Partidos, organizaciones y medios comunistas o de izquierdas

miércoles, 29 de octubre de 2014

La trilogía de Avana. Péter Zsoldos y la ciencia ficción en Hungría

El nombre de Péter Zsoldos está íntimamente ligado a lo que se podría denominar la Edad de Oro de la literatura de ciencia-ficción húngara, y de hecho es quizás el autor más destacado y el nombre más caracterísico de ese periodo, que se situa entre mediados de los sesenta y mediados de los ochenta, y en el que floreció una interesante literatura de este género en Hungría. En realidad fue una época dorada no solo en Hungría, también en otros países socialistas (y no socialistas), baste destacar la obra del polaco Stanislaw Lem o de los hermanos Strugatski en la URSS, y tampoco fue algo solo centrado en la literatura, sino también en el comic, el cine o la televisión. Por lo que respecta a Hungría, junto a él caben destacar otros nombres de culto en la literatura húngara de ciencia-ficción, Galaktika, la que en su día fuera galardonada como la mejor revista europea de ciencia-ficción, Koszmosz, la editorial que se dedicó a popularizar la ciencia-ficción de todo el mundo, además de a autores nacionales, así como Péter Kuczka, fundador de ambos proyectos... pero de ellos ya se tratará en otra ocasión.

Péter Zsoldos. Fuente: Szentesinfo.hu

Péter Zsoldos (llamado por algunos el Lem húngaro) nació el 20 de abril de 1930 en Szentes, y falleció el 27 de septiembre de 1997 en Budapest. Estudió música en la Escuela Superior de Artes Musicales (actualmente Academia de Música Ferenc Liszt, en Budapest) y empezó a trabajar en la Radio Húngara. Sus primeros contactos con la literatura de ciencia-ficción tuvieron lugar en 1957, pero su primera gran novela, "El Viking regresa" (A Viking visszatér) fue publicada en 1963. 


Portada de una de las ediciones de "El Viking regresa". Fuente: Moly.hu

"El Viking regresa" es la primera obra de un ciclo que se suele denominar "La trilogía de Avana", y que es sin duda la cumbre de la literatura de ciencia-ficción en Hungría. La segunda parte, "Fuego lejano" (Távoli tűz) fue publicada en 1969, y una inesperada tercera parte, que cerraba el ciclo, "La última tentación" (Az utolsó kisértés), en 1988.

Portada de una de las ediciones de "Fuego lejano" (Editorial Móra). Fuente: moly.hu

Otras obras suyas destacadas dentro de la ciencia-ficción fueron "La tarea" (A feladat, 1971), "Contrapunto" (Ellentpont, 1973) o "Los muertos no dan sombra" (A holtak nem vetnek árnyékot, 1983). Todas ellas consideradas obras de culto para los amantes de la ciencia-ficción en Hungría. En 1972 y 1973 recibió el premio Eurcon.

Encantadoras ilustraciones de István Engel Tevan para "Fuego lejano". Fuente: Antikvárium.hu

Pero, como se ha comentado, la cumbre de su obra es la trilogía de Avana, que cuenta la historia del astronauta Gregor Man. Man es geólogo en el Viking, una nave que vuela al sistema de Tau Ceti,y que a consecuencia de un accidente debe aterrizar en un planeta, llamado Gama, que parece similar a la Tierra. La tripulación de Viking intentará arreglar la nave, pero Man se pierde en el planeta y se las verá y deseará para poder sobrevivir y regresar con sus compañeros. Durante sus aventuras dará con una tribu de hombres paleolíticos y finalmente, cuando encuentre el Viking, acabarán en la ciudad de Avana, similar a las polis griegas, inmersa en la edad del bronce. Cuando la nave sea reparada sus compañeros tendrán que dejarlo en el planeta, prometiéndole volver, ya que su organismo se resentirá de las aventuras y desventuras corridas. En "Fuego lejano", se narra la historia de Man en Avana. Se convierte en el gobernador de la ciudad e intenta mejorar el nivel de vida de los ciudadanos y fomentar el desarrollo de las ciencias y la cultura. Algunas de las escenas más destacadas del libro son precisamente los intentos del autor de introducir la edad del hierro en Avana. Zsoldos toca un tema recurrente en la ciencia-ficción socialista, la idea de hasta qué punto el desarrollo de las sociedades es líneal o no (algo también importante dentro del marxismo-leninismo) y en qué medida es posible saltarse periodos históricos conocidos, es decir, si puede una civilización superior ayudar a una inferior, o su interferencia será más bien negativa. Zsoldos, al igual que los hermanos Strugatski, por ejemplo, da una respuesta pesimista sobre eso, aunque no tanto como la de los autores soviéticos (véase por ejemplo la extraordinaria novela "Qué difícil es ser dios" de los Strugatski).  Los intentos de Man acaban frecuentemente en fracaso, pero aún así se produce una evolución, y aunque no consiga cumplir todos los objetivos y a veces las consecuencias del fracaso sean brutales (como por ejemplo el intento de introducir un sistema democrático, que tiene como resultado la decisión de atacar y expoliar a una ciudad más fuerte, a pesar de la oposición de Man), conseguirá que Avana sea conocida por su riqueza y el esplendor de su cultura. "Fuego lejano", que en un primer momento era la finalización del ciclo, se cerraba con un salto en el tiempo, hacia el futuro, a una civilización avanzada en el planeta Gama, que tiene contactos con la Tierra, pero no conoce del todo su propio pasado; un grupo de arqueólogos descubre las tablillas que fue escribiendo Man para la posteridad, donde se aclaran muchos de los misterios que no habían sido capaces de resolver. La novela tiene una gran riqueza de detalles, se trata desde la lingüística hasta la biología o la química, y por supuesto la religión. Años depués Zsoldos escribió una tercera parte, "La última tentación", para acabar de explicar ciertos hilos argumentales que quedaron abiertos. Llega por fin la prometida expedición de socorro de la Tierra, pero se produce un brutal accidente y la nave estalla sobre una de las polis que amenaza Avana, destruyéndola por completo y dejando toda la zona contaminada por radiación. Sin embargo otra amenaza está latente, la de un pueblo de un continente lejano que tiene una avanzada civilización del hierro. Uno de los temas centrales del libro es precisamente el contacto entre civilizaciones en diferentes niveles de desarrollo y los posibles efectos devastadores que puede tener en la menos adelantada. La invasión del pueblo del hierro no se produce durante la vida de Man, pero sí posteriormente, y de hecho los que encuentran las tablillas que él escribe son sus descendientes. Finalmente los miembros de una civilización avanzada extraterrestre que evita el contacto con otras, menos avanzadas, entrará en contacto con Man y le permitirán que se una a ellos.

