sábado, 9 de mayo de 2009

С Днем Победы!


Hoy es un día para el recuerdo.

Hoy 9 de mayo es el día de la Victoria contra el Fascismo. En algunas ciudades húngaras, de manera casi individual, se celebran algunas actividades en señal de respeto en tumbas o mausoleos del Ejército Rojo.

Algunos datos sobre Hungría en la Segunda Guerra Mundial:

Por culpa de la presión alemana y de una política desastrosa, Hungría entró en la Segunda Guerra Mundial en el bando del agresor, al lado de Hitler y su política de exterminio de judíos y poblaciones eslavas, gitanas y de otras etnias. Hungría participó en la invasión alemana de Yugoslavia (justo después de firmar un acuerdo de eterna amistad entre los dos pueblos), y de la URSS (con quien Hungría no tenía ningún problema más que el odio de las clases dirigentes al comunismo). Primero fue la política de Miklós Horthy (al que al menos hay que reconocerle que intentó en ocasiones actuar con cierta independencia, aunque nada pudo hacer contra la presión alemana, los nazis se vieron obligados a ocupar el país) y luego el salvaje régimen de las Cruces Flechadas cuyo gobierno de unos pocos meses es la página más negra de la historia de Hungría. Durante su gobierno, importantes figuras de la cultura húngara fueron asesinadas (por su origen judío), como el poeta Miklós Radnóti, o el genial escritor Jenő Rejtő.


Se calcula que más de 900 mil húngaros murieron durante la Segunda Guerra Mundial.

De los 900 mil muertos, que representan el 6,2% de la población (teniendo en cuenta esto Hungría fue el cuarto país con más pérdidas humanas en cuanto a su población, muy lejos de la URSS y Polonia, pero en el mismo nivel que Alemania). De ellos unos 350 mil eran soldados y 500 mil judíos.

600 mil personas fueron tomadas prisioneros por los soviéticos (la mayoría soldados húngaros que luchaban contra la URSS, pero también alrededor de 100 mil civiles). Tardarían años en regresar. Otros 300 mil se entregaron a los tropas occidentales.

Los nazis destruyeron todos los puentes sobre el Danubio para entorpecer la marcha del Ejército Rojo. Todas las fotos son de Budapest. Fuente de las fotos: Biblioteca Digital Kempelen Farkas. Del texto de Péter Sipos: Los soviéticos y Hungría, 1945.

Fuente de los datos: Romsics Ignác, "Magyarország története a XX. században". Osiris Kiadó. Budapest 2003

El húngaro que derribó al avión invisible

Se llama Zoltán Dani y es húngaro de la región de Voivodina en Serbia. Para ser exactos es de origen székely (o sículo), una étnica húngara presente sobre todo en Transilvania. En la actualidad está jubilado y regenta una pastelería no lejos de Belgrado, en un pueblo llamado Szekélykeve (en húngaro), Скореновац o Skorenovac en serbio.

(Zoltán Dani, foto de: Vajdaság Ma)

Y es famoso por haber dejado en ridículo el que era entonces el orgullo de la tecnología militar norteamericana, el avión invisible para los radares, el F-117. La noticia recorrió el mundo entero e hizo famosa la aldea de Budjanovci, cerca de donde fue abatido el avión.

Su madre era rumana, su padre húngaro y el es un heroe para Serbia. Comenta con humor que cuando tuvo que informar de sus datos para el servicio militar se pensaban que estaba bromeando:

nacionalidad: húngara
lengua materna: rumana
conocimiento de lenguas extranjeras: serbio

(Lo de las mezclas de lenguas por cierto no es nada extraño, algo típico de Europa Central y especialmente de Voivodina).

En una entrevista para el diario húngaro Délmagyar (Húngaro Meridional) cuenta que durante los bombardeos de la OTAN pensaba que cada noche sería la última y que para entonces ya ni siquiera escribía cartas a su mujer.

