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miércoles, 17 de diciembre de 2025

József Antall y la catástrofe del cambio de régimen en Hungría

 En Hungría es predominante la conciencia de que el cambio de régimen (la transición desde el socialismo al capitalismo) fue una verdadera catástrofe que supuso ruina económica y desastre social. Como digo, es una imagen predominante, independientemente de ideologias, partidos, o clases sociales. Eso no quita que obviamente cada cual lo valore de acuerdo a su orientación ideológica y a sus sesgos, por supuesto, hay quien es crítico con los que hicieron el cambio de régimen, y también hay quien los justifica (en plan: no les dejaron hacer lo que querían, no tenían más opciones, esta es una imagen bastante típica dentro de la derecha). No deja de se curioso que uno de los países con un socialismo más exitoso (el «comunismo gulasch») y considerado como más «avanzado» en cuanto a su integración en el mundo capitalista, haya pasado por un cambio de régimen tan catastrófico, que supuso la destrucción de gran parte del tejido industrial húngaro y un descenso brutal del nivel de vida para la población. No en vano, tras el gobierno de József Antall, el primero tras la caída del socialismo, en las elecciones de 1994 arrasó el Partido Socialista (pasó del 11% de los votos en las elecciones de 1990, al 33% en las de 1994, que teniendo en cuenta el sistema electoral húngaro, le proporcionaba una holgada mayoría absoluta en cuanto a escaños). Aclaro que el Partido Socialista eran los "comunistas" renovadores, que habían tomado el partido y lo habían transformado en socialdemócrata, pero para la población de entonces, era evidente que eran los «comunistas» (o excomunistas), por mucho que hubiera un sector que rechazara el cambio ideológico y fundara el Partido Obrero Húngaro -desde cero, porque el patrimonio del partido se lo quedó el Partido Socialista-, fiel a la ideología comunista. No sirvió de nada, porque estos socialistas no tenían la menor intención de mantener los logros de la época socialista, se habían vendido al capitalismo, y acabaron el trabajo sucio del cambio de régimen. Pactaron con los liberales (aunque no necesitaban hacerlo) y realizaron un programa de reformas capitalistas que incluyó el funesto "Programa Bokros" -que era en realidad el programa liberal-, una terapia de choque que empobreció a amplias masas de población y que ningún trabajador de la época recuerda sin que le empiecen a entrar temblores... (algo así como si le hablas a un trabajador ruso en los 90 sobre el borracho de Yeltsin y los Chicago boys).

Una vieja viñeta sobre el cambio de régimen en Hungría (hecha para el 20 aniversario). Los carteles: "Solución de derechas", "Solución de izquierdas".  Abajo: "Cambio de régimen, 1989-2009). Autor: György Németh. Fuente: www.kisalföld.hu


Dejo un artículo sobre el tema, aparecido en el Munkások Újsága, el Periódico de los Obreros, un medio de izquierdas de largo pasado (se remonta a 1848, fundado por el jacobino y revolucionario húngaro Mihály Táncsis; naturalmente ha habido largos periodos en los que no ha publicado). La versión actual del periódico funciona desde 2011, y es un medio marxista independiente. Su redactor jefe es Szilárd Kalmár, miembro fundador del partido ISZOMM (Movimiento Sí Solidaridad Por Hungría), un pequeño partido de izquierdas extraparlamentario. 

(Como no tengo mucho tiempo, no hago la traducción yo mismo, sino que uso un traductor online -yandex- pero corrijo y cotejo con el original húngaro para evitar errores y mejorar el estilo).


JÓZSEF ANTALL Y LA CATÁSTROFE DEL CAMBIO DE RÉGIMEN EN HUNGRÍA

El giro contrarrevolucionario que comúnmente llamamos "cambio de régimen" desde el punto de vista marxista de la historia no fue más que la restauración violenta de las relaciones de producción capitalistas en Hungría.


En este proceso, el gobierno liderado por Jozsef Antall no fue el custodio de la soberanía nacional, sino que sirvió a los intereses del capital financiero internacional y de la emergente burguesía compradora doméstica.

La ideología anunciada como "economía social de mercado" sirvió solo como un velo para la introducción de la forma más cruda de capitalismo, en la que la privatización de la propiedad estatal y la apertura sin límites de los mercados significaban una redistribución sistemática del patrimonio público en favor del capital.


Según esta interpretación, los errores del gobierno de Antall no fueron simples errores profesionales, sino necesidades históricas derivadas de la lógica del capital, cuyo propósito era eliminar los restos del modo de producción socialista y hacer del trabajo una mercancía. La política económica fue dictada por los centros del imperialismo internacional (Fondo Monetario Internacional, FMI): al rechazar el alivio de la deuda, el gobierno sacrificó los frutos del trabajo del proletariado húngaro en el altar del hambre de lucro de los acreedores occidentales.

- La debilidad política y humana de József Antall

Al analizar los procesos históricos, no se puede ignorar la cuestión del liderazgo, que en el caso de József Antall exacerbó la crisis sistémica.

Antall, como figura anclada en la nostalgia de la clase media señorial en declive, resultó inadecuado para enfrentar las tormentas de la historia. Su carácter débil e indeciso se manifestó en el apego convulsivo con el que el trató de imponer los valores gentry-horthystas, enraizados en el siglo XIX, en un país con una economía en colapso. Esta incertidumbre interna también condujo a su política de acercamiento frente a los radicales dentro del partido: Antall no pudo dar una respuesta de clase definitiva, ni siquiera una respuesta democrática burguesa, a las voces fascistoides emergentes. Debido a su debilidad personal y a su indecisión, el gobierno a menudo se veía sobrepasado por los acontecimientos, ya fuera el bloqueo de taxis o el sabotaje económico, que solo profundizaban la vulnerabilidad de las masas trabajadoras. Detrás de la arrogancia aristocrática del primer ministro, de hecho, estaba la imagen de un político débil, alejado de la realidad, incapaz de comprender los flujos de capital y el sufrimiento de la gente.