Mapa con la zona del mundo de Gama donde se desarrolla la acción principal de "Fuego lejano". Fuente: Rex Libris

La influencia en la cultura popular húngara de la obra de Zsoldos ha sido muy importante, baste mencionar por ejemplo al famoso grupo de rock progresivo Solaris, que tiene varias canciones basadas en el ciclo de Avana. La principal asociación de ciencia-ficción de Hungría lleva también el nombre de Avana, en recuerdo a su obra; y el principal premio literario de ciencia-ficción existente en Hungría es el Premio Zsoldos, en honor a su labor literaria.

"El Viking regresa" del grupo Solaris.



"Fuego lejano" de Solaris.


Enlaces:

Hasta hace poco en la biblioteca digital húngara podían bajarse las tres novelas del ciclo de Avana, pero por desgracia ya no. Ahora solo la última es accesible para lectura, aunque las dos primeras pueden bajarse legalmente en versión de audiolibro. Los que conozcan el ruso tienen suerte, porque en numerosas páginas rusas se puede acceder a la versión en ruso de "El Viking regresa", así como a la novela "La tarea" (por ejemplo en la biblioteca de Maksim Moshkov). Por desgracia ninguno de los libros está traducido al castellano (aunque sí a otros idiomas además del ruso, por ejemplo al alemán, aunque lamentablemente no al inglés)

"El Viking regresa" (audiolibro, en húngaro)
"Fuego lejano" (audiolibro, en húngaro)
"La última tentación" (libro, en húngaro)


Fuentes: Masfitt, Wikipedia

martes, 28 de octubre de 2014

Protestas en Hungría por el impuesto sobre internet (II)


Hoy, martes, de nuevo han tenido lugar manifestaciones en varias ciudades de Hungría contra el plan del gobierno de introducir un impuesto sobre internet. En Budapest, aunque la manifestación principal ha finalizado ya, algunos grupos de manifestantes se han dirigido al Parlamento para seguir con la protesta. Allí algunos han aclamado a la UE y han aplaudido a la diputada socialista Ágnes Kunhalmi, cuando esta ha hecho ondear por una ventana del Parlamento la bandera de la UE. 

Fuente: página del facebbok del Magyar Kétfarkú Kutya Párt
Fuente: index.hu
Fuente: index.hu

Fuente: stop.hu

Manifestantes con la bandera de la UE en la Plaza Kossuth, frente al Parlamento. Fuent: Origo.hu
Fuentes: index.hu, origo.hu, nol.hu

Protestas en Hungría por el impuesto sobre internet



 El 21 de octubre del presente año, Mihály Várga, ministro de economía anunciaba la propuesta del gobierno de introducir un impuesto sobre el tráfico de datos a través de internet. La propuesta inicial establecía una tasa de 150 forint (0,5 euros aproximadamente) por cada Gb de tráfico. El gobierno espera así recaudar unos 20 mil millones de forint más (unos 65 millones de euros) para las arcas estatales, aunque otras fuentes elevan bastante esa cifra, hasta los 200 mil millones (650 millones de euros). No es la primera vez que un gobierno húngaro amenaza con tomar una medida similar. Ya en el año 2008, el gobierno del entonces primer ministro (socialdemócrata) Ferenc Gyurcsány se planteó la introducción de un impuesto sobre internet, pero la fuerte oposición tanto en el parlamento como en la calle, hizo dar marcha atrás a la propuesta, que finalmente fue rechazada y olvidada. Ahora la idea ha sido retomada por la dirección del Fidesz, hoy partido gobernante, pero que entonces, siendo partido de oposición, lideró la contestación contra la introducción del nuevo impuesto.  Las protestas no se han hecho esperar y el descontento ha cundido entre los internautas, incluso denro del propio Fidesz. La oposición, divida, adormilada y derrotada (por ejemplo en las recientes elecciones locales) ha aprovechado para levantar cabeza y relanzar la lucha contra el gobierno de Viktor Orbán, aunque las manifestaciones han sido organizadas por asociaciones civiles. Después de las primeras reacciones, el gobierno ha intentado matizar su propuesta y ha anunciado que el impuesto deberán pagarlo las multinacionales sin tener la opción de desviar la carga impositiva sobre los ciudadanos (¿alguien se cree que no van a subir los precios?), o que habrá un límite superior mensual a pagar (700 forint - unos 2,3 euros- para la población, 5000 - unos 17 euros- para empresas), pero el daño ya está hecho, esta ha sido solo la gota que colma el vaso después de los numerosos escándalos (por ejemplo de corrupción, o conflictos internacionales con los EEUU y la UE) y de la manera autoritaria de gobernar de Fidesz (como tienen mayoría absoluta en el Parlamento húngaro). De hecho, Fidesz se ha disparado un tiro en el pie con la propuesta, ya que uno de los pilares de su propaganda ha sido el anuncio sobre el descenso de los impuestos para servicios básicos a los ciudadanos, descenso que en gran parte se va a llevar por delante esta subida, de aprovarse. La decisión de grabar el tráfico de internet no puede dejar de interpretarse más que como una metedura de pata antológica, más allá de que sea una medida lamentable de por sí (porque en la práctica castiga el uso de internet), sino porque se ha visto la otra cara de la política de reducción de ciertos impuestos - la subida en otros menos conocidos o menos publicitados- y la hipocresía del Fidesz, que está dispuesto a apoyar aquello que criticó cuando era oposición.  Hasta el punto de muchos piensan que solo es una forma de desviar la atención de los numerosos escándalos de corrupción que afectan incluso a la Hacienda húngara. A esto hay que añadir que la postura del gobierno en el conflicto ucraniano y el acercamiento a la Rusia de Putin han hecho saltar las alarmas en Europa y los EEUU y ya no le van a pasar ni una a Orbán; no necesitan ninguna excusa, basta con echar un vistazo a las prácticas del partido de Orbán en Hungría (esas mismas prácticas que hasta hace poco no les importaban lo más mínimo, todo sea dicho).