Entonces era teniente coronel de un batallón de 200 hombres, que se encargaba del control del espacio aereo serbio en la zona del Srem. Su situación era de constante peligro y debían de cambiar continuamente de posición para evitar ser encontrados por los satélites espía norteamericanos. Zoltán afirma que durante 10 años había estudiado todo sobre el F-117, por eso fue capaz de encontrar una solución que hiciera visible al supuesto avión invisible ante el radar. Presentó la propuesta al estado mayor, pero no parecieron muy interesados, así que decidió hacer la prueba por su cuenta, en secreto. El 27 de marzo de 1999, a las 20 horas 42 minutos y 18 segundos los radares detectaron un aparato no identificado y pidieron permiso para disparar los misiles del S-125 Nieva (de fabricación soviética y ya entonces considerado obsoleto porque su construcción databa de los años 60). Disponían de 20 segundos antes de que el avión detectara el funcionamiento de los radares y localizara el lugar exacto en el que se encontraban. Aunque desde la base no detectaron el avión recibieron el permiso, así que dispararon dos misiles que dieron en el blanco (en realidad expolotaron al lado del avión, pero este sufrió suficientes daños como para quedar inservible. - el piloto salvó la vida porque se catapultó a tiempo y fue luego recogido por unidades especiales del ejército norteamericano). Además derribaron un F-16 y un bombardero B-2 Spirit (aunque las autoridades norteamericanas no reconocen este último caso. Según nuestro protagonista, éste último cayó en Croacia y por eso los serbios no pudieron conseguir ningún resto).

(propaganda serbia sobre el derribo del F-117. Foto: Delmagyar.hu)

Después de eso recibió numerosas ofertas millonarias para vender algunos de los restos del avión con los que se quedó (algún resto de las alas) y sobre todo para enseñar la técnica empleada (recibió una importante oferta de Irak y también de otros países árabes), pero temiendo por su familia (tiene 3 hijos) decidió quedarse en Serbia.

Todos los miembros del batallón fueron condecorados y ascendieron en el rango militar, el pasó de ser teniente coronel a ser coronel. Sin embargo no recibió ninguna condecoración, cuenta en la otra entrevista que al hablar con su superior este le preguntó: ¿no has usado por casualidad ese método para el que no tenías permiso? Y al oír la contestación afirmativa: Y ahora ¿qué hago? ¿te castigo o te condecoro?

Tras la caída de Miloševic y el simulacro de juicio en la Haya y con los nuevos cambios políticos en Serbia, según sus propias palabras "el nuevo gobierno tenía una visión totalmente diferente del ejército". Zoltán pasó a ser una persona no muy apreciada por sus superiores, "lo que yo sabía no les era necesario". Lo apartaron y le encargaban trabajos insignificantes impropios de su rango y sus conocimientos. Dejó de encontrarse a gusto en el ejército y cómo además quería estar con su familia pidió la jubilización anticipada. No he encontrado ningún lugar en el que se explique con detalle la razón de que se le apartara, en algunos sitios se afirma que fue por ser húngaro, quizás fuera por la desobediencia, aunque él más bien habla de los cambios políticos que sufre el país (una dirección que se dedica más bien a cuidar su imagen respecto a occidente).

En la actualidad trabaja en su aldea natal en el campo del turismo y tiene una pastelería. Los habitantes del pueblo de Budjanovci lo van a hacer ciudadano honorífico del pueblo.

Por último, el director serbio Mirković Željko ha realizado recientemente un documental sobre Zoltán Dani, llamado "21 segundos". Algunas imágenes del documental pueden verse aquí:

http://filmhatter.hu/film/title:A-pek-aki-leszedte-a-lopakodot

Un video, aunque en serbio (pero por las imágenes está bien- son 4 partes):



Fuentes: Delmagyar, Inforadio,

lunes, 4 de mayo de 2009

Sopron, la ciudad más fiel

(calle del centro histórico, al fondo la iglesia evangélica, la más alta de la ciudad, construída entre 1782-74 en estilo clasicista)

