrofe, y será castigada por al ira de los dioses, que darán una lección a los bravucones y humillarán a los arrogantes.

György Konrád.

30 de abril de 1999

NOTAS:

(1) Se trata de la saga de los Thibault, del escritor francés Roger Martin du Gard (Fuente: Wikipedia)

(2) Se refiere a la acción de la obra mencionada anteriormente.

(3) "Hibris", concepto griego, puede traducirse como "desmesura", se refiere a la confianza exagerada en uno mismo y la falta de control en los propios impulsos. Ver más información en el artículo de la Wikipedia.


(Calle de Belgrado afectada por los bombardeos de la OTAN. Fuente: Wikipedia)

jueves, 2 de diciembre de 2010

István, el Rey (ópera rock, 1983)

Uno de los acontecimientos musicales de la historia del siglo XX en Hungría ha sido, sin ningún tipo de dudas, está ópera rock, estrenada en el Városliget de Budapest en 1983. La música fue compuesta por Levente Szőrényi y las letras por János Bródy, ambos destacados músicos de la época. Participaron también conocidos cantantes como Miklós Varga, Márta Sebestyén, el propio János Bródy, Kati Kovács, acompañados de todo un elenco de excelentes actores y músicos.

(símbolo que aparecía en los carteles para el estreno de la obra, en 1983. Fuente: wikipedia)

La opera refleja los primeros años de la existencia de Hungría como estado, la cristianización y la lucha contra el paganismo, así como el ascenso al poder del rey Esteban (István), en la práctica, el fudador del estado húngaro.

Está dividida en cuatro actos, "Sucesión", "Esztergom", "Koppány, el líder", "István, el Rey". El primero de ellos tiene lugar a la muerte del Gran Príncipe Géza, de la casa Árpád y se centra en las luchas por el poder entre su hijo, István (su nombre pagano era Vajk) y Koppány, también de la casa Árpád, a quien le habría correspondido el trono según la tradición. Como transfondo de este enfrentamiento tenemos en realidad la lucha entre una élite cristiana apoyada por Occidente, que pretende integrar Hungría en el esquema de estados occidentales de la época y forzar a la sociedad húngara a estos cambios, y los partidarios del paganismo, fieles a su tradición y que rechazan los cambios sociales que conlleva. En el segundo acto se desarrolla el conflicto, y en el tercero se llega al cenit con la lucha entre paganos y cristianos. Koppány y los paganos son derrotados con ayuda de Occidente. En el último acto los derrotados lloran a sus muertos, los vencedores celebran a István, el rey, que se dirige a Dios y siente su responsabilidad respecto a la nación húngara.

Al estreno de la obra, en 1983 asistieron 120 mil personas. Luego ha sido editada en todos los soportes posibles (video, vinilo, CD, DVD...) y se han realizado conciertos en numerosos lugares con los mismos o con diferentes actores. Destaca especialmente el que tuvo lugar en el 2003 en Csíksomlyó, Transilvania, con la asistencia de unas 350 mil personas. Además todos los años se repite el concierto para celebrar la fiesta nacional húngara.

Aquí puede verse la obra en una grabación de 1984, dirigida por Gábor Koltay. Consta de 12 partes, esta es la primera, al final de cada una de las partes se puede ver la siguiente.




Aquí puede verse el concierto en Csíksomlyó:




La lista de canciones:

I. SUCESIÓN (ÖRÖKSÉG)

1. Tú, ¿a quién elegirías? (Te kit választanál?)
2. Llena nuestro corazón, esplendor nuestro (Töltsd el szívünk fényesség)
3. El hombre es pecador (Gyarló az ember)
4. No somos aun dignos de tí (Nem vagyunk meg hozzád méltók)
5. Entierro del príncipe Géza (Géza fejedelem temetése)
6. No hay más camino, solo el de Dios (Nincs más út, csak az Isten útja)

II. ESZTERGOM

1. Dame paz, Señor (Adj békét uram)
2. Te saludamos, hijo de Géza (Üdvöz légy Géza fía)
3. !Abajo Koppány! (Abcúg Koppány)
4. Me aburre la política (Unom a politikát)
5. Nuestro Gran Príncipe István (Fejedelmünk István)
6. Estás tan lejos de mí (Oly távol vagy tőlem)