Fuente: Origo.hu

En cualquier caso, independientemente del conflicto en cuanto a política externa, lo cierto es que por primera vez, el gobierno de Orbán ha tomado una medida que afecta a diferentes grupos sociales de la Hungría actual (hasta ahora había intentando que medidas similares afectaran solo a grupos muy concretos para evitar así que pudiera articularse una respuesta contra el gobierno) y que ha conseguido unificar a los opuestos a su política, independientemente del espectro político al que pertenezcan. El propio partido Fidesz, parece confundido, por mucho que Orbán y otros defiendan el nuevo impuseto y parezcan dispuestos a cambiar algunos detalles (no lo fundamental). La respuesta en la calle ha sido evidente. Durante el fin de semana se han sucedido las manifestaciones de protesta contra el gobierno en diversas ciudades (hacía mucho que no se vivía una oleada de manifestaciones en contra del gobierno en Hungría como la de este fin de semana), especialmente ha sido importante la manifestación del domingo 26 de octubre, con varias decenas de miles de personas en Budapest y otras ciudades como Pécs o Szeged. En Budapest varios manifestantes intentaron asaltar la sede del Fidesz y arrojaron monitores y teclados contra las ventanas causando daños en el edificio ante la pasividad de la policía (que más tarde detuvo a los implicados en los incidentes, hay siete detenidos por el momento, sin embargo, básicamente las manifestaciones han sido pacíficas).  Y las cosas no han acabado, ya que se espera que el 18 de noviembre se discuta la moción en el Parlamento, y dado que Fidesz tiene mayoría absoluta, lo normal es que la propuesta sea aprobada a no ser que desde la calle se presione lo suficiente al gobierno para que se eche atrás. Hasta entonces, durante los próximos días hay manifestaciones convocadas en la mayoría de las ciudades del país.

Por otro lado, ciertos sectores radicales (tanto a la extrema derecha como a la extrema izquierda), a pesar de oponerse por principio a la medida del Fidesz, están resaltando el carácter proeuropeo de las manifestaciones, que les recuerda ciertos intentos similares en países del entorno (Ucrania, etc). La presencia del representante de la embajada norteamericana en Budapest (André Goodfriend) en las manifestaciones no ha pasado desapercibida para algunos medios.




Fuente: Index.hu

Fuente: Magyar Narancs
Fuentes: Origo.hu, index.hu, nol.hu

viernes, 5 de septiembre de 2014

Música húngara: Kati Kovács

Famosa cantante húngara nacida en 1944 en Verpelét, figura legendaria de la música ligera húngara. Destacó especialmente a finales de los sesenta y en la década de los setenta. Dio conciertos por todo el mundo ante miles de personas, y vendió millones de discos. Tuvo gran éxito no solo en Hungría, también en otros países como Inglaterra, las dos Alemanias, Francia, la URSS o Cuba.

Kati Kovács en los años setenta. Fuente: Wikipedia.
Sus inicios en el mundo de la música se remontan ya a 1962, mientras seguía sus estudios. Empezó a ser conocida en 1964, cuando participó en un concurso de la Televisión Húngara, representando a la ciudad de Eger. 1965 supuso el comienzo de su carrera de éxitos, fue nombrada Artista del Año y pudo grabar su primer disco breve, "Sóhaj" (Suspiro). En 1966 ganó el primer concurso "Festival de la Canción de Baile" de la Televisión Húngara, con su canción "Nem leszek a játékszered" (No voy a ser tu juguete) con tonos de rock más que de música de baile:



En los años setenta era ya una artista consagrada y empezaron a editarse discos suyos en el extranjero, el primero un single en la RFA en 1971 (aunque su primer LP editado en el extranjero, en este caso en la RDA, fue "Kati Kovács", de 1974). Ese mismo año fue tercera en el concurso internacional Orfeo de Oro en Bulgaria. 

En 1972 volvió a ganar el "Festival de la Canción de Baile", ahora con su canción "Add már, uram, az esőt" (Trae ya, Señor, la lluvia), con la que ganó dos meses más tarde el Festival Internacional de Dresde (en la RDA). 



(en el video aparece el título original de la canción, que era "Esőváró", pero más tarde lo modificó por "Add már, uram, az esőt")

Otro video con la canción, esta vez en un concierto en Győr (Hungría), en 1981.



Después colaboró con importantes grupos musicales húngaros, especialmente con Locomotiv GT.  De la fructifera colaboración surgió el album "Kati Kovács y Locomotiv GT" (1974), considerado uno de los más imporantes de la música ligera húngara.  Por esas fechas también despuntaba en el extranjero, en 1974 se publicó su primer gran album en la RDA, donde además fue elegida Cantante del Año. En 1975 recibió el premio Music Week Star of the Year en Inglaterra. Dió conciertos en numerosos países, Polonia, la URSS o las dos Alemanias. 

En 1977 se publicó su noveno gran disco, "Csendszóró", que vendió más de trescientas mil copias en Hungría y se convirtió en Disco de Platino. Es, según la propia Kati, su disco más vendido. Algunas de las canciones de este disco tuvieron gran éxito también en el extrajero, por ejemplo en Cuba o en la URSS, especialmente "Ha legközelebb látlak" (Si te vuelvo a ver). En la URSS la canción fue interpretada también por el grupo Charivny Gitary (!en húngaro!, puede escucharse aquí).



Los años ochenta comenzaron para ella con una gira por varios países del mundo, que le llevó además de a Inglaterra o a Alemania, entre otros sitios, a Cuba. Y mientras siguió colaborando con diversos grupos húngaros, como Locomotiv GT o Kaláka. Una de las canciones más destacadas de la época fue "Játssz meg" (Juega), de 1982, compuesta por Gábor Presser, en la que canta junto a Dusan Sztevanovity (conocido como Zorán), y que fue número uno en las listas de ventas de Hungría. 



En 1983 realizó una gira de dos meses por la URSS, tocando por todo el país desde Rusia al Kirguistán.  De ese mismo año es otra de sus canciones más conocidas: "Elfutok" (Me voy corriendo). La canción fue versionada posteriormente por la cantante francesa Dalida con el título "Une vie d'Homme".



En los años noventa dejó de tener tanta proyección internacional, aunque siguió destacando en el panorama musical húngaro, en el que ha estado presente hasta la década del dos mil. En realidad todavía hoy en día realiza giras y conciertos. Durante su dilatada carrera musical ha editado alrededor de treinta grandes discos, varios de ellos en el extranjero (especialmente en la antigua República Democrática Alemana), en inglés y alemán, o también en húngaro. Y eso sin contar decenas de singles tanto en Hungría como en otros países.

Además de su faceta musical también destaca como actriz de cine. Ha trabajado con directores de prestigio como Péter Bacsó o Márta Mészáros.

Algunas otras famosas canciones de Kati Kovács:

Video de 1970 con tres canciones de Kati, "Mit remélsz" (Qué esperas), "Csúzlis Tóm", "Most kéne abbáhagyni" (Ahora deberías dejarlo):



1974: "Nálad lenne, újra jó lenne" (Estar contigo, estaría tan bien de nuevo). La canción ganó el Festival de la Canción de Castlebar (Irlanda), de 1974.



1978: "Búcsú" (Despedida) - del disco "Csendszóró".



 1981: "Mondd, gondolsz-e még arra" (Dime si piensas todavía en eso)



NOTA: la entrada es básicamente un resumen del artículo de la wikipedia húngara sobre Kati Kovács, que se ha completado con algunas informaciones adicionales y los videos musicales.