Bloqueo de taxis en octubre de 1990 para protestar por la subida del precio de la gasolina. Durante tres días la ciudad quedó prácticamente bloqueada al completo. Fue el primer gran movimiento en la calle contra el gobierno de la Hungría capitalista. Fuente de la foto: hirado.hu


Es un hecho sorprendente que las figuras claves vinculadas al gobierno actual, Viktor Orban, László Kövér, Zsolt Bayer, Mária Schmidt, vean a este hombre desafortunado, débil y dañino como un modelo a seguir.

- La destrucción de las fuerzas productivas, la esclavización de la clase obrera húngara

El gobierno llenó el espacio que había quedado en el mercado después del colapso del COMECON no protegiendo a la industria nacional, sino abriendo completamente las fronteras, lo que condujo a la destrucción consciente de las fuerzas productivas nacionales. El cierre de fábricas y el desmontaje de la industria pesada fue la condición para la expansión del capital occidental, que se hizo así con un mercado sin competidores. Este proceso se materializó en el declive de la época de la transción, y de hecho encubría la transferencia de la propiedad social al capital privado. La consecuencia más trágica de la restauración del capitalismo fue el desempleo masivo, es decir, la creación de un ejército de reserva industrial. La eliminación del pleno empleo característico del socialismo, es condición básica de la producción capitalista: era posible limitar los salarios a la baja y disciplinar a los trabajadores con el horror del desempleo. El gobierno de Antall ayudó a que casi un millón de personas quedaran apartadas del mundo del trabajo, aislando definitivamente a una parte significativa de la clase trabajadora de la elevación social.

- Acumulación originaria del capital, la Edad de Oro del capitalismo saqueador nacional


La transformación de las relaciones de propiedad y el sistema de compensación [se refiere a las leyes que se implantaron a partir de 1991 para compensar a los que habían sido perjudicados durante el régimen comunista, p.ej. a los que perdieron sus propiedades] fue una forma peculiar de acumulación original capitalista en Hungría. El sistema de compensación [que consistía en la entrega de acciones o valores financieros por parte del estado a los perjudicados durante la época comunista] no sirvió para hacer "justicia", sino que legitimó la privatización de la propiedad pública. Los trabajadores desposeídos que recibieron esos "vales" se deshacían de ellos a bajo precio, necesitaban cubrir sus necesidades existenciales, eran meros comparsas en el proceso, mientras que el capital especulativo los usaba para adquirir empresas estatales y tierras públicas. Paralelamente, el poder recurrió al arma ideológica del nacionalismo para enmascarar los verdaderos antagonismos de clase. La retórica de extrema derecha marcada por el nombre de Istvan Csurka y el surgimiento de elementos fascistoides fueron una reacción de los estratos pequeñoburgueses que habían entrado en crisis. El resurgimiento del antisemitismo y la exclusión social sirvió para dirigir la ira de los trabajadores hacia los chivos expiatorios en lugar de hacia el sistema de explotación capitalista, desviando la atención del saqueo económico que estaba teniendo lugar.

- Traición a la victoria popular de 1994, golpe tecnocrático

En las elecciones de 1994, la abrumadora victoria del Partido Socialista fue un claro posicionamiento de las masas trabajadoras contra la restauración capitalista; según la voluntad del pueblo, esto habría significado la victoria de los valores socialistas y la seguridad sobre el caos capitalista. La clase trabajadora y los estratos sociales explotados votaron con la esperanza de que se pudiera detener la privatización de Antall y restaurar la base económica del poder popular. Sin embargo, la dirección revisionista del Partido Socialista, que ya estaba fundido con la capa tecnocrática empresarial y el capital internacional, traicionó este mandato. En lugar de volver a un camino socialista de acuerdo con la voluntad del pueblo, la dirección del partido mantuvo al país por la fuerza y cínicamente dentro del marco capitalista. La coalición con los liberales de la Alianza de Demócratas Libres (SZDSZ) y la posterior política de austeridad neoliberal demostraron que la élite del partido ya no tenía nada que ver con el proletariado, sino que era la ejecutora de la segunda ola de restauración burguesa, que dio forma definitiva a la dependencia semicolonial de Hungría respecto al capitalismo global. Sin embargo, esta es otra historia en la lista de desastres modernos de Hungría.

(Fin del artículo, que aparece firmado por el periódico, supongo que es obra de su consejo de redacción o de su redactor jefe)

lunes, 2 de septiembre de 2024

El fenómeno de Sahra Wagenknecht visto desde Hungría

(Reflexiones sobre Alemania y la situación de la izquierda en Europa)

(Esto no era inicialmente un artículo, sino un hilo que escribí en tuiter y que, visto su extensión, es más legible en forma de artículo. Así que lo he compuesto en un texto único, corregido y subido aquí. Que al menos valga para resucitar el blog, que lo tengo bastante olvidado, por falta de tiempo -no de temas y noticias)

Sahra Wagenknecht


Algunos comentarios sobre las elecciones en Sajonia y Turingia de ayer. Los datos que puse en un hilo anterior (aquí, en tuiter) eran estimaciones sobre encuestas a pie de urna, pero son más o menos los resultados definitivos. En Sajonia hay algunos cambios menores, algunos partidos ganan o pierden un escaño respecto a la estimación, p.ej. CDU tiene 42 escaños, no 41, y AfD 41 no 40. El BSW ha conseguido 15 no 16, y los socialdemócratas 9 en lugar de 10. En Turingia las diferencias son mínimas (décimas en % de voto) y no se traducen en cambios de escaños respecto a la previsión. Eso, por un lado. Por otro, aclaro que yo ni sé alemán y ni sigo en profundidad la política alemana, solo muy por encima, pero en Hungría, por razones obvias, hay un interés muy grande por lo que sucede allí. Así que quiero comentar un poco algunas cuestiones que se mencionan en Hungría sobre el BSW y su papel en las elecciones. 