III. KOPPÁNY, EL LÍDER

1. Alza el vuelo, pájaro libre (Szállj fel szabad madár)
2. Tu eres nuestro sueño más bello (Te vagy a legszebb álmunk)
3. !Abajo István! (Abcúg István)
4. Cara a cara (Szemtől szembe)
5. Aceptad nuestro sacrificio (Áldozatunk fogadjátok)
6. Llegó tarde el deseo de paz (Elkésett békevágy)
7. He traído una espada ensangrentada (Véres kardot hoztam)

IV. ISTVÁN, EL REY

1. Estrella mía, vestida de luto (Gyászba öltözött csillagom)
2. Gracias, Gran Príncipe (Hála neked fejedelem)
3. Escucha señor mi petición (Halld meg uram a kérésem)
4. Estás tan lejos de mí (Oly távol vagy tőlem)
5. Koppány descuartizado (Koppány felnyégyelése)
6. István, el rey (István, a Király)

Fuentes: wikipedia, http://www.freeweb.hu/istvanakiraly/,

sábado, 9 de octubre de 2010

AYUDA PARA LAS VÍCTIMAS DEL VERTIDO TÓXICO EN HUNGRÍA

La Cruz Roja Húngara (Magyar Vöröskereszt) ha iniciado una campaña para recoger donativos y ayuda para las víctimas del vertido tóxico: http://www.voroskereszt.hu/

Los que lo deseen, pueden enviar su ayuda a esta cuenta de la Cruz Roja:

Número de cuenta: 10405004-00026547-00000000

Nombre y dirección del banco: K&H Bank

1051 Budapest, Vigadó tér 1


Titular de la cuenta: Magyar Vöröskereszt (Cruz Roja Húngara)

IBAN: HU37 1040 5004 0002 6547 0000 0000

SWIFT: OKHBHUHB

Importante: Se debe indicar la palabra "ISZAP" ("fango, lodo")


Por otro lado, el gobierno húngaro ha habilitado una cuenta para recoger la ayuda a los damnificados:

FONDO DE AYUDA A HUNGRÍA

MAGYAR KÁRMENTŐ ALAP

Se puede enviar ayuda a la siguiente cuenta:

HU
2811794022 22222222 00000000

(nota: diez doses y ocho ceros)

desde Hungría: HU 2811794022 22222222 00000000


( fuente - http://vorosiszap.bm.hu/?p=200)


desde la propia Hungría se puede enviar ayuda llamando al teléfono 1749 o enviando un sms a ese mismo número, con la palabra "ISZAP" (es un donativo de 200 forintos, aproximadamente 0.7 euros - funciona desde las redes locales Telenor, Vodafon, T-Home, Invitel y UPC)



Rueda de prensa del primer ministro húngaro Viktor Orbán sobre el vertido tóxico (Noticias breves ... -6)

El primer ministro húngaro Viktor Orbán, que ha visitado esta mañana la zona afectada, ha realizado hace unos minutos una rueda de prensa extraordinaria sobre la catástrofe del lodo tóxico en Hungría. En ella ha afirmado que el gobierno está preparado para la peor variante de los acontecimientos. Si las grietas detectadas en la balsa de lodo rojo siguen extendiéndose se producirá un nuevo vertido, de posiblemente 500 mil metros cúbicos de lodo (el vertido anterior osciló entre 700 mil y un millón). De hecho, Orbán ha reconocido que "es bastante probable que el muro se derrumbe y de nuevo haya un nuevo vertido. Pero no hay que dejarse llevar por el pánico". Y se ha insistido en que existe el peligro de que se derrumbe parte del muro.

El primer ministro ha afirmado que el plan de evacuación de Devecser está preparado y la población tanto de Devecser como de Kolontár estará a salvo (la población de Kolontár ha sido evacuada a Ajka). Ha dicho también que en el lugar del suceso hay tristeza y preocupación por lo sucedido pero no hay muestras de pánico (todas las fuentes reconocen que la evacuación de Kolontár se ha realizado en orden).