Discografía completa de Kati Kovács

Gracias a Carlos por darme la idea de escribir una entrada sobre Kati.

sábado, 9 de agosto de 2014

Los lejanos parientes de los húngaros desde el punto de vista lingüístico (IV): Los iyorianos

(artículos anteriores I, II, III)

Los iyorianos (muchas veces se escribe su nombre como izhorianos) o ingrios iyorianos son un pequeño grupo étnico ugrofinés que habita en la Federación Rusa, en la región de Leningrado. Su lengua pertenece al grupo balto-finés de la familia de lenguas ugrofinesas, en concreto a su rama oriental, y es muy cercana al karelio y al vepso. En el año 2009 fue incluida en la lista de la UNESCO de las lenguas en peligro de extinción, ya que apenas lo hablan unas 266 personas (según el censo ruso del 2010). La mayoría de sus hablantes viven en la región de Leningrado (169), otros en la ciudad de San Petersburgo (58) y también en Karelia (24), el resto viven desperdigados en diferentes zonas del norte de Rusia y también en Moscú. Además de San Petersburgo, el otro nucleo de iyorianos es la aldea de Vistino, donde hay un museo sobre su cultura, abierto en 1993; y la aldea portuaria de Ust-Luga. Fuera de Rusia también los hay en Estonia (62 según el censo del año 2000, aunque la mayoría serían de lengua rusa) y algunas fuentes hablan de una comunidad relativamente grande de iyorianos en la República de Crimea (788), aunque otras lo ponen en duda (sin embargo el censo ucraniano del 2001 recoge la cifra anterior, si bien la mayoría estarían asimilados y no tendrían como lengua materna el iyoriano). En cualquier caso el territorio tradicional de los iyorianos es la región histórica de Ingria, también llamada Izhora o Iyora, en ruso, Ingermanland en sueco, e Inkeri, en finés, que se encuentra en la zona de Leningrado, en la Federación Rusa y que desde antiguo ha estado vinculada al mundo ruso, ya que fue una de los territorios en los que surgiría la República de Nóvgorod. En esa zona Pedro el Grande construyó San Petersburgo, que durante muchos años fue capital del Imperio Ruso.  El nombre parece proceder del río Ingria, afluente del Neva. En las fuentes antiguas rusas se los menciona junto con los votos, vepsos y karelios, también pueblos ugrofineses, como "chudos". Durante la época soviética se creó un alfabeto para su lengua, basado en el alfabeto latino, y se publicaron una veintena de libros en su lengua. Se pusieron los cimientos de un sistema de enseñanza en lengua iyoriana, aunque en los años treinta y cuarenta estos primeros intentos se vinieron abajo por las situación política del momento y la guerra mundial.

Bandera de los iyorianos. Fuente: Wikipedia.
Museo Etnográfico Iyoriano, en Vístino. Fuente: VOtpusk.ru
Trajes tradicionales en el Museo Iyoriano de Vístino. Fuente: VOtpusk.ru
Telar tradicional, en el Museo Iyoriano. Fuente: Land Suomi
En la actualidad hay un grupo de música tradicional iyoriana en el aldea de Gorki (Shoikulan laulat - Шойкулан лаулат) y también en Vístino. Para el interesado en la lengua, el lingüista V. Cherniavski tiene un manual de iyoriano, que puede conseguirse en pdf en internet, naturalmente en ruso (aquí).

Además un grupo musical, TeeSuu, que toca música folk postmoderna de Ingria, a veces también incluye en su repertorio canciones tradicionales iyorianas. Aquí podemos verlos en directo en un concierto en el club Barcode de San Petersburgo, aunque la canción (Lyhyot Pajot) está en karelio, no en iyoriano :



Fuentes (internet): Land SuomiNyelv és Tudomány, VOtpusk.ru, Wikipedia (I, II)

Fuentes (impresas): 
György Nanovszki (Red. jefe): Финно-угорский Мир (Mundo Ugrofinés), documento sobre el II Congreso Mundial de Pueblos Ugrofineses, celebrado en agosto de 1996 en Budapest.

Música húngara: Európa Kiadó en concierto, 1994

Concierto del 28 de enero de 1994 del grupo de rock Európa Kiadó, en el teatro Katona József de Budapest.  Ese mismo año el material grabado del concierto, con muchas de sus canciones de culto, se editó en un disco con el título "És mindig csak képeket" (Y siempre fotos solamente), aunque la versión en CD incluye una canción más, "Tengerpart" (Orilla del mar). El disco es uno de los clásicos de la música rock húngara. A Európa Kiadó, grupo nacido en 1981 y dirigido por Jenő Lenyhárt, se le dedicó en su día un artículo en el blog, aquí.

Fuente: Bigbandi.hu


Lista de canciones:

1. Európa Kiadó
2. Küldj egy jelet
3. Ha ő nem bánja
4. Ez csak egy éjjel
4. Vigyázz ha angyal
5. Jó lesz
6. Itt kísértünk
7. Az időnél gyorsabban
8. Elmúlik
9. Rendőrlány
10. Ez a város
11. A csend
12. Romolj meg
13. Mocskos idők
14. Megalázó



miércoles, 16 de julio de 2014

¿La guerra de quién?

(escrito de György Dunda en la revista húngara de Ucrania Kárpáti Igaz Szó)

 El artículo fue publicado varios días después del entierro de Roland Popovics, soldado de 19 años de origen húngaro, fallecido en los combates en Ucrania Oriental. Obviamente el artículo se puede discutir, para empezar porque Roland Popovics era soldado profesional y porque hay gente inocente, mujeres, niños, que están siendo asesinados en Ucrania Oriental por los bombardeos del ejército ucraniano; parece que eso no llama la atención del autor (o lo desconoce, gracias a la propaganda del gobierno fascista), pero sí que el soldado asesinado sea húngaro... pero lo he traducido porque me parece que muestra el hartazgo que está cada vez más presente en parte de la población ucraniana frente al gobierno fascista y a su campaña criminal contra el Este del país y porque da información que no se suele comentar en los medios occidentales, como las manifestaciones pidiendo la vuelta de los soldados.


Varios cientos de vecinos de Transcarpatia cumplen servicio en el ejército ucraniano en la agitada y peligrosa región oriental. En lugar de la mente serena y las buenas palabras domina la brutalidad, la violencia y las armas que siegan la vida. Entre nuestros paisanos que han sido llevados allí por la fuerza hay especialmente muchos húngaros. Su número es superior al porcentaje de nuestra comunidad en Transcarpatia. Así que no es casualidad que la primera víctima de nuestra región haya sido un joven húngaro de Beregszász (Berehove en ucraniano). 