Curiosamente los medios progubernamentales húngaros han sido mucho más respetuosos con el BSW que los medios liberplastas y progres. Ahí donde lo veis, en Hungría desde medios gubernamentales se ve al BSW como la extrema izquierda "razonable", mientras que los liberplastas los ven como malvados estalinistas o incluso rojipardos. Así que me voy a basar más en las noticias de los medios progubernamentales, que por lo menos tienen cierta curiosidad por el BSW e intentan explicarlo en su contexto (los medios liberales se contentan con poner la etiqueta, básicamente)... 

En Index, p.ej. se resalta que la CDU ha descartado gobernar en Sajonia con el AfD y con Linke, pero no con BSW (a pesar de que, según Index, en cuestiones sociales, el BSW tiene muchas coincidencias con el AfD). En teoría en Sajonia sería posible una coalición CDU-SPD-BSW. El BSW no se ha expresado sobre la cuestión (yo, sin tener mucha idea ya os digo que está descartado, pero bueno). Pero Index resalta que la campaña que ha seguido el BSW en las elecciones (en la que ha participado Sahra Wagenknecht, aunque no era candidata), se ha basado en acabar la guerra en Ucrania cuanto antes y en cortar de inmediato cualquier ayuda militar a este país. Y aunque de eso no se decide en Sajonia, sino en Berlín, hay posibilidades de influir desde Sajonia. Vamos, que Index no ve muy probable la participación de BSW en una posible coalición, más bien piensan en una coalición que gobierne en minoría CDU-SPD (esto debe ser la pinza PSOE-PP a la alemana). Esto por lo que respecta a Sajonia. En Turingia la CDU solo puede gobernar con ayuda de Linke o de AfD, pero, como he dicho antes, CDU por principio descarta colaborar con estos dos partidos, por considerarlos extremistas (además necesitaría al SPD, claro). Igual que en Sajonia, CDU no se ha pronuciado respeto a BSW. Aquí no se habla más de BSW. En Magyar Nemzet (principal periódico progubernamental) se resalta que los partidos críticos con el sistema (entiende aquí al AfD y a BSW) han conseguido un gran éxito y más del 40% de los votos en Sajonia, y en Turingia tienen el 50% de los escaños. Y se indica que ambos se oponen a enviar ayuda militar a Ucrania y a aceptar a inmigrantes sin ningún control. En cualquier caso, los resultados muestran que una gran parte de la población de la antigua RDA está bastante harta de la política federal alemana. De hecho, se puede afirmar perfectamente que el gobierno federal ha fracasado en las elecciones. Otro artículo de Index (anterior a las elecciones) resalta que, al ser un partido nuevo, el BSW no tiene todavía una militancia muy amplia, los candidatos que ha presentado no son políticos muy conocidos, y eso ha intentado compensarlo Sahra Wagenknecht con su participación; todo esto ha dado pie a las críticas de otros partidos, que les han acusado de que sus candidatos no saben ni qué representan. Index resalta que, en realidad, los puntos importantes del programa de BSW sí son conocidos: aumentar el salario mínimo, dar prioridad a la mejora del nivel de vida de los trabajadores y defender a la industria por encima de consideraciones ecologistas, oposición total a la migración, que hunde los salarios de los trabajadores y acercamiento a Rusia para conseguir energía rusa barata; pero claro, esos son temas que no se deciden del todo en estas elecciones. Por cierto, aunque los resultados de BSW han sido muy buenos, en realidad son algo menores de los previstos por las encuestas (aunque por poco, 13% en Sajonia frente al 12% que ha logrado, por 18% en Turingia frente al 16% real). En Index hay un artículo más largo yprofundo sobre Wagenknecht, aunque es de finales del año pasado. Allí, se define al BSW como un partido con un programa económico de izquierdas, pero conservador socialmente (y aclaro, estos datos son todos de prensa proorbanista, es decir, muestra cómo interpretan ellos el fenómeno BSW, lo cual no quiere decir que, realmente, el BSW sea así). Ahí se menciona que, aunque el partido surge de Linke y aspira a atraer votantes desencantados con Linke, también puede ser atractivo para ciertos sectores del SPD y de los Verdes. Pero, curiosamente, menciona que también puede atraer a votantes del AfD, ya que ambos aspiran a atraer el voto de la clase obrera de la antigua RDA y ambos se presentan como partidos protesta. En el artículo se resalta también que la ideología que representa Wagenknecht difiere radicalmente del mainstream de los partidos de izquierda o de la nueva izquierda. Sahra critica a los verdes y también al SPD, a este último por haberse alejado del verdadero camino de la socialdemocracia, pero también denuncia (Sahra) que ese proceso ha afectado a toda la izquierda europea. Según ella, actualmente la mayor parte de la izquierda se dirige a una población urbana acomodada y educada, y se ha olvidado de los obreros que están en peor situación económica y social que esta clase urbanita. Sahra habla de lucha de clases y de que un político de izquierdas tiene que ocuparse de la clase obrera, cuyos problemas son completamente diferente de los de un trabajador de una oficina en un barrio gentrificado de una gran ciudad. Además, es que estos dos grupos sociales tienen intereses contrapuestos. Mientras que los nuevos izquierdistas urbanitas aspiran a la reducción de las emisiones dañinas para el clima y querrían prohibir el uso de energías fósiles, o ven de forma positiva los impuestos sobre el transporte, la energía y los combustibles, gran parte de la clase obrera más pobre se ve afectada negativamente por estas medidas, y un buen ejemplo de eso ha sido la discusión sobre las instalaciones de calefacción en Alemania (se trata de una propuesta de los Verdes, que prohibiría la construcción y venta de viviendas con calentadores de agua por gas o petróleo). Según Sahra Wagenknecht estas medias, además, favorecen al capital, pero en la contradicción capital-obrero, un partido de izquierdas debe tener claro que su misión es estar del lado del obrero y no puede apoyar una política que los afecte negativamente. Por eso también rechaza la migración, que provoca una competencia de salarios a la baja, y por lo tanto sirve los intereses del capital. Otras cuestiones que afectan a minorías -sexuales o étnicas- no son importantes desde el punto de vista de clase y la representación de estas minorías no puede solucionar los problemas de la clase obrera. La clase obrera no está interesada en cuestiones como la política de identidad progresista. Así pues, dice el artículo, Wagenknecht sigue una política completamente de izquierdas en lo económico, culturalmente conservadora, y por lo que se refiere a la política exterior, totalmente europea por contraposición a la atlantista. Según el artículo, el BSW cubre un vacío existente en la política alemana, donde ya hay un partido económicamente de izquierdas (Linke), pero es culturalmente progresista.