En Kolontár han sido evacuadas 715 personas, en el caso de Devecser serían 6 mil, pero el primer ministro ha afirmado que está todo dispuesto para iniciarse la evacuación si fuera necesario, tanto por carretera como por ferrocarril.

Ha informado también de que se van a construir cuatro presas para detener los posibles vertidos, la cuarta cortaría el pueblo de Kolontár en dos. Se piensa que en caso de haber un nuevo vertido, éste seguiría el mismo recorrido que el anterior.

El primer ministro también ha sido preguntado por la posibilidad de que la fábrica se ponga en funcionamiento. Su respuesta ha sido que el asunto debe ser estudiado, el gobierno comunicará su decisión el lunes, pero no se está discutiendo con la dirección de la fábrica esa posibilidad. Ha insistido también que no va a suceder como en casos similares en los que los culpables no han asumido ninguna responsabilidad.

El video de la entrevista, en húngaro, se puede ver aquí:

http://www.hirtv.hu/?tPath=/view/videoview&videoview_id=11366

(la parte final está en inglés porque le preguntan periodistas extranjeros)

PD: por cierto, el gobierno ha puesto en marcha una página oficial sobre la tragedia, se puede ver también en inglés - http://redsludge.bm.hu/ (en húngaro: http://vorosiszap.bm.hu/)



El pueblo de Kolontár es evacuado ante el riesgo de otro vertido (Noticias breves sobre el vertido de lodo tóxico en Hungría -5)


(autobuses preparados para la evacuación, en la madrugada del sábado. Fotos: origo.hu)

- Hoy por la mañana se ha decidido evacuar el pueblo de Kolontár ante el peligro de un nuevo vertido de lodo tóxico. El muro de la presa se ha debilitado aún más, han surgido grietas en varios lugares y se teme que pueda repetirse la catástrofe y echar por tierra el trabajo realizado durante toda la semana. Poco después de las ocho de la mañana Kolontár ha quedado vacío. En el pueblo de Devecser, junto a Kolontár, está todo preparado para la evacuación en caso de que sea necesario. Se ha decidido construir urgentemente una presa de 4-5 metros de altura y 40 metros de largo en el arroyo Torna para, en el caso de que se produzca un nuevo vertido, evitar su extensión por el Marcal u otros ríos, el pueblo quedará cortado en dos ya que se intenta desviar el posible vertido a los lugares dañados para salvar las zonas que no han sido afectadas, pero se tardarán dos días en levantarla. Junto a la balsa en la que se han detectado las grietas solo quedan máquinas y obreros que intentan reforzar a toda prisa los muros. El ejército y la policía están en estado de alerta. En lugares estratégicos se han preparado los materiales necesarios para, en el caso de un nuevo vertido, neutralizar el agua antes de que llegue al Danubio.

- Los habitantes de Kolontár han sido acogidos en un polideportivo y una escuela de Ajka.


Fuentes: Origo.hu, Index.hu, Népszabadság

viernes, 8 de octubre de 2010

Noticias breves sobre el vertido de lodo tóxico en Hungría (4)

(Foto: origo.hu)

- En las últimas horas se han encontrado los cuerpos de dos desaparecidos, y uno de los heridos de gravedad ha fallecido en el hospital, con ello el número de víctimas mortales asciende a siete. Hay todavía un desaparecido y no hay muchas esperanzas de encontrarlo con vida.

- Las últimas noticias son, en cierto modo, tranquilizadoras. El Danubio no ha sido afectado, tampoco el Mosoni-Duna. Esta mañana, cuando las aguas llegaron al cauce principal del Danubio se hizo evidente que el trabajo incansable de los cientos de personas que están colaborando en evitar la extensión de la catástrofe había dado resultado. En el Danubio apenas se ha notado la llegada del agua contaminada (el lodo ha quedado depositado fundamentalmente en el lecho del Marcal). Lo que no hay manera de salvar es el Torna y el Marcali que han quedado totalmente arrasados. Entre las ideas que se están barajando para rehabilitar el río se incluye desviar su cauce para poder limpiar el lecho de lodo y de los metales pesados que se hayan depositado. Hungría ha pedido ayuda a la UE para poder rehabilitar las zonas afectadas, ha solicitado el envío de un grupo de expertos en catástrofes similares.