Es una curiosa ironía del destino que precisamente haya tenido que ser un joven húngaro el primero en morir en esta guerra absurda con la que no tenemos nada que ver.  No solo nosotros, húngaros, no tenemos nada que ver con ella, sino tampoco, para empezar, ninguno de los habitantes de nuestra región. A pesar de la idiotización de las masas organizada en todo el estado por el poder central, cada vez más gente empieza a darse cuenta de que los que prestan su servicio aterrados en las zonas de guerra se plantean cada vez más a menudo antes sí y ante los demás la cuestión: ¿qué narices hacemos aquí? ¿Por qué o por quién luchamos aquí, por qué tenemos que morir? ¿De verdad, por qué?

Nos sueltan charlas sobre los intereses nacionales y del país, sobre peligrosos terroristas. Mencionan las obligaciones de los jóvenes en edad de cumplir el servicio militar y la de los soldados profesionales. Tenemos obligaciones. ¿Y derechos? Al estado, independientemente de quién sea el gobernante, le gusta por lo general recordarnos lo primero, pero es tabú plantear a qué tenemos derecho. 

Nuestros chavales llevan en el frente ya cuatro meses. Cuando se los llevaron les prometieron que se irían solo por dos meses. Les tomaron el pelo a los pobres - perdón por usar esta expresión- hablándoles de elevadas retribuciones y plus de peligrosidad. En realidad ni siquiera son capaces de asegurarles un abastecimiento mínimo. Cada vez haz más rumores en el ejército, los soldados empiezan a darse cuenta de que todo no es más que un engaño y un fraude; que vuelvan de una vez a sus casas, les esperan preocupados sus seres queridos. Ya ha caído la gota que colma el vaso para ellos. Todos los días hay manifestaciones, cada vez más protestan a voz en grito y exigen la vuelta de sus hijos, padres y esposos a casa.

!Y tienen razón! Esta no es nuestra guerra. Que la sufran los que la han provocado, aquellos cuyos intereses están vinculados a las matanzas. Tengo curiosidad por saber cuántos hijos o parientes de los diputados de los partidos de gobierno, de los ministros y de los jefazos sirven en los territorios en guerra... Ellos solo gritan echando espumarajos por la boca.  Y cuántos, me gustaría saber, se hacen los listos en las redes sociales o emborrachándose en los bares, alborotando, y golpeándose el pecho haciéndose pasar por patriotas, mientras en los campos de batalla los inocentes vierten su sangre...

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El cementerio con lápidas en forma de corazón de Balatonudvari

Una de las curiosidades de la región del lago Balaton es el cementerio del pueblo de Balatonudvari, con sus lápidas en forma de corazón. El cementerio fue construído a finales del siglo XVIII para los fieles católicos y reformistas y en él hay 63 lápidas que por razones desconocidas fueron grabadas con esa forma. La mayoría data de comienzos del siglo XIX, aunque hay algunas posteriores. Son consideradas un monumento de arquitectura popular.

Fuente: Wikipedia

Fuente: Túrautak

Lápida de 1834. Fuente: abalaton.hu
Más fotos: Blog A Wang folyó y Google

Arde un palacio en la avenida Andrássy de Budapest

El palacio, llamado Casa del Ferroviario (Vasutas ház), sito en la confluencia de la Avenida Andrássy y la Glorieta Kodály (Kodály körönd), en una de las zonas Patrimonio de la Humanidad de Budapest, y en el que se estaban realizando trabajos de renovación desde hacía años, empezó a arder ayer por la tarde. Las llamas se extendieron rápidamente, hasta formarse un aparatoso incendio cuya humareda se podía ver desde casi toda la ciudad. Decenas de bomberos (hasta 107 llegó a haber) tuvieron que trabajar durante horas para poder controlarlo y evitar que se propagara a los edificios vecinos. En el incidente hubo tres heridos (todos ellos policías, por heridas leves o intoxicación por el humo). Dos obreros han sido detenidos bajo sospecha de haber sido causantes del incendio por imprudencia. Los habitantes del inmueble fueron evacuados a tiempo: por suerte el tercer piso, donde se originaron las llamas, estaba deshabitado por los trabajos de renovación. Posteriormente el edificio ha sido declarado en estado de ruina y los vecinos no podrán volver a sus casas.

Algunas fotos del incenido (fuente: hvg.hu)













Más fotos en Index.hu


La Casa del Ferroviario fue construída entre 1883 y 1885 en estilo neorenacentista, el arquitecto fue József Kauser. Se da la circunstancia de que hay todo un escándalo urbanístico en proceso en torno a los trabajos de renovación, que en la práctica llevaban paralizados desde el año 2009. Ya el año pasado hubo protestas vecinales por el estado del edificio, que amenazaba ruina, y finalmente, en diciembre del 2013, el gobierno municipal expresó su intención de romper el acuerdo con la empresa propietaria de gran parte del edificio y encargada de su renovación, a lo que la empresa se niega. Por eso hay sospechas de intencionalidad en el suceso.

La Casa del Ferroviario, tras su construcción en 1885. Fuente: Budapest Anno
El edificio en una foto del 2011. Fuente: Wikipedia.

Video tomado por los bomberos durante los trabajos de extinción del incendio:



Fuentes: 444.hu, HVG, Népszava, Origo.

viernes, 11 de julio de 2014

La minoría húngara busca defender sus derechos en Ucrania (artículo de RT)

(artículo de RT, original, aquí)

No solo la etnia rusa se ve privada de sus derechos en Ucrania. Unos 200.000 húngaros que viven en el territorio de Ucrania también denuncian violaciones por parte de las autoridades. Solo el 13% de ellos domina el idioma oficial. Popovo es una de las localidades de Ucrania cercanas a la frontera con Hungría. La mayoría de sus ciudadanos no hablan ucraniano. Se encuentra en la conocida como región de Transcarpacia, donde desde hace siglos vive una minoría étnica de húngaros. Según estudios lingüísticos, el 95% de esta comunidad habla húngaro, mientras que solo el 13% domina el ucraniano.

Dos banderas, dos idiomas. Muchos de aquí incluso tienen dos pasaportes, algo ilegal, según la ley ucraniana. Y es que, con los años, el sentimiento independentista en la región ha ido en aumento. Un sector de la población del país vecino quiere que Hungría recupere parte de las fronteras que estableció en sus inicios.

"Después del tratado de Trianon de 1920, Hungría perdió dos tercios de su territorio y la mitad de su población. Lo que hoy es Rumanía era de los húngaros, y también de la República Checa y Croacia. Este trozo, en Transcarpacia, ahora forma parte de Ucrania", dice el historiador de Budapest, Balázs Szekfu.

El reciente referéndum en Crimea y las proclamas de independencia de dos regiones en el este de Ucrania han reavivado las ansias de autonomía de los húngaros que viven en Transcarpacia y de Budapest.