Primer Congreso de la Alianza Sahra Wagenknecht - Por la Razón y la Justicia. 30 de enero de 2024.


Por mostrar también la opinión de otros medios, veamos por ejemplo qué dice de Sahra y de su BSW el portal húngaro Mérce, de izquierda alternativa progre, que sí se ha ocupado del fenómeno del BSW (aunque, bueno, solo es un tío el que escribe de ella, un tal Áron Mikus). Solo los títulos de los artículos ya dicen mucho: "El cometa de la izquierda alemana que se ha quedadoestancada al pie del muro de Berlín", "No es la clase obrera la quegira a la derecha, sino los políticos de izquierda hambrientos de poder" (se refiere, claro está, a Sahra).  Aclaro que yo, a estas alturas, ya ni leo Mérce de forma habitual (aunque por mi ideología sería uno de mis medios de referencia), pero me tiene ya hasta las narices su retórica (p.ej. en Ucrania, promaidanista - con algunos artículos muy manipuladores, como cuando te presentan como única opinión de izquierdas válida la de la izquierda ucra -apenas existente- que habla de imperialismo ruso y de luchar contra el invasor -que ya se hablará luego de los problemas internos de Ucrania-, y ni mencionan a la izquierda ucra realmente existente -Borotba,pej.- que lucha en las milicias del Donbass contra el gobierno ucro. El único artículo que han escrito sobre los comunistas ucros es para decir que son un partido de oligarcas -que en condiciones normales hasta podría aceptarlo, pero ellos lo hacen para desacreditar cualquier cosa que diga sobre Ucrania el PCU desde el exilio)... pero bueno, vamos con los artículos, muy por encima... Empecemos con el más antiguo (el del "cometa estancado a los pies del muro", que manda narices). Repite lo mismo que hemos visto en Index: que según Sahra la izquierda se ha apartado de los obreros y hace política solo para una capa social progresista y urbanita. Y también resalta lo de que económicamente es de izquierda, socialmente conservadora, y que su idea es dirigirse a los obreros "perdidos por la izquierda" (las comillas son del artículo). Lo que se plantea el autor es qué sentido tiene un partido conservador culturalmente y que rechaza llevar a los obreros en una dirección progresista. Acusa a Sahra de seguir no una política socialista, sino reformista, ya que sus ideas representan una economía de mercado con tintes sociales. Me salto la parte en la que habla de la evolución de Sahra, porque se me va a hacer muy largo esto (ya lo es). Solo menciono que llamó la atención (Sahra) en 1992 con su artículo "Marxismo y oportunismo" en el que juzga positivamente a Stalin (en el artículo se incluye un enlace al artículo de Sahra, está en alemán, pero se podrá leer con un traductor online, supongo, os dejo el enlace aquí para que no se me olvide: "Marxismo y Oportunismo").También se hace referencia a que cuando el PDS (excomunistas) realizaron un comunicado denunciando el muro de Berlín y considerándolo injustificable, Wagenknecht fue la única que se opuso a firmarlo. Luego, según el artículo, se modera un poco e incluso acepta el mercado. Se resalta su participación en manifestaciones por la paz (respecto a la guerra en Ucrania) y que para el autor es solo por su idea de conseguir energía barata para relanzar la economía alemana (y ya os he dicho que este medio es muy pro ucraniano). Según el autor, Sahra no pretende representar a toda la clase obrera, sino solo a los obreros de ciertas ramas industriales. Y ojito a esta frase: "su horizonte (el de Sahra) no ha superado el reformismo pequeñoburgués de los socialismos realmente existentes" (de ahí su nostalgia por la RDA, una RDA que para este medio no es socialista ni intentaba construir el socialismo, estos son de izquierda muy de izquierda y tal -sí, son totalmente antisoviéticos y eso, pero, oye, van de puristas, y luego se les cae la baba con los maidanistas, es que es para joderse). "Tenemos que ver que esta política (Sahra) considerada una esperanza por una parte de la izquierda alemana y europea, en realidad promete el regreso al estado del bienestar, lo que no es posible sin la explotación cada vez más intensa de grupos dentro de unas fronteras estatales concretas (mujeres, inmigrantes) o fuera de ellas (trabajadores de países del tercer mundo)" (lo dice el tal Áron Mikus este).