- Uno de los teléfonos de ayuda para recaudar fondos de ayuda para las víctimas ha recibido 420 mil llamadas. Muchas asociaciones han mandado ayuda a la zona o se compromenten a hacerlo (entre la ayuda que se ha ofrecido, se encuentran, por ejemplo, 10 toneladas de peces vivos para repoblar el Marcal). La empresa MAL, principal sospechosa de ser culpable del accidente, ha creado un fondo de ayuda de 200 mil euros, que desea aumentar si se reanuda la producción. Ha solicitado el permiso para poder funcionar de nuevo desde la semana que viene, entre sus argumentos se menciona que si se le niega el permiso entrará en quiebra y muchos trabajadores quedarían en el paro. La prensa húngara menciona también el peligro de que la empresa desaparezca y no tenga así que pagar los daños causados. Ya ha habido ejemplos similares en el mundo, para empezar uno no muy lejano, la empresa australo-rumana causante del vertido del 2000 en el río Tisza, que afectó sobre todo a Hungría no pagó ninguna indemnización (Hungría exigía 30 mil millones de forintos por las pérdidas). Mientras tanto el alcalde de Ajka, la población más importante de la zona se ha unido a las voces que piden que MAL pueda reiniciar su producción. Según el alcalde, si la empresa quiebra y tiene que cerrar del todo sus puertas la economía de la región se vería seriamente dañada, muchas empresas de la región dependen de MAL, y se calcula que la cuarta parte de los impuestos de Ajka proceden directamente de ella, según algunas fuentes incluso el suministro de gas a la población de Ajka se vería amenazado, justo cuando tenemos el invierno a la vuelta de la esquina. Por el momento la empresa MAL sigue afirmando que han cumplido todas las normas y que no son responsables del accidente.

- Hoy viernes, y en los próximos días, se va a proceder a liberar de la balsa dañada 100 mil metros cúbicos de agua contaminada, que han ido a parar de nuevo al Marcal. Será un derrame controlado y neutralizado para rebajar la tensión en la balsa.

- El principal propietario de la fábrica es Lajos Tolnay, el número 21 en la lista de los millonarios húngaros, con un patrimonio de unos 23 mil millones de forintos. Su caso parece el típico de aquellos que salieron ganando con el cambio de régimen, eso sí, participando en el saqueo de la propiedad estatal. Ya en los años ochenta, todavía en la época comunista, ascendió a puestos importantes de la industria húngara, en 1989 fue nombrado director del Combinado Metalúrgico Lenin, y cuando cayó el régimen comunista mantuvo el puesto y empezó a ser conocido en los ambientes políticos, fue incluso elegido presidente de la Cámara de Economía Húngara. Tuvo contacto con el Partido Socialista y más tarde también con los conservadores del Fidesz, llegó a pertenecer a la comisión consultiva económica que puso en marcha el actual primer ministro, Viktor Orban, en el 2005 (cuando Fidesz estaba en la oposición). El director de la empresa, Zoltán Bakonyi es el número 28 en la lista de millonarios húngaros, en su caso hizo carrera después de la caída del régimen, pero su padre, Árpád Bakonyi tuvo un papel destacado en la empresa. Otro de los propietarios es Béla Petrusz, también un importante millonario (está en el número 28 de la lista, junto al anterior). Los tres jugaron un importante papel en la privatización de la industria del aluminio, que tuvo lugar entre 1995 y 1999. Como fue habitual, la privatización fue lo más parecido a un robo descarado, y así lo reconoce un informe preparado durante el primer gobierno de Viktor Orban, según el cual el estado húngaro perdió 25 mil millones de forintos por la privatización ya que la empresa fue vendida por debajo de su precio real. La industria del aluminio húngara se contaba entre las ramas importantes de la economía del país, hasta la caída del comunismo, la pérdida del mercado soviético supuso su quiebra.

Fuentes: origo.hu, index.hu, Népszabadság.