"La situación en que viven 200.000 húngaros en Ucrania hace que demos prioridad a que esta minoría reciba la doble ciudadanía, todos los derechos comunitarios y la autonomía. Esta es una expectativa clara de acuerdo a la nueva Ucrania, que está en proceso de cambio", declaró el primer ministro de Hungría, Víktor Orbán, en su primer discurso ante el Parlamento tras su reelección el pasado abril.

Las peticiones de Orbán fueron desestimadas por Kiev. Entonces, Budapest dijo que estas exigencias no respondían tanto a una cuestión de independencia política, sino de respeto a las minorías étnicas. De hecho, algunos políticos denuncian que los húngaros de Ucrania viven condiciones de desventaja.

"Se les ha privado de usar su idioma en las instituciones y hay monumentos históricos húngaros que han sido quemados. Por el interés de Hungría, hay que presionar para conseguir la autonomía del territorio de Transcarpacia", aseveró Marton Gyongyosi, diputado del partido nacionalista húngaro Jobbik.

Mientras, en Hungría, la popularidad de la derecha nacionalista no deja de crecer y cada vez suma más escaños en el Parlamento, algo que hace pensar que la cuestión soberanista seguirá muy presente en la retórica política nacional y, junto a ella, las ansias de independencia que despierta al otro lado de la frontera.

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El artículo es bastante correcto y es de agradecer que un medio importante como RT mencione el asunto, pero hay un par de cosas que hay que comentar. Por ejemplo esa afirmación de que solo el 13% de la población húngara de Transcarpatia domina el ucraniano (quizás sea solo una mala redacción de la noticia y el dato se refiere a la localidad mencionada en el artículo). El idioma "tradicional" de comunicación en Transcarpatia durante la época soviética era el ruso, que hacía de lengua franca, dado que se trata de una región donde viven numerosas etnias diferentes, por eso relativamente poca gente hablaba ucraniano (me refiero obviamente entre los no ucranianos). En 1989 el 42,2% de los húngaros de Transcarpatia hablaba también ruso, mientras que el 11,4% podía hablar ucraniano fluidamente. Sin embargo, tras el establecimiento del estado independiente burgués ucraniano, el porcentaje de hablantes de ucraniano no ha hecho más que aumentar y para el 2001 el 46,7% de los húngaros podía hablar ucraniano, frente al 30,5% que podía hacerlo en ruso. Son datos muy lejanos a ese 13% que menciona el artículo de RT. Los datos que indico han sido extraídos del estudio "Nyelvek, emberek, helyzetek" (Lenguas, gentes, situaciones), cuyo subtítulo es bien claro: Ámbito de uso del húngaro, ucraniano y ruso entre los húngaros de Trasncarpatia (editorial PoliPrint de Uzhgorod, Ucrania, 2010. Redactor jefe: István Csernicskó, uno de los mayores expertos en la situación lingüística de Transcarpatia). De hecho, como curiosidad, según el informe mencionado, el 58,7% de los húngaros de Transcarpatia habla fluidamente al menos otro idioma, frente al 41,3% que solo habla húngaro.

Porcentaje de hablantes con fluidez de una lengua al menos, a parte de la materna, por nacionalidades de Transcarpatia y en función del censo del 2001. Barra azul: porcentaje de hablantes que solo conocen la lengua materna. Barra rojiblanca: porcentaje de hablantes de al menos una lengua más. De izquierda a derecha: ucranianos, húngaros, rumanos, rusos, gitanos, eslovacos, alemanes, bielorrusos, otros, en total.  Fuente: Nyelvek, emberek, helyzetek. Editorial PoliPrint, Uzhgorod, Ucrania, 2010.

El caso de Popovo (en húngaro Csonkapapi), mencionado en la noticia, no es generalizable, sino más bien un extremo, ya que se trata de una población pequeña (no llega a los mil habitantes) y literalmente pegada a la frontera con Hungría (así a ojo, consultando el maps.google, a unos 2 kilómetros), donde además casi toda la población es húngara (el 97,8% según el censo del 2001). Hay varias decenas de aldeas o pueblos en una situación similar, pegados a la frontera y con población casi en su totalidad húngara, pero también hay zonas donde la población está más mezclada o donde los húngaros son una minoría y están acostumbrados a manejarse en otros idiomas. Desde el punto de vista del conocimiento de otras lenguas es una cuestión importante. Obviamente como ilustrador de un problema o de una situación es aceptable que aparezca en la noticia la referencia a Popovo/Csonkapapi, pero habría que tener cuidado con no dar la imagen de que esa es la situación habitual para los húngaros de la zona cuando no es del todo así.

Un error eviente, ya sea de redacción, traducción o de concepto, es afirmar que "Lo que hoy es Rumanía era de los húngaros, y también de la República Checa y Croacia". Por el Tratado de Trianón Hungría perdió territorios a favor de Austria, Checoslovaquia, Yugoslavia y Rumanía. Parte de los territorios que perdió Hungría a favor de Checoslovaquia (no Chequia), acabarían tras la Segunda Guerra Mundial en la Ucrania soviética (tras pasar brevemente por Hungría de nuevo). Lo que se suele llamar Transilvania (aunque extrictamene no es solo Transilvania, sino también incluye otros territorios históricos), y que hoy es parte de Rumanía, perteneció antaño a Hungría, pero obviamente no a la República Checa, que es un estado relativamente nuevo, ni a Croacia (bueno, algún reino medieval croata de hace siglos seguro que controló durante algún breve periodo de tiempo alguna pequeña porción de lo que luego, siglos más tarde, sería Rumanía, pero para el caso es una cuestión irrelevante).