 

Vamos con el segundo artículo (el autor promete tres, pero creo que el tercero no está escrito todavía), el de los “políticos sedientos de poder” refiriéndose a Sahra. Repite que Sahra se inicia como comunista, pero ahora es partidaria de una economía de mercado social. Y acusa a su partido de considerar deseable la política sancionadora liberal sobre los trabajadores de sectores con sueldos más bajos -fundamentalmente mujeres e inmigrantes-, y que con eso se acomoda bien en la actual élite política alemana (no sé de dónde saca esto, pero bueno). "A Wagenknecht se la diferencia de otros partidos porque habla a esos que antes eran los principales beneficiados del modelo económico alemán, pero que se han visto muy afectados por la respuesta de las políticas liberales ante el descenso de la tasa de beneficio: la clase obrera industrial de ramas importantes de la economía alemana - por ejemplo, los trabajadores de la industria del motor-, así como los pequeños y medianos empresarios." (es alucinante el odio con el que habla esta gente de la clase obrera industrial, es que se les nota el odio, alucinante). Simplificando -dice el autor- podemos considerar que el partido de Sahra intenta hablar a gente de izquierdas partidaria de la redistribución en cuestiones económicas, pero que son conservadores en otras cuestiones consideradas culturales (migración, sexualidad, minorías, clima). Que es un grupo ("imaginario" dice el autor) de gente que ahora mismo no tiene representación política (bueno, ahora la van a tener). Y se menciona que las elecciones alemanas del 2017 parecen justificar esta postura, ya que entonces 420 mil votantes se pasaron de Linke al AfD. Pero de momento, parece que Sahra solo aspira a recuperar esos votantes (vaya análisis más absurdo de este tipo). Además, según un estudio de la universidad de Belfast, lo curioso es que los votantes potenciales del BSW serían más bien gente económicamente de derechas. Según el estudio, el 54% de los votantes de AfD se pensarían votar a Sahra, mientras que solo el 25% de los de Linke lo harían, y el 30% de los liberales (FPD) (el artículo es de junio, qué mal ha envejecido, si tenemos en cuenta los resultados de ayer). Según un estudio de Carsten Braband (de Jacobino), los votantes potenciales de Sahra no son especialmente partidarios de una redistribución social, no más que la media en Alemania, sino que son más bien ligeramente derechistas respecto a la cuestión. Según otro estudio, solo el 18% de sus votantes lo haría por su programa económico, el 40% por la desilusión con otros partidos (¿y esa desilusión de qué viene? ¿del aire?) o de la simpatía por Sahra (28%). El 25% la apoyaría por su política sobre migración (se podían

elegir dos opciones, por eso el total supera el 100%). Es decir, se trata solo de un partido protesta. Se menciona también que es por eso que es tan popular entre los votantes liberales, desengañados por la política del gobierno (y en lo que juega su papel que Sahra haya sido muy crítica con la política realizada durante la pandemia, además apoya más la construcción de infraestructuras educativas y ayuda al mantenimiento de niños, antes que las ayudas directas a familias necesitadas). De este modo, Sahra aparece con una posición "anti-establishment" lo que también se ve respecto a su postura en la guerra en Ucrania, que es muy crítica, pero parece que más bien solo para asegurar el abastecimiento de energía barata para la industria Alemania (algo que debe ser un crimen para el autor del artículo, yo no sé con qué cerebro piensa esta gente, de verdad). Y, de hecho, se menciona a un político liberal del FDP, Christian Schuchert, que se ha pasado al partido de Sahra solo por su postura en la guerra de Ucrania. Todos estos argumentos (más alguno que no he contado porque se me está haciendo eterno esto) muestran que el mito del votante que quiere una política de izquierdas, pero se aleja de los partidos de izquierda por la política social progresista de estos, parece venirse abajo. Además, los estudios desmienten que por el hecho de ser clase obrera uno tenga una opinión determinada sobre migración, minorías sexuales, política de clima, etc. El único criterio que sí es importante -según el autor- es el nivel de educación. Pero no es sorprendente que BSW resalte el tema de la redistribución social, dado que en los últimos años la desigualdad en Alemania se ha disparado. En 2017 la desigualdad social era mayor en Alemania que en Hungría, de hecho, solo en Lituania hay peores indicadores al respecto en la UE. Pero no hay una movilización de izquierdas respecto a la cuestión, y los intentos que ha habido, han fracasado, debido a que predomina la idea de la meritocracia y a que la sociedad ha aceptado que, si alguien es pobre, es porque no trabaja lo suficiente. Lo que sí hay es una crítica hacia los privilegios de los más acomodados. Y por eso Sahra resalta la dura lucha de las pequeñas y medianas empresas porque la economía alemana crezca, contraponiéndolos con las grandes empresas y con la situación de monopolio de estas ya que consiguen grandes beneficios sin un aumento real de la productividad, gracias a los contactos con el estado. Un estudio conjunto entre Linus Westheuser y Linda Beck, sobre si es cierto que la clase obrera ha girado a la derecha, ayuda a comprender este fenómeno. Según el estudio, no hay ninguna prueba de que entre los obreros haya algún problema con la homosexualidad, la emigración o la clase media urbana, pero sí lo hay respecto a los que reciben algún tipo de compensación económica o reconocimiento. Sí es importante la idea de que unos (ellos mismos) no reciben lo suficiente, pero otros reciben mucho sin hacer nada. Además, los obreros no ven posible un cambio en el sistema de redistribución actual y, por eso, ven que cualquier beneficio que recibe otro, se hace en detrimento suyo. Así pues, para el autor, Sahra es una política que intenta usar la polarización de la sociedad en ciertos aspectos, y que no tiene el menor problema en usar modelos de la derecha que ansían la vuelta "a la normalidad" frente a la locura woke, queer o los refugiados. Y a la vez ni se cuestiona el principio de la productividad que legitima las desigualdades, y no hace el menor esfuerzo por construir instituciones o instrumentos capaces de redirigir y representar las críticas a la desigualdad -como lo han sido de forma clásica los partidos de izquierda y los sindicatos-. "Sahra no quiere movilizar a los explotados, sino representar a los que quieren pertenecer a una supuesta normalidad". Y eso ni es emancipador ni ha tenido éxito en los últimos 100 años. Y acaba citando al filósofo "marxista" húngaro TGM (Gáspár Miklós Tamás): "Como siempre, la izquierda fracasa cuando, apresurándose a aspirar al poder, empieza a parecerse a su oponente. Es como si la fidelidad al pueblo significara lo mismo que la adaptación a la opinión pública represiva y manipulada por la clase dirigente capitalista. Y, encima, torpe y ciegamente. Además de todo". 