Sopron, en alemán Ödenburg y a veces mencionada como Scarbantia por el asentamiento romano, del que quedan algunas restos en el centro histórico, es, sin duda alguna, una de las ciudades más bellas y con más monumentos históricos de Hungría. La ciudad tiene unos 50 mil habitantes y se encuentra justo en la frontera con Austria, a pocos kilómetros del lago Fertő. La ciudad es un nucleo importante desde la antiguedad, ya que se encontraba en la ruta del ámbar que llevaba del mar Báltico al Mediterraneo. Durante su historia, la ciudad fue afectada por diversas tragedias (por ejemplo sufrió graves daños durante la Segunda Guerra Mundial), pero se libró de algunas de las mayores calamidades que ha sufrido Hungría, como la invasión de los tártaros y muy especialmente, el dominio turco (siglo XVI). La cosa tiene su importancia si pensamos que para Hungría el dominio turco fue una época trágica que dejó despobladas inmensas zonas del país hasta el punto de que muchas de ellas no se han recuperado hasta el siglo XIX o XX, al menos desde el punto de vista demográfico. Cierto que los historiadores discuten hasta qué punto es consecuencia directa del dominio turco, o simplemente de convertirse durante siglo y medio en un continuo campo de batalla entre los turcos y los Habsburgo. En cualquier caso Sopron no fue debastada en ese periodo, como le sucedió a otras muchas ciudades y por eso se conserva una arquitectura peculiar que sólo en cuenta-gotas está presente en otras ciudades húngaras. Sopron nos permite echar un vistazo a la Hungría medieval, esa que desapareció casi sin dejar rastro en los avatares de la historia. Por eso los monumentos que pueden verse en la ciudad son un par de siglos más antiguos que los habituales en las ciudades históricas húngaras, al menos en promedio.

(una de las agradables calles del centro histórico de la ciudad)

Otra de las razones por la que es conocida la ciudad es la que da título al texto: la ciudad más fiel. Hay dos historias en relación a esto, la segunda, mucho más conocida. Como se ha mencionado en varias ocasiones en este blog, Hungría perdió tras la Primera Guerra Mundial muchos de sus territorios históricos, en ellos vivían sobre todo otros pueblos (eslovacos, rumanos, serbios), pero también muchos húngaros. En teoría los cambios fronterizos deberían haberse realizado siguiendo criterios demográficos, es decir allí donde la mayoría de la población fuera húngara el territorio debería haber seguido perteneciendo a Hungría, o si la población era eslovaca (por ejemplo), debería haber pasado a ser parte de Checoslovaquia, y en los lugares con población mixta, un referendum debería haber decidio. Sin embargo en la realidad no fue así y lo que se impuso fue la fuerza militar. Sopron y sus territorios aledaños fueron asignados por el Tratado de Trianón a Austria, sin embargo se permitió realizar el referendum para que la población local decidiera (la población de Sopron era alemana y húngara - el referendum solo se realizó aquí, ya que las autoridades checoslovacas, rumanas o serbias no lo permitieron en otros lugares) . La mayoría de la población de la región decidió pertenecer a Hungría, y por eso Sopron recibió el título de Civitas Fidelissima.

Durante la época de Kádár se prestó mucha atención a la protección de los monumentos de la ciudad y en 1975 la ciudad recibió el Premio Europeo de Protección de Monumentos.

Es difícil elegir algunos monumentos para mostrar la ciudad ya que los hay por todas partes. El centro histórico está dentro del antiguo recinto amurallado (hoy solo se conserva una parte de la muralla), allí se encuentran los edifícios más antiguos y también los más cuidados. También hay restos romanos, detrás de la Plaza Mayor y el Ayuntamiento. El casco histórico, con sus calles y pasajes estrechos está rodeado por varias avenidas más modernas y amplias, pero también llenas de monumentos. Es una zona comercial llena de tiendas, restaurantes, bares u hoteles y tiene tráfico rodado (en el casco histórico también hay pero muy limitado). Además, fuera del casco histórico propiamente dicho hay zonas tan interesantes o más por sus monumentos, aunque no son tan turísticas y muchos edificios no están tan bien cuidados.