Otro tema, más preocupante, en mi opinión, es afirmar que lo sucedido en Ucrania ha avivado las ansias autonomistas de los húngaros. Preocupante porque yo veo por ningún lado señales de eso que afirma el artículo. El autonomismo húngaro en Transcarpatia tiene muchos años de existencia, a pesar de lo cual es muy débil, quizás por ser consiente de su situación real. Más bien ha pasado lo contrario de lo que afirma el artículo. El autonomismo húngaro (que no independentismo, ojo), ha tenido cierto desarrollo en los últimos años al amparo del gobierno ucraniano de Yanukóvich, que ha sido respetuoso con las minorías étnicas, y en cuyo proyecto entraba precisamente la idea del autonomismo cultural de las minorías. Los húngaros no se han salido de ese marco para nada, sino que han intentado aprovecharlo. Pero lo que ha sucedido en Ucrania los últimos tiempos ha sido para los húngaros como una bofetada y sus sueños de cierta autonomía aunque sea cultural han entrado en contradicción con la nueva realidad impuesta por el gobierno fascista ucraniano. En realidad no hay un "avivamiento" de las ansias autonomistas de los húngaros, sino más bien un retroceso en esas ansias. Algo así como "más bien no hacemos mucho ruido, no sea que los fascistas que están exterminando a la población rusa en el este, decidan hacerlo con nosotros también" (los rusos pueden tener detrás a Putin y a una potencia con capacidad para defenderlos, si quiere hacerlo; los húngaros son conscientes de que eso no pueden esperarlo de Hungría, más allá de las declaraciones oficiales o las medidas de presión indirectas). De hecho, los partidos y medios húngaros de Ucrania son bastante fieles a la idea de Ucrania,  y siguen colaborando y paricipando en las instituciones ucranianas, en la medida en que les dejan, claro. Por ejemplo, el único parlamentario húngaro de la Rada Ucraniana, István Gajdos, que fue diputado en las filas del Partido de las Regiones de Yanukóvich, después de estar un tiempo refugiado en su región, volvió al parlamento para seguir con su trabajo, ahora como miembro de un nuevo partido. Otra cosa es que en la retórica del gobierno húngaro sí esté presente la preocupación por la situación de los húngaros de Transcarpatia y entre muchos sectores de población húngara (de Hungría), que consideran justo un cambio de fronteras, exista cierta ilusión (o preocupación) por la deriva de los acontecimientos de Ucrania. Naturalmente la federalización de Ucrania podría ser beneficiosa para los húngaros, pero de momento los húngaros de Ucrania lo que están haciendo es mantenerse de manera que no les puedan acusar de traición o de conspirar contra el estado ucraniano, más que otra cosa. El simple hecho de ver con simpatía a los rebeldes del Este ya es una prueba "en contra", como es fácil de ver en el caso del Partido Comunista de Ucrania, cuya prohibición está en proceso precismente por este tipo de cosas. Por eso, sinceramente, no sé dónde ven los periodistas de RT un avivamiento del autonomismo húngaro, porque yo, desde mi modesta posición, más bien veo lo contrario, un intento de los húngaros de Ucrania de no remover mucho las cosas, no sea que les toque a ellos pagar los platos rotos, al menos de momento. De hecho, las declaraciones sobre la autonomía de los húngaros de Ucrania que se mencionana en el artículo, son de un diputado de Jobbik de Hungría, no de un representante de los húngaros de Ucrania.

Por último, me resulta lamentable que ahora se hable de Jobbik como un partido nacionalista. Igual que me parece lamentable cuando los medios de prensa occidentales tratan a los partidos gobernantes ucranianos como nacionalistas cuando en realidad son fascistas y ultranacionalistas. Pues el caso de Jobbik es lo mismo, no son nacionalistas, son ultranacionalistas y fascistas. Y dejémoslo claro. Soy consciente de lo que es RT (un medio de propaganda, como cualquier otro medio de comunicación, por cierto), pero al menos tiene cierto nivel y artículos interesantes desde otro punto de vista (como este, a pesar de sus errores), pero espero que no acabe convirtiéndose en una cloaca llena de basura como lo que son hoy por hoy los medios de las mal llamadas democracias occidentales... 

Video que acompaña al artículo de RT:


viernes, 20 de junio de 2014

Desencuentro entre Viktor Orbán y Donald Tusk por el tema de Ucrania

El 14 de mayo comenzó en Bratislava la conferencia del Globsec (Foro de Seguridad Global), en ella, estuvieron presentes, entre otros, los cuatro primeros ministros de los países integrantes del grupo de Visegrád (Chequia, Eslovaquia, Hungría y Polonia), y como se sospechaba desde un principio, la noticia más importante fue la discusión que tuvo lugar el 15 de mayo entre el primer ministro polaco Tusk, y el húngaro, Viktor Orbán, sobre la cuestión ucraniana.

Países del grupo de Visegrád. De norte a sur: Polonia, Chequia, Eslovaquia y Hungría. Fuente: Wikipedia.
Pero como digo, era previsible. El día de su investidura como primer ministro, tras las elecciones, Viktor Orbán pronunció un discurso que no gustó a algunos. En concreto estas palabras:
 Todo esto es actual por la situación de los 200 mil húngaros que viven en Ucrania, que deben recibir la doble nacionalidad, deben recibir derechos colectivos y también la posibilidad de la autodeterminación. Esto es lo que esperamos de la nueva Ucrania en formación, que por otro lado, tiene todo nuestro apoyo en todo aquello que lleve a una nueva Ucrania democrática.
 La reacción del gobierno golpista ucraniano, que recordemos, tiene ministros fascistas y está masacrando a la población rusa, no se hizo esperar y llamó a consultas al embajador húngaro. Otros líderes europeos, especialmente el primer ministro polaco, Donald Tusk, se mostraron disgustados con la opinión de Orbán. Para dejar claro sus palabras, el primer ministro húngaro insistió en que los húngaros de Ucrania tenían derecho a la doble nacionalidad (Ucrania la prohibe), a recibir derechos colectivos y a la autonomía. 

Antes del encuentro en Bratislava, Tusk avisó que una de sus tareas allí iba a ser leerle la cartilla a Orbán por sus palabras. Y así fue. En su discurso en el Globsec, Orbán afirmó que dado que Ucrania depende de la ayuda occidental, se le puede exigir perfectamente el respeto a los derechos colectivos de los húngaros de Ucrania. Tusk respondió que hay un orden de prioridades, y lo primero ahora es afrontar la "agresión" rusa y ya habrá tiempo después para hablar de la democracia ucraniana  A eso Orbán respondió que hay que apoyar a Ucrania, pero no sin condiciones, y recordó que lo primero que hizo el gobierno ucraniano fue eliminar la ley que protegía las lenguas de las minorías étnicas (entre ellas el húngaro). Tusk aceptó que esa fue una medida lamentable, pero resaltó que no se había llevado a cabo porque el presidente Turchínov no llegó a firmarla y por lo tanto Orbán lo que estaba haciendo al mencionar el caso es darle credibilidad a la propaganda rusa.  Ante la pregunta de qué derechos debería darse a los húngaros en Ucrania, Orbán replicó que eso era cosa de los húngaros de Ucrania, no de ninguna autoridad extranjera. Frente al discurso de Tusk (para algunos, Rusia siempre es culpable), Orbán planteó que "Europa no puede ser exitosa sin tener una relación normal con Rusia. Nuestro interés común es la cooperación". Más tarde Tusk habló de la necesidad de crear contingentes de tropas norteamericanas y de la OTAN en los países europeos para "frenar la agresión rusa". Eso no gustó a los demás del grupo. Algunos días después tanto Chequia como Eslovaquia han aclarado que no desean tener en su territorio presencia de tropas extranjeras. 