sábado, 18 de julio de 2020

Dunaújváros, la ciudad socialista

Universidad de Dunaújváros

La ciudad de Dunaújváros, situada en el centro de Hungría, en la provincia de Fejér, de la que es la segunda población más importante tras su capital, Székesfehérvár, tiene actualmente unos 44 mil habitantes. Puede parecer a primera vista que no presenta ningún interés, ya que es una ciudad más bien moderna, sin embargo su arquitectura es única, ya que posee un casco histórico homogéneo construido en estilo del realismo socialista, que se ha conservado prácticamente intacto hasta el día de hoy. Actualmente hay incluso una "ruta del realismo socialista" (szocreál tanösvény), que permite recorrer los edificios más emblemáticos de la época.  Y ojo, cuando hablamos de realismo socialista no nos referimos a los típicos bloques de viviendas de paneles prefabricados en un proceso industrial, y conocidos en Hungría como panélház o panélépület, en Chequia o Eslovaquia como paneláky o en Rusia como jruschovkas, y muy característicos a partir de los años 60 de los países socialistas, sino a la arquitectura anterior, de finales de los 40 y de los 50, y vinculados al mal llamado "estalinismo". 

Detalle de la fachada de la Universidad de Dunaújváros. Fundada en 1953 como Escuela Técnica Superior de Siderurgia, a lo que hace referencia el escudo.

En realidad la ciudad de Dunaújváros, cuyo nombre significa simplemente "Nueva Ciudad del Danubio" es conocida desde antiguo; en la zona hubo incluso un asentamiento militar romano, llamado Intercisa, no olvidemos que la ciudad está en la orilla derecha del Danubio, que era el limes romano, la frontera del Imperio (el Limes Pannonicus, en la provincia de Panonia).  Quedan algunos restos que testimonian su pasado romano (aunque solo en forma de ruinas).

La bella de Intercisa. Restos de una lápida romana del siglo III encontrada en los viñedos de Dunapentele. Fuente: wikipedia


Hasta 1951 era una pequeña población de carácter agrario (durante un tiempo llegó a ser una mezőváros -ciudad del campo, en húngaro-, pero a finales del siglo XIX acabaría perdiendo ese título) llamada Pentele o Dunapentele -la Pentele del Danubio-, por el santo griego San Pantaleón, o más exactamente por la abadía que llevaba su nombre, destruida durante la ocupación turca (en el siglo XV). Pero a finales de los años 40 fue elegida para convertirse en un gran centro de la industria pesada, y a partir de entonces vivió un fuerte desarrollo que la convirtió en una ciudad industrial, base de la siderurgia húngara. La población recibió un nuevo nombre, de acuerdo con su nuevo estatus, Sztálinváros (la ciudad de Stalin), que llevó entre 1951 y 1961 (a partir de entonces el nombre oficial es Dunaújváros), y pasó de tener apenas 4 mil habitantes en 1949 a los 30 mil en 1960, y 61 mil en 1980. Posteriormente la caída del socialismo afectaría gravemente a la ciudad, ya que su complejo industrial, que era su sostén económico, entró en crisis, de ahí la pérdida de población hasta los actuales 44 mil habitantes. Y los problemas en torno a su principal complejo industrial siguen hoy en día...