(Torre del fuego, en la plaza Mayor, a la izquierda el ayuntamiento, a la derecha la Casa Storno)

El símbolo de la ciudad es la Torre del fuego (Tűztorony), en la plaza Mayor (Fő tér). Se levanta junto a la torre romana de entrada en la ciudad (de la que quedan sólo restos que fueron encontrados en 1960) y la parte inferior fue construída en el siglo XIII, aunque en la base hay restos de la época de Árpád (el fundador de la dinastía real húngara, finales del siglo IX- X), el resto es del siglo XVI y XVII.


(vista desde la Torre del fuego hacia la parte de fuera del casco histórico)

La plaza Mayor está rodeada de edificios monumentales y en el centro se encuentra la columna a la Santísima Trinidad (Szentháromság-szobor, 1701), uno de los mejores ejemplos de barroco húngaro. Como suele ser habitual, fue construída para agradecer a los poderes divinos el final de la epidemia de peste que diezmó la población de la ciudad.

(Columna de la Santísima Trinidad, en la Plaza Mayor. A la izquierda la Iglesia de la Cabra -Kecske templom- originalmente del siglo XIII, aunque después fue renovada en varias ocasiones y se añadieron nuevos detalles. A la derecha: el edificio clasificista del antiguo parlamento regional, construído por Vencel Hild en 1829-34)

(vista desde la Torre del Fuego sobre la plaza Mayor. Iglesia de la Cabra y al fondo la Iglesia Evangélica)

En la plaza hay destacados museos, como el Museo de la Farmacia y especialmente el museo Storno, donde se muestra la casa de esta familia de artistas, sus obras y los objetos de arte que conservaron.

Uno de los monumentos únicos de la ciudad es la sinagoga antigua, del siglo XIII, construída en estilo gótico temprano. Fue destruída en 1526, cuando la población judía fue expulsada de la ciudad, pero durante unos trabajos de rehabilitación de los edificios, en 1967, se encontraron los restos, así que fue reconstruída. Entre las curiosidades se encuentran el pozo que usaban las mujeres para "limpiarse espiritualmente" antes de entrar en la sinagoga.

(casa del rabí, junto a la sinagoga antigua)

Merece la pena entrar en los patios interiores de los viejos edificios, algunos son una verdadera maravilla:

(no recuerdo en qué edificio la saqué, pero en casi todos había un patio intersante)

(casa Eggenberg)

Otros monumentos del casco histórico:

Iglesia de la Plaza Orsolya, construída en 1861-64 según los planos de Nándor Handler


(casas de la calle del convento - Kolostor utca)

(casas de la calle Nueva - Új utca)

Iglesia gótica de San Jorge (Szent György) - siglo XVII

Fuera del casco histórico (en realidad junto a él) hay algunos monumentos muy destacados, especialmente en la plaza Széchenyi y cercanías:

Iglesia dominica, construída entre 1719 y 1725 según los planos de Lőrinc Eisenköbl

Fresco de la fachada del Teatro Petőfi. Fue construído en 1841 en estilo clasicista, pero luego en 1904 fue remodelado y se le dio el estilo actual secesión, según los planos de István Medgyaszay.

El barrio que se encuentra al otro lado del río Ikva no forma parte del casco histórico, pero tiene casi tantos monumentos como él y algunos son tan importantes como los que se pueden encontrar en el centro. La pena es que algunos edificios no están tan bien cuidados, aunque eso también da un cierto encanto. En general uno de los problemas en la ciudad es la falta de dinero para cuidar tanto monumento, y eso que Sopron es de las ciudades ricas de Hungría, además tiene mucho turismo interno y también viene mucha gente de la vecina Austria, ya que la frontera está a 4 o 5 kilómetros, Viena está mucho más cerca que Budapest (una de las curiosidades es que la ciudad está plagada de consultorios de dentistas, y es que los austriacos van a Sopron a tratarse la boca, ya que les sale mucho más barato que hacerlo en Austria). Sobre los restos arqueológicos uno de los vecinos me comentó que cada vez que hacían un agujero en el suelo encontraban restos valiosos.

(casas en la calle Balfi)


(más casas de la misma calle)

Una vinería del barrio

En la calle de San Miguel (Szent Mihály) hay varias sorpresas, entre ellas uno de los ejemplos más destacados de estilo barroco rural (en Hungría se habla del estilo barroco popular, rural o campesino): la Casa de los dos moros (két mór ház), construída en el 1710, aunque se desconoce el arquitecto, sí se sabe que uno de los posteriores propietarios fue el arquitecto Szervác Leitner, que añadió nuevos detalles al conjunto.