También se habló mucho de gas. Orbán apoyo decididamente los planes gasísticos rusos resaltando que dado que la UE no ha apoyado el proyecto Nabucco, a Hungría no le ha quedado otra posibilidad que apoyar el South Stream. Y además anunció que Rusia acabaría cortándole el gas a Ucrania (como realmente ha sucedido) porque los rusos están hartos de que los ucranianos no paguen o roben el gas.

En cualquier caso quedó claro que la postura radical polaca no tiene mucha aceptación en el grupo de Visegrád. Los primeros ministros de los otros países integrantes, Chequia y Eslovaquia están más preocupados por el problema del gas. Robert Fico (socialdemócrata, primer ministro de Eslovaquia) apoyó la postura de Orbán, mientras que el primer ministro checo, Bohuslav Sobotka prefirió no tomar partido evidente, se limitó a comentar generalidades y a resaltar la necesidad de la colaboración energética.

Tusk, Orbán, Fico y Sobotka, primeros ministros de Polonia, Hungría, Eslovaquia y Chequia respectivamente, en la reunión del Globsec en Bratislava, la capital de Eslovaquia. Fuente: 444.hu

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El texto anterior se basa sobre todo en un artículo del portal 444.hu. Se trata de un portal de noticias radicalmente contrario a Orbán y que en el conflicto con Ucrania está teniendo una postura directamente rusófoba hasta el absurdo (o más bien el ridículo), por ejemplo dedicándose a sacar a la luz en húngaro textos propagandistas norteamericanos sobre la realidad ucraniana (por poner un ejemplo un par de lamentables artículos del pseudo-historiador Timothy Snyder, llenos de prejuicios típicos de los norteamericanos sobre los rusos, Snyder es de esos que no se corta a la hora de manipular ni a la de mencionar a Stalin venga o no a cuento).

Respecto a la discusión en sí, Orbán será lo que sea y se le pueden criticar muchas cosas, pero en este caso me parece que su postura es mucho más razonable que la de Tusk, o al menos tiene un poco en cuenta los intereses de los húngaros de Ucrania. A pesar de ser Tusk el que acusa a Orbán de apoyar la propaganda rusa, en realidad el discurso de Tusk es mucho más propagandístico y además manipulador de la realidad. No olvidemos que el conflicto ucraniano se inicia por un golpe de estado apoyado por los EEUU y la UE, que derroca a un gobernante corrupto, pero elegido democráticamente y en su lugar sienta en el gobierno a gobernantes corruptos, no elegidos democráticamente y encima fascistas. Es lamentable que Tusk hable de la tragedia ucraniana y se olvide que esa tragedia es sobre todo que el gobierno criminal de Kíev esté bombardeando a civiles en la parte Este del país, con el mayor descaro, y sin que la UE levante la voz contra la matanza (y en cambio no hacen más que amenazar a Rusia con sanciones). ¿Cuánto civiles han muerto ya por los bombardeos del ejército o las persecuciones de las bandas fascistas que sostienen al gobierno de Kíev? ¿Cuántos periodistas han matado las tropas de Kíev? ¿Nos olvidamos de la matanza de Odessa (que por cierto fue anterior al encuentro en Bratislava) organizada por los perros de presa fascistas del gobierno? ... Pero claro, para el señor Tusk, el problema es una supuesta agresión rusa y ya habrá tiempo después de hablar de democracia... 

Respecto a la ley de las minorías étnicas, no nos olvidemos de una cosa. Una de las primeras medidas del gobierno ucraniano fue borrar esa ley. Es cierto que esa decisión fue anulada... pero no por el gobierno, sino porque el presidente en funciones, ante las presiones internacionales y el jaleo que se montó, viendo la debilidad del país, decidió no firmarla. No se trata de que el gobierno ucraniano rectificara nada, ni de una muestra de buena voluntad del gobierno fascista, se trata de que viendo la debilidad del país, y que el Este se les rebelaba, el presidente decidió posponer la decisión para otro momento. 

En el periódico Le Monde, refiriéndose al desencuentro entre Tusk y Orban, se ha llegado a publicar que "Tusk habla de derechos humanos y libertad, los demás hablan de intereses", en un ejercicio de cinismo de lo más descarado que he visto (por cierto ha sido mencionado por varias fuentes en Hungría, por ejemplo aquí). Es cierto que Tusk habló en la conferencia de que en Ucrania hay guerra, se dispara,  la gente está muriendo, pero acusó a Rusia de ser culpable de eso, olvidándose de la responsabilidad de la UE y los EEUU en ese tema, del golpe de estado, de los fascistas en el poder en Ucrania (la misma UE consideraba hace un par de años que Svoboda, que tiene unos cuantos ministros en el gobierno, eran un grupo fascista), y sobre todo, de que los que están disparando principalmente son el ejército ucraniano, siguiendo las órdenes de las autoridades ucranianas, que no se está cortando un pelo en bombardear ciudades y matar civiles.

Por cierto, ahora mismo el gobierno del señor Tusk está a un paso de irse al garete por los escándalos... la prensa ya menciona la posibilidad de elecciones anticipadas en Polonia... (véase un artículo del periódico eslovaco Pravda de hoy mismo).  

lunes, 16 de junio de 2014

Animación húngara (3): István Orosz

István Orosz, conocido como Utis, es un pintor y director de animación húngaro, nacido en Kecskemét en 1951. Trabajó en los célebres estudios de Pannónia Filmstúdió, donde se filmaron varias de las más famosas películas y seriers de dibujos animados de Hungría (desde Gusztáv hasta Vuk, por ejemplo). Ha conseguido numerosos premios nacionales e internacionales tanto por su obra gráfica como por sus trabajos de animación, entre los que destaca "Hacia el salero" (A sótartó felé, 1978) o "Panoramas del tiempo" (Az idő látképei, 2004).

Casa en la esquina de la Avenida Andrássy y la Avenida de la República Popular, 1989 (Sárokház az Andrássy út és a Népköztársaság útja keresztezésében). Fuente: Wikipedia.


Muro (Fal). Fuente: Wikipedia.
István Orosz fue el autor del famoso cartel que "despedía" a los soldados soviéticos de Hungría y que fue usado por el partido Foro Demócrata Húngaro en las primeras elecciones tras la caída del socialismo. (El texto dice: Camaradas, !fin!). Fuente: Wikipedia.
En cuanto a sus obras de animación:

Silencio (1977, Csönd)

texto inicial: Realizado en 1977, en el centenario del nacimiento de Endre Ady (quizás el mejor poeta húngaro del siglo XX).



Hacia el salero (A sótartó felé, 1977) - basado en un relato de István Örkény.



!Cuidado, escaleras! (Vigyázat, lépcső!, 1989)


Agujero negro, agujero blanco (Fekete lyuk, fehér lyuk, 1999)




Los panoramas del tiempo (Az idő látképei, 2004)



Fuente: Wikipedia.