   
Uno de los símbolos de la ciudad es el Combinado Metalúrgico del Danubio, el mayor de Hungría, hasta 1956 llamado Combinado Metalúrgico de Stalin, que empezó a funcionar en 1951. Es la mayor empresa de la ciudad. El fresco de la entrada es obra de Endre Domanovszky (1907-1974), el edificio es obra de László Lauber, Jenő Szendrői e István Salamon. Quizás a algunos os suene el término Dunaferr, por el equipo de baloncesto o de fútbol -hoy venidos a menos-, así se conoce a la empresa desde mediados de los 80. Tras la caída del socialismo sufrió un largo periodo de privatización, en el que acabó vinculada a la oligarquía ucraniana, en concreto al holding de la Unión Industrial del Donbass (desde el 2005), de hecho, el nombre oficial actual es ISD Dunaferr, lo de ISD viene por Industrial Union of Donbas.  Y si investigáis un poco, resulta que el ISD está vinculado a maidanistas ucros... (el presidente del consejo de dirección del ISD, Serguei Taruta fue nombrado gobernador del Donbass -de la parte del Donbass en manos ucranianas, claro- por Turchínov en el 2014, aunque solo duró unos meses en el cargo. También es diputado en la Rada Ucraniana, por el partido de la Timoschenko). Bueno, y una de las principales directivas de la empresa húngara (de Dunaferr) es una tal Tetiana Taruta (fuente: registro oficial de empresas), cuyo nombre, casualmente, coincide con el de una de las hijas de Taruta (obviamente no tengo nada que ver con la familia, la conozco por esta fuente), pero supongo que es mera coincidencia... En fin de lo que se entera uno, y yo solo quería escribir de Dunaújváros...  Por cierto, la empresa lleva ya años al borde de la quiebra y está continuamente reduciendo plantilla, cada año hay una nueva noticia sobre el asunto, a cada cual peor...  Y, como os podéis imaginar, la epidemia no ha ayudado a mejorar las cosas...

detalles del mosaico de la entrada

La dirección de los trabajos y la planificación de la ciudad la llevó a cabo el arquitecto húngaro Tibor Weiner (1906-65), como cabeza visible del colectivo de trabajadores implicados en su construcción, pero también como autor de algunos de los edificios de la ciudad (p.ej. el actual museo Intercisa, de historia de la ciudad). Weiner es uno de los principales representantes de la arquitectura Bauhaus en Hungría, y uno de los padres del realismo socialista en la arquitectura húngara. Desde 1931 vivió y trabajó en la URSS, diseñando edificios en Bakú y Tashkent, y colaboró en el diseño de una de las estaciones del metro de Moscú (Aeroport, en la línea Zamoskvoriétskaya -como curiosidad, podéis ver algunas fotos de esta preciosa estación aquí). Posteriormente emigró a Francia y ante el avance del fascismo acabó huyendo a Chile (en 1939), donde fue profesor en la Facultad de Arquitectura de Santiago. En junio de 1948 volvió a Hungría. En 1953 recibió el premio Ybl, que se da en Hungría desde ese mismo año a los arquitectos más destacados. Como curiosidad, era un buen amigo de Pablo Neruda, que escribió un emotivo texto cuando supo de su fallecimiento.  

Teatro de Cámara Bartók, construido en 1952-53, inicialmente era la Casa de Cultura Béla Bartók. Arquitecto: Dezső Kiss. 

Una simpática escultura cercana al teatro anterior, en pleno centro de la ciudad. Desgraciadamente desconozco al autor. 





Mosaicos del edificio del Restaurante Béke -Paz- y los Grandes Almacenes, construido en 1952. Arquitecto: Oszkár Vági. Los mosaicos son de 1953 y su título es "matinászok" (los metalúrgicos), autores: Iván Szilárd, András Rác, György Hegyi y Jenő Percz. Merece la pena verlos con mejor detalle, porque son una pasada: aquí.   

Detalle de la entrada al restaurante Béke. Hoy básicamente es una pizzería. 

No me resisto a dejar de poner los mosaicos completos. Hay bonitas fotos en la página que he usado como fuente, aquí.  

Una de las primeras calles en construirse fue la del 1º de Mayo, cuyos edificios tienen el estilo denominado socialista inicial o periodo 1. En la actualidad, cada edificio tiene su placa en recuerdo al arquitecto con un número indicativo y referido a la "ruta del realismo socialista". 




Edificios de la calle del 1º de Mayo. 
"Con los cimientos de este edificio se dio comienzo a la construcción de nuestra ciudad, en 1950". En uno de los edificios de la calle del 1º de Mayo (en concreto el número 9 de la ruta).

Edificio 9 de la ruta del realismo socialista. Calle del 1º de Mayo, número 1. Construido en 1950. Arquitecto: József Schall. Estilo de construcción: 1º periodo, moderno. Primer edificio de la ciudad. (aparece en el primer edificio de la serie de fotos que he subido sobre la calle del 1º de Mayo; la placa que se ve al lado, es la de la foto anterior).  

Además de Tibor Weiner, prácticamente todos los arquitectos húngaros de la época pusieron su granito de arena en la construcción de Sztálinváros. Fue una empresa muy destacada y que movilizó a una parte importante de la sociedad de la época, con el ánimo de construir una ciudad socialista, diferente a la ciudad burguesa habitual. Sin ricos ni pobres, sin periferia ni barrios deprimidos frente a otros lujosos, con unidades urbanas llenas de espacios verdes y con comodidades para la población (escuelas, tiendas, centros culturales y deportivos, etc). Para eso no solo se usó la experiencia soviética anterior, sino que también algunos arquitectos soviéticos colaboraron con sus colegas húngaros en el desarrollo de la ciudad y de las fábricas de la industria siderúrgica (p.ej. Aleksandr Istomin, Roza Loiberg, etc).

"Sztálinváros, vinculada al Complejo Metalúrgico Stalin, no es un asentamiento cualquiera, sino que debe ser una ciudad socialista de nuevo tipo, que refleje el esfuerzo victorioso del socialismo en construcción y asegure la satisfacción equilibrada de las necesidades de la gente, que sus edificios irradien alegría de vivir y un pensamiento homogéneo: que estén imbuidos de la idea estalinista de finalidad y de preocupación por el hombre". (no sé de quien es la cita, pero supongo que es de Mátyás Rákosi, líder de Hungría durante los años cincuenta, hasta 1956, en la fuente no se menciona, quizás porque es evidente para un lector húngaro: Dunaújváros cuenta). 