(Casa de los dos moros - falta una parte del conjunto, la construcción a la derecha del portal, similar a la que aparece a la izquierda)

En la misma calle podemos ver la Iglesia de San Miguel (Szent Mihály templom), cuya forma actual data del siglo XV aunque hay datos de que ya en el siglo XIII existía.


(detalle de la iglesia de San Miguel)

Volviendo de nuevo hacia el centro desde esta zona que está en un monte hay buenas vistas de la ciudad, que por momentos parece casi un pueblecito idílico:


En definitiva, Sopron es una ciudad encantadora, si alguien está por la zona, recomiendo que la visite, merece la pena y no solo para un día, ya que si se visitan un par de museos o tres con tranquilidad y se quiere disfrutar de la gastronomía local (hay muchos restaurantes familiares con precios muy asequibles, sobre todo si uno busca fuera del casco histórico, aunque también los hay allí - por cierto, aunque no lo he mencionado en Sopron hay excelentes vinos - kékfrankos- y también se hace una buena cerveza, la Soproni) tres días pueden pasar sin que nos demos ni cuenta, como ha sido mi caso. Por otro lado hay que destacar que los alrededores de la ciudad también están llenos de interés, como por ejemplo el lago Fertő o pueblos como Nagycenk (con su palacio Széchenyi y el tren de vía estrecha) o Fertőd (con su palacio Esterházy).

Más fotos (por barrios de Sopron y pueblos de alrededor):

- http://index.sopron.hu/
- http://www.sopronikirandulas.hu

Fuentes: wikipedia húngara, Soproni Kép Index, Soproni kirándulás, Vendégváró
Fuentes impresas:

- Mapa panorámico de Sopron (Sopron Látványtérkép), Escort Tourist, Sopron 2009
- Mapa de la ciudad de Sopron (Sopron Várostérkép), Cartographia, Budapest

Las botas de Stalin


Justo en frente del Museo de las Estatuas de Budapest (Szoborpark), se puede ver esta curiosidad: las botas de Stalin. O más exactamente lo que queda del inmenso monumento a Stalin que fue destruido durante la revolución húngara de 1956. La estatua fue inaugurada en diciembre de 1951 para conmemorar el cumpleaños de Josif Stalin, líder de la URSS, y el escultor fue Sándor Mikus (1903-1982). La figura tenía unos 8 metros de altura, pero con el pedestal superaba los 10. La plaza en la que se encuentraba se convirtió en el centro de las actividades de masas oficiales de la época comunista. Para su construcción se aprovechó el terreno en que se encontrabas las ruinas de la Iglesia Regnum Marianum y el Teatro del Parque Municipal, ambos en ruinas desde la Segunda Guerra Mundial, lo que desde el principio fomentó el sentimiento de hostilidad de los vecinos.

El mismo día del comienzo de la revolución húngara de 1956, el 23 de octubre, una multitud se dirigió a la plaza y derribó el monumento. Sobre el pedestal quedaron solo las botas (durante mucho tiempo los hungaros denominaron el lugar como "A csizma"- o sea, "la bota" en húngaro).

El original, hasta 1956. Junto al pedestal importantes figuras de la Hungría comunista, entre otros: András Hegedűs, Mátyás Rákosi - al que se suele mencionar como el Stalin húngaro- y Mihály Farkas. Foto: Instituto de documentación e investigación de la historia de la Revolución de 1956.