Ambulatorio número 1. Construido en 1952. Arquitecto: András Ivánka. 

Otros edificios de la ciudad o monumentos que me llamaron la atención cuando estuve de visita (no todos son del realismo socialista, aunque sí la mayoría):



Ruta del realismo socialista (o ruta de monumentos arquitectónicos), número 21. Avenida Vasmű, 39 (Metalurgia). Construido en 1952-53. Arquitecto: István Ziláhy. Estilo: realismo socialista.





Farmacia. En la Avenida Vasmű, antiguamente Avenida Stalin. 



Esta foto no tiene edificios del realismo socialista, de hecho, el edificio de la derecha es lo que en Rusia llaman "jruschovka" o en Hungría le decimos "panél", y es de construcción posterior. Pero bueno, me llamó la atención y además me pillaba de camino al centro. Y tanto el bloque de viviendas como el comercio son típicos del periodo del socialismo tardío. 



Detalles del edificio de correos. 





Como no podía ser de otra forma, en Dunaújváros hay bastante arquitectura industrial. Junto al edificio de Dunaferr hay un curioso parque, frondoso y lleno de restos de máquinas -obviamente en exposición- que tiene una atmósfera muy peculiar. Parece el escenario de una película de ciencia-ficción.





A orillas del Danubio hay un paseo muy curioso, llamado Colonia Creativa Internacional de Escultores en Acero (Dunaújvárosi Nemzetközi Acélszobrász Alkotótelep), fundada en 1974, y en la que hay obras de artistas de muchos países (EEUU, Bulgaria, Holanda, Bélgica, URSS, Francia, Alemania, etc), con obras muy interesantes. Podéis ver una lista de autores y algunas de las obras en esta página de la wikipedia


Esta foto no es mía, sino de la wikipedia

Aunque mi estatua preferida del lugar es esta: "Segadores" (1979), de József Somogyi. 

Como se estaba haciendo de noche mi foto no ha salido muy bien. Pero podéis ver varias versiones mucho mejores aquí


Haciendo un alto en el camino para coger fuerzas. El bollo ese estaba bien bueno. Esto ya es en otra parte de la ciudad. En la calle Vasmű, cerca del Ambulatorio número 1. 

Cuando estuve en la ciudad había esta representación en el Teatro, desgraciadamente no pude verla, pero prometía. 

Se me ha olvidado subir esta foto del cine, así que lo hago ahora. Arriba, moderna, bueno, del 2010 (vía Wikipedia) abajo,otra antigua, pero desconozco el año (fuente: Dunaújváros mesél). Como veis, el cine se llama Dózsa, en recuerdo al líder de la revolución campesina de 1514, que era una figura simbólica muy usada en la época socialista).  


Por cierto, la idea de crear una ruta para visitar los monumentos del realismo socialista no es nueva, surgió ya en 1991. Tampoco hay tantos lugares que hayan conservado un casco histórico homogéneo del realismo socialista. Pero la idea no acabó de cuajar, hasta que en el 2004 se consiguió financiación para organizar la ruta (que tampoco es que haya necesitado una cantidad inmensa de dinero, ya que básicamente se ha limitado a poner algunas placas numeradas siguiendo la ruta, editar algunos folletos y mapas, y organizar visitas guiadas; aunque supongo que la situación de la economía local no es tan boyante como para permitirse ciertos gastos -hace unos años Dunaújváros estaba al borde de la quiebra). 

Algunas fotos antiguas de la ciudad:

Teatro Bartók, por aquel entonces Casa de Cultura Béla Bartók. Por los coches, es de los años 50. Fuente: Teatro Bartók (hay más fotos de época)


Edificios de la Avenida de Stalin (actualmente Vasmű - la siderurgia). Años 50. Fuente: Dunaújváros cuenta.  

"No tires basura" (en el cartel de la farola, en la parte izquierda de la foto). Fuente: Dunaújváros cuenta.


Calle del 1º de Mayo. Fuente: Dunaújváros cuenta


Vista de la Avenida de Stalin. Sztálinváros. Fuente: Dunaújváros cuenta 


Información útil

Para el que tenga interés por la arquitectura socialista, la visita merece la pena y mucho. Desde Budapest es muy fácil llegar a la ciudad, hay trenes desde la estación de Déli de Budapest. El viaje dura hora y media, y los trenes salen cada hora o cada dos horas, dependiendo del periodo del día y de si es día laborable o festivo. El billete es barato, yo viajé en noviembre del año pasado y me costó algo menos de 5 euros ida. Al cambio actual, tal vez esté más cerca de los 4 euros (1490 forint según la página oficial de los trenes húngaros). Por cierto, en el bar-restaurante de la estación de tren de Dunaújváros se come de maravilla (bueno, es más bien bar y tienen poca variedad de comidas, pero la que tienen está de muerte). Antes de coger el tren de vuelta me  dio tiempo a meterme entre pecho y espalda una sopa de pescado a la húngara que no se la salta un caballo. De las mejores que he probado. 

Fuentes

Las fotos son de mi viaje, así que las hice yo; en caso contrario se indica al pie de la foto con su fuente.

Dunaújváros cuenta: varios artículos. La ayuda soviética en la construcción de Sztálinváros (autor: Tibor Weiner, 1953), La ciudad y su creador (VV.AA., 1975), Sztálinváros, ciudad socialista (autor: Tibor Weiner, 1951), La siderurgia del Danubio y los diseñadores soviéticos (de un artículo del Népszabadság, de 20 de julio de 1977).