Fuentes: Wikipedia

jueves, 30 de abril de 2009

Semana de cultura estoniana

En Hungría hay una preocupación especial por la cultura de países como Finlandia, Estonia y pequeñas repúblicas integradas en la Federación Rusa. La razón es que son países emparentados lingüísticamente, y aunque el húngaro sea ya muy diferente de las lenguas de estos países (no tanto si hablamos de los janti y los mansi, en el centro de Rusia), la situación de Hungría, en medio de Europa, rodeada de países eslavos (además de uno germano y otro latino), con los que tiene relaciones conflictivas a causa de las minorías étnicas y otras cuestiones políticas (con Austria por ejemplo por la contaminación que llega de las fábricas de la frontera) ha fortalecido siempre el sentimiento húngaro de aislamiento y de "soledad" en el continente, por eso mismo en los últimos años han cuidado especialmente las relaciones con sus países o pueblos hermanos (al menos en cuanto a la lengua).

Entre otras actividades, todos los años en mayo se suele celebrar en varias ciudades húngaras la semana de cultura estoniana. Generalmente se centra de manera especial en el cine y el teatro, aunque también hay actividades relacionadas con la literatura, la música, la fotografía y la gastronomía. El año pasado se celebraron actividades en Budapest, Szeged, Szombathely y Debrecen. Este año se celebrará entre el día 4 y 10 de mayo, por lo que sé sólo en Budapes y Debrecen, aunque me imagino que en Szombathely habrá también actividades ya que allí existe una importante facultad de filología finougra que se ocupa especialmente de Estonia y su cultura y que suele editar libros sobre el tema (diccionarios húngaro-estonianos, manuales, libros de conversación, etc) .

Aunque la página oficial de las jornadas por el momento no funciona: www.eszthet.com (funciona pero tiene el programa del año pasado), he encontrado otra página donde se detalla al menos el programa de cine en Budapest y Debrecen:

http://port.hu/pls/fe/festival.festival_page?i_festival_id=4880&i_city_id=-1&i_county_id=-1

En cuanto al teatro, en el Teatro Merlín, habrá una representación de la célebre novela húngara Los chicos de la calle Pál de Ferenc Molnár, quizás el mayor clásico de la literatura infanil y juvenil en Europa Central, por la compañía del teatro VAT de Tallinn (en estoniano con subtítulos en inglés) - fundada en 1987 como el primer teatro independiente en Estonia. Es una nueva versión de esta obra, la más conocida de la literatura húngara en Estonia (y en muchos otros países, por desgracia en España es desconocida aunque existe una tradución con el extraño título de "Las raíces del árbol") y fue presentada en el 2004, desde entonces ha tenido gran éxito en festivales de distintos países. Lo curioso de esta adaptación es que muestra un paralelismo entre los hechos que narra la obra húngara (la historia de unos niños que juegan, hacen su "guerra" y su "política" en un descampado de Budapest) con la lucha de Estonia por la independencia y la desilusión y el desencanto que ha venido después. El director es Aare Toikka.

Más información en la página del teatro.

(grupo estonio Kriminaalne Elevant. Foto: merlinszinhaz.hu)

También en el mismo teatro, después de la obra tendrá lugar un concierto del grupo estoniano Kriminaalne Elevant (El elefante criminal), de música jazz, conocido ya en Hungría por sus conciertos en el festival de Mediawave, que por cierto se celebra también estos días en Hungría Occidental, Austria Oriental y Sur de Eslovaquia.

Un curioso video del grupo:







domingo, 26 de abril de 2009

XVI. Festival Internacional del Libro de Budapest

Como suele ser habitual por estas fechas, entre el 23 y el 26 de abril ha tenido lugar el Festival Internacional del Libro de Budapest (bueno, aún está abierto a estas horas). Este se año se ha celebrado su XVI edición en un lugar no habitual, pero bastante acertado, el parque Millenáris cerca de la plaza de Moscú, en el centro de Buda.


(Parque cultural Millenáris. Foto de www.millenaris.hu)


Si de algo deberían sentirse orgullosos los húngaros es de su cultura del libro, y puede verse un buen ejemplo en el festival de este año, donde junto a las editoriales húngaras, entre las cuales hay novedades importantes como la Fundación Polar, especializada en literatura nórdica (noruega, sueca y finesa), o el Centro de Rusística de la universidad ELTE de Budapest, se han presentado también editoriales de países con minorías húngaras, que muestran tanto la literatura húngara de la zona como la de sus países de origen, destaca en este sentido la eslovaca Kalligram, toda una institución, que funciona como puente cultural entre Eslovaquia, Chequia y Hungría y que es una editoriales más destacadas de Europa Central, o la también eslovaca Madách, y por supuesto hay varias editoriales húngaras de Transilvania y de Serbia. Además diversos países están presentes con sus puestos, como Rusia, con dos, uno de la Oficina de Turismo, dedicada solo al turismo, y otro con literatura, libros de historia o de otro tipo en ruso. También Polonia, Canadá, Francia, China o Japón están presentes en la muestra, y por supuesto, España (aunque en este caso, los libros presentados no estan a la venta, sino que pasarán al fondo del Instituto Cervantes de Budapest). El país invitado de honor este año ha sido Rumanía, por lo cual su stand tenía un lugar central en el festival: se han podido presentar libros rumanos en lengua rumana, o traducidos al húngaro o a otros idiomas (incluso español), también literatura infantil o libros de arte e historia. A pesar de que este año no ha habido nombres internacionales tan destacados como hasta ahora, ya que el festival cuenta entre sus visitantes a ilustres como el escritor kirguís Chinguiz Aitmátov, Jorge Semprún, Umberto Eco, Gunter Grass o Slawomir Mrozek entre otros, aun así han llegado importantes escritores, unos 100 de 25 países, entre ellos la escritora checa Radka Denemarkova, el serbio Radoslav Petkovic, o la española Julia Otxoa. La invitada principal ha sido la escrita rusa Liudmila Ulitskaia, de la cual se han presentado numerosos libros y que estado presente para firmar su obra y contestar a las preguntas de sus lectores húngaros. Además, como Rumanía era el país invitado de honor, han asistido más de 30 escritores rumanos, entre ellos Bogdan Suceava, Filip Florian, Gabriela Adamesteanu o Denisa Comanescu. Además alrededor de 400 autores húngaros de Hungría o de los países de alrededor han partipado en el festival, entre ellos algunos de los más destacados, como György Spiró, Péter Esterházi, György Moldova o Imre Kertész.

(la escritora rusa Liudmila Ulitskaia, invitada de honor en el festival. Foto: http://www.bookfestival.hu/)


Para la ocasión numerosos escritores han presentado sus nuevas obras, entre ellos los destacados escritores húngaros János Hay o Miklós Vámos y se han dado algunos de los premios literarios húngaros más importantes, como por ejemplo, el del Libro Infantil del Año o la Editorial del Año.

Además se han celebrado numerosas actividades complementarias: conciertos, lectura de libros, sesiones de firma de libros por autores conocidos, conferencias, charlas entre escritores y lectores, exposiciones, cine, etc. Y se ha celebrado el Festival Internacional de Escritores Noveles.

Entre 50 y 60 mil personas suelen visitar el festival cada año, el año pasado por ejemplo fueron 61 mil y se espera que este año el número sea similar. Y se calcula también en alrededor de 50 mil el número de títulos disponibles, número muy alto para un país pequeño como Hungría.

(cartel del catálogo del festival. Foto: página oficial del festival, http://www.bookfestival.hu/)


Solo una pega en el festival, que en una época de crisis como esta, la economía de uno se resiente, ya que es incapaz de resistirse ante tanto libro de calidad. Al menos queda el consuelo de que los libros en Hungría son relativamente baratos todavía (en comparación con otros países, como por ejemplo España).

Fuentes: Alexandra.hu, Napvilag.net, Página oficial del festival, Millenaris.hu

sábado, 28 de marzo de 2009

Viejos tranvías de Budapest (1)

(viejo tranvía Ganz de fabricación húngara en la Avenida Vámház, en Pest. A la derecha el Mercado Central. Al fondo la plaza Kálvin, ahora en obras por la construcción de la línea 4 de metro. La foto es del día 23 de marzo, fiesta nacional húngara, de ahí la bandera)


(El mismo tranvía de antes sobre el puente de la Libertad, vista desde la plaza Fővám. Al fondo el famoso hotel Gellért. El puente está siendo renovado en la actualidad, aunque prácticamente han acabado ya las obras. En la plaza se está construyendo una estación de metro para la línea 4, en construcción).